Por Rafael Croda

Las corridas de toros están condenadas a desaparecer en Colombia. Cuando menos, en su versión clásica. No solo porque la Corte Constitucional decidió el pasado miércoles que esa práctica viola la ley de maltrato animal, sino porque la sociedad, en particular los jóvenes, muestra un creciente rechazo a un espectáculo que considera anacrónico y bárbaro.

Según la encuestadora Datexco, el 82,9% de los colombianos no está de acuerdo con las corridas de toros y solo uno de cada 10 las respalda. Los políticos, que en muchos casos atienden más las encuestas que sus convicciones, son receptivos a la nueva correlación de fuerzas en la que los taurinos figuran como una especie en vías de extinción. Es un hecho: la protección de los animales ya forma parte de la nueva generación de derechos que se abren paso en el mundo occidental.

En su fallo, la Corte Constitucional colombiana dictaminó que la defensa de una tradición no es un argumento suficiente para permitir las corridas de toros, porque en ellas se maltratan animales. Esto contraviene la ley penal que entró en vigencia el pasado 6 de enero y la cual señala que los animales son “seres sintientes” y por tanto, “recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”. Las sanciones para quien maltrate a un animal vertebrado y le cause la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su integridad física contemplan de uno a tres años de prisión y multas de hasta $ 14.700. Pero esa misma ley excluía del cumplimiento de la norma las corridas de toros, el rejoneo, las novilladas, el coleo, las tientas, las corralejas y las peleas de gallos por tratarse de “expresiones culturales”. La corte dictaminó que la violencia contra los animales no debe tener ningún tipo de excepciones, con lo cual prohibió, en los hechos, no solo las corridas de toros, sino el rejoneo, las peleas de gallos y todos los espectáculos en los que se maltrate ganado.

El tribunal, sin embargo, dio un plazo de dos años al Congreso para que legisle al respecto. Si no lo hace, las corridas quedarán automáticamente proscritas en el país colombiano. Legislación en camino Incluso, el Ministerio del Interior ya convocó a consultas a dirigentes de organizaciones defensoras de los animales para preparar una iniciativa de ley que eliminaría las corridas de toros. El proyecto será presentado ante el Congreso en marzo próximo y se espera que sea aprobado este mismo año. “Va a haber un debate, pero vamos a ganar. A lo máximo que pueden aspirar los taurinos es que siga lo que ellos llaman fiesta brava, pero sin maltrato al toro. Esto quiere decir que no se podrían usar en las corridas elementos cortopunzantes (banderillas, puya y la espada). Mucho menos se podrá matar al animal”, cuenta a EL TELÉGRAFO la directora de la organización animalista Plataforma ALTO, Natalia Parra. Ella aclara, sin embargo, que “a lo que nosotros los defensores de los derechos de los animales aspiramos es que el Congreso decida la abolición total de las corridas de toros”. Esa aspiración es muy factible, dado que ni a los propios taurinos les resulta atractiva una corrida sin los tres tercios: el de varas (un picador puya al toro), el de banderillas y el de la muerte (el torero sacrifica al burel con la espada).

A Parra le parece que los dos años que puso de plazo la Corte Constitucional para legislar sobre las corridas de toros es mucho tiempo, ya que “mientras tanto, se perderán muchas vidas de animales, pero si al final esto sirve para abolir las corridas resultará un lapso prudente”. Para el presidente de la Unión de Toreros de Colombia, Gitanillo de América, es posible “morigerar (moderar los excesos) de la fiesta, pero de acuerdo con las tradiciones del toreo”, lo que apunta a que los bureles se puedan banderillar y puyar, pero no matar, como ocurre en Portugal. Paradójicamente, lo que parece ser una estocada mortal a las corridas de toros en Colombia ocurre casi al mismo tiempo en que ese espectáculo regresó a Bogotá tras cuatro años de prohibición (fue cerrada por el exalcalde Gustavo Petro en 2012).

La reapertura de la plaza de toros Santamaría de Bogotá (la primera del país), el pasado 22 de enero, tuvo como telón de fondo un enfrentamiento entre taurinos, animalistas y escuadrones antidisturbios de la policía que la emprendieron contra estos últimos. En la segunda jornada se desplegaron 3.200 policías para controlar las marchas. Ese episodio avivó el debate en Colombia sobre las corridas de toros y allanó el camino para que la Corte Constitucional las pusiera en el camino de la prohibición.

CRONOLOGÍA

En 2004 el expresidente Álvaro Uribe Vélez sanciona la ley aprobada en el Congreso que reglamenta los espectáculos taurinos en el país y las actividades relacionadas. La Corte Constitucional reconoció dicho acto como “expresión artística del ser humano”.

