Chile: debates sobre la creación del nuevo Centro Nacional de Arte Contemporáneo

PRESIDENTA BACHELET ANUNCIÓ LA CREACIÓN DEL 1ER CENTRO NACIONAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO

“Queremos ver crecer nuestras ciudades y nuestras regiones, recuperando los terrenos para convertirlos en espacios comunes, de encuentro”, dijo esta mañana la Presidenta Michelle Bachelet durante el Mensaje Presidencial realizado en el Congreso Nacional, en la ciudad de Valparaíso; oportunidad en la que la mandataria destacó los avances en materia de infraestructura cultural, que desde su primer gobierno han permitido dotar a 33 comunas de más de 50 mil habitantes con sus propios centros culturales.

“De aquí al 2017 se inaugurarán 16 más”, recalcó la Presidenta, junto con asegurar que “el siguiente paso es trabajar en las ciudades más pequeñas, para que el acceso a la cultura sea realidad en todo el territorio nacional”.

El Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, presente en el salón plenario, afirmó que “es un tremendo orgullo ver que una política pública de gran envergadura, como ha sido la construcción y puesta en marcha de centros culturales en comunas de más de 50 mil habitantes, se ejecuta de manera eficiente y da pie para ampliar esta red de infraestructura cultural y extenderla a comunas más pequeñas”.

“Porque sabemos que el desarrollo cultural va de la mano de la habilitación de espacios apropiados para ello, seguiremos trabajando para que no haya rincón de Chile sin acceso a las expresiones artísticas, tanto emanadas de sus propias comunidades, como aquellas de reconocimiento nacional o internacional”, agregó el titular de Cultura.

A la fecha, el Programa de Centros Culturales ejecutado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha dado cobertura a trece regiones del país: Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Metropolitana, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Biobío, Araucanía, Los Lagos, Los Ríos, Aysén y Magallanes.

Este año se proyecta la inauguración de centros culturales en Quillota, Quilpué, Curicó, San Ramón, Castro, Tomé, Villarrica, Punta Arenas y Melipilla. Para 2017 se suman Rapa-Nui (apoyo segunda etapa Centro Cultural Toki- Mahani Teave), Los Ángeles, Talcahuano, entre otros.

La Presidenta Bachelet anunció también que desde septiembre de este año, Chile contará con el primer Centro Nacional de Arte Contemporáneo, “una institución pública dedicada a conservar, exponer y educar”, afirmó.

Éste estará emplazado en el histórico aeropuerto de Cerrillos, que dejó de operar en 2006. “Estamos hablando de un espacio inédito en Chile. Un edificio patrimonial, de arquitectura modernista, dedicado exclusivamente al fortalecimiento de políticas de conservación, coleccionismo, archivo, investigación y exposición de toda la gama de las artes visuales chilenas y latinoamericanas, donde convivirán las artes mediales con la fotografía y el arte contemporáneo, en una infraestructura pública abierta a la ciudadanía”, puntualizó el Ministro Ottone.

Finalmente, la mandataria aseguró que las obras de la segunda etapa de ejecución del Centro Cultural Gabriela Mistral, iniciada en diciembre, debieran completarse a fines de 2017.

Publicado en Magallanes Online

 

“El Estado sigue mirando al MAC como una cosa rara”

El anuncio de la creación del Centro Nacional de Arte Contemporáneo en Cerrillos, realizado por la presidenta Bachelet el 21 de mayo, fue una noticia que tomó por sorpresa al director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), Francisco Brugnoli. Estas son las razones de su descontento y su balance poco antes de su retiro, tras 16 años en el cargo. “Este proyecto es un golpe a la Universidad de Chile”, dice.

Fue el peor regalo de cumpleaños imaginado para el MAC. Justo cuando se preparaban para comenzar las celebraciones por los 70 años del Museo de Arte Contemporáneo, el 21 de mayo pasado la presidenta Bachelet anunció la creación del Centro Nacional de Arte Contemporáneo. Una noticia que coincide con la próxima salida del director del MAC, Francisco Brugnoli (80), quien se apresta a dejar la dirección de la institución el próximo año.
Tras 16 años en el cargo, Brugnoli ha demostrado ser —además de un respetado artista visual y académico— un incansable gestor. Ese mismo espíritu inquieto hoy lo tiene preparando varias muestras para celebrar los 70 años del recinto, creado por la Universidad de Chile en 1946, y que abrió sus puertas un año después, en 1947. Para este año también se espera una importante exposición dedicada a Le Corbusier y el lanzamiento del programa Amigos del MAC, que busca reunir un exclusivo grupo de 100 mecenas que —con una cuota anual de 25 UF— ayuden a incrementar el exiguo presupuesto del recinto.
Brugnoli no descansa. Pero tampoco ha ocultado su molestia por el anuncio de este Centro de Arte Contemporáneo. Especialmente porque ni el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, ni el asesor de políticas de Artes Visuales, el artista Camilo Yáñez, le comentaron sobre este nuevo proyecto, que estará instalado en el ex aeropuerto de Cerrillos y que será el punto de partida para la creación de una nueva política de artes visuales. Para su apertura, prevista para fines de este año, el Consejo de la Cultura tendrá que invertir cerca de $450 millones. Más del doble del presupuesto anual del MAC.
—¿Cómo se enteró del proyecto?
—Me enteré escuchando el discurso de la presidenta el 21 de mayo, mientras celebraba algunas cosas. Para un museo universitario la reforma educacional es una cuestión importantísima. Porque el acceso gratis a los museos no tiene ninguna importancia si no se hace una reforma educacional. Y viene esta noticia de Cerrillos, que me asombra, porque crear un museo de arte contemporáneo en una ciudad en que ya existe un museo de arte contemporáneo es un problema.
—Pero el proyecto no habla de museo, se dice que es un Centro Nacional de Arte Contemporáneo, un laboratorio que tendría distintas áreas.
—Son dos centros dedicados al arte contemporáneo, no sólo en la misma ciudad, sino que ambos son estatales. Porque la universidad es la universidad del Estado. Se anuncia esto como un centro cultural, pero cuando lees la definición de actividades es un museo. Y corresponde exactamente a las actividades que hemos definido como propias: un centro de experimentación, donde involucramos artistas muy jóvenes, una unidad de educación que ha creado vinculaciones con barrios, tenemos visitas guiadas en aulas que están en Punta Arenas, en Antofagasta, vinculación de profesores chilenos con profesores en Montevideo, todo esto por streaming. Y esto en razón de ser un espacio universitario. Aquí se desarrollan nuevos campos de investigación.
—¿Entonces usted dice que lo que hace el MAC es lo mismo que se está proponiendo hacer en Cerrillos?
—En buenas cuentas, sí.
—¿Y cómo se entiende que el Ministerio de Cultura promueva este proyecto?
—Eso es lo que yo no entiendo, y te voy a decir que lo que entiendo no me gusta. La Universidad de Chile es la primera creadora de institucionalidad cultural en el país. Y con esto no estoy hablando de los años 40, estoy hablando de cuando se crea la Academia de Bellas Artes, en 1849. En los años 30, 40, viene el gran despliegue cultural del país y lo hace la universidad. Significa la creación del Museo de Arte Popular, del Museo de Arte Contemporáneo, la Orquesta Sinfónica, el ballet, el teatro, la cineteca. O sea, el equipamiento cultura de este país lo hace la universidad.
La universidad va alcanzando un gran desarrollo en estas actividades de extensión hasta el año 73, es sabido que hay un afán de desmantelar a la Universidad de Chile, se la desfinancia. Todo eso va implicando un daño progresivo de la universidad. Lo grave es que hoy en día nada se hace para que el Estado recupere su universidad.
—¿Esta decisión es desconocer lo que ha hecho la Universidad de Chile en términos culturales?
—Es desconocer eso y darnos un golpe más en su demolición. Este proyecto es un golpe a la Universidad de Chile.
—El ministro de Cultura trabajó en la Universidad de Chile, justamente a cargo de los cuerpos estables, orquesta y ballet, en el CEAC…
—Y es egresado de la Escuela de Teatro. Yo no lo entiendo. Aquí hay muchas cosas que no se entienden. Parece que cuando uno es viejo se le cierra la mollera, y hay cosas que suceden en mi país y uno dice, ¿qué pasa? Y al asumir el ministro hizo muchas declaraciones de su vinculación con la universidad.
Porque si a mí me dicen que se va a instalar un museo de arte contemporáneo en Rancagua, yo aplaudo inmediatamente. Allí se está creando una nueva universidad, hay una masa crítica poblacional importante de profesionales, es una ciudad que crece. Si a mí me dicen que es en Antofagasta, que es una ciudad grande, donde está todo el desarrollo astronómico, lo entiendo. Hay lugares en provincia donde sería muy bueno tener un centro de esta naturaleza, pero en Santiago ya lo tenemos, y este museo además tiene dos sedes. Ahí hay algo raro.
—Una de sus luchas ha sido intentar sacar al MAC del Parque Forestal. ¿Siente este anuncio como una derrota personal?
—Eso es una frustración. Tengo dos frustraciones ahora que me estoy acercando a la puerta del museo. No haberle podido dar una base sustentable en lo económico. Nuestro presupuesto entregado por la universidad es demasiado bajo. Son $200 millones al año. No hay ningún museo o centro cultural que subsista con eso. Tenemos que rebuscarla por todas partes. Es un trabajo enorme y agotador.
Lo segundo es no haber logrado convencer al Estado, al gobierno, de la necesidad para Santiago de un gran museo de arte contemporáneo. El edificio en que estamos en el Parque Forestal, integrados los dos edificios, el Bellas Artes y el nuestro, se hizo cuando Santiago no tenía 500 mil habitantes. Y ahora somos siete millones y medio. El edificio se hizo para el centenario. Han pasado cien años y Santiago no ha sido capaz de tener otro edificio emblemático de esa naturaleza para celebrar sus 200 años. Es decir, ¿el Costanera Center sería el edificio emblemático del bicentenario?
—¿Es verdad que usted había desarrollado un proyecto para el traslado del MAC a este espacio en Cerrillos?
—No, ese lugar, en el proyecto del Minvu para Cerrillos, era un centro cívico. Ahí tendría que estar el edificio de la Municipalidad de Cerrillos, habría un edificio de Carabineros, y habría unas oficinas del Minvu mientras desarrolla el proyecto habitacional programado ahí. Todo esto lo proyectó Humberto Eliash, arquitecto de la Facultad de Arquitectura de la U. de Chile. Y uno de los edificios de ese centro cívico él lo destinó al MAC.
—¿Es el mismo edificio donde ahora se está proyectando este Centro de Arte Contemporáneo?
—Es el mismo edificio. Fuimos a pedir el apoyo al rector, hace más de un año, la rectoría no tenía fondos, los arquitectos me preguntaron varias ideas para la programación del edificio, y eso se fue postergando, y de pronto aparece esta noticia. La idea es que iba a ser una sede del MAC, teníamos proyectado tener ahí un centro de la imagen mediatizada tecnológicamente, que iba desde la fotografía al cine. Lo que ahí se exhibiría sería nuestra colección de videos, de fotografías, de cine, quizá enriquecida con otros lugares de la universidad, como la cineteca.
—¿Pero esto se conversó sólo a nivel de la universidad?
—Se conversó sólo a nivel de la universidad.
—¿Y qué le parece que ahora en este mismo espacio se proyecte un Centro de Arte Contemporáneo?
—Me asombra un poco. Por una parte, me alegro que se creen espacios culturales, y por otro lado me duele que nosotros no hayamos sido capaces de tener eso o que no se nos hubiera pedido de alguna manera acompañar el proyecto, porque siempre hemos sido sumamente abiertos a colaborar con cualquier institución cultural en el país. Hemos hecho todos los esfuerzos posibles, hemos viajado con la colección. Tenemos una colección de arte contemporáneo realmente extraordinaria, con un patrimonio de más de tres mil obras.

