Con una oferta de talleres, charlas y 111 muestras de 363 artistas entre las que se cuentan la impactante serie del fotógrafo mexicano Pablo Ortiz Monasterio sobre el asesinato de los 43 estudiantes en Ayotzinapa o las imágenes de Afganistán tomadas por el chileno Tomás Munita, se pone en marcha hoy el XIX Festival de la Luz, que bajo la consigna “Rastros de irrealidad” se desplegará a lo largo de 62 espacios por 25 ciudades de todo el país.

Diecinueve años después de su edición fundacional, el ciclo que nació para dar cuenta de la diversidad y la potencia expresiva que ofrece la fotografía como lenguaje, congregará en esta edición menos exhibiciones físicas que en su última versión y más proyecciones “para adecuarse a los modos de producción visual contemporánea y a las nuevas formas de transmisión y recepción de contenidos”, según adelanta a Télam la fotógrafa Elda Harrington, a cargo de la organización desde sus inicios.

“La irrealidad tiene muchas acepciones y tratamos de ser lo más amplios posibles en el momento de seleccionar. Puede ir desde la ficción hasta una realidad que a fuerza de diferente y distante nos es ajena. También es muy interesante reflexionar sobre cuánto de las irrealidades que nos rodean se nos han naturalizado y podemos volver a verlas gracias a exposiciones que nos permiten replantearnos cosas”, destaca la curadora y organizadora.

“Hay irrealidades que lastiman: pretender combatir la violencia con más violencia, arriesgarse sin medir las consecuencias, desechar alimentos por demandas del mercado en un mundo donde el hambre abunda, alterar las estadí­sticas, disfrazar los acontecimientos. Los totalitarismos, las guerras, los fanatismos, la locura. Pero también hay irrealidades que nos permiten seguir adelante, sueños sobre los que se empieza a construir un camino mejor, esperanzas hacia metas posibles”, dice la organizadora junto a su socia en la tarea, Silvia Mangialardi.

Con Corea como país invitado, el programa que arranca hoy -aunque la inauguración oficial será el próximo lunes a las 18.30 en el Centro Cultural San Martín- y se extenderá hasta el 30 de septiembre, incluye conferencias, presentaciones de libros y segmentos interesantes como el Foro de Portfolios, en el que participarán 17 curadores de 12 países con la idea de generar una interacción entre los artistas latinoamericanos y personalidades de la fotografía de todo el mundo.

Uno de las grandes apuestas de esta edición es la muestra que el mexicano Pablo Ortiz Monasterio montará en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (Avenida del Libertador 8151, CABA) a partir del 13 de agosto: una serie que bajo el título “Desaparecidos?” ofrece testimonio sobre los 43 estudiantes que fueron secuestrados el 26 de septiembre de 2014 en la localidad de Ayotzinapa y nunca aparecieron.

El Museo Nacional de Bellas Artes presentará en el marco del Festival dos exposiciones: “Nadie es de Nadie”, del artista brasileño Rogério Reis, y “Maestros. El Bosque y el árbol”, de Gaby Messina, que podrán visitarse del 9 al 28 de agosto con entrada gratuita.

“Nadie es de Nadie” reúne veinte fotografí­as en las que Reis retrata paisajes urbanos de la playa carioca, poblados de personajes anónimos sobre cuyos rostros coloca formas geométricas; en tanto que Messina presentará un proyecto que agrupa 112 retratos de los artistas visuales más importantes de la Argentina.

La muestra es el resultado de cuatro años de trabajo, durante los cuales Messina fotografió y entrevistó a artistas como Luis Felipe Noé, Enio Iommi, Antonio Seguí­, Delia Cancela, Gyula Kosice, Rómulo Macció, Clorindo Testa y Marta Minují­n, quienes, con sus pinturas, esculturas, fotografí­as, acuarelas, collages y obras de cine experimental y videoarte marcaron la historia artí­stica del paí­s en las últimas décadas.

En el Centro Cultural Haroldo Conti tendrá lugar también a partir del jueves 11 la muestra “Afganistán 2002-2007”, en la que el fotógrafo chileno Tomás Munita -quien trabajó en aquel país para la agencia Associated Press (AP)- elude los lugares comunes que alimentan los medios en torno al territorio dominado por los talibanes para mostrar la cotidianidad del país.