En 2010 la Corte Constitucional se pronunció sobre el Estatuto Nacional de protección de animales y permitió las corridas y otras actividades siempre que se eliminen las conductas crueles contra ellos. Asimismo, aprobó que se desarrollen en municipios o distritos en los que sean una tradición regular, periódica e ininterrumpida.

En 2012 la administración de la capital colombiana dispuso la terminación unilateral del contrato con la Corporación Taurina de Bogotá para la realización de espectáculos taurinos en la plaza Santamaría.

En 2015 la Corte Constitucional ratifica que la plaza Santamaría puede ser escenario de espectáculos taurinos y dispone que se debe legalizar el contrato para el reforzamiento estructural del lugar a más tardar en marzo de 2015.

Publicado en El Telégrafo

 El Cabildo quiteño tiene 40 días para aprobar propuesta antitaurina

La Corte Provincial de Pichincha estableció el viernes pasado plazo para que el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, sometiera a votación la propuesta popular conocida como iniciativa antitaurina.

El planteamiento busca reformar la Ordenanza 127 y prohibir totalmente en el Distrito Metropolitano las corridas de toros, peleas de gallos, riñas entre animales, uso de especímenes en circos y todo tipo de espectáculos crueles. Desde hoy, restan 40 días de plazo para que la propuesta sea incluida en el orden del día de alguna de las sesiones del legislativo capitalino para su aprobación definitiva.

Fabricio Jarrín Robalino, María Patlova Guerra y Miguel Ángel Narváez, jueces de la Sala Penal de la Corte Provincial, determinaron en su fallo que “el Municipio dilató voluntariamente e intencionalmente la discusión de la iniciativa antitaurina”.

Felipe Ogaz, presidente de la Comisión Popular Promotora de la Iniciativa Antitaurina, recordó que la reforma a la ordenanza ha estado en el pleno del Concejo alrededor de 2 años y 3 meses. “El Alcalde estuvo jugando con la voluntad popular de Quito”. Según él, la iniciativa tiene el respaldo de 12 organizaciones.

Publicado en El Telégrafo

¡No a la Tauromaquia, sí al toro!

¿A qué aplaudes cada vez que vas a las corridas de toros? ¿A la bravura? ¿Al arte? ¿Al valor? O ¿A la muerte?
En desacuerdo a mi tesis la asociación pro-defensa de la fiesta brava testifica que:
En nuestro continente americano en especial en México los espectáculos taurinos o corridas de toros forman parte de una tradición que en particular los pueblos de los países latinoamericanos como Venezuela, Perú, Colombia, México y ecuador se ha practicado, arraigado, valorado, fomentado y admirado por más de cinco siglos, llegaron con los españoles al igual que el idioma, la religión y el mestizaje. (“10 argumentos del contoromex a favor de la tauromaquia”, 2010).

La siguiente cita se base en los argumentos expuestos por contoromex a favor de la tauromaquia, justifican el sufrimiento del toro y su objetivo:
Durante la lidia el dolor o sufrimiento del animal no son el objetivo de las corridas de toros ni mucho menos el motivo que mueve a los aficionados taurinos a asistir y admirar la tauromaquia pero también afirmamos que los toros de lidia al igual que las demás reses bovinos de su especie están destinados a morir para la subsistencia alimentaria del hombre, del que han consumido los propios opositores anti taurinos, esto es que posterior a la muerte del toro bravo en el ruedo de la plaza de toros, este se destazado en la misma plaza al igual que las demás reses en el rastro, la misma carne del toro de lidia es consumida por el humano al igual que las demás reses, pero además igualmente la piel del toro de lidia es utilizada para las ropas y calzado de los hombres. Fenómeno natural que desde la existencia del hombre en la tierra ha existido en el sentido que varias especies de animales son sacrificados o matadas por el ser humano para su alimento, por ejemplo; las especies del mar; peces, langostas, cangrejos, etc. las aves; gallinas, codorniz, pavos, etc. de tierra; venados, borregos, chivos, así como todas las reses; vacas, becerros, y por supuesto los toros de lidia. (“10 argumentos del contoromex a favor de la tauromaquia”, 2010).

En 1933, García Lorca desarrolló una teoría estética donde despliega sus ideas de creación artística y durante una de sus reconocidas conferencias afirmo que:
Se dice que el torero va a la plaza por ganar dinero, posición social, gloria, aplausos, y no es verdad. El torero va a la plaza para encontrarse solo con el toro, al que tiene mucho que decir y al que teme y adora al mismo tiempo. Le gustan los aplausos y lo animan, pero él está embebido en su rito y oye y ve al público como si estuviera en otro mundo y efectivamente, está. Está en un mundo de creación y de abstracción constante por el público de los toros: es el único público que no es de espectadores, sino de actores.
Cada hombre torea al toro al mismo tiempo que el torero, no siguiendo el vuelo del capote, sino con otro capote imaginario y de manera distinta de la que está viendo.