DESDE LAS RUINAS
Brugnoli llegó a un MAC casi en ruinas, en 1998. Durante su gestión logró levantar recursos para restaurar el edificio del Parque Forestal e instaló otra sede de la institución en Quinta Normal, en el mismo eje cultural que en la calle Matucana reúne al Museo de la Memoria, el Centro Cultural Matucana 100, el Museo de Historia Natural y la Biblioteca de Santiago.
“Creo que logré ventilar la casa, creo que dejo una institución muy distinta a cómo la recibí”, dice.
—¿Por qué se quedó tanto tiempo en la dirección del museo? También se ha cuestionado eso.
—No sabía que había sido tan cuestionado. Fue para realizar un proyecto. Primero había que salvar el edificio, había que ganarse de nuevo el aprecio del museo por el público. Este país había estado boicoteado, tanto por la dictadura como por los intelectuales internacionales. Había que abrir las ventanas, las puertas, había que volver a generar grandes muestras internacionales. Y ahí tuvimos suerte de hacer muestras inéditas para Chile: Yoko Ono, Fluxus, la Transvanguardia italiana, las bienales de São Paulo, Beuys, Duchamp. Ahora estamos preparando una muestra sobre el futurismo y el dadá. ¿Cuándo se había hecho una muestra del pop en Chile?
—Usted hizo varias gestiones para conseguir recursos y arreglar el edificio del Parque Forestal, donde finalmente recibió el apoyo del presidente Lagos.
—Fueron seis años de gestiones. Ahí tuvimos un apoyo de prensa muy importante.
—¿Por qué cree que en ese entonces lograron ese apoyo del Estado y ahora eso no ocurre?
—Fue una señal del Estado que nunca más se ha vuelto a repetir. Yo no sé si entendemos mal las urgencias, y las urgencias culturales pasan a segundo plano, o viene una cosa que yo encuentro sumamente peligrosa, que es la creación de organismos culturales dependientes de gobiernos, cuando nuestro país tiene un régimen presidencial de cuatro años. ¿Qué política cultural puede implementar un gobierno en cuatro años? Y, además, el peligro de esto es que en cuatro años tiene que ser muy vistoso para que quede huella. Me parece más lógico dejar esta tarea en organismos estatales, pero autónomos, como la universidad. A mí me asusta incluso la idea de un Ministerio de Cultura.
—¿Por qué?
—Por la misma razón, yo abogué hace años atrás, en una reunión en el Congreso, por la creación del Consejo de la Cultura, daba el ejemplo del British Council. Ahora creo que el Consejo no quedó bien conformado y eso permitió que se desperfilara un poco. Sigo creyendo que la cultura es una cosa sumamente delicada como para que esté sometida a vaivenes cada cuatro años.
—Una de las críticas al proyecto de Cerrillos es que se invierten recursos en un nuevo espacio en vez de apoyar a los museos que ya existen.
—Yo también lo he dicho. Al lado del MAC Quinta Normal, está el museo que tiene más público en Chile, el Museo de Historia Natural. ¿Has entrado a verlo últimamente? Es de una tristeza… El día domingo son colas enormes. Yo quiero abrir una puerta para allá, para que vengan. La sede de Quinta Normal es un magnífico edificio que tenemos habilitado en un 40%. Lo que significa un sacrificio, no de nuestro ejercicio, es un sacrificio de acceso cultural. A quien se está perjudicando es a la población chilena.
—¿Cómo evalúa la apertura de la puerta que une al MAC y el Bellas Artes?
—Estupendo, para nosotros ha sido recuperar la historia. Ha sido un éxito. El público creció. Ha aumentado la gente que entra a nuestro museo, y que después pasa para al Bellas Artes. Un incremento más desde la puerta del parque, que desde la puerta del Bellas Artes. Eso es muy raro, yo creí que iba a ser todo lo contrario.
—Con la apertura de la puerta del museo hacia el Bellas Artes, el MAC empezó a recibir una asignación de la Dibam, ¿por qué?
—Fue una gestión que hicimos. Porque aparece esta idea de los museos estatales gratuitos, y nosotros dijimos “¿qué somos nosotros?”. Y dijimos “si estamos mal económicamente, con esto nos liquidan”, porque la gente no va a venir donde nosotros si tiene que pagar y al lado, en el Bellas Artes, no. Ahí se comenzó a estudiar el tema de la apertura de puertas y la compensación de la taquilla. Nosotros recibimos por parte de la Dibam una compensación que son $17 millones al año.
—El MAC no es un museo privado, ¿pero para ciertas cosas se lo ve como si fuera privado?
—Parece ser que el Estado lo ve así, pero el público no. Porque el público empezó a reclamar porque cobrábamos.
—¿Y cómo revertir esta paradoja del MAC, de que algunos no lo ven como un espacio estatal?
—Hoy día hay que moverse, tenemos que demostrar que la universidad es necesaria. Esto no va a llegar gratis. Esto es lo que he tratado de demostrar con el museo, que el museo es necesario, por eso puedo hacer las cosas que hago pese a no tener recursos. Gracias a eso gano proyectos. Hemos demostrado que el museo es necesario, pero no lo suficiente. Porque el Estado sigue mirando al MAC como cosa rara, se acaba de demostrar con lo de Cerrillos. Tenemos la expertise, tenemos conocimiento y prácticas que deben ser aprovechadas mayormente.