A partir de este martes, en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernandez Blanco (Suipacha 1422, CABA) se exhibirá la muestra “Werner Bischof. Fotografí­as de América”, con trabajos del célebre fotógrafo suizo que se convirtió en una de las figuras más destacadas de la imagen del siglo XX a pesar de su corta carrera, ya que falleció en un accidente en Perú cuando tenía 38 años.

Desde Jujuy a Tierra del Fuego, las provincias también se sumarán a la oferta del Festival: el Museo de Arte Contemporáneo de Salta presentará a partir del viernes un trío de conferencias a cargo de los fotógrafos Mariano Manikis, Esteban Pastorino y Arturo Aguiar, en tanto que en el conocido Museo Marítimo y del Presidio de Ushuaia se ofrecerán dos muestras colectivas inspiradas en la geografía de la región que llevan por título “Qué Patagonia” y “Arquetipos de la piel”.

Por su parte, desde el sábado se podrá ver en el Centro Cultural Municipal de Trelew la exposición “Las madres del monte”, de Julio Pantoja, mientras que en el Centro Cultural Héctor Tizón de Jujuy el fotógrafo César Ruiz mostrará sus trabajos en la muestra “Danza con toros”.

Entre los autores argentinos, este año participarán Sara Facio, Esteban Pastorino, Daniel Muchiut, Fernando Di Sisto, Eduardo Saperas, Jorge Luis Campos, Marcos Zimmermann, Oscar Pintor y Andres Wertheim, entre otros.

En el marco del Festival habrá también una serie de charlas y mesas redondas y, por primera vez, un ciclo de cine con entrada libre y gratuita -previa inscripción por la página web- y talleres de uno o dos días de duración para que los fotógrafos que provengan de países limítrofes o de las provincias tengan la oportunidad de formarse mientras visitan el Festival.

El Festival de la Luz nació en 1989 y desde 2000 está asociado al Festival of Light, una agrupación de 23 festivales de fotografí­a de todo el mundo con el objetivo de crear lazos internacionales de cooperación con países como los Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Francia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Portugal, Italia, Gran Bretaña, Suiza, Rusia, Lituania, Australia y Corea entre otros, que se vinculan a partir de una web común:www.festivaloflight.net.

“El Festival ha ido creciendo en propuestas y público desde su creación. Hoy una de las críticas que se le hace es que es inabarcable. Es cierto que es imposible ver todo, pero lo importante es que un notable número de artistas tienen exposición pública y surgen autores hasta ahora prácticamente desconocidos”, explica Harrington.

“El público puede elegir, y ese siempre es un buen ejercicio. Las temáticas han ido cambiando con los años y hasta con las regiones del país. Tratamos reflexionar sobre las inquietudes que se van planteando en la comunidad fotográfica”, acota.

Si vivimos en tiempos del fragmento, el hiperví­nculo y la imagen multiplicada hasta el infinito en las redes sociales y otros espacios virtuales ¿Este escenario favorece a la circulación de la fotografía o por el contrario la empobrece en tanto la democratización del acceso a las imágenes y a su circulación por parte de cualquier persona logra que pase más inadvertido el rol de esta disciplina?
“Como todo, tiene sus pros y sus contras -analiza Harrington-. La sobreinformación confunde y, por momentos, anestesia. Ahora es necesario tener un espíritu crítico bien adiestrado y mucho tiempo… para ver algo de lo mucho que está a nuestro alcance. Por otro lado, todo es mucho más accesible, mas fácil”.

“Es claro que el rol de la fotografía no pasa desapercibido y es la forma privilegiada de comunicación y expresión desde el periodismo gráfico hasta el arte, en la vida cotidiana o en el museo”, continúa. “Vivimos inmersos en un mundo de imágenes y por eso es tan importante encontrarnos a reflexionar, a escuchar a los autores, a los curadores, para no estar tan desprevenido respecto a lo que se nos interpone todo el tiempo”, finaliza la curadora.

Publicado en Télam

Comenzó el “Festival de la Luz”

Con casi 30 años de historia, este ya tradicional encuentro dedicado a la creación fotográfica inaugura una nueva edición y va en camino de cumplir 30 años desde el momento de su fundación. En agosto de 1989 nacieron como una actividad más de la Escuela Argentina de Fotografía, institución creada dos años antes.

