Arturo Esparza plasma en lienzo la poesía triste de la muerte

Todos somos huesos y algún día nos levantaremos en un poema para rencarnar en un recuerdo. Con esas palabras, el artista Arturo Esparza (Torreón, 1975) describe los motivos que guían su pincel, enfocado en plasmar naturalezas muertas que a muchas personas les resultan macabras: cráneos, flores secas, pájaros inertes, corazones descarnados. Las infinitas evocaciones de la muerte.

Se trata de una obra que, no obstante, atrae a muchos coleccionistas del llamado arte bizarro u oscuro, la cual ha conseguido la atención de una galería de Dublin, Irlanda, que incluyó algunas piezas de Esparza en una exposición colectiva que se inauguró el pasado 4 de diciembre.

El pintor, quien se define autodidacta, narra en entrevista con La Jornada que hace 15 años rompió con la tradición familiar de dedicarse a la herrería para buscar en el arte alivio a los dolores del alma. En su natal Torreón incursionó en la literatura, la música y el teatro, pero cuando descubrió la pintura inició una auténtica purga de sus demonios.

“Desde la infancia he vivido experiencias cercanas a la muerte: cuando tenía tres años murió mi hermano recién nacido y me hicieron cargarlo; luego, otra vez otro hermano muerto en el vientre de mi madre, y después murió mi abuela. Conocí desde esa temprana edad el dolor físico que causa la pérdida de seres queridos y es algo con lo que cargué siempre.

Con mi trabajo en la pintura he purgando ese dolor que aún me recorre ciertas fibras, pero ya no es como antes. Lo intenté con la literatura en talleres con Guillermo Samperio, con la música en clases de guitarra y con el teatro, pero la pintura me sanó; ahí solté toda esa carga, pues cuando pinto ahí están mis muertos… es como si volvieran otra vez, pero los recuerdos ya no son dolorosos. La melancolía es muy fuerte pero ahora la disfruto, me pone feliz plasmar todas esas voces en un cuadro, explica Esparza, quien ahora radica en Guadalajara, Jalisco.

Luego de tomar varios talleres de dibujo, grabado y pintura, sus maestros le dijeron que tenía una obra fuera de lo común, que por ahí siguiera trabajando. Nunca pensé calificarla de macabra, no la percibo así; trato de que no sean imágenes horrorosas, sino poéticas, eso sí, una poesía triste, y hay personas que sí ven esa paradoja: la otra belleza que hay detrás de la muerte.

Desde hace siete años, Esparza vive exclusivamente de su pintura y la venta de su arte, e incorpora sus conocimientos de herrería y soldadura en la creación de esculturas. Afirma que trabaja mejor por las noches, a diferencia de otros colegas que prefieren pintar bajo la luz natural: En el día no me hallo.

Fue por el blog que tiene en Internet (http://chapuzacusa.blogspot.mx) que la GalleryX de Dublin lo descubrió e invitó a formar parte de los artistas que promueve en un afán por dar un nuevo brío en el Reino Unido a esa corriente de arte oscuro que hace algunos años tuvo gran auge. Para la exposición de diciembre, la galería también invitó a nueve artistas estadunidenses y europeos. Esparza es el único mexicano.

El pintor menciona de manera especial a su maestro José Gutiérrez, quien junto con los profesores de los talleres del Instituto Cultural Cabañas “enderezaron mi visión de las artes plásticas, pues antes dibujaba sin técnica ni paleta de color; ellos me fueron encauzando. En Guadalajara maduraron mi técnica e ideas, porque me dediqué a la pintura de tiempo completo, depuré y reciclé varios cuadros.

Cuando el galerista de Irlanda vio mi blog, me mandó un correo electrónico en el que me felicitó por mi trabajo, lo cual me motivó mucho; no me lo esperaba. También me resulta muy emotivo conocer artistas con obras relacionadas con los temas que abordo.

Si bien Esparza ha realizado algunas obras que tienen que ver con la ola de violencia que desde hace años se vive en el país, principalmente en su estado, Coahuila, “no es mi intención ilustrar lo que está pasando; me enfoco más en anécdotas personales y, de esta manera, recuerdo a amigos o familiares fallecidos. A veces son ideas que causan confusión o inquietud, pues demuestran que se pueden encontrar más cosas bellas en la muerte que en lo vivo.

“Actualmente trabajo en una serie de cuadros que se titula Huesos, relacionados con mi tierra natal, su atmósfera, los colores, los cielos de Torreón y, claro, también habrá algo de la situación del país. Para esta serie escribí estos versos: Es la persistencia de un recuerdo. La lucha constante por no olvidar tus muertos. Es la carne que no quiere ser huesos ni cenizas, el niño que está frente a una mandíbula, una mandíbula que alguna vez habló. Huesos somos todos y algún día nos levantaremos en un poema y reencarnemos siempre en un recuerdo. Son versos sueltos arrojados al desierto. Son tus huesos en la tierra que duelen como carne abierta, como una trozo de pan y una taza de leche solos en la mesa.”

Publicado en La Jornada