Publicado en Qué Pasa

 

Gonzalo Díaz celebra polémico Centro Nacional de Arte Contemporáneo y califica de «controversia teatralizada» opinión de opositores

En esta opinión, el Premio Nacional de Arte y profesor titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Gonzalo Díaz, se muestra como un fuerte defensor de la iniciativa del Consejo de la Cultura dirigida a transformar el ex edificio del Aeropuerto de Cerrillos en el Centro Nacional de Arte Contemporáneo –anunciado por Bachelet el 21 de mayo–, al tiempo que califica de «destemplada» la reacción de los «reconocidos expertos» que se han mostrado críticos a este proyecto, quienes –según el artista– se distinguen «por lo escuálido de sus obras».

Es sintomática la reacción destemplada que les produjo a “los reconocidos expertos” (¡¿?!) la iniciativa de parte del Estado de asentar la administración general y nacional de las artes visuales contemporáneas de la República de Chile en el precioso edificio –ejemplarmente moderno– del ex Aeropuerto Internacional de Los Cerrillos. Una gran noticia que, sin embargo, desató las opiniones más negativas y los temores más intrincados. Esto de disparar en contra de cualquier cosa que se mueva es signo de la ociosidad, no solo en política sino también en materias culturales.

Esta inusitada controversia, teatralizada por “los reconocidos expertos” –cada uno de ellos se distingue por lo escuálido de sus obras– y que se ha seguido multiplicando durante la semana en diversos medios, fue producida y recogida inicialmente por “Artes y Letras”, en su edición del domingo 29 de mayo. El artículo se tituló “¿Se justifica un nuevo centro de arte contemporáneo en Santiago?”.

Hace dos meses y medio fui invitado a visitar el edificio recién restaurado y a exponer una de mis obras en una gran exposición que reinaugurará, en el mes de septiembre, tanto el mencionado edificio en Cerrillos como la nueva cara de la institucionalidad ministerial dedicada al desarrollo de las artes visuales, que se asentará en ese lugar como centro nacional de arte contemporáneo. Se agregarán depósitos para guardar obras, archivos y espacios adecuados para la investigación. Los artistas, curadores, teóricos, directores de museos y galerías que vengan a visitarnos podrán ver allí obras concretas de arte contemporáneo chileno producidas en los últimos 40 años.

Si se me permite decirlo, esta noticia me pareció buena idea, muy buena idea. En lo personal me viene como anillo al dedo. Me aventuro a decir algo tan personal porque estoy convencido de que este anillo les vendrá bien a los dedos de todos los artistas, críticos, teóricos, intelectuales y gestores culturales que producen obra activamente en sus respectivos campos.

Los “reconocidos expertos” argumentan sobre la duplicidad de funciones que implicaría este proyecto. Se le confunde, a conveniencia, con un museo de arte contemporáneo, para asimilarlo después con el mal endémico de las iniciativas culturales del Estado, de las que esta precisamente se escapa singularmente.

El Director del MAC, el profesor Brugnoli, ha llevado el pandero de esta crítica, constituyéndose a sí mismo en la piedra de tope, no solo del Arte Contemporáneo en Chile sino de toda la institucionalidad cultural de la Nación y de sus posibilidades de pensar y diseñar políticas públicas de largo plazo relativas al desarrollo de las artes visuales. Brugnoli le teme no solo a este nuevo centro sino, por igual, a un futuro Ministerio de Cultura. ¿Y es que acaso, en artes visuales, todo debe entrar y salir por la puerta del MAC administrado por Brugnoli?

Pero, tal como lo dijo él mismo, el MAC (del cual es director desde hace 18 años) se fundó cuando la ciudad de Santiago no llegaba al medio millón de habitantes. No se entiende por qué el profesor Brugnoli se siente amenazado por esta otra iniciativa, medio siglo después, del mismo Estado que fundó el MAC y antes la misma Universidad de Chile. No hay competencia ni redundancia puesto que ambas instancias, además de ser del Estado, apuntan a distintos objetivos.

Sí, el proyecto de Cerrillos posibilita una amplitud del campo de acción y permitirá una interacción fluida entre artistas, entre obras y discursos, entre curadores y obras concretas que estarán allí a disposición de ser estudiadas, prestadas, expuestas a la comunidad. En un potrero desprovisto y estrecho como el nuestro, ojalá hubiera triplicación, quintuplicación de acciones y de iniciativas de carácter público vinculadas con el arte.

Una iniciativa como esta, un Centro Nacional de Arte Contemporáneo, que no se veía de tal magnitud en Chile desde que empezamos a intentar recuperar la democracia, solo puede ser sostenida seria y consistentemente por el Estado. En estas materias así como en educación y salud, la veleidad y voracidad de los privados es sumamente peligrosa y onerosa.

Las artes visuales contemporáneas, sus condiciones de producción, lo hacen más que necesario, más aún en una comuna ubicada al surponiente de Santiago, alejada de los nodos habituales de poder y de circulación cultural, en un inmueble emblemático para la historia moderna del país. Espero que Waldemar Sommer no haya querido decir que la Comuna de Los Cerrillos no se merece –por atraso cultural, por carencia de estilo, por falta de sofisticación– un centro de desarrollo comunal.

En otro aspecto, entiendo este centro también como un aliado de todos los museos del país, en especial los del Estado, y de ellos, muy en especial el Nacional de Bellas Artes, el MAC y el MAPA, estos dos últimos de la Universidad de Chile. Sin duda, esa alianza vendrá por el lado del diseño y coordinación de políticas públicas y delimitación de funciones que posibiliten de una vez un financiamiento adecuado y progresivo de parte del Estado para estas instituciones, que ponen la cara y dan la cara por Chile.

Los museos de arte de Chile necesitan urgentemente definir su tipología museística para ser reales y efectivos productores y gestores de conocimiento. Es necesario que dejen de apostar por un modelo oportunista definido por el patchwork programático supeditado a exposiciones donde el financiamiento –siempre inseguro, esporádico, insuficiente– determina la mirada curatorial y debilita el sentido, la visión y misión de las instituciones.

Necesitamos que la gestión de nuestros museos de arte proyecte sus colecciones y su patrimonio en una sociedad cada vez más globalizada. Un Museo es una institución centrada en el trabajo con obras que están validadas, consagradas por su historia y trayectoria. Un museo por definición no es una lugar de experimentación sino un lugar de certezas patrimoniales.

Aplaudo sin reserva esta iniciativa en Cerrillos y este Centro Nacional de Arte Contemporáneo.

Publicado en El Mostrador

 

¿Centro cultural o museo?

Señor Director:

Por mucho que el ministro Ottone diga que no está creando un museo, sino que un laboratorio para el fomento de las artes visuales, en la práctica, el recientemente anunciado Centro Nacional de Arte Contemporáneo de Cerrillos realizará las funciones propias de un museo: tendrá colecciones, las estudiará, desarrollará programas educativos y las exhibirá. Santiago cuenta con tres museos de artes visuales (Museo Nacional de Bellas Artes, MAC y Museo de la Solidaridad Salvador Allende) financiados con fondos fiscales, adicionalmente existe un museo privado (Museo de Artes Visuales). ¿Qué instancia evaluó la necesidad de crear una nueva institución con similar fin?

No fueron invitados a esta discusión directores y académicos especialistas en museos, ellos habrían podido advertir cuán difícil es mantener museos y explicar que estos son mejores en la medida en que logran cierta escala.