Elda Harrington y Alejandro Montes de Oca, con el apoyo de Silvia Mangialardi desde la legendaria revista FotoMundo, quisieron celebrar de esa manera el 150° aniversario del nacimiento oficial de la fotografía. En 1992 se convirtieron en una cita internacional, y desde ese momento los Encuentros Abiertos Festival de la Luz no han cesado de crecer. Con decenas de exhibiciones, actividades y sedes, tal vez sea la iniciativa de este tipo más grande del mundo.   La XIX edición reunirá, desde el 1 de agosto hasta el 30 de septiembre, 110 muestras de más de 300 autores de 26 países en 62 espacios de 25 ciudades. Esto hace que los Encuentros sean de algún modo inclasificables, y dejan la sensación de que tal vez cualquier actividad que tenga alguna relación con la fotografía podría ser incluida (deglutida) por este gran paraguas que sigue desplegando su poder desde la oficina de Harrington, en la misma casona que sirvió de primera sede a la Escuela Argentina de Fotografía.

Privados por primera vez de su sede central en el Centro Cultural Recoleta, donde solían concentrarse la mayoría de las más importantes muestras de la sede Buenos Aires, este año los Encuentros se desplegarán principalmente en el Centro Cultural San Martín, el Centro Cultural de la Cooperación, el Centro Cultural Haroldo Conti y, como siempre, en la Alianza Francesa de la avenida Córdoba.

El fin de los tradicionales debates que tenían lugar en el auditorio de la Alianza será otro cambio notorio en la edición de este año. Se lanzará en cambio un ciclo de cine, patrocinado por las embajadas de Francia y de Alemania. También habrá menos exhibiciones físicas y más proyecciones, en sintonía con uno de los objetivos de la dirección de los Encuentros Abiertos: promover la apertura a nuevas disciplinas que complementen y pongan en tensión a la fotografía.

“Rastros de irrealidad” es el tema convocante de esta edición. “Desde 2010, todas las muestras giran en torno de un tema. En 2012 elegimos ‘La pasión’. Pensábamos sobre todo en el amor, y nos dimos cuenta de que la pasión de los argentinos es el fútbol. En 2014 fue ‘Horizontes’, por el futuro del país y del festival. Este año volvimos a pensar en lo que estamos viviendo. ‘Rastros de irrealidad’ es una reflexión sobre la fotografía, que nos habla constantemente de realidad pero no lo es. Estamos pensando en la irrealidad como una realidad distinta”, dice Harrington.

Corea será el país invitado este año. Con dos muestras físicas y doce proyecciones, el país asiático celebra los cincuenta años de relaciones diplomáticas con la Argentina. Goseong Choi, con Woods The Walls and Wells en el Centro Cultural Coreano, aborda las repentinas amenazas que puede contener el plácido paisaje de un bosque. En una temática similar trabaja el otro autor coreano, Hosang Park, que inaugurará Una plaza en el Centro Cultural San Martín. La muestra estará integrada por imágenes aéreas de la naturaleza, forzada a adaptarse a mínimos espacios urbanos.

Dos muestras podrían representar las exposiciones anunciadas para este año. Una, a tono con el abierto contenido político de la fotografía actual, es de un autor consagrado muy conocido en la Argentina: alguien que fuerza los límites de la técnica en un abordaje panfletario. La otra, inscripta en una tendencia introspectiva, intimista, relacionada con las exploraciones del álbum familiar en el campo artístico, pertenece a una joven artista emergente que trabaja también con arte textil.

Por un lado, Pablo Ortiz Monasterio, gran maestro de la fotografía mexicana, visitará el país a partir del 6 de agosto para presentar su trabajo ¿Desaparecidos?, sobre los 43 jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa. Acompañado por textos de Alma Guillermoprieto, desplegará una serie de fotos collage intervenidas con grafitis en el Centro Cultural Haroldo Conti, para demandar la inmediata aparición de esos estudiantes al cumplirse el segundo aniversario del hecho.

En el otro extremo, aunque en un punto coincidente, se ubica la búsqueda de una identidad oculta en el proyecto de la fotógrafa norteamericana K. K. DePaul, con su muestra Entre líneas, que se presentará en la galería Leku.

