Jóvenes tangueros en Medellín

MEDELLÍN COMO BUENOS AIRES

El bandoneonista Pablo Jaurena visitó Fractura Expuesta Radio Tango para presentar el disco “Melancólico Medellín”, primer material de la Orquesta Escuela de Tango de Medellín, la punta del iceberg de un proyecto ambicioso y ejemplar de educación popular, de la ciudad colombiana donde Carlos Gardel encontró su muerte.

Para dimensionar el trabajo, conviene conocer el proyecto para luego, adentrarse en el caso particular del tango. El programa de la Red de Escuelas de Música de Medellín asombra con sus números: “6000 alumnos en 27 escuelas de la ciudad. Es un programa social, que a través de la música busca otorgar una opción de vida diferente. La red tiene muchas agrupaciones, sinfónicas, clásicas, y dos de músicas populares de las cuales una es de tango. Buscan preservar el patrimonio cultural que también comparte Medellín, el amor por el tango y la cultura argentina. Lo que se quiso hacer es sostenerlo desde los pibes, que es lo más acertado”, cuenta Jaurena.

La orquesta de tango está conformada por 25 a 30 jóvenes estudiantes de las diferentes Escuelas de Música de la Red, con edades entre los 14 y 22 años. Como Director Artístico, Jaurena viaja varias veces al año para preparar a la orquesta para distintos conciertos importantes con los que programan el año. En Colombia, el violinista Sebastián Montoya es el Director Titular y hasta ejemplar, ya que se formó integralmente en el marco de la Red de Escuelas y es un referente para los nuevos músicos. A diferencia de la Orquesta Escuela de Tango de Buenos Aires, la Emilio Balcarce toma alumnos que ya dominan el tango mientras que la colombiana forma a los músicos desde el comienzo del instrumento.

El repertorio del disco responde al programa de formación: tangos de diferentes estilos con sus arreglos originales, desde Troilo, Di Sarli, Pugliese, D’Arienzo, Salgán, Gobbi y Piazzolla, que suenan “como debe ser”. A su vez, abordan tangos y milongas nuevas, dedicadas a su ciudad, entre las que se destacan canciones originales del padrino artístico, Raul Garello y del propio Jaurena.

“Algunos músicos forman grupos por fuera de la Orquesta. Una de las más relevantes es el Quinteto F-31, que hacen sus propias composiciones y arreglos, conformados por alumnos y profesores de la Red. También han armado la Orquesta Típica Reducida, una formación más chica que la Orquesta de Tango de Medellín, que recorre las milongas de la ciudad”, concluye el bandoneonista.

Publicado en Fractura Expuesta

 

Fuelle inquieto: entrevista a Pablo Jaurena

Pablo Jaurena es el primer bandoneón de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana y uno de los vértices interpretativos del trío MJC. Esos son los rasgos salientes de su producción musical, aunque por estos días han sido eclipsados en materia noticiosa por la edición del disco Melancólico Medellín, que resume más de un lustro de trabajo como director de la Orquesta de Tango de la Red de Escuelas de Música de Medellín, Colombia, donde Jaurena trabaja desde comienzos de esta década. “Llegué en 2010 con MJC (se completa con Jorge Martínez y Mauro Ciavattini). Fuimos invitados a tocar y a grabar un CD junto a la Sinfónica de la Red de Escuelas de Música. A partir de ahí, por la empatía musical y pedagógica establecida con los alumnos, directivos y la alcaldía, me invitaron a que diseñe un proyecto artístico y pedagógico para llevar a cabo a largo plazo con la Orquesta de Tango, que en ese momento estaba atravesando un profundo proceso de reestructuración”, revisa el bandoneonista, quien se quedó con el cargo en 2011.

–¿Cuál es tu metodología de trabajo?

–El proceso formativo se realiza mediante el estudio y el montaje de diferentes repertorios, y en este proceso se van abordando los aspectos técnicos específicos. En cada temporada programamos una serie de cuatro conciertos para la que escribo o gestiono la música (composiciones, arreglos, transcripciones y desgrabaciones). Este material se ensaya semanalmente con Sebastián Montoya, violinista colombiano que reside en Medellín, mientras yo realizo un seguimiento virtual de los procesos desde Argentina. Unos 10 días antes de cada concierto, viajo para hacerme cargo los ensayos intensivos generales y dar los últimos ajustes al repertorio e fortalecer el trabajo.

