Día de la Pachamama en los países andinos

El 1º de agosto es el Día de la Pachamama. Por ello, es obligatorio honrar a la Gran Madre Tierra y tomar una copita de caña con ruda para alejar los maleficios, tener buena suerte y salud.

La Pachamama, dueña de las cosechas y del ganado, rectora de las estaciones y proveedora de vida, debe ser agasajada por el hombre como a ella le gusta, porque los enojos de la Diosa de la Tierra son de temer: terremotos, sequías, inundaciones, heladas, incendios, granizo, huracanes, hambre, enfermedades y muerte.

En el norte andino, el ritual incluye cavar un hoyo donde se mete una olla de barro con comida, pan y dulces, espigas de choclo, una botella de chicha o aguardiente, tabaco y hojas de coca, para «carar» (alimentar) a la Pachamama, el que luego se cubre con piedras, hasta formar un montículo llamado «apacheta».

Pero en nuestra región, como en cualquier otra, podemos hacer el ritual con lo que tenemos en casa, incluso si no tenemos un espacio de tierra cerca. Con una sola maceta basta. Así lo sostuvo Georgina García Kieffer, promotora cultural, quien en una amena charla por LT10 dio detalles de esta milenaria tradición.

En cuanto a la caña con ruda, se prepara con anticipación para que macere: se compra una botella de caña, se echan dentro algunas hojas de ruda, se la cierra y se la guarda. Llegado el momento, se la sirve a los seres queridos para que tengan un buen año. Kieffer se refirió a esta costumbre, y aclaró cuándo debe llevarse a cabo, cómo, y qué hacer para no dejar a los niños afuera.

En el noroeste del país también se estila colocar amuletos: en el tobillo, la muñeca o el cuello, se ata un hilo blanco y negro de lana de llama o de oveja, hilado hacia la izquierda, y se lo conserva puesto hasta que se rompa.

Un poco de historia

La veneración a la Pachamama es quizás la más antigua de la región andina sudamericana, hasta el punto que algunos autores la consideran anterior al culto a Inti, Dios Sol de los Incas.

En Salta y Jujuy, la celebración tiene tanta importancia como las fiestas conmemorativas de la Virgen María, a la que también se le ofrecen «apachetas»; la única diferencia es que a la procesión de la Virgen la preside un cura y a la de la Pachamama, un chamán.

«En tiempos de los incas el centro divino cambió trasladándose al Sol, y el culto a la Pachamama fue oscurecido y desplazado», rememora Huaman Luis Alberto Reyes, en sus escritos doctorales sobre religiones indígenas americanas.

Pero, el culto a la Pachamama sobrevivió, porque «la dualidad inca permitía -dice- que lo alto y masculino tuviera su contraparte baja y femenina»; y además, porque «el culto oficial del Sol tenía un sentido elitista: correspondía propiamente a los hijos de Inti, no a los simples hombres del pueblo».

Con la conquista española, Inti fue reemplazado por el Dios cristiano y con el tiempo se extinguió; pero a falta de otra diosa femenina, el culto a la Pachamama, en cambio, adquirió fuerza.

Las comunidades indígenas del noroeste argentino, Chile, Bolivia y Perú le rinden culto a la Pachamama durante un mes. Para los atacameños de la Puna chilena, el Día de la Pachamama es también su Año Nuevo: ese día comienza la Primavera, que para el calendario oficial nacerá recién en septiembre.

Según una leyenda, la diosa habita en el macizo del Nevado de Cachi (Salta) a 6.380 metros sobre el nivel del mar, en una de cuyas ocho cumbres habría un lago y una isla, donde un toro de astas doradas la custodia y emite nubes de tormenta al bramar.

Se la identifica con la Tierra, pero Pacha, en kolla, significa «tiempo». Rigoberto Paredes, estudioso de la tradición indígena, dice que «el mito debió referirse primitivamente al tiempo, vinculado en alguna forma con la Tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones».

Las diversas lenguas indígenas habrían simplificado luego esta matriz y convertido a la Madre Tiempo en Madre Tierra.

Publicado en AgenciaFE

Sabiduría ancestral

Los pueblos originarios andinos, con diferentes matices, creen en la Pachamama, la deidad inmediata y cotidiana que actúa directamente, por presencia y con la cual se dialoga permanentemente, ya sea pidiéndole sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra. En este primer día del mes de agosto la Madre Tierra es celebrada especialmente, aunque todo el año le rinden culto e invocan su protección.

El ritual en homenaje a la Pachamama incluye cavar un hoyo donde se mete una olla de barro con comida, pan, espigas de choclo, una botella de chicha o aguardiente, tabaco, piedras, hojas de coca, hasta formar un montículo llamado «apacheta”, para fertilizar la tierra y pedir que jamás falte la cosecha. A este ofertorio se lo conoce como «Corpachada».

