Falleció Álvaro Castaño Castillo, sinónimo de gestión cultural en Colombia

El reconocido gestor cultural bogotano Álvaro Castaño Castillo falleció la noche del martes en su residencia del norte de Bogotá, por una insuficiencia respiratoria. El pasado 9 de junio había celebrado sus 96 años.

Castaño Castillo fue recordado por su labor en la radio colombiana a la que se vinculó a través de la emisora cultural HJCK que fundó el 15 de septiembre de 1950 en compañía de sus amigos Gonzalo Rueda Caro, Alfonso Peñaranda Ruán y los hermanos Martínez Rueda, entre otros.

“Eso sí nos propusimos hacerla de una manera decente, porque yo siempre he creído que la radio es una investidura y la responsabilidad del radio difusor en países como el nuestro es enorme”, le contó Castaño Castillo a este diario cuando celebró los 60 años de su proyecto de vida.

Para hacer realidad este sueño, Castaño Castillo contó siempre con la complicidad de su amada esposa, la fallecida presentadora de televisión Gloria Valencia de Castaño.

Muchos recordarán hoy los dos famosos eslóganes que siempre se asociaron, desde un principio, a esta emisora: ‘El mundo en Bogotá’ y ‘Una emisora para la inmensa minoría’.

Álvaro Castaño fue el menor de los 13 hijos del matrimonio conformado por Joaquín Castaño R. y Ana Rosa Castillo G. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Instituto de la Salle y luego ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, de donde se graduó como abogado.

Si bien, su vida estuvo entregada a la cultura, a través de la poesía, la literatura y la música clásica entre otras pasiones, fue gracias al derecho que conoció al amor de su vida. Por esa época acostumbraba a cortejar con sus amigos a las niñas del Colegio Nacional, fundado por Jorge Eliécer Gaitán. Fue en uno de los desfiles de este colegio donde vio por primera vez a Gloria Valencia, tambor mayor de la parada.

Desde su emisora, Castaño lideró una noble labor para que los colombianos se enteraran de los principales acontecimientos culturales que ocurrían en el mundo. Esto fue posible gracias a la rica y destacada red de amistades que él y su esposa fueron conformando a lo largo de su vida.

Entre ellos se destacan personalidades como el nobel Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Alejandro Obregón, Fernando Botero, el expresidente Belisario Betancur, Bernardo Hoyos y muchos otros cómplices de la cultura.

Esta red envidiable de amigos se fue enriqueciendo con los años con la presencia de importantes personalidades de la cultura mundial que acogieron en su corazón también el proyecto de la HJCK.Fue el caso de escritores de la talla de Jorge Luis Borges y cantantes como Agustín Lara y Chavela Vargas.

Capitulo especial merece su estrecho vínculo con la poesía a través de queridos amigos de tertulia como los poetas Arturo Camacho, Rafael Maya y Jorge Rojas.

Además de la cultura, Castaño y su esposa Gloria Valencia fueron pioneros en la defensa del medio ambiente. Prueba de ello fue su inolvidable programa de televisión ‘Naturalia’, que Gloria presentaba y cuyos libretos le escribió Castaño Castillo durante más de 20 años.

Siempre solía llevar en su bolsillo una grabadora, que le permitía inmortalizar momentos y voces históricas. Gracias a esta ‘manía’ Castaño Castillo conformó uno de los archivos sonoros culturales más completos de Colombia.

Precisamente, en marzo de 2014, Castaño le entregó en donación al país esta joya sonora al presidente Juan Manual Santos.

Se trata de 50.000 archivos sonoros análogos de la emisora HJCK, que son conservados y custodiados por la Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC).

De la unión con su esposa nacieron su hijo Rodrigo, cineasta fallecido el 20 de febrero de 2015, y la reconocida presentadora y experta en moda Pilar Castaño.

