El poeta venezolano Juan Calzadilla recibió este jueves el primer Premio León de Greiff al mérito literario, que reconoce la obra de autores iberoamericanos en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, reseñó EFE.

“Cuando a mí me anunciaron con una llamada que me había ganado el Premio León de Greiff no lo quise creer, mi reacción fue de incredulidad”, dijo Calzadilla durante la ceremonia de entrega del galardón.

Calzadilla, quien también se dedica a la pintura, ganó en 1987 el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela y ha publicado más de 15 poemarios, entre los que destacan “Dictado por la jauría”, “Noticias del alud” y “Malos Modales”.

El poeta colombiano Juan Manuel Roca, uno de los jurados del premio, destacó a Calzadilla durante la ceremonia como el dueño de “un carácter libertario, de un talante contestatario que sin grandes alardes lo hacen singular”.

Para el galardón fueron postulados 37 autores por 132 bibliotecas de 9 países.

El jurado que eligió a Calzadilla estuvo formado por los escritores Santiago Mutis, Piedad Bonnett, Alberto Barrera Tyszka y Juan Camilo Suárez, más un miembro de la Universidad Eafit y otro de la Fiesta del Libro y la Cultura, además de Roca.

El galardón, que en los años pares será entregado a poetas y en impares a cuentistas o novelistas, busca fomentar la lectura y animar a la creación literaria, así como homenajear la vida y obra de León de Greiff (1895-1976), cuando se cumplen 121 años del nacimiento de este poeta colombiano.

De Greiff fue impulsor del movimiento literario “Los Panidas”, formado a principios del siglo XX por 13 jóvenes intelectuales que impulsaron una renovación artística profunda.

La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que se inició el pasado viernes y concluirá el próximo domingo, tiene a Extremadura y a la Medellín española como invitadas de honor.

Publicado en La Patilla

Juan Calzadilla ganó el Premio León de Greiff porque, según sus propias palabras, “ha pasado más de cincuenta años de su vida jugando. Y peor aun, cifra su destino en continuar jugando hasta el final”. En Epitafio presencia su propio entierro y escribe: “En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo / y me moría de la risa. / Enumeraba con los dedos de las manos / cada uno de mis defectos / y hasta me permití delante de la gente / sacar a relucir algunos de mis vicios / como si me confesara en voz alta / y en la vía pública. / Comprendo que esto no es usual en un entierro / ni signo de buen comportamiento. / Un ciudadano cabal, aun estando muerto / – cuando es él el centro de la atención – / debe guardar las apariencias / y cuidar de no exponerse al ridículo”.

Es alto, delgado, de cabellos blancos casi siempre fuera de lugar y mostacho también entrecano por donde se filtran palabras e ideas que se reflejan, escribe Ana Berta López, en la infinita dulzura de su mirada. Lo imagino riendo mientras conversa con sus amigos o mientras escribe los poemas donde juega con el otro, el otro él que no cesa de ver y caminar y pintar y escribir. Entonces su voz suena suave: “Cuando alguien me ordena que / Hable más fuerte, más fuerte / En general lo que quieren decir / Con esto es que hable más alto. / ¿Pero quién puede elevar tanto su / Voz para volverla reconocible en medio / Del bullicio ensordecedor que hacen los / Que compiten por hablar más duro y más / Fuerte?”.

Juan Calzadilla nació en Altagracia de Orituco, en el estado de Guárico, en 1931. Hubiera sido músico, pero no había posibilidad de estudiar música en Altagracia y más bien se graduó en Filosofía y Letras en el Instituto Pedagógico y en la Universidad Central. Dos momentos importantes marcan su poesía y los dos corresponden al ocaso de las dictaduras de Juan Vicente Gómez, en 1936, y Marcos Pérez Jiménez, en 1958. En 1936 después de la muerte del dictador nació Viernes, un grupo de poetas que tuvo como propósito devolver la poesía venezolana, en su publicaciones, al ritmo de otros países del continente como Piedra y Cielo en Colombia. Primeros poemas de Juan Calzadilla fue publicado en 1954 en Ediciones Mar dirigida por Vicente Gerbasi el poeta de mayor proyección del grupo Viernes. Los puntos de encuentro entre Gerbasi y Calzadilla corresponden a esos momentos políticos e históricos. Durante esos años publicó La torre de pájaros y Los herbarios rojos.

El segundo momento vino poco después de la caída de Pérez Jiménez en 1958. Calzadilla hizo parte del Grupo El Techo de la ballena. A partir de este momento su poesía explora el espacio urbano. Durante esos años publica Dictado por la jauría (1962), Malos modales (1965), Las contradicciones sobrenaturales (1967), Ciudadano sin fin (1970), Manual de extraños (1975) y Oh Smog (1977). En Dictado por la Jauría escribe: Me reconozco en mi infancia en mi madurez / en mi muerte en los términos de mi oficio de espectador a quien el muro / endurece para siempre / me reconozco en mi córnea de salamandra furiosa / me reconozco en la selva urbana que me propone una máscara / para dar los buenos días desde una claraboya demasiado alta…

La tercera etapa se inicia con Tácticas de vigía, 1982; y va hasta Aforemas 2004, entre ellos hay no menos de doce libros. La poesía de Calzadilla se centra ahora en la búsqueda de lo minimal, tanto por la forma como por el recuento de los males mínimos: “Cuando el sentido toma la palabra, la forma oye / Cuando la forma toma la palabra, / el sentido huye. / No es la forma lo que corre tras el sentido, / sino todo lo contrario”.

Luis Fernando Calderón dice que para Calzadilla la construcción gramatical es precisa como sus dibujos o sus construcciones gráficas. William Rouge, anota “… Es un maestro que me enseñó a defender mi intención de jugar con el lenguaje y con las imágenes poéticas como fundamento de mi territorio estético…”.

Publicado en Vivir en el Poblado

Cuando la naturaleza respeta tu vida
Y te salva por un tris en el momento
En que estás a punto de perecer
Es porque ya se la habrá arrebatado a otro.
La naturaleza no suelta prendas.
Pero cuando es a ti a quien, en una segunda vuelta,
La arrebata, es porque sabe que
No tienes derecho a réplica.
Ni más alternativa.

Asuntos de economía metafísica

_¿Qué buscabas en los semblantes
perdidos entre los cuerpos de la multitud?

_A alguien que, porque nunca existió,
no ha desaparecido.
O a alguien que, porque no estaba desaparecido,
Nunca existió
O a nadie.