Colombia localiza el galeón español San José, hundido en 1708 por los ingleses

Después de décadas de rastreos y siglos de leyendas, Colombia ha encontrado uno de los tesoros sumergidos más buscados: el galeón San José. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se adelantó a dar la noticia este viernes a través de su cuenta en Twitter para confirmar el sábado en Cartagena de Indias, frente a las aguas caribeñas donde fue hallado el navío, el hallazgo del «yacimiento arqueológico».

«Me siento muy complacido, como jefe de Estado, de informar a los colombianos que sin lugar a dudas, sin ningún tipo de duda, hemos encontrado 307 años después de su hundimiento el galeón San José», dijo Santos en una declaración en Cartagena. Según el mandatario, la operación de hallazgo del San José, hundido por un cañonazo de piratas ingleses, la coordinó el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) desde el buque de la Armada Nacional «ARC Malpelo» y tuvo el apoyo de científicos internacionales y de modernas tecnologías. Santos indicó que el hallazgo se produjo «al amanecer del pasado viernes 27 de noviembre».

Construido en 1698 y cargado con piezas de oro y plata, el San José zarpó a comienzos de 1708 de Portobelo (Panamá), junto con otros buques de la flota de la Armada Española con dirección a Cartagena de Indias, pero en cercanías de la isla de Barú fue atacado por piratas ingleses y acabó hundiéndose al ser impactado por un disparo de cañón. El director del ICANH, Ernesto Montenegro, explicó que la identificación del navío que posible por «la presencia de cañones de bronce fundidos especialmente para el galeón», cuyas fotos se mostraron este sábado y que para el experto «no dejan ninguna duda de la identidad del yacimiento arqueológico».

En 1982 la empresa estadounidense Sea Search Armada fue autorizada para explorar las caribeñas costas de Cartagena, donde llegó a anunciar el hallazgo de restos del navío, aunque el Gobierno lo negó y la compañía empezó una batalla legal.
Según diferentes fuentes históricas, en las aguas territoriales colombianas pueden yacer unos 1.100 galeones españoles cargados con oro, plata y piedras preciosas que zozobraron o fueron hundidos por piratas entre los siglos XVII y XVIII. El Gobierno colombiano estudia ahora cómo aplicar la Ley 1675 de 2013, con la que se sentaron las bases para tratar el patrimonio cultural sumergido. De acuerdo con la agencia Reuters, este hallazgo puede desatar las reacciones de varios países con intereses en ese naufragio histórico y objeciones de la comunidad científica internacional.

De acuerdo con el presidente Santos, el pecio del San José es «patrimonio de todos los colombianos y protegerlo debe ser un propósito nacional» y añadió «que la información sobre este extraordinario hallazgo se encuentra sometida a reservas de ley por muchos motivos».

Publicado en El Confidencial

Descubren galeón español hundido hace 300 años

Después de más de 300 años en los que como un fantasma esquivó a cazatesoros y científicos, el mítico galeón español San José, hundido en 1708 frente a Cartagena de Indias con sus toneladas de oro, fue hallado y reapareció este sábado en fotografías tras varios años de investigación arqueológica.

«Sin lugar a ningún tipo de duda, hemos encontrado 307 años después de su hundimiento el galeón San José», señaló el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en un acto en el que presentó algunas de las fotos del pecio tomadas por los equipos científicos.

Los documentos gráficos de los investigadores no dejan lugar a dudas: los cañones de bronce que visten la cubierta mohosa del San José muestran que el yacimiento marino se corresponde con ese buque hundido por corsarios ingleses en 1708.

Para lograr esa identificación, se coordinó un equipo que incluía al Ministerio de Cultura, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la colaboración directa de la Armada, detalló Santos.

En las labores de investigación fueron necesarios estudios cartográficos, meteorológicos e históricos «desconocidos en Colombia».

Además, recurrieron a la más alta tecnología y a expertos de diferentes lugares del mundo, entre ellos un miembro del equipo que descubrió los restos del «Titanic».

«Hoy es tal vez el (hallazgo) más importante y se han podido encontrar no solo este sino varios naufragios en nuestro lecho marino», agregó.

El San José, dotado de 60 cañones de bronce forjados especialmente para su defensa, cargado de oro del virreinato de la Nueva Granada, plata de Perú y piedras preciosas y cuyo destino final era España, fue atacado por piratas en cercanías de Cartagena de Indias.

Poco después de abandonar el puerto fue hundido por el buque británico «Expedition», que lo alcanzó en una breve batalla contra la flota española que hacía la «Carrera de galeones».

«Es un acontecimiento de la ciencia que nos recuerda que la historia colombiana está constituida por eventos de muy distintas épocas, protagonizados por miles de personas que hacen parte de nuestra memoria nacional. Hoy queremos rendir homenaje a los 600 navegantes que fallecieron al momento del hundimiento del galeón San José», concluyó Santos.

Algunos de esos navegantes también volvieron fugazmente a la vida en las fotografías que fueron presentadas de las primeras prospecciones arqueológicas en las que se ven vasijas y elementos de su vida cotidiana, entre los que destaca el mango de una espada.