Una de las últimas actividades periodísticas de Castaño fue su columna en la revista Bocas, de EL TIEMPO.
La cultura, su gran fuerza motora, le permitió conservar hasta hace tres años la activa vida social que lo hizo feliz. No era extraño verlo entrar a alguna conferencia o lanzamiento literario, impecablemente vestido, acompañado de un asistente de la emisora y cargando un micrófono.

El presidente Santos se pronunció sobre la muerte de Castaño a través de sus redes sociales. En su cuenta de Twitter dijo:

«Sentido adiós a Álvaro Castaño. Sus aportes a la radio cultural están en nuestra memoria. Solidaridad con su familia».

Publicado en El Tiempo

 Álvaro Castaño Castillo, pilar de la cultura en Colombia

El mundo de la cultura en Colombia se viste de luto por la muerte de Álvaro Castaño Castillo, viudo de Gloria Valencia de Castaño, la Primera Dama de la Televisión.

Tenía 96 años y en su larga vida había sobrevivido a muchos compañeros de lucha y a algunos de sus seres más queridos. A Gloria, su eterna esposa, e incluso a su hijo Rodrigo, reconocido cineasta, quien falleció en febrero del 2015. Álvaro Castaño Castillo fundó la emisora HJCK el 15 de septiembre de 1950, para «agasajar a Bogotá con una emisora que estuviera a la altura de la tradición cultural de la capital». Desde entonces en la memoria colectiva resuena el eslogan “HJCK, el mundo en Bogotá, una emisora para la inmensa minoría”.

Álvaro Castaño fue, antes que nada, un innovador. Los conceptos que logró consolidar con el trabajo de muchos años para su emisora, la HJCK, en sus momentos iniciales eran audacias casi impensables. Como hablar, por ejemplo de «el mundo en Bogotá» en 1950, cuando Colombia y su capital eran parroquias alejadas de los grandes centros de la cultura mundial. O cuando acuñó la célebre frase «la inmensa minoría» para definir la audiencia natural de su emisora. Incluso en sus últimos años, ante la embestida tecnológica de los medios digitales, traslado a la HJCK al internet, un paso que muchos otros han tratado de seguir después.

Su gran trayectoria lo hizo merecedor de reconocimientos como la Medalla a toda una vida en el XV Festival Internacional de Arte de Cali y la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez en el grado Gran Cruz, entre otros.

Entregó la totalidad de su vida a la cultura. Miles de grabaciones de la HJCK hacen parte de los archivos sonoros más importantes del país, con cerca de 50.000 entrevistas y programas culturales.

Por sus micrófonos pasaron personajes de la talla de León De Greiff, Jorge Luis Borges, Alfonso López Michelsen y Alberto Lleras Camargo. Álvaro Castaño entendió el valor de guardar voces de personajes y conservar registros de momento históricos. Sus archivos, con el paso de los años, se convirtieron en la mejor fuente para reconocer el pensamiento de los grandes protagonistas de la política y de la cultura. Vale decir que, para él, el orden de los factores era al revés: primero la cultura y después todo lo demás, incluida la política.

Su obra fue grande y, en su momento, de ruptura, pero prefirió un perfil discreto. Fue su esposa, Gloria, la que se convirtió en una persona que hacía parte de todos los hogares. Álvaro prefirió la discreción, pero fue el timonel de un navío que navegó por aguas desconocidas. Las de un sueño: llevar la música clásica y las voces de la literatura a un país parroquial.

En una de sus últimas actividades conocidas, al entregar para su salvaguardia futura el tesoro de las grabaciones de las voces e ideas de los colombianos más importantes de su generación, le dijo al presidente Juan Manuel Santos: “Presidente, le estoy entregando mi vida»

Había tomado la decisión de donarle a ‘la inmensa mayoría‘ el fruto de su trabajo. “El doctor Castaño”, como lo llamaban de forma cariñosa, donó sus archivos sonoros a Señal Radio Colombia.

