Bolivia: una mirada cinematográfica sobre la violencia en El Alto

A 11 años de escrito el guion Atrapados en azul, dirigido por Luis Guaraní, se estrenará el 21 de enero en el cine Monje Campero (El Prado). El filme muestra la violencia en la que viven jóvenes pertenecientes a pandillas.

“El guion de esta película lo escribí en 2004 y fundamentalmente tiene que ver con la violencia. Lo que me llamó la atención es que en El Alto observé niveles de violencia muy fuertes, que ni se ven en los medios de comunicación y las redes”, explicó el cineasta formado en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños.

Guaraní realizó una investigación que le tomó tiempo y energía porque no fue fácil ingresar al mundo de las pandillas, de esa forma hiló la historia de su ficción. “Este guion lo presenté en 2005 al Festival de Berlín y fue uno de los 20 seleccionados entre 300 trabajos de todo el mundo para que entren al mercado de coproducción, era una ventana que nos permitía hacer conocer el proyecto”, explicó.

Guaraní indicó que fue el primer boliviano que llegó al mercado de producción en Berlín. Sin embargo, una serie de sucesos fue demorando su filme. “Intenté armar el trabajo en 2005, pero me empeñé en la campaña electoral apoyando a Evo Morales”, recordó el cineasta.

Inicialmente, la cinta fue enviada a México para posproducción. “Los colegas que editaron hicieron otra película. Cuando la vi, me deprimí. Estos cineastas tienen mucha profesión encima, fuerte recorrido y los admiro, pero no salió el filme como yo esperaba”, contó el realizador, quien indicó que tras superar la impresión siguió con el proyecto.

“Esta película tiene mucha historia y para mí no es importante el tiempo que pasa ni lo que cuesta, lo fundamental son las imágenes y sonidos que captura”. Guaraní espera que el espectador se identifique con la historia.  “He escuchado de cineastas que han trabajado 10 años y son fracasos narrativos en la pantalla. Más allá del tiempo y dinero, esas imágenes que el espectador tendrá darán la última palabra”.

Los protagonistas de la película son Adrián Machicado, Brenda Pardo y Nicolás Urzagasti, jóvenes que nunca antes habían actuado. “Estoy muy contento con la labor actoral de ellos, son una promesa boliviana. En México no le encontraron costura a la actuación por lo bien que desarrollaron su trabajo”, indicó el cineasta.

Además Guaraní aprovechó el tiempo de investigación en El Alto para realizar un documental. “En ese camino me encontré con varios temas importantes y desarrollé un documental: Esa mierda no me la como más, que trata sobre la muerte del patrón Iturralde en Kollana a manos de su trabajador Óscar Mamani Paco”.

Publicado en La Razón

Estrenan Atrapados en azul, un filme sobre la violencia en El Alto

Un filme que busca poner en debate la violencia y la generación de pandillas juveniles en El Alto es la más reciente propuesta del cineasta Luis Guaraní. Se trata de Atrapados en azul, que se estrenará el 21 de enero en La Paz.

«En 2004, en pleno periodo neoliberal en Bolivia, dos hechos marcaron la idea del guión: los altos niveles de violencia que existían en la ciudad más pobre de Bolivia, El Alto, y una publicación en un medio escrito que informaba que el 65% de los adolescentes de esa ciudad no estudia ni trabaja e integra una generación de difícil reinserción”, explicó Guaraní.

Según el realizador, la publicación también indicaba que los jóvenes en esa situación se volvían integrantes de pandillas y que tenían una esperanza de vida reducida, acrecentada por su nivel socioeconómico bajo. Además, el director leyó el texto La estética de la violencia, de Glauber Rocha, que fue imprescindible para la elaboración del guión.
A base de estos elementos se creó el guión, que fue seleccionado para participar en la categoría ficción del Talent Campus de la Berlinale (Alemania), en 2004.

Guaraní indicó también que algunas de las premisas que utilizó para el argumento del filme fueron «los niveles de violencia que desplegaba el sistema para mantener el statuo quo eran pan de cada día, (y) el pueblo organizado luchaba en las calles a pesar de la violencia estatal”.

Además de la película, la investigación le sirvió al cineasta para realizar el documental There is some shit, I will not eat, que ganó el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa 2012.

Hoy, más de 10 años después de que se inició el proyecto, el filme Atrapados en azul se estrenará el 21 de enero, en el Cine Monje Campero y en el cine 4K de Ciudad Satélite (El Alto).

«(Es) una gran alegría. El tiempo y las ganas invertidas pronto serán vistas en la pantalla cinematográfica. No es tanto el costo ni el tiempo lo que se ve en la pantalla, sino las imágenes y sonidos que capturamos a lo largo de todo el proceso. Esto hace a cada proyecto una experiencia singular”, aseguró Guaraní.

El cineasta comentó también que hay proyectos millonarios en el cine boliviano que no tienen éxito en su exhibición. «Es el espectador quien tiene la última palabra”, acotó.

En cuanto al proceso de producción, Guaraní contó que el largometraje se filmó en la ciudad de El Alto, «la más pobre pero combativa de Bolivia”.

Además, según el realizador, en la película participaron jóvenes integrantes de pandillas. «La gran mayoría no accedieron de manera sencilla. Fue un proceso largo de acercamiento y convencimiento sobre las razones que teníamos para hacer el filme”, recordó.

En ese sentido, producto del involucramiento con diferentes pandillas de El Alto, se tienen varias horas de grabación.

«Se plasmarán muy pronto en una serie sobre el tema de la violencia en Bolivia”, adelantó el realizador.

En cuanto al elenco, está conformado por Brenda Pardo en el papel de Carmen, Adrián Machicao en el rol de Anton y Nicolás Urzagasti como Marciano. «Son debutantes y promesas en el cine boliviano”, aseguró Guaraní.
El director también comentó que se tomó la decisión de trabajar con personas que no tenían ninguna experiencia previa en la actuación.

«El resultado es absolutamente positivo. Con las normales dificultades de orden económico que atañen a los proyectos bolivianos, se asomaban los verdaderos problemas para la película. Bolivia, sin tradición actoral para el cine, sin una mínima plataforma de producción audiovisual”, complementó.

Respecto al equipo de producción, estuvo conformado por técnicos de Bolivia, Cuba y México como Carlos Crespo (director de fotografía), Diego Javier Figueroa (director de sonido), Ramiro Valdez (sonido), Jorge Charon (dirección de arte), Esmilda Zabala (vestuario), Bernardo García (efectos especiales) y Paola Romay (maquillaje).

«Con un equipo mínimo pero altamente eficaz, la película transcurrió en medio de un verdadero ambiente de alegría y compromiso con el arte. Nos divertimos sin medida ni clemencia”, finalizó Guaraní.

Publicado por Página Siete
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