Pero más allá del uso de los recursos públicos, la declaración más preocupante es cuando el ministro dice que hay instituciones que alguna vez tuvieron un rol relevante, pero que deben asumir que hoy es el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) el que formula las políticas y que en un futuro será el ministerio. La advertencia es clara: las políticas culturales serán definidas por el futuro Ministerio de Cultura, proyecto actualmente en trámite en el Congreso, sin necesidad de diálogo con «las instituciones que alguna vez fueron relevantes». Mala cosa cuando de cultura se trata.

Es de esperar que en el Senado se analice con atención este proyecto de ministerio, que deliberadamente deja a las instituciones que cautelan nuestro patrimonio lejos de la toma de decisiones.

Magdalena Krebs
Directora Magíster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural
Universidad de los Andes

Publicado en El Mercurio

 

ERNESTO OTTONE SOBRE INSTITUCIONALIDAD EN ARTES VISUALES Y LOS PLANES PARA CERRILLOS

Frente al reciente anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet de abrir un Centro Nacional de Arte Contemporáneo en el antiguo aeropuerto de Cerrillos, la discusión pública se ha abierto por parte de artistas, curadores y directores de museos de Chile, entre otros. La noticia pareció llegar de sorpresa para casi todos y, hasta ahora, se ha proporcionado poca información concreta sobre el proyecto completo. En respuesta a esta situación, Artishock quiso conversar en detalle sobre el tema con el Ministro de CulturaErnesto Ottone, para así despejar dudas y comprender mejor en qué consistirá este nuevo espacio, que desde ya se sabe que tendrá un rol central en la formulación de la nueva Política de Artes Visuales para el periodo 2017-2022.

A su vez, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha modificado de modo importante su funcionamiento en el área de Artes Visuales, desde la que se ha conformado una nueva Macro Área de Artes de la Visualidad, que está conformada por los tres coordinadores de Área: Varinia Brodsky, en Artes Visuales; Simón Pérez, en Nuevos Medios; y Felipe Coddou, en Fotografía, quienes tendrán su centro de operaciones en el nuevo espacio de Cerrillos, desde el cual se proyectaría esta nueva política antes mencionada, en conjunto con la participación de diferentes agentes del campo. Sin embargo, el nuevo Centro tendría más labores, pues aspira a nuclear un programa piloto en educación artística, conservar colecciones de arte contemporáneo, producir investigación específica en conjunto con continuar la labor de documentación que otros espacios ya han llevado a cabo, mostrar grandes exposiciones, y también, trabajar en el área de internacionalización. De acuerdo a lo expresado por el Ministro, todas estas funciones no tendrían un carácter fundacional, puesto que lo que se haría es redistribuir labores y funciones que otros espacios o equipos ya realizan en Chile, solo que al coordinarlos en un mismo lugar, su trabajo se vería enormemente potenciado.

Otra de las novedades que presenta este espacio, es que a diferencia de las iniciativas del Estado realizadas previamente, el Centro será administrado directamente por el CNCA (y luego, por el Ministerio de las Culturas), y no a través de una Corporación o Fundación, como había sucedido con proyectos estrella, como el Centro Cultural Palacio La Moneda o el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Sin embargo, en este modelo de administración, las iniciativas privadas tendrían igualmente participación, como es el caso de abrir los depósitos del nuevo centro a colecciones privadas, bajo la modalidad de comodato, donde las piezas podrán ser investigadas, conservadas y expuestas en la Red de Espacios que el CNCA ha logrado articular. Aún queda por confirmar cómo es que estos mecanismos legales y administrativos tendrán forma, puesto que según explica el Ministro, todavía están en conversaciones con coleccionistas privados, y la relación que el Estado establecerá a futuro con ellos debería tener normas bastante claras.

El proyecto posee un carácter indudablemente ambicioso, pues se proyecta en un periodo de cinco años a partir del 2017, cuando asumiría su Director -por medio de un concurso público a abrirse en septiembre-, haciendo de su labor una misión de Estado y no de gobiernos, como había pasado con las iniciativas previas que manejaban plazos cortos y acotados generalmente a una sola administración. El Ministro expresa que considera importante que se le de tiempo de desarrollo a esta nueva política para poder evaluarla en toda su complejidad. En lo que respecta a los asuntos presupuestarios, se ha elaborado un mecanismo donde los recursos provendrán desde la misma Macro Área y no habrá necesidad de incluir al Centro en la discusión presupuestaria anual. Sobre esto, desde el Consejo confían en que a lo largo del desarrollo de este proyecto, independientemente de quién esté en la administración, no se dejará de lado una iniciativa tan potente y que cumpliría un rol tan central.

Si bien esta entrevista sirve para abrir otra serie de preguntas e incluso discusiones, consideramos fundamental que la información que actualmente circula se amplíe y, de este modo, los debates se articulen en torno a certezas más que suposiciones. Al mismo tiempo, de acuerdo a lo que el Ministro cuenta, el proyecto del Centro Nacional de Arte Contemporáneo tendrá un marcado carácter participativo (en línea con los principios del nuevo Ministerio), donde todos los agentes, ya sean creadores, mediadores, curadores y académicos están invitados a hacerse presentes en miras a la construcción no sólo de este mismo espacio, sino que también de la nueva Política de Artes Visuales.

Alejandra Villasmil: Primero que todo, queremos hacer una pregunta marco para aclarar ciertas cosas que han salido en la prensa, porque se ha debatido que este nuevo Centro Nacional de Arte Contemporáneo solapará algunas funciones de museos que ya se dedican a trabajar el arte contemporáneo, como el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile (MAC). Sin embargo, nosotros creemos que esta confusión que hay también puede obedecer a que la gente no conoce la forma en que están administrados estos museos, y cuál sería la política pública que rige al sector en este minuto precisamente. Tengo entendido que solo un Ministerio es quien puede proponer y diseñar esta política nacional para las artes visuales, y usted ha dicho que desde este centro, en principio, operará la Macro Área de Artes Visuales, la cual irá a su vez diseñando dicha política; esto por lo menos hasta que se conforme el Ministerio de las Culturas, que si todo va bien se aprobaría a fines de este año o principios del próximo. Entonces, quería que usted nos aclarara un poco todo este tema que tiene que ver con aristas administrativas y legislativas, para tener más claridad sobre cómo funcionará, o bajo qué marco lo hará, este nuevo centro de arte contemporáneo.