Dónde: C. C. San Martín, CCC, Centro Cultural Haroldo Conti, Alianza Francesa
Cuándo:Del 1 de agosto al 30 de septiembre.
Más información: http://www.encuentrosabiertos.com.ar

Publicado en Nueva Ciudad

Diálogos sobre el Territorio en C. C. Matta y Festival de la Luz, Bs. As.

La exposición Diálogos sobre el Territorio curada por Cristian Kirby (Chile) y con Silvia Mangialardi (Argentina) -quien ha sido invitada a participar con un texto-se proyecta como una plataforma expositiva internacional que, desde la fotografía, propone generar una instancia de diálogo sobre distintas y múltiples visiones referidas a problemáticas del territorio. Los autores invitados a la exposición, y que comprende en esta oportunidad, fotógrafos/artistas tanto de Chile como de Argentina, se inscriben como parte de una generación que se plantea el uso del medio fotográfico y de sus posibilidades ontológicas , con respecto al documento, para interpelar la realidad desde la construcción de un imaginario. Participan de este encuentro: Andrés Figueroa, Andrea Herrera Poblete, María Rosario Montero y Cristian Kirby (Chile); junto a los autores argentinos, Liliana Contrera, Alejandro Almaráz, Diego Aráoz  y Andrés Santamarina.

A inaugurarse el día 5 de agosto, Diálogos sobre el Territorio hace parte de las muestras oficiales del Festival de la Luz 2016, y como actividad,  ha organizado además una charla junto a los invitados, que tiene el propósito de dialogar en torno al tema: “Reificación y Fotografía: pensamiento, procesos y hechura “, colocando como  reflexión   una cita de Hannah Arendt.

En la exhibición Diálogos sobre el Territorio (Chile /Argentina 2016), participan un total de 10 fotógrafos (as) / artistas (5 de cada país). De ellos, ocho han sido invitados, de acuerdo al interés por su trayectoria y por las propuestas actuales que desarrollan, como también por la pertinencia de estas propuestas con la temática del proyecto. Los fotógrafos (as)/ artistas invitados de Chile son: Andrés Figueroa, Andrea Herrera Poblete, María Rosario Montero y Cristian Kirby. Los de Argentina son: Liliana Contrera, Alejandro Almaráz, Diego Aráoz y Andrés Santamarina. Junto a ellos se ha considerado invitar a dos fotógrafos y/o artistas considerando la importancia de sus trayectorias y la repercusión de su obra para la fotografía. En esta oportunidad se ha invitado al fotógrafo argentino Eduardo Longoni y al artista chileno Victor Hugo Codocedo. Sus obras cumplen con la función de articular un marco conceptual en la planificación de la exposición y en torno a su eje temático, que ha sido definido como: Reificación y Fotografía: pensamiento, procesos y hechura. En este contexto, el trabajo de Eduardo Longoni se inscribe en una corriente de fotografía documental y testimonial. En ella, Longoni ha desarrollado un archivo personal como un acto de “reificación”, que se inscriben en sus fotografías como parte de un patrimonio visual que han logrado fijarse en el inconsciente colectivo, a través de un amplio espectro de temáticas y que se articulan en su trabajo con un sentido de profundo humanismo: Maradona, La Dictadura, Las Malvinas, Las Madres de Plaza de Mayo y Ernesto Sábato, por nombrar las que se presentan en esta exposición. La fotografía de Eduardo Longoni dialoga con la obra de Victor Hugo Codocedo, joven artista chileno de la década de los 80 y que muere a la edad de 31 años. En su obra, persiste en el tiempo un compromiso político que se traduce mediante el uso de un medio técnico: La Fotografía. Medio que en esa época en Chile aún se concebía como una técnica incapaz de reflejar un sentido “artístico”. Técnica de la cual Susan Sontag sentenciaba en su libro “Sobre la Fotografía”: “Todo arte aspira a ser fotografía”. Victor Hugo Codocedo se planteará el uso de este medio durante un periodo muy corto en su producción junto a un grupo de artistas de la llamada “Escena de Avanzada”. De esta manera, me parece, se inicia un nuevo camino para la fotografía en Chile. En este escenario, no será casual que las copias fotográficas de su trabajo “La bandera”, hayan sido realizadas por el fotógrafo conceptual y experimental chileno Mario Fonseca. Victor Hugo Codocedo, en su trabajo, nos dará señales del vacío y de las ausencias que en la fotografía se revelan en “La bandera nacional”.

