Chile: en el marco del conflicto por la creación del ministerio de cultura los trabajadores de los museos se hacen oír

Han sido semanas intensas, al principio con una mínima visibilidad mediática y nula respuesta de las autoridades, pero de apoco las demandas de los trabajadores y miembros de la Asociación Nacional de Funcionarios de la Dibam  (Anfudibam) y de los gremios del Consejo de la Cultura (Anfucultura) y del Consejo de Monumentos Nacionales se están haciendo oír.

Llevan 21 días en paro de actividades debido a su rechazo  al proyecto del futuro Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que se encuentra en la Cámara de Diputados. La medida gremial implica que la totalidad de la red de museos regionales y nacionales, incluidos el Museo de Bellas Artes, Museo Histórico y Museo de Historia Natural así como la Biblioteca Nacional, permanece cerrada a público. La molestia de los usuarios se ha hecho sentir a través de las redes sociales, sobre todo los turistas que no han podido acceder a las exposiciones, pero también las muestras de apoyo.

Ayer luego de una asamblea que convocó a unas 300 personas en la Biblioteca Nacional , los dirigentes resolvieron convocar a una consulta nacional este viernes, de 9 a 16 horas, donde se llama a participar a todos los afiliados de los gremios, empleados de planta y a contrata, es decir, unos 1.400 trabajadores a lo largo del país para decidir si el paro se prolonga  o se depone.  “Se ha dicho que éste no es un movimiento representativo y por eso queremos demostrar lo contrario. Sabemos que las regiones son más débiles por el temor que han ejercido las autoridades y que esta es una lucha de largo aliento, pero estamos dispuestos a continuar”, dice Patricio Escare, miembro de la directiva de Anfudibam.

Tras el anuncio, los trabajadores recibieron una buena señal: el ministro de Cultura Ernesto Ottone los invitó a una reunión, ayer a las 19.00, junto a la subsecretaria del Ministerio de Educación, Valentina Quiroga, en las oficinas del Consejo de la Cultura. “Estamos dispuesto a escuchar lo que nos tiene que decir”, señala la vicepresidente de Anfudibam, Andrea Lustig.

Los trabajadores exigen que la Dibam se convierta en una Subsecretaríacon poder para llevar a cabo políticas públicas, tal como estaba estipulado en el proyecto original, y no seguir operando simplemente como un servicio, como quedó luego de la indicación sustitutiva que se envió al Congreso.

Ayer durante una actividad en Valparaíso, el ministro Ottone aclaró su posición frente a la principal queja de los gremios. “Por un tema de continuidad, se tomó la decisión por parte del Ejecutivo de dejar lo que existe actualmente como Dibam en un Instituto de Patrimonio, que es un servicio. El Consejo nació el año 2003, por lo tanto se le pueden hacer modificaciones ya que es muy joven; sin embargo, la Dibam tiene una estructura interna compleja que si no le damos cierta continuidad podemos poner en peligro toda la institucionalidad”, dijo. “Lo que no se ha dicho es que la Subsecretaría se armará con los mismos funcionarios, y si bien el subsecretario tendrá un rol político, se mantendrá un consejo donde pasamos de 11 a 23 miembros, es decir, habrá una mayor representatividad y participación al formular políticas públicas”.

La discusión del proyecto se dará ahora en el Congreso. El próximo jueves 14, miembros de la Anfudibam, Anfucultura y Consejo de Monumentos serán recibidos en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados. “Hemos tenido reuniones con varios diputados que ya están sensibles al tema. Hemos recibido apoyo de Maya Fernández, Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Gaspar Rivas y el presidente de la comisión, Roberto Poblete. Además en los últimos días hemos recibido el apoyo de figuras  como Milan Ivelic, ex director del Museo de Bellas Artes y Pablo Chiuminatto, artista y consejero del CNCA”, señala Lustig.

Publicado en La Tercera

Silencio en la biblioteca: El paro de la Dibam y las diferencias con el del Registro Civil

Por qué este paro de los trabajadores de la Dibam no se muestra día a día con la misma fuerza que tuvo el paro del Registro Civil, ¿por qué no hay gente esperando fuera de los museos o bibliotecas exigiendo su derecho como personas a vivir la cultura en una de sus aristas? ¿Por qué los noticieros no están entrevistando a la gente furiosa que desea pedir prestado un libro o que necesita realizar una investigación? Quizá estas interrogantes tienen relación con que la cultura y las artes no están vistas como una necesidad de primer orden sino que como un mero ejercicio del ocio y tiempo libre.

Un día de verano en pleno diciembre, con el calor que acechaba con derretir cualquier cerebro que se dignara a pasear bajo sol y la neurosis colectiva provocada por la próxima navidad del retail, se inició una movilización silenciosa que hasta el día de hoy sigue. Y me refiero a silenciosa no por la ausencia de bullicio o de importancia e interés público, sino que por su silente voz en los medios de comunicación. Este paro de la Asociación Nacional de Funcionarios de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Anfudibam) empezó el 17 de diciembre del año pasado y buscaba replantear el proyecto que crearía el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que fue enviado por el gobierno (Fuente: La Tercera) hace un tiempo atrás. Desde esa fecha los y las trabajadoras han estado en pie de guerra frente a las propuestas y contrapropuestas presentadas por el ejecutivo puesto que éstas no representan los intereses expuestos por los trabajadores.

Si hacemos un poco de memoria respecto a uno de los últimos paros y movilizaciones que tuvieron un enorme impacto mediático, inmediatamente la imagen de la muy elocuente y pintoresca presidenta de los trabajadores del Registro Civil, Nelly Diaz se nos viene a la retina. Este paro fue trending topic durante casi un mes donde los ciudadanos tuvieron que hacer eternas filas para realizar un trámite, en el que los noticieros y reporteros cumplían casi con una labor de corresponsales de guerra al retratar y contar historias de los pobres desposeídos que enfrentaban las altas temperaturas, el hambre y la fatiga para conseguir sus certificados o papeles. Todos esperaban las noticias de las 2 de la tarde para saber si el paro seguía o no, si Nelly le doblaba la mano o no al gobierno. La prensa se dio un festín con esta movilización sacando varias ganancias en rating con la farandulización de un movimiento tan significativo e importante para los trabajadores del sector.

Entonces usted se preguntará por qué este paro de los trabajadores de la Dibam no se muestra día a día con la misma fuerza que tuvo el paro del Registro Civil, ¿por qué no hay gente esperando fuera de los museos o bibliotecas exigiendo su derecho como personas a vivir la cultura en una de sus aristas? ¿Por qué los noticieros no están entrevistando a la gente furiosa que desea pedir prestado un libro o que necesita realizar una investigación? Quizá estas interrogantes tienen relación con que la cultura y las artes no están vistas como una necesidad de primer orden sino que como un mero ejercicio del ocio y tiempo libre. Me gustaría a ver a los mismos diputados o parlamentarios que enajenados pedían un fin al conflicto del Registro Civil, argumentando no se podía tener a la ciudadanía sin poder realizar sus tan importantes trámites burocráticos, pidiendo soluciones o al menos hablando del paro de la Anfudibam en los medios con el mismo entusiasmo y convicción.

Publicado en El Mostrador
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