70 años del MAC

Era mucho más que la creación de un museo, se trataba de sentar las bases de una política cultural en Chile, de instalar una visión que pusiera a la producción nacional en el centro de atención, desechando los modelos estéticos europeos. En 1946 se comenzó a fraguar la idea de fundar un Museo de Arte Contemporáneo que tendría el liderazgo del artista Marco Bontá, uno de los chilenos convocados años antes por el gobierno venezolano para organizar en ese país la enseñanza de las Artes Aplicadas. Eran años en que Chile era un modelo a seguir, tanto por su estabilidad democrática como por su pensamiento vanguardista. Al centro de la idea estaba el rector de la Universidad de Chile, Juvenal Hernández, quien impulsó la creación de toda la orgánica cultural del país: así nacía el MAC, pero también la Orquesta Sinfónica, el Teatro Experimental y el Museo de Arte Popular (MAPA), todos dependientes de la casa de Bello.

“Hasta el 73, la Universidad de Chile cumplía el rol de un Ministerio de Cultura. El rector tenía un círculo de intelectuales que fueron clave en la creación del museo, está Marco Bontá, y también el Premio Nobel Pablo Neruda, el poeta Angel Cruchaga, la escritora feminista Amanda Labarca y el investigador chillanejo Tomás Lago. Todos los países compartían el deseo de mirarse a sí mismos como nación independiente y saltarse la idea de modernidad como hegemonía europea. Querían mirar la creación artística como algo que estaba pasando acá no en otro lugar.”, explica Matías Allende, teórico del arte y parte de los investigadores que están a cargo de Colección Fundacional, la muestra con la que el Museo de Arte Contemporáneo celebra, desde este jueves, sus 70 años de vida.

Se trata de una recreación de la primera exposición con la que el museo abrió sus puertas en agosto de 1947, en el edificio conocido como Partenón en Quinta Normal, reuniendo obras de 130 artistas chilenos y 11 extranjeros, que hoy vuelven a exhibirse, en parte. “Después de cotejar información y registros, dimos con la lista definitiva de artistas que participaron de la muestra inaugural, sin embargo no todas las  obras están disponibles, algunas desaparecieron o se vendieron a otras colecciones, sin embargo hemos logrado tener una obra representativa del periodo de cada artista, es un rescate que reivindica a muchas figuras hoy olvidadas”, dice Allende.

 

Entre los hallazgos más importantes está una de las dos obras donadas por Pablo Neruda a la colección del MAC, El altar de la muerte de la mexicana María Izquierdo, artista de la generación de Frida Khalo y figura clave del movimiento revolucionario en México. La obra estuvo por décadas guardada en un depósito del MAPA y ahora se exhibe por segunda vez en su historia. Del otro lienzo cedido por el autor de Canto General, un óleo del brasileño Emiliano Di Cavalcanti, no se tiene registro. “Neruda fue clave en estrechar las redes internacionales y darle legitimidad y prestigio al MAC como institución”, explica el investigador.

Cuando Marcó Bontá organizó la muestra inaugural, lo hizo bajo inusuales condiciones que lo acercaban más al funcionamiento de una galería comercial que a un museo: cada artista invitado colaboraba con tres o cinco piezas que estaban disponibles para la venta. El mismo museo adquirió varias de ellas, sin embargo otras pasaron a coleccionistas privados y recién ahora algunas son rescatadas. Es el caso del óleo Niña Rosa de Henriette Petit, quien por problemas de dinero y después de tener la obra por 10 años guardada en el museo, se la pidió a Bontá para poder venderla al coleccionista Ricardo Mac Kellar: hoy es parte del acervo del Museo Santa Rosa de Apoquindo. Lo mismo pasó con la escultura La novia del viento de Samuel Román, presente en la primera exposición del MAC, pero que fue vendida al Museo Aeronáutico. Ambas piezas se exhiben juntas en la exposición.

