Yo soy espía (o el hombre del increíble gamulán con doble fondo)

La verdad y la mentira no solo son parte de la vida (supuesta) de Guillermo “Bill” Gaede, un hombre que declara haber sido un espía al servicio de Cuba y los EEUU, sino de la naturaleza propia del documental que cuenta la vida que el mismo Gaede cuenta.

La suya es una historia de vida que contiene una infinidad de peripecias inverosímiles, algunos datos supuestamente verificables, y una trama que incluye el robo de información tecnológica de un valor incalculable, cedida por convicción tanto al gobierno revolucionario de Fidel Castro, como a la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) de modo indistinto.

Gaede, sus familiares y amigos, brindan testimonio de su periplo. Afiliado al PC argentino, viajó al país del norte cuando siente que su futuro personal parecía ser poco atractivo. Sin confesar estudios previos e ilegal en los EEUU, terminó encontrando trabajo en Silicon Valey y aun cuando no parece tener méritos profesionales, accedió a información muy sensible sobre la conformación de los primeros procesadores de las computadoras personales. Convencido que esa información podría ser útil al desarrollo científico de Cuba, proceso al que suscribía políticamente, ofreció a los servicios secretos cubanos la información, que a través de ellos llegó a la URSS. Tan convencido de la revolución se convence de lo contrario y así cambió de bando, con lo cual su historia se convierte en una trama de secretos, grabaciones, cámaras ocultas y registros en el contexto del espionaje y el contra espionaje.

El crazy Che es un documental, pero la historia parece pura ficción. ¿Qué cuenta la película? ¿La historia del Billy Gaede convicto de la justicia estadounidense por robo de información industrial o la historia de un fabulador que hace lo imposible para dar a conocer una mentira construida a fuerza de proponer secretos, pruebas de dudosa autenticidad y testimonios de familiares y amigos? Lo importante no es dar respuesta a esta pregunta. Lo importante en la película es disfrutar del personaje real o mítico y de cómo el mecanismo del documental habilita a dar valor de verdad a los dichos, tanto como develar las contradicciones de un relato que tal vez sea absolutamente cierto.

Jugando con esa incerteza, El crazy Che es una película entretenida que se permite contar un tiempo histórico en el que pasan rápidamente el nazismo, el peronismo, el comunismo, la guerra fría, la revolución cubana y la aparición de los microcomponentes, una tecnología que cambió el mundo para siempre.