Para Álvaro Castaño la decisión fue una cuestión de inteligencia. Sabía que Señal Radio Colombia contaba con un depósito de almacenamiento para documentos análogos. Una muestra inequívoca de que hasta ayer en la noche, antes de morir, Álvaro Castaño soñó con una Colombia en la que los ciudadanos tuvieran acceso a la cultura.

Que muchos ingresaran, en fin, a formar parte de la inmensa minoría.

Publicado en Semana

La huella que dejó Álvaro Castaño Castillo en Cali y en la cultura colombiana

Un lazo muy fuerte unía a Álvaro Castaño Castillo, quien falleció este martes, con Cali. Además de haber sido el administrador del Club Campestre siendo muy joven, en esta ciudad empezó a construir una familia junto al amor de su vida, Gloria Valencia, fallecida en el año 2011.

En Cali también le dio forma al sueño de fundar la emisora cultural HJCK, pensada para difundir la música clásica en el país.

En el año 2011, los afectos de Álvaro Castaño Castillo con Cali se vieron renovados, gracias a la Medalla al Mérito Proartes ‘Toda una Vida’, que se le concedió durante el XV Festival Internacional de Arte de Cali.

Su trabajo durante 61 años al frente de la HJCK, su faceta como libretista y creador de un espacio para televisión como ‘Naturalia’ y su amor por manifestaciones literarias como el ensayo y la poesía, fueron razones de sobra para el galardón.

Así habló en dicha oportunidad con El País.

¿Para usted qué representa que Cali lo reconozca por su labor a ‘Toda una vida’?

Es muy honroso, muy estimulante recibir este premio porque proviene de un tribunal tan importante como es el que preside Amparo Sinisterra de Carvajal, el presidente Belisario Betancur y el doctor Juan Luis Mejía, que fue ministro de Cultura. Para mí es algo muy grato por el éxito que ha tenido a través de los años el Festival de Arte. Desde los 15 años de edad, usted ha luchado por elevar la cultura de los colombianos.

¿Qué hacer para que la cultura deje de ser la Cenicienta de los gobiernos nacionales y locales?

Eso no depende tanto de nosotros sino del Estado colombiano, él debe ser más exigente en su relaciones con los radiodifusores, quienes somos unos privilegiados que podemos irrumpir en la intimidad de los hogares en cualquier momento, sin pedir permiso, porque basta con sintonizar una emisora y se abren las puertas. Entonces, ese privilegio nos obliga a presentar programas de una dignidad extraordinaria. El Estado debe exigir de manera permanente que haya una cuota de cultura. Mientras eso no se exija, los colegas no lo cumplirán.

¿Es la radio cultural una especie en vía de extinción?

No, Dios no lo quiera. Al contrario, la radio cultural debe ser cada vez más cultural, más severa, más decidida a presentar la cultura en todos sus aspectos.

¿Cómo ve el esfuerzo de las universidades por rescatar el perfil cultural de la radio?

Cuando la HJCK nació en 1950, lo hizo con el deseo de ser un ejemplo de radio cultural para todo el país y después vinieron las emisoras que son hijas, nietas o bisnietas de la HJCK, como la de la Tadeo Lozano y la Javeriana. Creo que ellas, en buena hora, entendieron ese mensaje permanente y obsesivo de la HJCK. Pero creo que quien mejor entendió ese mensaje fue la emisora de la Fundación Carvajal, en Cali, –creada por Amparo Sinisterra– para presentar temas culturales en la radio. Ha sido absolutamente ejemplar, una emisora modelo.

¿Cómo resultó la decisión de ‘trastear’ su emisora al mundo virtual?

Tal vez en internet no nos oye la misma cantidad de personas que cuando estábamos en el dial, pero el consuelo es que hoy nos están oyendo en el mundo entero. Continuamente, la emisora recibe mensajes de los sitios más apartados y más inesperados del país, así como de Japón, de la India, de las islas más perdidas del mar Pacífico, de los sitios más distantes llegan mensajes diciendo que nos oyen y se sorprenden de que en Suramérica exista una emisora como HJCK. Esto confirma nuestro viejo sueño, de que la emisora no es ‘El mundo en Bogotá’, sino ‘Bogotá en el mundo’. Sus pasiones son el ensayo y la poesía.

