«La idea era hablar de la memoria colectiva, usando la Invasión como punto de partida»

El realizador de la película dialogó en exclusiva con NodalCultura

Invasión, la nueva película del realizador panameño Abner Benaim, es un documental que se basa en gran cantidad de testimonios de panameños con la intención de reconstruir con esos relatos diversos y dispersos, la tragedia que significó la incursión militar estadounidense que, con la excusa de apresar al General Manuel Noriega, inundó de sangre la ciudad capital. Así como recoge los testimonios de Rubén Blades o Roberto «mano de piedra» Durán, transeúntes, víctimas y protagonistas directos dan cuenta de la experiencia. En un notable recurso estético y narrativo el realizador reconstruye con los participantes la violencia vivida en las calles de acuerdo a lo que cuentan los testimonios. Así el relato se torna presente en las calles y las personas reviven la intensidad de aquel dolor.

Benaim dialogó con NodalCultura 

La película narra a la vez dos cuestiones, la invasión estadounidense a Panamá llevada adelante el 20 de diciembre de 1989 y al mismo tiempo la marca que ha dejado en el presente ese hecho terrible. Antes de comenzar a rodar ¿cuáles eran sus propias ideas respecto de qué significó la Invasión y que suponía que significaba el recuerdo en la memoria del pueblo panameño?

Panamá es un país muy joven de poco más de 100 años, y en su breve historia la invasión de EEUU a Panamá es sin duda uno de los momentos más importantes. Las consecuencias de la invasión fueron muchas. Por un lado terminó el régimen militar y comenzó un proceso democrático que continúa hasta el presente, aunque por otro lado hubo mucha muerte y como consecuencia existe mucho dolor por parte de los que perdieron a los suyos, y mucha culpa y vergüenza para los responsables. Nadie consideró la invasión un éxito rotundo. Ni Estados Unidos ni el pueblo panameño en general, ni los políticos del momento se referían a la invasión con orgullo. Creo que la herencia más obvia que dejó la invasión fue la vergüenza en el pueblo panameño de que no hayamos podido resolver nuestros problemas solos sin recurrir a otra nación más potente, como una especie de invitación a agredirnos.

¿Por qué tomó la decisión de excluir cualquier material de archivo y hacer explícita su decisión de trabajar sobre la memoria?

La idea de no usar imágenes de archivo era una apuesta por el relato hablado. Las imágenes que evocan los entrevistados resultan mucho más potentes que las imágenes de archivo que se podrían conseguir. Las fotos y videos, al ser muy concretas, son también banales. Hablan de un momento y un lugar como si reemplazaran a la verdad, como diciendo mira, si tengo una foto o un video de la época te estoy diciendo la verdad. Yo no quería dar la impresión de tener la verdad de mi lado, sino de mostrar que hay muchas versiones de la verdad, y que las versiones predominantes se convierten en lo que llamamos historia.

¿Su objetivo personal prioritario es hacer de la película un proceso de reconstrucción de lo que ocurrió o hablar sobre la memoria de los panameños?

La idea era hablar de la memoria colectiva, usando la Invasión como punto de partida.

Habiendo tomado testimonios, visto el material, editado los testimonios, ¿cuál es su impresión sobre el modo en que se reprocesó la historia en la memoria de los panameños?

Yo lo veo como un trauma familiar no tratado. Mucha gente se tuvo que tragar el dolor, la culpa, la vergüenza por diversas razones.

Es evidente que existen tensiones pasadas que se manifiestan de algún modo en el presente entre quienes apoyaban a Noriega y quienes no, entre quienes hacían hincapié en la cuestión nacional y antiimperialista o en la cuestión democrática ¿cómo se han procesado esas diferencias pasadas en el presente? ¿Cuánto están atravesadas esas diferencias en relación con la condición de clase?

Hoy dia siento que hay deseos de reconciliar las partes. Las reacciones que escuche de la película usualmente tenian un tono de reconciliación, de unificación de la sociedad. En cuanto a los muertos y desaparecidos, si veo que hay una correlación casi directa con el tema de las clases sociales y del clasismo. No creo que los Estados Unidos hubiese bombardeado un área de la ciudad donde viven los ricos, y no creo que la memoria de los muertos se hubiese tratado con tal olvido si hubiesen sido gente de clase alta los que sufrieron.

Hay una idea recurrente que la expresa con precisión tanto Rubén Blades, que está a favor de la recuperación de la memoria, como el hombre que los enfrenta pues no está de acuerdo con el trabajo. Esa idea es que el pueblo ha sufrido un gran dolor. ¿Cuánto se ha hablado en Panamá de ese dolor, de las víctimas, de la violencia en estos 25 años?

Yo sentía que no se había hablado lo suficiente, que había un silencio raro en torno al tema. Este silencio fue comprobado como real cuando se estrenó la película y la gente empezó a hablar a toda voz sobre el tema, como si hubiese sucedido hace muy poco.

En la película hay un sujeto ausente que es el Estado. No solo porque no hay testimonios de funcionarios pasados o presentes, sino porque no aparece en la palabra de los entrevistados ninguna referencia al Estado posterior a la Invasión. ¿Cuál fue el rol que jugó el Estado Panameño en la construcción de la memoria de la Invasión?

En mi entender los varios gobiernos que siguieron a la invasión silenciaron el tema de manera institucional. El primer gobierno no quería hablar del tema pues al ser instalados en el poder por EEUU, aun si fueron electos por el pueblo en una elección que fue clausurada por Noriega, imagino albergaban sentimientos de culpa por el daño que hizo EEUU. Y el segundo gobierno de tiempos de democracia era justamente el partido aliado de Noriega y de la época militarista, así que obviamente no querían recordar esos días. Luego ya pasaron 10 años, y ya la invasión quedo como un tema olvidado. Periódico de ayer.

Puesto que la película se trata de un ejercicio consciente de construcción de memoria colectiva ¿cómo pretende que funcione la película en el mismo pueblo panameño al que interpela como sujeto de esa construcción?

Es interesante pues la reacción de los panameños era de hablar. La gente salía del cine contando su propio relato, casi integrándose a la película. Creo que el hecho de hablar del tema y discutirlo ya es una gran cosa.

En la película es muy impactante para el espectador la puesta en escena del sufrimiento y de la muerte, hecho en el presente, sin escenificación ni más referencia que el relato de los testigos. ¿Cuál fue el efecto de esa operación de puesta en escena, de reconstrucción física de la memoria en los propios participantes, algunos de los cuales eran a la vez testigos de los hechos escenificados?

Vi que muchos se conmovían, que les era difícil. Otros ya lo hacían de manera mecánica. Hay tantas formas de enfrentar nuestro pasado, y creo que son todas válidas.

Finalmente ¿cree que la película puede tener una función performativa? Esto es que la producción de un discurso sobre la memoria puede producir justamente la recreación de la memoria colectiva a propósito de la invasión.

Creo que si sucede en cierto modo. Para mucha gente que no tiene otra memoria de la invasión porque no la vivió, la película será su primera memoria sobre el tema. Espero que no sea la última.

Trailer de "Invasión"