Es a partir de los trabajos de estos autores, que se podrá ver y leer, en una relación dialógica, múltiple y orgánica, los trabajos y propuestas del conjunto de los artistas y fotógrafos invitados.

Texto de Silvia Mangialardi:

Dialogar es estar dispuestos a escuchar otros puntos de vista y aun a modificar los propios. Da la posibilidad de intercambiar, de desentrañar hechos, compartir conocimientos y cuestionar certezas. Es enriquecerse generando nuevas ideas. En una conversación amable o en una discusión apasionada, sus participantes interactúan poniendo entre paréntesis sus juicios previos, sabiendo que la suya no es la única “verdad”.

Para profundizar el diálogo, sin embargo, es necesario extender la mano hacia el territorio del otro. Algo sólo posible si hemos constituido el propio.
Estos doce autores se han apropiado de su territorio, porque lo han vivido, lo han sentido y se han afectado con lo que ahí sucedió. Gozaron y sufrieron con su pueblo, llevan la marca de lo acontecido. Ahora pueden extender su obra hacia el territorio vecino para ir enlazando el re-conocimiento y el imaginario de estos dos países con los que se inaugura el proyecto.

A veces de a dos, a veces en grupo y por momentos todos entre sí, intercambian sin interrumpirse, sin pasar por encima del otro. Tocan temas movilizantes para los latinoamericanos: la falta de trabajo, los oficios en extinción, las condiciones de vida precaria, el desamparo. La deforestación y sus consecuencias, la reforestación y sus derivaciones. El sometimiento y el control, el cuidado y la libertad, la represión, la violencia, las dictaduras, los desaparecidos, la memoria. El paisaje que influencia nuestra forma de ser.
La contingencia, la fatalidad, el futbol, los rastros, el revés de la trama… El arte como reservorio de ética social.

Este proyecto, guiado por Cristian Kirby, promete expandirse, re-crearse, y crecer hasta alcanzar todo el continente, con una potencialidad arrolladora.
“Diálogos Sobre el Territorio” es un desafío, puede parecer un atrevimiento,
pero atreverse es lo que nos permite movernos y , tal vez, elegir desde otro lugar.

Silvia Mangialardi
Festival de la Luz
Directora Artística

Charla-Conversatorio:

Lugar: Auditorio Centro Cultural Matta. Embajada de Chile en Argentina

Fecha: 12 Agosto

Horario: 18 hrs.-20 hrs

Participantes:

Eduardo Longoni / Silvia Mangialardi / Felipe Coddou/ Cristian Kirby/ Andrés Figueroa/ Andrea Herrera Poblete/  Liliana Contrera/ Andrés Santamarina.

Eje temático:

“Reificación y Fotografía: pensamiento, procesos y hechura

Publicado en Atlas

“Con otro nombre, las selfies existieron siempre”

Sus retratos son una memoria visual y social del país. A los 84, la mujer que logró que la fotografía entrara firme en el mundo del arte prepara una gran muestra en el Festival de la Luz.

La mayoría de las imágenes que tiene el mundo en su mente sobre muchas figuras de la poesía, la literatura y la música durante los 60 y 70 las puso ahí Sara Facio (San Isidro, Buenos Aires, 1932). Porque Julio Cortázar es el que mira al costado, con el pucho colgando. Alejandra Pizarnik, la que apoyada sobre un árbol posa la vista esquiva, con gesto adusto. María Elena Walsh, en ocres y con ojos de enamorada, la de la leve sonrisa.

Antonio Berni, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Leopoldo Marechal, Tita Merello, Manuel Mujica Láinez, Pablo Neruda, Silvina Ocampo, Victoria Ocampo, Olga Orozco, Astor Piazzolla, Susana Rinaldi, Ernesto Sabato, Osvaldo Soriano, Mercedes Sosa, Aníbal Troilo y David Viñas son algunos otros que enfocó con su lente y su mirada certera.