Ernesto Ottone: Son varias cosas y hay un elemento que tú no mencionas, que es el tema de las oportunidades, que hay que tomarlo en cuenta. Las áreas de la visualidad y las artes tienen la siguiente complejidad: es un ámbito de acción bastante fragmentado en Chile, en donde las temáticas habían sido abordadas no desde la transversalidad, sino que específicamente desde los sectores. Hubo un intento a finales de los noventa de agrupación de las distintas áreas de artes visuales –no estoy hablando a nivel de institucionalidad, sino que de ámbitos o sectores-, ¿y qué es lo que ocurre?, que a diferencia de otros ámbitos, como lo son las artes escénicas (donde lo que se conformó hace un par de años es una plataforma de los propios trabajadores y agentes de las artes escénicas), en las artes visuales no han logrado conformar esa agrupación, más allá de la asociación de pintores o escultores. Entonces, cuando asumimos hace más de un año nos damos cuenta que para poder seguir avanzando en esto, teníamos que incidir nosotros mismos en el modo de generar este vínculo, para así volver a crear una plataforma de las artes visuales en Chile, y proponer  políticas a partir de los diagnósticos que están hace más de veinte años (porque los diagnósticos de artes visuales en general ya están hechos, a través de un sinfín de mesas, consultoras que han trabajado propuestas, etc.). Entonces, lo que se nos da, y por eso hablo de oportunidades, es que el año pasado cuando estábamos diseñando cuál iba a ser el camino para conformar políticas públicas en torno a las artes visuales, o sea, crear una ley de artes visuales para poder tener un sector trabajando mancomunadamente en cuáles son los temas de formación, conservación, coleccionismo, internacionalización de las artes visuales, se da la oportunidad de que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), nos invita a conocer un espacio que se estaba remodelando y que no tenía destino (tenía un destino público), pero no sabían qué uso darle, y en ese escenario yo me junté con las distintas jefaturas de fomento a nivel de la visualidad y las artes (que son artes visuales, fotografía y nuevos medios) y propusimos crear una macro área que pudiese proponer una política pública en torno a artes visuales, por dos propósitos: primero, tenía que ver con crear la política nacional de artes visuales, que son políticas quinquenales y se está trabajando ya en eso; y segundo, poder concentrarnos en esfuerzos para generar un foco nacional de desarrollo (que era un diagnóstico hecho), porque no lo hay y cada región, cada agrupación o cada asociación trabajaba por si sola en las regiones y no había una visión nacional y de Estado donde se pudiera abordar el tema de la institucionalidad, el coleccionismo (tema muy pendiente en Chile), el valor de mercado que se le da a los artistas y cómo eso lo podíamos hacer presente hoy en día en lo que se está trabajando desde la reforma educacional. Y se da la casualidad que aparece este espacio. Entonces, lo que nos planteamos es decir: “hagamos todo lo contrario de lo que hemos hecho hasta ahora”, es decir, hagamos la política desde un espacio, que tenga un carácter nacional donde se puedan diseñar programas y políticas para todo el territorio. Y esa decisión se toma mirando ejemplos de otros países, donde se construye desde la periferia y no desde el centro, es decir, no desde las instituciones existentes, por ejemplo, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que no tiene potestad de hacerlo. Ustedes se refieren también al MAC, que pertenece a la Universidad de Chile, y que si bien es del Estado, tiene lógicas institucionales independientes y autónomas, y además es un museo universitario, por mucho que sea del Estado; y después, están los otros espacios museales, que se están trabajando en paralelo, dentro de lo que se llama el Sistema de Museos Nacionales, que está dentro del proyecto de ley, y que hoy en día pertenecen a la DIBAM, donde no entran los museos privados, sólo museos de la DIBAM, que en total son veinticuatro museos a lo largo de todo Chile, de los cuales únicamente cuatro se dedican a las artes visuales; y digo artes visuales, no arte contemporáneo -los otros son etnográficos, antropológicos, etc-. Pero en total hay 260 museos, entre privados y públicos, a lo largo de Chile, de los cuales solamente un 12% está viendo artes visuales, cuestión que también contempla desde el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) hasta otros museos, y ahí está el Museo de la Solidaridad (MSSA), que dirigí durante un año y medio y tiene una colección súper importante. Y bueno, nosotros dijimos: “no, abordemos esto desde una política pública”, entonces, el Centro, más allá del espacio físico donde estarán los equipos de trabajo, lo que hace es producir una confluencia en un mismo espacio, a partir del cual este debate se pueda producir y, a su vez, pueda ser apropiado por la sociedad civil y los creadores de las artes visuales como un laboratorio. Por eso se plantea el laboratorio del Centro, más que un lugar exhibitivo (que lo tendrá, pues tiene 400 m2 para exhibir y nosotros inauguramos en septiembre con la gran muestra Una imagen llamada palabra, que revisa el tránsito del arte moderno al contemporáneo en Chile). Lo que pretende ese lugar es ser un espacio donde podamos resolver algunos nudos que hoy en día tenemos, y esos son: conservación, depósito (el depositario nacional), investigación (que se hace solamente en universidades, no se hace en espacios que sean públicos, que no pertenezcan a una universidad específica, que a su vez, todos sabemos que trabajan desde sus propias lógicas). Nosotros lo que queremos es un espacio donde convivan las diferentes visiones en torno al tema y se dialogue para poder desarrollar una política nacional, donde estén representadas todas las voces en las artes visuales, campo donde se han formado pequeños guetos y eso es una autocrítica que tenemos que hacer; y sobre todo, que dialogue con lo que nos parecía fundamental, que es una oportunidad que otras disciplinas no tienen y es que las artes visuales siguen presentes en el currículum educacional. Y ahí lo que queremos es crear un plan piloto con todos los profesores de arte de la comuna, que transformen este espacio en un laboratorio de aula, que es el ejemplo que se ha hecho en todos los espacios de investigación del mundo que trabajan en torno a artes visuales, en donde los profesores de artes visuales cohabitan con creadores, que a su vez capacitan en apreciación y comprensión de las artes visuales a los alumnos, a través de un trabajo in situ, y no en el aula, y eso es un proyecto que tenemos a tres años en Cerrillos, trabajado con el sistema educativo público, con la municipalidad y las juntas de vecinos. Son muchas cosas, por eso te hablo de las oportunidades. No es que este proyecto haya nacido así de la nada, se fueron dando las cosas y nosotros aprovechamos la oportunidad, para que todo este diseño que estamos haciendo a nivel nacional, poder concentrarlo en un espacio físico y no tener que tener una nueva institucionalidad para darle cabida al espacio de reflexión a las artes visuales.

AV: Hasta cierto punto suena como partir desde cero…

EO: No, no, porque de hecho, lo primero que hicimos, durante los primeros cinco meses (cuando yo asumo) fue tomar todos los diagnósticos y todas las comisiones, encuentros, con calma, en la Macro Área, que se ha juntado también con todos los organizadores de las bienales: la de nuevos medios, de arquitectura (estamos metiendo eso), todos los curadores, artistas, algunos directores de museos… no todos, porque no hemos llegado a todos, eso es verdad, y lo que hemos hecho justamente es no partir de cero; lo hicimos tomando todas esas iniciativas previas, tomando todos esos diagnósticos, para poder formular un proyecto para el país, para poder diseñar una política que sea distinta a la que ahora no está dando frutos. Esa es nuestra preocupación.

AV: Me refiero a desde cero no en tanto política, sino que a cómo opera eso como sistema de creación de políticas y cómo se abordan tales políticas. En ese sentido es novedoso. Más que desde cero, la palabra es novedoso. Ahora, yendo al punto de cómo va a funcionar precisamente el Centro, tengo entendido que se abre en septiembre y asumiría un director temporal, que sería Camilo Yáñez, que es su asesor en el área de artes visuales.

EO: No, eso no es así.

AV: Es que estamos justamente aquí para aclarar estas cosas. Bueno, digamos que operaría en marcha blanca con los tres coordinadores de la Macro Área a la cabeza, y que habría un concurso público para este director. ¿Cuándo se realizará este concurso? Y la otra pregunta asociada a esto, es si ya hay definido un organigrama para este centro, porque con la cantidad de funciones que tendría (estamos hablando de conservación, archivo, investigación, exposiciones y mediación) pareciera que el centro concentrase muchas tareas que requieren de especialización en el campo, y profesionalización, obviamente…

E.O: Sí, pero separemos las cosas, primero: el concurso se abre en septiembre, es un concurso nacional para buscar al director ejecutivo del espacio.

Diego Parra: Entonces será chileno.

E.O: Sí, queremos que sea chileno. Creemos que hay capacidad instalada en Chile de personas para hacer esto. Queremos -no estoy diciendo que será así- pero queremos que sea chileno. Como lo han sido un poco los directores de las otras instituciones, que son colaboradores del Estado. ¿Cuál sería la diferencia? Que ésta no es una institución mixta, como las antiguas iniciativas; no vamos a hacer una corporación o fundación para hacerse cargo, lo asumimos como misión del Estado, cuestión que es un cambio radical con respecto a cómo se han hecho las cosas hasta ahora. Ahora, este concurso se abre en septiembre y queremos que en enero asuma el director, que lo que hará será trabajar en conjunto con la Macro Área; no es que ese director vaya a ser quien la dirija.

Los coordinadores de Área tienen efectivamente dentro de su misión el poder, en este caso, de plantear al Directorio Nacional las políticas, los programas y los planes para el desarrollo de las artes visuales; eso no cambia en nada, sólo que se cambian de espacio, ya no van a estar acá (en la sede de Santiago del CNCA). Nosotros actualmente estamos lanzando (la próxima semana sale), un concurso para un Comisario del CNCA, porque Ximena Pezoa acaba de ganarse el concurso para la dirección del Museo de Artes Decorativas. Entonces, nos dejó la semana pasada, lo cual es un gran salto para ella y estamos muy felices, y también nos permite seguir desarrollando nuestra misión, pero aquí lo que buscamos no es un comisario solo de la Galería Gabriela Mistral, sino que de nuestro espacio CENTEX y el Centro a la vez, para que éste logre tener una visión de conjunto.