Primero en su especie en la región -Brasil abrió su Museo de Arte Moderno en 1948 y Argentina en 1962-, el MAC de Santiago también marcó un diferencia a nivel local. Se definió como contemporáneo y no moderno, con la idea de no seguir el canon de Europa o EEUU, e incluyó a un notable número de artistas mujeres (35% en la colección) a diferencia de lo que pasaba en el Museo de Bellas Artes; entre ellas está Marta Colvin, Ana Cortés, Lily Garafulic y otras olvidadas como Hortensia Oehrens, Marta Cuevas y Susana Mardones.

“La curaduría de Bontá fue muy transversal. Desde artistas del grupo Montparnasse, que él mismo criticó por fomentar un discurso parisino, pasando por los bohemios de la generación del 13, los más jóvenes como Ximena Cristi y consagrados como Juan Francisco González. Lo bonito es que el MAC siempre ha mantenido el espíritu de ser una plataforma de difusión para los artistas de hoy”, dice Allende.

En sus 70 años el MAC ha acogido grandes muestras internacionales. En 1963 fue sede de la Primera Bienal Americana de Grabado, en 1968 trajo la exposición de Cézanne a Miró, un recorrido por el arte del siglo XIX y XX con obras del MoMA de Nueva York, de Picasso, Van Gogh, Matisse y Gauguin, entre otros. Ya en 1999 trajo a Chile por primera vez la obra de la japonesa Yoko Ono, en 2002 rompió esquemas con la acción de arte de Spencer Tunick, quien retrató a cerca de cuatro mil chilenos desnudos en el Parque Forestal, y en los últimos años ha traído también importantes muestras del grupo Fluxus (2005), Duchamp (2014) y Joseph Beuys (2015).

Ese carácter internacional también se hizo notar en la muestra de 1947, con 11 extranjeros participando, entre ellos el alemán Franz Metzner, el cubano Cundo Bermúdez y el ruso Boris Grigoriev; además de la itinerancia que hizo la colección incluso antes de abrirse el edificio, cuando en 1946 va a Brasil, Colombia, Uruguay y Argentina, con Tomás Lago de comisario, una alianza inédita con los países vecinos, que pocas veces ha vuelto a repetirse.

Publicado en La Tercera

MAC celebra 70 años con muestra que rescata su generación fundacional

Alrededor de 130 pinturas y esculturas de reconocidos artistas nacionales como Juan Francisco González, Pablo Burchard, Ramón Vergara Grez y Marta Colvin se presentan junto a nombres que suelen ser omitidos por la historiografía nacional, como Carlos Hermosilla, Ricardo Santander y Guillermo Mosella. Destacan obras internacionales que fueron donaciones de personalidades de la época, como Pablo Neruda.

Hace 70 años, en 1946, el Instituto de Extensión de Artes Plásticas de la Universidad de Chile fundó el Museo de Arte Contemporáneo. Fue el primer museo de este tipo creado en Latinoamérica y su inauguración fue un hito en la institucionalidad cultural de nuestro país. El MAC comienza la celebración de su aniversario con una exhibición dedicada a sus primeros años, titulada Colección MAC: Fundacional, un rescate de obras que dan cuenta del imaginario visual e intelectual de la generación que dio inicio a una institución que ha sido esencial en la formación y difusión de artistas en Chile y América Latina.

Obras que datan de principios de siglo XX, hasta la década de 1950, dan luces del estado de las artes visuales en la época en que se fundó el Museo de Arte Contemporáneo. Esta curatoría presenta arte de una época en que la Nación empieza a pensarse a sí misma, y donde las obras tienen un interés común de representar lo propio, lo popular y lo chileno. Muchas de estas piezas no habían sido exhibidas en décadas, ya sea porque actualmente no se encontraban en colecciones públicas o porque requerían de restauraciones profundas.