En Melancólico Medellín, Jaurena tuvo la ambiciosa pretensión de dar cuenta de la historia del tango. ¿Lo habrá logrado? “En el proceso de selección del repertorio quisimos reflejar cinco años de trabajo y crecimiento, en los cuales abordamos alrededor más de 250 obras y quisimos ser amplios desde lo estético para plasmar nuestro enfoque a la hora de abordar el género”, contesta. Y remata: “La base del trabajo se centra en el estudio de las orquestas más importantes de los años ‘40 y ‘50: Troilo, Puliese, Di Sarli, Salgán, Gobbi, D’Arienzo y Piazzolla, por citar algunas. De cada una, incluimos un tema para representar sus estilos característicos”.

Puente hacia hoy

Desde esta base, el músico se propuso trazar un puente hacia las músicas más contemporáneas. “Por eso también interpretamos repertorio ‘nuevo’, sobre todo aquel que guarda relación con la historia de nuestra orquesta _precisa_. Incluimos el estreno tanguero que nos dedicara nuestro padrino artístico Raúl Garello, El Gorrión en la cornisa (escrito en homenaje a Troilo), hay dos temas dedicados a la ciudad como Medellín (H. Soria) y Al parque de los deseos (Jorge Martínez), y dos composiciones mías Retrato del aire y En Pampa y la vía, esta última escrita en colaboración con Damián Torres”.

Melancólico Medellín, grabado en el año del centenario de Anibal Troilo (2014), incluye además un especial homenaje a Pichuco y su obra cantada, a través de sus duplas creativas más fructíferas, según apuntes de Jaurena: La última curda (Troilo y Castillo) y Barrio de tango (Troilo y Manzi). “En estos temas tuvimos el honor de tener como invitados especiales respectivamente a los grandes cantantes Carmen Usuga (de Medellín) y Ariel Ardit (de Argentina)”, completa Jaurena

Por último, Jaurena observa que el título del disco, adaptación del Melancólico Buenos Aires de Piazzolla, hace referencia “a ese sentir tanguero, tan difícil de definir, que persiste en lo profundo de la idiosincrasia de Medellín, lugar que ha engrandecido esa mística desde la muerte de Gardel en 1935”.

-Más allá del diálogo permanente entre lo tradicional y contemporáneo, ¿cuál es tu desafío para mantener la llama del tango encendida de cara al futuro?

-Uno de los desafíos es, como en cualquier rama del arte, intentar encontrar alguna rendija a través de la cual se pueda colar la voz propia. Uno está buscando todo el tiempo cómo escribir una composición o un arreglo nuevo, que diga algo distinto sin dejar de estar dentro del tango. No es fácil en un género que ha alcanzado tal nivel de desarrollo. Sólo queda seguir indagando, estudiando, recreando, sumergirse en la historia del género, que es riquísima. Y con el trabajo vienen las ideas. Hay que esperar que ocurra, pero buscándolo. Por otro lado está la labor pedagógica con las nuevas generaciones de músicos. Es fundamental para mantener encendida esa llama del tango. Nuestra generación de músicos ha dado ya grandes pasos mediante el estudio y la sistematización de materiales para la enseñanza del tango para el músico.

-¿Alcanza con eso?

-Aún falta mucho por hacer. También es muy importante el rol del Estado en todo esto para apoyar a los músicos de tango y valorarlo en cuanto patrimonio nacional. Es importante todo esto para que el tango no quede como una pieza de museo o sea una cuestión decorativa y pintoresca de la cual nos acordamos solo cuando nos visitan extranjeros.

-¿Balanceás en tu labor como director los imperativos de una obra con la repentización de los instrumentistas?

-En la labor de cualquier intérprete es muy importante la intuición y lo espontáneo, que se vincule al momento presente en el cual se está haciendo la música. En el tango en particular, no se da la improvisación en cuanto concepto jazzero  que formaliza y vehiculiza la música. Siempre fue un género en donde las pautas y los arreglos marcaron mucho la cancha, la forma, el discurso. Pero la improvisación está muy presente en los solistas de las agrupaciones de tango, en cómo desde su bagaje y conocimiento del género cada uno puede “transformar” un solo. Puede hacerlo mediante su interpretación y lo que puedan aportar desde lo personal. Esto es fundamental en el tango y le da esa personalidad que tienen los solos en el género, mediante el fraseo, ese “decir tanguero”. Mediante los adornos, los yeites… Todo eso no se escribe, ahí está la repentización en el tango. Definitivamente, desde mi trabajo como director y desde mi punto de vista considero muy importante dar estos espacios a los solistas para que la música respire el momento presente.