Y con respecto a la otra área, la gran diferencia es que en lugar de crear un equipo humano que dependa del Consejo, lo que nosotros estamos haciendo ahora es trabajar con todas las instituciones actualmente funcionando, como el Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico (CENFOTO-UDP), el Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR), todo eso, y lo que haremos es invitarlos a integrar este proyecto.

AV: ¿Al Centro de Documentación de las Artes Visuales (CEDOC), por ejemplo, se le invitaría a trabajar, pero no se absorbe?

EO: El CEDOC hoy no existe, al igual que la Cineteca Nacional. Ambos son actualmente parte de la Fundación del Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPLM).

DP: O sea, no funcionan de manera autónoma.

EO: No, no existen legalmente. La Cineteca, por ejemplo, no existe legalmente; es una fantasía que nosotros tenemos asumida, al igual que el CEDOC.

AV: Lo cual daría espacio para que ellos puedan pasar a formar parte de este proyecto.

EO: Sí, exactamente, pero sin perder personal… entendiendo eso. Qué es lo que pasa, que la Cineteca, dentro del proyecto del Ministerio, pasa a ser formalmente una de las grandes instituciones. Al igual que el MNBA, el Archivo Nacional y la Biblioteca Nacional, adquiere ese rol. Entonces, deja de depender de una fundación privada y se transforma en una institución del Estado; eso por Ley. En el caso del CEDOC, todavía no está definido cómo pasará. Estamos viendo en los reglamentos cómo es que el CEDOC, con toda su documentación y bagaje, pueda incorporarse al proyecto, es decir, no tener dos centros de documentación.

DP: ¿Eso es definitivo?

EO: Estamos trabajando, porque los funcionarios acuérdate que son funcionarios de una fundación privada, no del CNCA. La intención por parte del CCPLM, es esa también (trasladar el centro).

DP: Y la intención del CEDOC, ¿es también esa?

EO: Pero si el CEDOC no existe, son funcionarios del CCPLM.

DP: Pero desde la dirección del CEDOC, ¿la intención es la misma?

EO: No se, eso habría que verlo con ellos… lo hemos hablado informalmente, son procesos lentos. Lo que no puede pasar es reproducir instituciones que ya existen. Lo que queremos es mejorar las instituciones que ya hay, darles fuerza. La lógica es que si vamos a tener un espacio de investigación y documentación, obviamente que sea en este espacio que estamos tratando de crear, para no tenerlo dividido, ahora ¿cómo lo haremos? En la práctica, todavía no lo tenemos claro. Pero obviamente, lo que queremos es eso. Y en todas las otras entidades lo que estamos haciendo es agrupar voluntades para poder desarrollar esto, porque lo que no podemos tener es contratar un equipo de 300 personas que no podemos asumir; lo que estamos haciendo es convocar a todas las personas que ahora están trabajando para que se integren a este gran proyecto nacional, para poder diseñar las políticas con las entidades que ya están trabajando estos temas, ya sean desde universidades privadas, públicas, instituciones de derecho privado sin fines de lucro… Entonces, más que ver esto como un gran espacio donde vamos a crear una cantidad de trabajo indeterminado, lo que estamos haciendo es convocar a la fuerza existente a este proyecto.

DP: Es decir, en el área de investigaciones, por ejemplo, ustedes van a integrar a las universidades, que digamos tienen un trabajo de investigación hecho y una trayectoria innegable.

EO: Eso es lo que ya estamos haciendo. Nos hemos estado juntando con los distintos directores de escuela o institutos, justamente para invitarlos a participar de este gran proyecto. Ahora, lo que podemos hacer es invitar, tú entiendes que yo no puedo obligar a nadie que no quiera asumir. Pero, en estos desafíos, lo que nos hemos dado cuenta en todos los ámbitos de la cultura, es que cuando hay voluntades de crear políticas públicas, todo el mundo se suma; es una cosa que no falla. Salvo algunos que siguen peleando…

AV: A pesar de la atomización de la que usted habla en el área de artes visuales…

EO: Sí, pero hoy en día, frente a la tarea de crear un política nacional, la única forma es trabajar con todos los interlocutores, no hay otro modo. Ahora, lo que uno hace es convidarlos a trabajar, no obligarlos a trabajar, porque acá cada uno puede hacer lo que quiera.

AV: Volviendo al punto de qué es lo que se alojará en este nuevo centro, también tenemos entendido que la colección de la GGM pasará a estar ahí depositada, y que se construirá un gran depósito, donde las personas que así lo requieran o soliciten (que ahí habría que ver cuál es el mecanismo), puedan depositar sus colecciones ahí, tanto públicas como privadas. ¿Cómo va a funcionar esto, desde esa simbiosis público-privada? ¿Cómo en la práctica va a darse esa situación de que un coleccionista privado, por ejemplo Pedro Montes o FAVA requieran el servicio?

EO: Esto funciona en muchos otros países, no es novedoso.

AV: Esto es un proyecto que viene de otras partes…

DP: Del MUAC, en México.

EO: El MUAC es un buen ejemplo. En Colombia también hay dos espacios (en Medellín y Bogotá). Lo primero… no sólo la colección de la GGM se irá, sino que también la del CNCA, que es la de los FONDART hasta el 2010 (después la Contraloría objetó la entrega de obras). Entonces, primero, son esas colecciones que se van, y lo segundo, es que nosotros, en todas las políticas públicas del ministerio, cuando tu las ves, todos los sistemas nacionales, incluso la Biblioteca, lo que hacemos es invitar de manera voluntaria a instituciones privadas que quieran adherirse al sistema de catalogación, al sistema de entrada y salida de obras, en fin, estamos tratando de ordenar el cuento. Y lo que estamos haciendo es convocarlos a ellos. Efectivamente, ya tenemos a seis o siete coleccionistas privados que lo que quieren es poder entregar en comodato sus colecciones para el resguardo de las obras en este depósito del Centro, además para fines investigativos, que nos interesa mucho, pues no hay un registro real de cuánto coleccionismo hay en Chile. Uno conoce a la gente un poco, pero no hay datos. Luego, un aditamento de este Centro, es que obviamente las colecciones estarían disponibles para hacer conservación de obras. Si hay obras que necesitan no solamente estudio, sino que conservación, tendremos ahí la posibilidad de hacerlo. Y por último, con fines exhibitivos, también podrían ser prestadas, no solamente para el Centro, sino que para esta plataforma que estamos tratando de crear, la Red de Espacios, que hoy en día estamos haciendo con un programa vía otras instituciones colaboradoras, donde ya está el MAM de Chiloé, por ejemplo.

AV: Bueno, es el fondo donde el MAC recibió recursos a principios de este año, por esa misma vía…

EO: El MAC no, la Fundación Amigos del MAC. Nosotros no podemos entregarle recursos directos ni a un museo de la DIBAM o fuera de ella, porque son de otras instituciones del Estado. En el caso de la DIBAM, ese problema se suprime el día de mañana, porque pasará a ser una misma institución (con dos subsecretarías). Por lo tanto, vamos a hacer políticas que vayan en beneficio directo de mejor infraestructura, mejor catalogación de patrimonio, y también de restauración, conservación y ojalá el día de mañana, cuando tengamos más recursos, compra de obras de arte por parte del Estado. Acuérdense que hoy en día el 96% del ingreso de obras al Estado es por donaciones.

V: Respecto a la conservación y el estudio de obras, como tales, ¿no son funciones propias de un museo de arte contemporáneo? Ahora, hay que dejar claro que estas son cuestiones que ustedes plantean como invitaciones abiertas, eso tiene que quedar claro, que no es algo que va a estar, digamos, decretado…

EO: No es nacionalizar, no es la idea. No vamos a obligar a nadie. Lo que sí queremos, de lo que estamos seguros, es que para tener un sistema nacional (en línea) lo que necesitamos es tener una catalogación conjunta de obras. Esto, porque hoy en día estamos trabajando, por ejemplo, todo el tema de Imagen País, del desarrollo de Economías Creativas, y con el tema de las artes visuales se nos abre un campo con la digitalización, que es enorme. Y nosotros lo que necesitamos es saber cuál es el acervo que tenemos como país, independientemente de a quién le pertenezca. Y ese es un trabajo que no se ha hecho, cada uno ha trabajado desde su micro espacio.