Entre las obras más antiguas que se presentan están las Pedro Reszka y Juan Francisco González que, aunque anteceden por décadas a la apertura del MAC, son considerados ineludibles pues marcaron un espíritu de transgresión respecto del arte academicista. Esta característica trascendió entre quienes luego participaron de la época fundacional del MAC, artistas que rompieron con las convenciones y que buscaron en el museo un espacio para desplegar una nueva mirada. Así, esta exhibición también presenta piezas de reconocidos artistas de la década del 30 y 40, con esculturas de Samuel Román, Marta Colvin y Abelardo Araya; así como pinturas de José Caracci y Pablo Burchard.

La muestra también revela obras menos conocidas de artistas como Abelardo “Paschín” Bustamante, uno de los fundadores de la Escuela de Artes Aplicadas en Chile; Ramón Vergara Grez, fundador del grupo Rectángulo que en la exhibición presenta pinturas figurativas; Boris Grigoriev, influyente profesor ruso de la Academia de Bellas Artes, entre otros.

Colección MAC: Fundacional pone en relieve a artistas que han sido omitidos por la historiografía oficial, pero que durante la investigación han aparecido como trascendentales para la generación que dio inicio a la modernidad artística en Chile. Es destacable la gran inclusión de mujeres dentro de la exhibición fundacional del MAC, determinando desde entonces una alta proporcionalidad de artistas (alrededor de 30%) dentro de la colección del museo en comparación con sus contrapartes masculinos. Una valiosa representación que comenzó con la incorporación de pioneras como Ana Cortés, Luisa Besa de Donoso, Ximena Cristi, Marta Colvin, Marta Cuevas, Beatriz Danitz, María Fuentealba, Lily Garafulic, Mireya Lafuente, Susana Mardones, Hortensia Oehrens, Henriette Petit, Maruja Pinedo, Aída Poblete, Dora Puelma, Inés Puyó, María Tupper y Marta Villanueva.

Artistas extranjeros también fueron integrados dentro de la época fundacional del MAC como donaciones de artistas o protectores del museo. Este es el caso de Pablo Neruda, quien donó a la Colección la pintura Altar de la muerte, de la fundamental artista mexicana María Izquierdo. Asimismo, se exhiben la escultura Torso, del maestro alemán Franz Metzner, además de piezas de los cubanos Luis Martínez Pedro y Cundo Bermúdez.

Fue necesario hacer un largo trabajo de rastreo para seleccionar estas piezas, así como de los artistas que participaron en esta época fundacional. De alrededor de 130 obras en exhibición, sólo el 40% contaba con documentación clara, el resto ha necesitado ser buscado a partir de una intensa investigación de archivos de prensa, documentación guardada por el museo y otras gestiones. Así, es importante señalar que se contó con la esencial colaboración de entidades estatales y privadas para reunir las piezas que hoy forman parte de esta exhibición, ente ellos, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, el Museo Casona Santa Rosa de Apoquindo, y las colecciones privadas de Roberto Grimberg y Sergio Sagüez.

Este rescate de la historia y el patrimonio del Museo de Arte Contemporáneo es posible gracias a la investigación realizada por el equipo de Conservación y Documentación del MAC, quienes a partir de estudios realizados en el último año han podido relevar la historia desconocida de estas piezas de la Colección MAC. Junto con ello, desde 2015 el Museo ha restaurado más de 100 obras, constituyéndose así en el mayor impulso de rescate y conservación que ha desarrollado el Museo de Arte Contemporáneo en el último tiempo. A 70 años de su creación, el MAC se sumerge en la memoria nacional y rescata un momento esencial dentro de la cultura: la creación de la primera institucionalidad cultural del país, a cargo de la Universidad de Chile, que durante los años ‘30 y ‘40 creó organismos que aún hoy son clave para el quehacer artístico nacional: la Orquesta Sinfónica, el Ballet Nacional, el Museo de Arte Popular Americano y el Teatro Experimental (actual Teatro Nacional Chileno), entre otros.

La Colección MAC: Fundacional, se estará presentando en el MAC Parque Forestal desde el 15 de julio al 16 de octubre de 2016. La inauguración se realizará el jueves 14 de julio a las 19:30 horas.  

Publicado en UChile

 

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