Quienes viven en profundidad esta experiencia espiritual suelen levantar una voz de alerta ante la tendencia de frivolizar rituales convirtiéndolos en festivales con concursos y diversiones, que lejos están del sentido de las celebraciones aborígenes. Señalan la mercantilización de símbolos que favorece la profanación de elementos andinos, advirtiendo que mucha gente hace negocio con sus costumbres religiosas y con lo étnico.

Sin embargo, los homenajes a la Madre Tierra de los que participan personas llegadas desde otros puntos geográficos y que no pertenecen a los pueblos aborígenes pueden ser totalmente puros y sinceros, en la convicción de que el respeto por la Pachamama puede promover una acción transformadora y pacífica.

Vicenta Mamaní, teóloga aymara boliviana reflexiona: «Nuestros valores y sabidurías culturales y la fe de nuestras comunidades nos tienen que continuar alimentando y fortaleciendo; es importante seguir defendiendo nuestras tierras, el agua y toda la naturaleza, seguir creando y consolidando organizaciones propias… elaborando proyectos alternativos de desarrollo para las comunidades”.
El día de la Pachamama es propicio para volver sobre los valores que caracterizan a los pueblos originarios andinos, su honda espiritualidad, su sentido cotidiano de lo sagrado, las vivencias comunitarias y el respeto por el medio ambiente, entre otros.

Publicado en el Esquiui

Comunidades ancestrales celebrarán el Día de la Pachamama en Humahuaca

Humahuaca será este lunes uno de los escenarios centrales de la celebración de la Pachamama en Jujuy, donde las comunidades originarias esperan esta época del año para rendirle tributo a la Madre Tierra , agradecer por sus cosechas y animales y pedir prosperidad.

De los honores a la Pachamama participará el gobernador Gerardo Morales y el ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman, y otros invitados especiales junto al intendente de Humahuaca, Leonel Herrera, quien se vestirá de anfitrión para los actos que forman parte de la tradición cultural del pueblo jujeño.

Tal es el arraigo de esta celebración en el norte que cada 1 de agosto Jujuy es la «Capital Nacional de la Pachamama», por ley del Congreso de Nación en 2013 y el Poder Ejecutivo provincial (mediante el decreto 1780) dispuso asueto administrativo y escolar para este lunes.

La veneración a la Madre Tierra es una herencia cultural ancestral de los pueblos originarios, profundamente respetada en Jujuy desde su diversidad e interculturalidad.

Al igual que otros años la jornada será destinada a la promoción del patrimonio cultural en pleno corazón de la quebrada de Humahuaca, donde también se busca reivindicar los valores que son trasmitidos de generación en generación.

«Las honras a la Pachamama son abiertas a quien quiera participar y compartir; de hecho también muchos turistas se acercan para conocer parte de nuestras vivencias y nuestra cultura, todos son bienvenidos», dijo a Télam Elina Paredes, secretaria de Cultura de la Municipalidad de Humahuaca.

El inicio de las celebraciones están programadas para las 10, cuando el perfume típico del sahumerio ya habrá comenzado a sentirse con más fuerza y que según la creencia, es para «liberar las malas energías». Es el momento también para que se proceda a la apertura de la boca de la Pachamama, y así comenzar con la ceremonia prevista.

La boca de la Pachamama -pequeño pozo cavado en la tierra- donde se depositan las distintas ofrendas y para la cual se la adorna con serpentinas y lanas de colores, y también en ese espacio se colocan pequeños braseros encendidos con abundantes preparaciones especiales de incienso.

Las ofrendas generalmente incluyen hojas de coca, chicha, cigarrillos, yerbeado, licores, cerveza, vino, y diferentes comidas regionales como guisos de trigo, quínoa, mondongo, además de carnes hervidas chalonas y papas y maíz.

Al momento de acercarse para el homenaje se vive hay una cuestión espiritual ya que «la Pachamama es sagrada y debe ser respetada», según la creencia, ya que de ella se extrae todo tipo de alimentos y por lo tanto el agradecimiento tiene que ser inmenso.

Los rituales tendrán lugar a un costado de la Torre de Santa Bárbara, ubicado a la izquierda del Monumento a los Héroes de la Independencia, a donde se congregarán vecinos del pueblo de la ciudad de Humahuaca y miembros de las comunidades originarias provenientes de Hornaditas, Rodeo, Calete, Ocumazo, Chorcán y Pueblo Viejo entre otros lugares del departamento Humahuaca.

Publicado en DiaADia

 

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