Un creativo del aerosol en las plazas peruanas

FOTOGRAFIAS A ARTISTA DE LA CALLE PARA CHEKA CRISTIAN ES UN ARTISTA DE LA CALLE QUE CON SU SABER HACER Y SU CONOCIMIENTOS SOBRE PINTURA HACE QUE LA GENTE SE DETENGA Y PRESTE ATENCION A LOS CUADROS COMO TECNICA UTILIZA EL AEROSOL FOTO: ANTHONY NIÑO DE GUZMAN / PERU 21

Christian Vilela Falconí no recuerda quién le enseñó a dibujar. De niño aprendió a detenerse en lugares especiales, mirarlos por un rato y grabar las siluetas, colores y sus detalles. De ahí corría al papel para dibujar y así terminar ese ciclo que lo repitió durante casi toda su infancia. Recién en su adolescencia descubriría que se podía vivir de eso, que era posible ganarse la vida respirando pintura, literalmente.

El artista coloca sus aerosoles a la derecha y sus moldes de caballos, lobos, círculos a la izquierda. Adelante, solo tiene una cartulina que pronto recibirá color. De fondo, calentando la fría tarde, suena labanda sonora de la cinta Titanic en versión electrónica.

“Prepárense para algo nunca antes visto”, promete. Su voz compite con la música que ya ha logrado atraer a cerca de 20 personas.

Empieza. Pasan dos minutos y nadie comprende nada. Un círculo arriba, algo de negro abajo y algunos puntos blancos esparcidos a lo largo de la cartulina. Cinco minutos más y las formas comienzan a aparecer. Christian coge una esponja, la unta de pintura blanca y comienza a crear árboles en medio del papel. De pronto, rocía pintura en la llama de un encendedor y un cobarde fuego se esparce por todo el cuadro para desaparecer a los pocos segundos. De esa forma el artista apura el secado. El dibujo está casi listo. Esta vez la silueta de un hombre y una mujer darán el acabado final a este bosque claroscuro. Fin de la música. Fin del cuadro. Aplausos.

Este artista urbano aprendió a pintar con aerosol a los 14 años en un viaje a Colombia. “Soy pionero de esto en el Perú, aunque la técnica nació en México en los ochenta”, explica.

Lo que hace Christian se llama aerosolgrafía y los cuadros pintados bajo esta técnica en otros países han logrado ser colgados en las más reconocidas galerías de arte.

Christian trabaja en distintos lugares como la Plaza San Martín, la Alameda Chabuca Granda y el Parque de la Exposición, la mayoría de veces aprovechando el descuido de algún serenazgo. La jornada comienza al mediodía y termina al anochecer o cuando el cielo se pone caprichoso con alguna lluvia. Camina junto a Fernando, quien también pinta con aerosol y lo ayuda a vender los cuadros.

“De nada vale que pintes bacán si no tienes floro”, aclara, y tiene razón.

Apenas acaba el cuadro, inicia la segunda etapa y quizá la más importante para él. Con un buen discurso (que aguanta algunas mentiras) explica al público lo costoso que es su trabajo. Luego realiza un sorteo, a un sol el ticket, en donde el ganador se llevará una de sus obras. Tras premiar al afortunado, anuncia que es su último día en Lima y que rematará sus cuadros a S/.10.

Pasa media hora desde que inició el pintado y el artista ya vendió cerca de cinco cuadros. Al término, recoge sus cosas, carga su mochila llena de aerosoles y dibujos. Fernando lo ayuda con el parlante y los dos empiezan otra vez a caminar, a buscar otro parque o plaza donde sentarse y pintar al ritmo de la música electrónica.

Perú 21

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