DP: Pero uno podría decir que son los privados quienes no han hecho eso con sus obras, porque desde el Estado uno puede consultar el SURDOC y ver cuál es el patrimonio nacional.

EO: Pero los privados no. Sin embargo, sus colecciones están en territorio nacional y nosotros estamos convencidos que éste puede ser un tema potentísimo a nivel de país, de estructura, para poder ordenar y poner a disposición de las nuevas generaciones todo el acervo, independientemente de a quién le pertenezca. Es lo que nos hace falta cuando se habla del trabajo que se tiene que desarrollar desde regiones. Ahora, con respecto a lo que tú dices, los museos cumplen o no cumplen, sí lo hacen…

AV: Digamos, es una función inherente a los museos, más allá de si la cumplen o no…

EO: Sí, pero está dentro de las bases de lo que deberían cumplir, estamos todos de acuerdo en eso. Acá no es que nosotros queramos reemplazar al museo… éstos tendrán que seguir realizando sus funciones de acuerdo a su misión. Lo que sí queremos es abrir un campo que está restringido al arte contemporáneo; no queremos meternos del arte moderno hacia atrás. Cuando uno recorre distintos países, tú tienes especificado cuál es rol que cumple un Museo de Bellas Artes, un Museo de Arte Moderno, y todo eso. Acá en Chile nada de eso existe y ustedes están conscientes de ello, todos los museos tratan de hacer todo lo que pueden y lo mejor que pueden, dentro de las condiciones que tienen. Eso obviamente es un cambio estructural que hay que hacerlo entre todos. Lo que sí queremos definir es que eso se haga según un plan nacional, según una política institucional que emane desde el Estado y no seguir esperando esfuerzos individualistas y personalistas para poder desarrollarlo. Creo que en artes visuales eso ya no pasó: llevamos 25 años esperando y todos los esfuerzos han ido en desmedro de poder hacer una plataforma común en donde los intereses sean compartidos por todos y donde los objetivos, sean los mismos.

AV: Otro de los puntos importantes acá tiene que ver con el financiamiento del Centro. Precisamente, de cómo será al largo plazo. Porque como se trata de un centro creado por un determinado gobierno (obviamente tenemos que hablar en esos términos), uno se pregunta qué es lo que pasará con esto al largo plazo. Por ejemplo, el CCPLM o el Museo de la Memoria y los DDHH funcionan con un presupuesto independiente, autónomo, estable, que no depende de los vaivenes de los gobiernos de turno.

EO: Lo que estas instituciones que mencionas tienen es una glosa presupuestaria específica, que todos los años se discute. En este caso, lo que estamos haciendo es no crear una institucionalidad con una glosa específica, sino que incluirlo dentro de lo que es la Macro Área de Artes Visuales, es decir, por ejemplo, hoy en día la GGM no tiene una glosa específica para sí.

AV: Cuando habla de glosa específica, para los que no somos tan entendidos en estos términos, ¿quiere decir que por ejemplo que es posible que la GGM y el Centro puedan ser financiados por privados?

EO: ¿Podrían tener aportes? Sí, por supuesto.

AV: Queda abierta esa posibilidad…

EO: Sí, uno puede recibir aportes de privados, cualquier institución del Estado puede recibir aportes de privados, a través de donaciones, pero no donaciones financieras, son donaciones en bienes. Ahora, nuestra idea no es hacer lo que estamos haciendo con las otras instituciones, eso lo quiero dejar muy en claro. Nuestra intención es asumir que esto es parte de otro presupuesto mayor, tal como se creó el MNBA, la Biblioteca Nacional y el Archivo. Cuando tú ves el presupuesto de la DIBAM, esas instituciones no tienen glosas presupuestarias, existen recursos para la DIBAM y ésta a su vez define programas, pero de algún lado sale la plata para mantener a esos espacios. Acá es lo mismo, lo que queremos es una institucionalidad. Nosotros tenemos, por ejemplo, el CENTEX en Valparaíso, el cual no existe como glosa, pero año a año recibe financiamiento para hacer su programación, para mantenerlo; la gran diferencia es que al mantener funcionarios que son parte del equipo de trabajo, no es una recarga a la institucionalidad… no se si me entienden… Si yo creara una nueva institucionalidad mixta, privada, habría que ponerle glosa presupuestaria para el personal, para la administración y para programación. Acá todo eso está incluido. Entonces, lo que hacemos es trasladar a nuestro personal profesional específico y se contratan los servicios que ya tenemos en otros espacios: temas de seguridad, aseo, mantención… me siguen, ¿o no?

DP: Entonces, en ese sentido, estamos sujetos un poco a la buena voluntad de que el próximo gobierno considere también a esta política tan central como lo hicieron ustedes, porque al final podría eventualmente bajarle el presupuesto.

EO: No, porque incluso con el Ministerio de las Culturas todas estas definiciones se hacen con un Directorio Nacional, y éste lo que hace es entregar lineamientos de cómo mantener. Y como todos los programas son quinquenales, van más allá de cada uno de los gobiernos. En artes visuales, irá desde el 2017 al 2022… son quinquenales, es decir, cada cinco años se podría replantear, pero nosotros creemos que de aquí a tal periodo la institucionalidad que estamos creando va a ser tan potente para dar soporte a una política nacional, que a nadie se le va a ocurrir en su sano juicio eliminarlo. Sería como que alguien planteara eliminar el MNBA.

AV: Y en ese sentido, ¿sería necesario entonces esperar a que se cree esta nueva ley sectorial? Esta nueva ley sectorial para las artes visuales, ¿contemplaría que el Centro tiene todas estas capacidades para concentrar? Porque lo veo un poco como concentración de funciones… no se si esa palabra suena muy dura…

EO: No, no es eso, ¿sabes por qué? Porque nosotros a finales del 2017 vamos a haber construido 51 centros culturales a lo largo de todo el territorio, que son traspasados a los Municipios. Acuérdense del Programa de Centros Culturales del primer gobierno de la Presidenta Bachelet. Si uno hace el recorrido, ¿cuál es el problema de estos espacios? El problema es que cuando fueron concebidos estaban concentrados en dos ámbitos prioritarios: las artes escénicas -casi todos tienen una sala de teatro- y todos tienen talleres y laboratorios, que son pequeñas salas para el desarrollo de ciertas disciplinas. Algunos tienen espacios para las artes visuales y la fotografía, desde mi punto de vista nunca bien pensados, porque la mayoría tiene ventanales por todos lados, por ejemplo. Entonces ahí hay toda una formulación que vamos a tener que hacer sobre cómo este espacio puede ir entregando a los nuevos espacios unos lineamientos para readecuarlos, y así poder itinerar obras y replicar lo que se está haciendo en distintas regiones. De lo contrario, estaría pasando lo que tú dices, que es concentrar esfuerzos en una parte. En paralelo, lo que estamos haciendo con el programa Traslado, que empieza este año, es organizar residencias artísticas en cinco regiones, asociados a instituciones existentes. La cosa es cómo nosotros encontramos instituciones colaboradoras que nos sirven como pivote para desarrollar esas acciones, que en Santiago van a emanar desde Cerrillos en cada una de estas regiones, con la especificidad de cada uno de estos espacios. Por ejemplo, hay cosas extraordinarias que están pasando en fotografía en tres o cuatro regiones, y queremos potenciarlo, no traerlo a Santiago, por ningún motivo, sino que desarrollarlo en esa misma región e irradiar a las distintas regiones donde, efectivamente, por temas de acceso, de traslados, etc., no pueden exhibirse.

AV: ¿Hacerlo intrarregional?