¿Cómo ve el panorama de ambos género en nuestro país?

Colombia nunca perderá su imagen de país poético. Aquí, de cada diez colombianos, hay uno o dos poetas. En cuanto al ensayo, tenemos buenos ensayistas y culturalmente hablando estamos muy bien.

¿La cultura en Colombia sigue siendo de la ‘inmensa minoría’?

No. La cultura, si uno insiste cada vez un poquito más y más, se va a ir extendiendo. Es cierto que yo inventé la frase ‘Una emisora para una inmensa minoría’, pero a veces me arrepiento porque realmente no debemos insistir mucho en eso, al contrario, debemos aspirar a que la cultura colonice más mentes y estar siempre con la antena de la fe en la cultura encendida.

La HJCK fue la primera emisora cultural que tuvo Colombia, aquella a la que Álvaro Castaño Castillo le dedicó más de 64 años de trabajo, dejando un legado para los amantes de la música clásica, el arte plástico y la poesía. 

La emisora fue fundada el 15 de septiembre de 1950 por don Álvaro, en compañía de Eduardo Caballero Calderón, Hernando y Alfonso Martínez Rueda, Alfonso Peñaranda y Gonzalo Rueda Caro, con el firme objetivo de elevar el nivel cultural de la radiodifusión colombiana. 

La HJCK fue para don Álvaro uno de los tantos legados que dejó para el país, el cual construyó al lado de su esposa Gloria Valencia de Castaño, la primera dama de la televisión colombiana, quien falleció el 24 de marzo de 2011 a sus 83 años, pero que siempre fue su fuente de inspiración y su mano derecha. 

Desde sus inicios la emisora jamas perdió su propósito de aportar a la cultura del país, la cual se empezó a escuchar en el AM, luego en 1967 fue trasladada a los 89.9 Mhz de la frecuencia modulada (FM), la cual estuvo al aire hasta el 2005, cuando se convirtió en una emisora virtual. 

Se dedicó a emitir música clásica y programas culturales, y a partir del 15 de febrero del año 2000 añadió a su parrilla de programación géneros musicales como el blues, el jazz, el bossa nova, el son cubano y el rock clásico. 

Entre sus principales desarrollos radiales se pueden destacar creaciones como la serie discográfica Colección Literaria HJCK, que ofrece las voces de los más importantes poetas y escritores colombianos y de otros países, como por ejemplo la primera grabación discográfica realizada por Jorge Luis Borges. 

Pese a los cambios que sufrió en la última década, con su paso a la internet, debido a su bajo nivel de patrocinio y una reducción importante en sus niveles de audiencia, el escenario para la HJCK no cambió y se mantuvo la consigna de “levantar el nivel cultural de la radio comercial en Colombia”. 

Hace dos años don Álvaro donó a Señal Radio Colombia el archivo de voces de la HJCK, en un acto que reunió al presidente Juan Manuel Santos y al entonces ministro de las TIC, Diego Molano, en la que fue muy claro con su legado: “presidente, le estoy entregando mi vida, mi pasado, 64 años de trabajo”. 

“Ellos cuentan con un depósito para el almacenamiento de los documentos análogos único en el país, en donde existen las condiciones de temperatura, humedad y seguridad apropiadas. Los expertos van a limpiar, catalogar y digitalizar todas las grabaciones”, señaló en su momento el doctor Castaño. 

Radio Nacional de Colombia emitió el año pasado el programa ‘HJCK en la memoria’, una serie conformada por los programas que realizó la emisora para conmemorar los 40 años de funcionamiento en 1990, donde se hizo el recuento de la lucha de este proyecto por sobrevivir en el mercado de la radio privada.

Publicado en El País
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