La leche dormida

Los tilaranenses sostienen que es suya y los cañeros la reclaman como propia, pero a la hora de presentar pruebas no queda más que coincidir en un piropo: ¡es una ricura!

Se llama leche dormida y ni siquiera en el origen del nombre se coincide: en Cañas dicen que se debe a un sueño de don Rogelio Gutiérrez Ruiz allá por 1946, y en Tilarán se atribuye a que don Alcides Valerio la dejaba en reposo toda la noche desde hace 80 años.

Es una bebida con base en leche cruda, a la que se agregan ingredientes que quienes la venden en Tilarán y Cañas tienen en estricto secreto, aunque no pocos han robado retazos de la receta.

Y el listado no se quedó en esas dos jurisdicciones  pues algunos la preparan también en Bagaces y Abangares, los otros dos cantones que conforman la llamada altura guanacasteca.

Por eso, con el pasar de los años incluso distintas amas de casa y algunos varones preparan su leche dormida, para familiares y amistades.

En Tierras Morenas de Tilarán, por ejemplo, hace unos 60 años, Hugo Ruiz Alfaro deleitaba a su familia con lo que llamó leche tica, similar a la que vendió en su negocio durante largas décadas Juan (Juanico) Badilla, en ese mismo lugar.

Sin rival

Es un sabor particular que no tiene comparación. No sabe a crema, no sabe a malteada; simplemente,  sabe a leche dormida.

“Cuando uno la toma tiene la necesidad de volver a sentir ese gusto especial”, expresó Luis Fernando Mendoza Jiménez, expresidente de la Asamblea Legislativa y actual alcalde de Cañas.

“Me gusta porque tiene un sabor muy agradable y exclusivo, sobre todo la de soda El Nilo, en mi pueblo”, dijo, por su parte, el odontólogo tilaranense Alfonso Murillo Solórzano.

“Algunos dicen que parece un batido de crema, pero tiene un sabor mágico.  Yo la tomo desde que era colegial”, declaró Maureen Ugalde Boniche, exvicealcaldesa municipal de Tilarán.

En Cañas, la leche dormida es buscada por lugareños y visitantes principalmente en la soda Don Rogelio y el restaurante El Parque, de la familia Gutiérrez, mientras en la ciudad de Tilarán es la bebida que identifica a soda El Nilo desde hace 60 años.

En este último negocio se popularizó el consumo de leche dormida con gallo de chorizo, mezcla que, de entrada, extraña a los foráneos, quienes al final alaban la particular combinación.

Lo cierto es que la leche dormida, con pastilla de cuajo y quién sabe si con algo de espíritu de “kola”, conquista el paladar del cliente al primer sorbo y ya no habrá divorcio jamás.

Publicado en CRHoy

 

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