Centro GAM: Crecimiento y descentralización de la cultura en Chile

Felipe Mella Morales: «Mi sueño es que el GAM sea el gran alimentador de programación para las regiones»

2010 fue quizás el año más difícil para Felipe Mella, al mando de Balmaceda Arte Joven. Luego de haber trabajado durante dos años para incrementar el presupuesto del espacio, que pasó de $ 280 millones al doble, con el objetivo de mantener mejor su nueva sede en la región de Los Lagos y con miras a abrir una en Antofagasta, el gobierno de turno decidió nuevamente rebajarlo a la mitad. El terremoto del 27/F, que dejó en el suelo a ciudades y poblados del sur, también tuvo repercusiones en el sector cultural, que debió postergar sus proyectos para dar prioridad a la reconstrucción.

Mella pensó en echar pie atrás con las  sedes de Balmaceda en regiones. Un camino era cerrarlas y quedarse sólo con la de Santiago, o de lo contrario achicar la sede central, mucho más costosa, y concentrarse en la actividad de regiones. “Me reuní con mi equipo con la idea de  solucionar el cómo nos reinventaríamos antes este obstáculo. Tuvimos que hacer cosas duras, nos comprometimos a que por cuatro años no se subiría el sueldo de nadie, desde el junior hasta la dirección ejecutiva. En ese periodo nació la Unidad de Desarrollo Social, que hasta hoy trabaja para lograr alianzas estratégicas con privados y otras instituciones con la idea de reunir recursos, así fuimos para adelante”, cuenta el gestor cultural , quien relató esta misma anécdota a su nuevo equipo de trabajadores con el que se reunió ayer al mediodía.

Son más de 80 personas las que integran el Centro Gabriel Mistral (GAM), espacio que Mella conducirá luego de ser escogido mediante un concurso público, a cuatro meses  de la renuncia de Alejandra Wood a la dirección ejecutiva. Y aunque oficialmente debe asumir el cargo el 1 de marzo, el también licenciado en Arquitectura de la U. Andrés Bello  prefirió reunirse cuanto antes con su planta de trabajadores.

“Me gusta trabajar en equipo, creo que ellos son el pilar de las instituciones. En Balmaceda, frente a la adversidad, resultó que nos unimos más como equipo; eso es lo que debe pasar”, dice el director, quien también se reunió ayer con Ramón López, presidente del directorio del GAM.

Su interés por fortalecer la comunicación interna del centro cultural no es casual. Wood dejó su puesto en medio de una crisis con el sindicato, el que la acusó de mal manejo del equipo. Para Mella es crucial generar un buen ambiente antes de asumir su primer gran desafío como director: la construcción de la segunda etapa del GAM, consistente en una gran sala con 1.800 butacas dedicada a las artes escénicas y que debería estar lista para fines de 2017. El gestor cultural no es ajeno al proyecto, de hecho mucho antes de que dirigiera Balmaceda Arte Joven, Mella fue asesor de proyectos de infraestructura cultural para la Comisión Bicentenario. “En ese entonces se estaba pensando en el Centro Cultural Palacio la Moneda, en el GAM y en esta serie de centros regionales para ciudades con más de 50 mil habitantes, que ahora son una realidad. Yo quiero volver a la esencia de esos proyectos”, afirma.

¿Cuál es su visión del centro, qué le gustaría modificar?

Lo primero que me pidió el directorio como tarea fue dar marcha a la construcción de la nueva sala, que es prioridad y debe estar lista en un año siete meses. Eso es central, pero por supuesto tengo una visión de lo que me gustaría que pasara con eso. Conocí la génesis de este proyecto y siempre se pensó como una nave madre que iba a programar montajes, los que luego irían a regiones. Quiero rescatar eso, mi sueño es que el GAM sea el gran alimentador de programación para las regiones, y al revés,  que el trabajo de regiones pueda llegar a Santiago. Hoy existe una gran cantidad de centros culturales a lo largo del país y el problema es que les falta programación. También echo de menos que  grandes espacios como el GAM tengan producciones propias, esa es la gran deuda que tiene este lugar con la escena artística. Sería maravilloso que el 2017 cuando se corte la cinta de la nueva sala, el gran evento inaugural sea una obra hecha por el propio GAM.

¿Le gustaría que esa sala tuviese una orquesta estable?

Esta va a ser la sala de artes escénicas más importantes del país y una de las más innovadoras de Latinoamérica, entonces para mí la lógica es que debiese tener un elenco estable además de producción externa.

¿Qué otras tareas le pidió asumir el directorio?

Alejandra Wood hizo una gran labor posicionando la marca a nivel nacional e internacional, pero ahora viene otra etapa y -hay que pensar en grande- es posicionarlo como el teatro de Chile. Para eso se necesita el aporte del sector público y del privado, y en eso me han pedido trabajar. Este es un hito urbano, está en el corazón de Santiago, y para el sector privado es muy atractivo invertir aquí, no creo que sea difícil entusiasmarlos. Gran parte del presupuesto de GAM viene de aportes públicos, pero otra parte viene de la empresa privada, y esa es la parte que hay que incrementar.

¿Qué le parecen las tiendas comerciales que funcionan en GAM?

Creo que son unidades de negocio necesarias, aunque quizás no son las que yo elegiría. El restaurant y la cafetería  los veo como lugares más populares, más accesibles a todo público. Entiendo que me toca la licitación de estos espacios y pienso que hacia allá irá enfocada la elección. Me gustaría que GAM tuviese una tienda propia, donde se ofrecieran productos con su imagen, o dividirla para darle oportunidad a emprendimientos locales. Trabajar en una identidad propia; finalmente el GAM es imagen país.

¿Cómo piensa traspasar su experiencia en Balmaceda a un lugar tan distinto como el GAM?

Aunque tienen focos distintos, Balmaceda es un semillero para el arte, mientras GAM es un lugar para la consolidación de artistas, creo que en el fondo la gestión es la misma. Balmaceda es una gran escuela, su primer director fue José Weinstein, ex ministro de Cultura, y luego estuvo Alejandra Serrano, ahora directora del Centro Cultural La Moneda. Allí aprendí mucho del contacto directo con la escena artística, la visión completa de todas las disciplinas. Cuando lo asumí, se había creado hace poco el Consejo de la Cultura, tuvimos que pelear por el presupuesto y lo logramos paso a paso. En 2015 tuvimos un presupuesto público de $ 820 millones y cerramos el año con $ 3.200 millones, gracias a alianzas privadas y a la postulación de otros fondos del Estado. Además está por comenzar un proyecto de ampliación de la sede de Balmaceda en Santiago. Me siento orgulloso de dejar la institución muy en alto y con la confianza de traer toda esa experiencia al GAM.

Publicado en La Tercera

 

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