Para proteger el secreto que todavía guarda el San José, los detalles de su ubicación y el tesoro que transportaba, valorado en unos $5,000 millones, serán mantenidos en secreto.

Cuando finalmente el barco emerja a la superficie y vuelva a ver la luz del sol, será ubicado en un gran museo en Cartagena, similar a los que existen en países escandinavos, explicó Santos.

Por su parte, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, afirmó que las investigaciones han llegado al punto actual «por cualquier cosa distinta al azar», ya que se ha producido «un trabajo planificado, un esfuerzo enorme que involucra a diversas personas, muy comprometidas con este quehacer».

Asimismo, explicó que las labores fueron posibles gracias a una colaboración público-privada, «una de las alternativas para financiar este tipo de procedimientos que son enormemente costosos».

El director del Instituto Colombiano de Antropología, Ernesto Montenegro, dijo que para llegar hasta el San José fue necesaria una profunda investigación en la que tuvieron que «entender la paleometeorología, los vientos, las mareas y los movimientos de aguas de aquella fecha».

Por ello, recurrieron a ingenieros marinos y oceanógrafos, además de arqueólogos y las personas que más sabían de prospección marítima.

Repasando una por una las fotos de que disponen hasta ahora, Montenegro explicó que han podido comprobar «que el barco está recostado sobre uno de sus lados» sobre el lecho marino.

Desde 1980 varias empresas de cazatesoros intentaron recuperar el tesoro del San José, pero en 2011 una corte en Washington declaró al galeón como propiedad del Estado colombiano tras una solicitud de la compañía Sea Search Armada.

Publicado en Telemundo 52

Galeón San José, el santo grial de los tesoros sumergidos en el mundo

El esplendor del jueves 7 de junio de 1708 fue suficiente para que el almirante José Fernández de Santillán (conde de Casa Alegre) y comandante del galeón San José, viera con optimismo la posibilidad de zarpar hacía España.

Al día siguiente, la imponente embarcación conocería el fondo del mar. Como si se tratara de un presagio, el tiempo cambió notoriamente, las nubes, como un manto gris, cubrieron el océano mientras una suave llovizna golpeaba la cubierta del barco que a paso lento avanzaba hacia costas españolas, quizá por el peso del armamento y los pasajeros, pero más que eso, por las piezas de oro y plata que llevaba en su interior y que muchos calculan en, por lo menos, 5 mil millones de dólares.

La tarde de ese fatídico 7 de junio se aproximaban por el norte varios buques enemigos. Los gritos de los vigías españoles dieron el aviso. Las 13 embarcaciones que acompañaban el capitanía San José alistaron su defensa.

Las esperanzas de los tripulantes se hundieron al igual que la embarcación. El Expedition, un buque inglés comandado por el comodoro Charles Wager, aprovechó los vientos y penetró las defensas españolas hasta llegar a 60 metros de distancia de la embarcación que, según muchos, llevaba la mayor cantidad de tesoros que se hubieran podido sacar de las Indias hacia España.

Los 30 cañones de entre 10 y 18 libras que defendieron el San José no fueron suficientes para contener la arremetida inglesa trazada por Wager.

A pesar del inminente choque militar, el San José no eludió la nave atacante. La intención era recibir al Expedition con una cortina de fuego que, según Casa Alegre, pondría a su favor el combate. El temor causado por el fragor de la lucha cundió en los ocupantes del barco, muchos eran mujeres, otros tantos eran menores, todos gritaban mientras se refugiaban en las bodegas.

Sabían que de no ser asesinados, serían apresados y despojados de sus bienes. El humo tras el fuego de los cañones formaba una espesa cortina que además de acortar la visión ahogaba las órdenes que salían de la garganta de Fernández. Pistolas y sables se entrecruzaban en la cubierta del San José, uno a uno caían ingleses y españoles.

La orden de disparar a quemarropa contra el Expedition fue silenciada por una explosión que hizo frenar la nave en seco para luego hundirse.

Acababan de pasar las siete y media de la tarde y con el ocaso del día llegó también el del imponente galeón, el cual hoy reposa, según varias empresas ‘casa tesoros’, en las profundidades del Mar Caribe, cerca de Cartagena.

Allí, en el fondo del mar, no sólo reposan los tesoros, sino cerca de 600 almas que se fueron con la que fue quizás la nave insignia del reinado español.

El tesoro

El tesoro que muchos calculan en 5.000 millones de dólares, para otros fácilmente superaría los U$10 mil millones, si le fuera vendido a coleccionistas.

La embarcación, según los relatos recopilados en centenares de páginas dan cuenta de piezas de oro, plata y joyas, a los que se sumaban incensarios que un marqués le habría enviado a su sacerdote de confesión, los anillos que varios condes dejaron empeñados a un agiotista de ese tiempo, además de vajillas de plata dorada.

También reposarían en él dos cofres de 289 marcos y un relicario grande y tres pequeños, cada uno con su pedestal de plata del Potosí, que el manifiesto inscribió como «regalos religiosos».

A estas riquezas era necesario sumar lo que ingresó a la nave de contrabando, lo cual, se ha afirmado, podía duplicar lo registrado.

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Publicado por El País

 

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