Aunque se la conoce mayormente por sus retratos, o es célebre por ellos, Sara Facio es una artista  que a lo largo de su obra usó la fotografía para hacer una suerte de memoria visual argentina.Entre otras grandes obras, dejó testimonio gráfico de miles de personas comunes y el entorno popular durante  los funerales del general Perón, un trabajo de validez documental que es parte de la historia del país, para el mundo.

“Se trata de un lenguaje visual que imprescindiblemente ha de ser figurativo, pero no es arte realista y punto. Porque si bien la fotografía no puede desprenderse de su entidad que es mostrar el hombre al hombre, tiene un agregado: muestra el hombre en su momento. En su contacto total con lo contemporáneo. Después, se mira como Historia. Los que escribimos con luz, hacemos el primer borrador de la Historia”, dice en un texto, extenso y hermoso, que escribió a pedido de Silvia Mangialardi en 2012, con motivo de una muestra que se hizo en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Fotógrafa, editora y curadora, aún activa y vital como cuando comenzó su carrera, Sara Facio, pedazo de la historia nacional que ha retratado un pedazo de la historia nacional, es una –y la más prestigiosa, interesante y hasta divertida- de las invitadas nacionales que van a participar el próximo Festival de la Luz 2016, que comienza  el 1 de agosto y es un evento internacional de fotografía  que se va a desarrollar en 62 espacios de 25 ciudades de todo el país.

Lo que se va a poder ver de Facioen esta ocasiónen la Casa de las Culturas de Tigre, a partir del sábado 13 de agosto, es una expo titulada De brujos y hechiceras, que según le contó escueta pero amablemente a Diario Z, son “fotos de personalidades de la cultura nacional e internacional”. El lugar tiene inmensos y hermosos jardines, y ahí se proyectarán, además, un centenar de fotos de su Antología personal. Aunque ella no lo diga, es una suerte de retrospectiva, que va a mostrar, en su inmensidad, lo enorme de su obra.

Sus fotografías figuran en las colecciones permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, del Museo de Arte Moderno de New York (MOMA), entre otros, y en prestigiosas colecciones particulares. Por siempre joven, inquieta, Facio sigue trabajando, siempre y todo el tiempo.

“Proyecto nuevas exposiciones personales en el interior. Escribo y edito notas y estudios  para diferentes publicaciones especializadas del  país y del extranjero. Estoy en la tarea de constituir una Fundación que incluye Fotografía”, cuenta a Diario Z como apurada, ya casi instalada en la próxima actividad, mientras termina la charla que, igual, sostiene con generosidad.

-¿Saca fotos por gusto, en su casa, a su amigos?
-Sí, sobre todo saco fotos por qué sí… Es lo que siempre hice y me da mucho placer tomar el instante, libre de toda pose.

-¿Qué puede trasmitir un retrato?
-Creo que el retrato fotográfico es la representación más fiel de un personaje, no sólo en lo externo. Cuando está realmente logrado, el retrato puede transmitir al ser de la persona a la que se está fotografiando con la menor cantidad de interferencias del creador de la imagen.

-¿Dicen los retratos, además del ser del retratado, algo de la época y hasta del fotógrafo, aunque haya pocas interferencias?
-Un buen retrato habla de todo. Del personaje, del fotógrafo y, más que nada, de la época. Ese es el milagro que aportó la fotografía al mundo.

– ¿Qué piensa de las selfies?
-Con otro nombre, las selfies existieron siempre: con espejos, con disparador a distancia, con reflejos en cualquier superficie. No creo que sea sólo una actitud narcisista, como se dice. Es una forma de estar junto a amigos, seres queridos o lugares, sin interferencias. En mi caso, inventé una serie, Autopaisajes, en la que me incorporé a  lugares y paisajes que me provocaron.

-¿Qué se pierde con la autofoto desde el celular?

-Se pierde que no se hacen copias papel casi nunca y eso lleva al olvido.

-¿Y qué le parece esta nueva cultura instantánea de celulares con filtros para hacer fotos como artísticas, o redes como Instagram?

-La fotografía artística o el Arte Fotográfico es en esencia la fotografía directa que crea imágenes inolvidables. Que emocionan, que queremos guardar en una postal o en un libro. Muchos creen que lo es cuando un artista plástico usa el soporte fotografía. O en el caso de la pregunta, sustitutos tecnológicos. Nadie se recibe de artista. Ni en la mejor Universidad.

Publicado en Diario Z

 

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