EO: Correcto. La visión que tú tienes se podría mal interpretar si no tuviéramos una política nacional territorial de desconcentración de este esfuerzo de políticas nacionales. Porque si nosotros lo vemos únicamente como un espacio que no irradia esta política, que no se transforma en el motor de un laboratorio, sería absurdo. El GAM, inicialmente, pretendía ser lo mismo: ser el gran centro cultural que entregase herramientas para la programación de todos los otros centros culturales. Pero lo que nosotros hicimos ahí fue crear el programa de intermediación, que es una línea estratégica, que lo que hace es potenciar las capacidades de los gestores de los espacios culturales; y por otro lado, hacer un gran registro nacional con todas las producciones emanadas no sólo de Santiago, sino que de todas las regiones, para que ese centro cultural sepa cómo tomar contacto con tal persona y qué tipo de programación podría llevar de un lado para otro. Ahí no tenemos todo el espacio, porque el GAM todavía no está terminado como proyecto, se está construyendo recién su segunda etapa. En este caso, no necesitamos esperar que se construya eso, ya tenemos el espacio para poder diseñar esto y tenerlo en línea como una plataforma virtual, pero también física. Esto, por lo tanto, te va a impedir que este espacio concentre toda la atención en el desarrollo de esa política; lo único que estamos haciendo es entregar el fruto del trabajo a un espacio para poder diseñarlo, que es lo que hoy día no teníamos. Y que si nosotros tratábamos de hacerlo en un espacio específico que ya existiera, había diez espacios que quedaban fuera, porque no querían participar.

AV: Ahora, la integración regional se va a dar a través de estos programas, como Traslado, ¿pero no está contemplado, por ejemplo, que el Centro sea un programa piloto que pueda replicarse en otras regiones?

EO: No lo sabemos. En Francia nació así, por ejemplo.

DP: Los Fondos Regionales de Arte Contemporáneo (FRAC).

EO: Eso empezó hace 34 años y hoy en día todas las regiones tienen su FRAC. Pero eso pasa en los países donde no tienes un Estado centralista. Los FRAC son Fondos de Arte Contemporáneo Regionales.

DP: De hecho, es un proyecto de descentralización

EO: Estamos buscando cuáles son las instituciones colaboradoras que desarrollan acciones similares, paralelas, que convergen con los mismos intereses y apoyarnos en ellas –cuando ya existen, porque eso no se da en todas partes-. Por ejemplo, en Antofagasta, tienes el espacio de residencias del colectivo Se Vende. Los fuimos a ver y ellos están desarrollando un polo, entonces queremos trabajar con ellos en lugar de hacer otra estructura. Ellos están trabajando con residencias artísticas, ¡fantástico! Nosotros vamos y los apoyamos desde ahí. El MAM de Chiloé también hace residencias, pero a su vez hacen trabajo curatorial relativo a la exploración del territorio… a ellos también los apoyamos desde ahí. Entonces, lo que estamos haciendo hoy día es crear herramientas para poder potenciar todo eso, y que tales espacios sean nuestros puntos de anclaje de desarrollo, para no tener que crear instituciones paralelas a las ya existentes que ya han trabajado y tienen las redes armadas. Por eso te digo, pretender que esto sea una plataforma de reproducción desmedida y que se reproduzca por todo Chile, no es la idea. Ahora, si están las capacidades en treinta o cuarenta años más y este es un buen modelo, fantástico.

AV: Estamos hablando de todo este tema de la descentralización, que es algo a lo que usted le ha puesto mucho énfasis en su gestión, y venimos de otra administración donde el tema de la internacionalización era casi el eje fundamental de la política. ¿Cómo se van a crear estos puentes, estas redes internacionales, desde el Centro?

EO: Bueno, esto no se ha dejado de hacer, al contrario de lo que se podría pensar. De hecho, este año se definieron las tres ferias internacionales importantes donde participaríamos: ArteBA (Argentina), ArtLima (Perú) y Art Basel Miami (EEUU). Se definieron así con el Comité de Expertos de Artes Visuales. Entonces, estamos concentrando esfuerzos en eso. Por otro lado, está la Asociación de Galeristas (AGAC) que está creando la Imagen Marca, que hoy justamente hablábamos con Hacienda de eso, de cómo esas imágenes sean representativas del impulso del Estado también, no solamente del sector privado, pues cuando este último accede a través del Ventanilla Abierta a las ferias, por ejemplo, lo hace mediante el Estado (en otras oportunidades son privados). Entonces, lo que estamos haciendo es una ruta de trabajo (que estamos conviniendo con los interlocutores) para poder desarrollar dentro de esta política, de aquí al plan quinquenal, cuáles serán los grandes ejes de esta internacionalización y cómo se trabajan.

Hay otro tema (sobre la internacionalización) que es el de formación, de especialización, y muchas veces de especialización con maestros y no a través de doctorados necesariamente. Hemos descubierto que hay una gran cantidad de artistas que van a especializarse con maestros, adscritos a universidades, pero no necesariamente con el objetivo de obtención de un posgrado, sino que más bien de especialización en ciertas técnicas.

AV: Como un mentor, o un tutor.

EO: Claro, como en música, donde los intérpretes no sacan un doctorado, sino que van a trabajar durante seis meses con, por ejemplo, el mejor pianista que hay; eso es un cambio radical que estamos haciendo y nos abre un campo de formación académico no formal (profesional).

Y por otro lado, está el tema exhibitivo, que es cómo nosotros logramos incidir en el campo internacional a través de exhibiciones de calidad, y ahí lo que estamos haciendo es que por primera vez el Consejo está suscribiendo acuerdos internacionales con Museos, Centros Nacionales de Arte Contemporáneo u otras institucionalidades afines. Por ejemplo, con el MNBA de Buenos Aires y el MALBA/Fundación Constantini estamos haciendo acuerdos, donde a través de encuentros de curadores o artistas tengamos de aquí a dos o tres años exhibiciones en contacto; lo mismo estamos haciendo con Perú y Sao Paulo, pero eso es algo que va más allá de la suscripción de acuerdos. Yo lo que asumí con el área internacional es que no iba a suscribir más acuerdos hasta que no hubiera proyectos concretos de coproducciones, exhibiciones o relaciones de intercambio de conocimiento, que con Brasil tenemos un campo enorme para hacer, porque ellos efectivamente han desarrollado muy bien el tema de la internacionalización del arte brasileño, ellos son un ejemplo extraordinario. O sea, lo que te quiero decir es que no hemos dejado de hacer eso, pero lo que sí es importante, es que lo que no podemos seguir haciendo es ser voluntarioso en el sentido de esperar que cada tres o cuatro años, o cuando cambien los ministros, cada uno decida venir con su ímpetu y decir: “yo quiero concentrarme en este esfuerzo”. Estas son políticas de Estado que tienen que permanecer durante un periodo y tienen que tener una maduración para ver resultados. Uno no puede llegar y cambiar cada dos años una política, por eso el plazo de cinco años me parece razonable para diseñar una estrategia, implementarla y después evaluarla. Ese es otro tema: a las instituciones públicas les cuesta evaluar los trabajos realizados, y aquí es lo mismo que nosotros hacemos con los Fondos Concursables, que en el Área de Artes Visuales nos pusimos más quisquillosos en desarrollar nuevas líneas que fueran más específicas y en distintas etapas de la producción, o sea, el hincapié en la investigación es para nosotros fundamental. Creo que si no hacemos un alto para ver qué es el acervo de lo que se está haciendo hoy, vamos nuevamente a atrasarnos treinta años y vamos a tener que recuperar ese espacio que hoy día estamos tratando de recobrar. Nosotros lo que queremos es que haya material investigativo para que nos den los insumos necesarios para luego poder hacer las exposiciones de calidad y poder exportarlas hacia afuera. Así que te diría que no se ha abandonado, pero eso hay que trabajarlo no solo desde un área con tres o cuatro personas, hay que hacerlo con una mesa constituida donde se señalen los énfasis, se diseñe una política, donde hay más que intenciones, sino que se trabaja en función de políticas estructurales y que de todas maneras, pueda significar que las instituciones no sigan haciendo acuerdos bilaterales entre ellas, sino que sea una política de Estado, donde la institución busca cuáles son sus puntos de interés, pero dentro de un plan nacional y no de manera institucional, individual, que hasta ahora no ha dado resultado. En el fondo ese es el diagnóstico. Hemos avanzado mucho, pero cada vez que damos dos pasos retrocedemos tres, entonces, pongámonos de acuerdo, vamos todos, usemos las escaleras mecánicas y subamos de a poquito. Más vale hacerlo bien.

Publicado en Artishock 
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