Bolivia: Bendita seas, Barbarella

Por Eliana Flores

“La gente siempre tiene una santidad. Los gays, los travestis, las maricas, las trans deberían también tener una santa en  Barbarella. Ella, al ser iniciadora de esta revolución, rompió con un sistema represivo a la diversidad sexual”,  dijo David Aruquipa, que montó la exposición   Bendita seas entre todas las maricas.
La muestra  está instalada en salas del Museo Tambo Quirquincho y forma parte de la Bienal de Arte SIART, que cerrará el 11 de noviembre.   La propuesta reúne una compilación de fotografías personales, instalaciones y un altar religioso en honor de Peter Alaiza, históricamente conocido como Barbarella.
En las fiestas de Gran Poder de los años 60 y 70, el atractivo principal no eran los morenos, sino las chinas morenas. Sin una china morena,  era una entrada folklórica  que no valía la pena ver.
Barbarella no sólo se mostraba a sí misma en un traje exuberante, sino que expuso su sexualidad: “Somos maricas, somos travestis”. A partir de ese cuerpo travestido  generó un aporte a la cultura del país.
Sin saberlo, ella hacía arte, realizaba performances, hacía revolución, desenmascaró una parte de la sociedad que hasta ese instante estaba escondida.
“Era Policía tras Policía los 364 días del año y un día de libertad”,  comentó Aruquipa. Así como los artistas de ahora, por ejemplo la familia Galán,  Barbarella tuvo que enfrentarse a una sociedad  boliviana en contra de las  revelaciones de las diversidades sexuales.
“Fue un acto histórico cuando se atrevió a darle un beso al expresidente Hugo Banzer Suárez, en una expresión de ‘te marco con el beso marica’, que no te va a dejar libre nunca”,  expresó Aruquipa.
Bendita seas entre todas las maricas empieza con un altar de santidad. “Para la Iglesia puede ser  blasfemo otorgar santidad a un travesti, pero todas las culturas tienen sus  ritualidades. Gilda es venerada como santa en  Argentina o  Carlos Palenque, considerado un santo popular”,  añadió.
La exposición se conectó con las celebraciones de Todos Santos. Se hizo una mesa para recibir el alma de Barbarella, y de otros mártires gays y  lesbianas que sufrieron persecución o murieron asesinados por la intolerancia.
La muestra fue diseñada con base en la santificación de Barbarella y los motivos de esta decisión. Las santidades no son solamente religiosos, sino también aquellos mártires de la cultura que lucharon por los derechos de las personas.
El álbum familiar de Barbarella llegó a las manos de Aruquipa  a través de una amiga íntima de Alaiza. “Ella sabía que su historia iba a salir a la luz. Barbarella reunió todas las fotos de cada momento de su vida: su niñez, su juventud, su vida amorosa, sus performances y  recortes de periódicos que hablaban de ella. Ella sabía que iba a hacer historia”, finalizó.
Publicado en Página Siete
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