Este 6 se septiembre se conmemoran 200 años de la Carta de Jamaica, un texto vertido del intelecto de Simón Bolívar, denominada como la Primera proclama de la Revolución o el acta de independencia de la América Española.

El Libertador escribe esta Carta en 1815, en la ciudad de Kingston, capital de la isla de Jamaica, estimulado por otra carta que le envía el comerciante inglés Henry Cullen, el 29 de agosto de ese mismo año.

Por tal motivo, el escrito lleva como título Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta Isla, con lo que pretendía atraer a Gran Bretaña y al resto de potencias europeas hacia la causa de los patriotas independentistas americanos.
Cullen expone en su misiva las causas que provocaron la pérdida de la Segunda República en Venezuela y la necesidad de que los países europeos apoyaran el movimiento independentista de la América Hispana.

En este famoso escrito, uno de los más trascendentales de Bolívar, analiza los esfuerzos de los diferentes movimientos patriotas, haciendo un estudio sociológico, político y cultural de las condiciones de los pueblos hispanoamericanos, sus fortalezas y sus debilidades, justificando la decisión de los pueblos hispanoamericanos de liberarse del yugo español, exhortando a los países del mundo a apoyar la independencia de América.

Evalúa aspectos demográficos y sociales del continente americano y en ese momento calcula en 16 millones los habitantes de América.

Carta antecedida por dos pérdidas republicanas

Los antecedentes de la Carta son producto de la desaparición de la Primera República, que es cuando Bolívar se dirige a la Nueva Granada para comenzar, en 1813, su famosa Campaña Admirable, logrando derrotar a las tropas realistas.
Esta victoria será efímera debido al avance de las huestes realistas dirigidas por José Tomás Boves, que logra derrotar la ofensiva patriota.

A consecuencia de la pérdida de la Segunda República, Simón Bolívar vuelve a la Nueva Granada y solicita ayuda a las autoridades con la finalidad de lanzar una nueva ofensiva contra el ejército español, pero le es negada debido a las luchas internas por el poder que afectan la lucha independentista.

Vista la situación, Bolívar se ve obligado a dirigirse a la isla caribeña de Jamaica, con la intención de negociar la cooperación del gobierno inglés para proseguir la conquista por la libertad.

Fue entonces cuando el 6 de septiembre de 1815 concluye el importante documento, considerado como uno de los escritos fundamentales en esta etapa histórica, caracterizada por el alto grado de conflictividad política y militar en todas las regiones suramericanas bajo control español.

Importante llamado a la unión

El Libertador de cinco naciones finaliza este escrito argumentando la necesidad de que los países latinoamericanos logren la unión para crear una sola república, que haga contrapeso a las ambiciones desmedidas de las grandes potencias.
Seis años después, el 24 de julio de 1821, se llevó a cabo el Campo de Carabobo una de las principales acciones militares de la Guerra de Independencia de Venezuela, por parte del ejército patriota contra el ejército real del imperio español.
Con esta lucha quedó sellado el proceso emancipador venezolano, reafirmado con la expulsión definitiva de las tropas españolas en la posterior Batalla Naval del Lago de Maracaibo, en 1823.

En la carta de Jamaica se ve claramente la influencia de la ilustración y sus grandes pensadores, Bolívar incluye conceptos de Montesquieu cuando habla de despotismo oriental para definir al Imperio español.

Bolívar tenía en Montesquieu a su autor favorito, para él, el espíritu de las leyes era una obra a la que recurría siempre a la hora de definir posturas y disertaciones sobre el futuro y presente de los pueblos coloniales sudamericanos.

Primera publicación

El original más antiguo que se conocía es el manuscrito borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo General de la Nación (Bogotá), en el fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323.
La primera publicación conocida de la Carta en castellano apareció impresa en 1833, en el volumen XXI, Apéndice, de la Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, compilada por Francisco Javier Yánez y Cristóbal Mendoza.
No se había podido localizar el manuscrito original en castellano, ni se conocía copia alguna entre 1815 y 1883, salvo las dos publicadas en inglés, de 1818 y 1825, hasta que, recientemente, se informó del hallazgo, en un archivo ubicado en Ecuador, del manuscrito original del documento.

La Carta de Jamaica en la actualidad resulta un documento imprescindible y de consulta ineludible, ante la imperiosa convocatoria por la integración latinoamericana y caribeña. Los principios de unificación continental plasmados en el documento histórico tienen plena validez en el presente. Como referencia en la estructuración de los nuevos mecanismos de integración y ante el interés que demuestra el pueblo latinoamericano por plantearse la unidad y la integración como una ruta común.

El impulso

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