-¿Puede sobrevivir el tango con academicismos y sin bohemia? ¿O acaso está sobrevalorada la bohemia?

-Yo creo que a veces está sobrevalorada. La bohemia es muy linda vivirla, pero quizás la clave este en saber dosificarla. La disciplina y el trabajo también son muy importantes. La bohemia es necesaria para vincularse a ciertas “fibras” básicas del género (lo que algunos llaman la mugre o la tierra del genero), pero no debe ser lo principal. A veces, la musa nos visita en una mañana de trabajo. Piazzolla siempre decía que lo que más le molestaba era ver a un músico talentoso que desperdiciaba su talento al no estudiar. La “intuición” no se apaga estudiando, sino que se potencia. Si un músico con el talento extraterrestre de Piazzolla se “rompió el lomo” estudiando, ¿qué nos queda al resto? Mínimo, tenemos que hacer el mismo esfuerzo y dar lo mejor de nosotros estudiando. Hay un siglo de historia del tango grandes músicos que no requiere menos de nosotros.

-¿Cómo amalgamaste las exigencias de ser primer bandoneonista de la OPMC con la actividad del trío MJC y tu labor de director en Medellín?

-Son actividades complementarias y todas hacen parte de mí y de mis necesidades como músico. Todas me permiten expresarme y crecer en una dirección diferente. Esa motivación es el combustible llevar adelante todos los proyectos. Es interesante ver como los diversos proyectos pueden enriquecerse y fortalecerse entre sí. Por ejemplo, trabajando en Medellín en 2013 pude gestionar una invitación para que la OPMC tocara en el Festival de Tango de allá. Desde Colombia nos cubrieron todos los gastos y la gira fue un gran éxito, representamos muy bien a la Provincia con la batuta de Damián Torres. O también sucede al revés, mi experiencia como director la pude volcar en la OPMC cuando fui invitado en varias oportunidades a dirigirla en 2014, tocando mis arreglos y mis composiciones. Una manera muy diferente de relacionarse con los compañeros y la agrupación a la que uno está vinculado desde otro lado. Al trabajo de la dirección también lo puedo plasmar en la dirección de “La Típica Ciriaco”, Orquesta Escuela de Tango de Córdoba, la cual vengo dirigiendo desde hace tres años.

-¿Podrías describir el momento exacto que tomaste contacto con el bandoneón por vez primera?

-Fue mágico, es difícil de expresarlo, sentí que tenía un universo sentado en mis rodillas. No podía dejar de tocarlo para intentar sacarle los sonidos que había escuchado en los discos, no podía dejar de mirarlo para entender sus lógicas internas y apreciar sus formas que son muy bellas, no podía dejar de cautivarme por sus olores (la mayoría de los viejos bandoneones exhalan de su fuelle un particular olor a viejo, es como ingresar a un túnel del tiempo, sumergirse en la historia de este instrumento que le dio la voz al tango y que permitió su crecimiento y desarrollo) y respirar el aire del tango que alguna vez fue el aire cotidiano que respiraba este país.

-Por último, ¿cuáles son los bandoneonistas jóvenes de Córdoba a los que hay que prestarles atención?

-El más joven que conozco se llama Gaspar Tatian (sobrino nieto de Americo Tatian). Tiene 12 años y estudia conmigo desde los 5. Sin dudas, será un gran bandoneonista, tiene un gran talento y es muy músico. Y algo también muy importante: ama el tango. Ya más adultos hay dos ex alumnos míos como Alejandro Colombatti y Bruno Ludueña que están tocando muy bien y siguen creciendo en su instrumento.

Para descargar

Al estar financiado por fondos públicos de la Alcaldia de Medellín, este disco no se comercializa. Aquí, se puede descargar completamente gratis junto a la gráfica.

Publicado en La Voz

También podría gustarte