Así, pues, el torero es una forma sobre la que descansa el ansia distinta de miles de personas y el toro el único verdadero primer actor del drama. (Martínez, 2006).

Continuando con el desarrollo contra argumental de mi tesis Elvira Hamuni dice:
La tauromaquia y los espectáculos taurinos son arte y cultura por lo siguiente: es arte porque es una expresión artística llena de plasticidad e instantáneas e irrepetibles pases dados por el hombre torero que con cierta destreza realiza anexo a la bravura y nobleza otorgada por el toro de lidia. Afirma que es cultura por su amplia gama de conceptos: historia, lenguaje, costumbres y tradiciones arraigadas desde hace más de 5 siglos en países latinoamericanos y que la tauromaquia ha contribuido al mundo (Hamuni, 2012).

Y como si fuera poco, el reconocido escritor peruano y considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, Mario Vargas llosa en una columna de opinión del periódico <> argumenta:
En los toros hay una violencia que para muchas personas, como Sánchez Ferlosio, es intolerable, algo absolutamente digno de respeto. Sería un atropello brutal que alguien quisiera obligar a nadie asistir a un espectáculo que malentiende y abomina. Es menos digno de respeto, en cambio, que él y quienes quisieran acabar con los toros, traten de privarnos de la fiesta a los que la amamos: un atropello a la libertad no menor que la censura de prensa, de libros y de ideas. Y tampoco es respetable la caricatura de la corrida como una expresión de machismo y chulería en la que se expresaría “el alma-hecha-gesto de la españolez”. No entiendo lo que esta frase quiere decir, pero sí la intención que la mueve y ella es un puro disparate. “La españolez” (una entelequia que expresaría la esencia metafísica de todo lo español) en primer lugar no existe, y, en segundo, si existiera, estaría tan fracturada respecto a las corridas de toros como sabemos muy bien que lo está España. (Vargas, 2012).

A favor de mi tesis tengo una definición de arte dada por un grupo ciudadanos pertenecientes a la Plataforma SOS (Stop Our Shame):
La definición de arte es la que dice que arte es la habilidad o destreza para hacer cosas, que se adquiere con el estudio, la experiencia por desgracia, no podemos ni defender que sea un arte en el sentido de la habilidad o la destreza para matar al toro. Sólo tienen que visionar los videos de esta web para entender que ni en esa acepción existe arte. El arte es el acto mediante el cual el hombre expresa y crea aquello que es material o inmaterial, haciendo uso de la materia, la imagen, el sonido, la expresión corporal (“argumentos en contra de la tauromaquia”, 2008).

También como base de mi tesis Jean Robert comenta: la corrida de toros no fue de agrado en todos los pueblos españoles:
“Cabe notar que la corrida no fue bien recibida por todos los pueblos de España. Era desprovista de todo sentido para los invasores árabes, no-aryos recién llegados que la llamaron una abominación”. (Robert, 1974).

Anexo a ello se tiene como concepto de <> lo siguiente:
Maltrato es la acción de maltratar. De tratar mal. Y tratar mal supone infligir daño material o moral. Todo ser vivo, por biología, tiende a intentar continuar estándolo. Infligir la muerte a un ser vivo implica maltrato, y aunque no lo consideremos en términos absolutos de esta forma, por la necesidad que tenemos de alimentarnos de otros animales, argumentaremos el maltrato que sufre el toro antes de su muerte en el ruedo. (“argumentos en contra de la tauromaquia”, 2008).

En 2008 se da uno de los argumentos en contra de la tauromaquia según SOS, definiendo el concepto de cultura:
La cultura es el fomento de los conocimientos y las facultades del hombre y el conjunto de conocimientos que poseemos fruto del estudio y la lectura, de viajes, experiencias… Aunque admitamos que la tauromaquia ha formado parte de la historia de algunas regiones de Europa, y también de Sudamérica, consideramos que los rasgos culturales que se basan en el afligimiento de daño a otros seres, son selectivamente discriminadores y actualmente sólo pueden ser vistos como una deformación cultural y no como un aporte real al crecimiento humano. (“argumentos en contra de la tauromaquia”, 2008).

Antonio caballero en una de sus columnas de opinión para la revista semana comentó: “Todos los animales padecen dolor por culpa de los hombres. Y todos mueren. Solo la muerte inevitable de los toros es digna: en la pelea. No en la ejecución infame y sin defensa a la que son sometidos todos los demás.” (Caballero, 2012, 16-23 de enero, p. 82).

Gustavo Petro, actual alcalde mayor de Bogotá D.C, en enero del año pasado hizo un debate sobre el futuro de la fiesta brava en la capital colombiana en donde dice: “El 90 por ciento de la población no ha ido ni irá nunca a toros y si el debate abierto por Petro es percibido en términos de maltrato al animal o como un mano a mano entre el culto a la vida y el culto a la muerte, obviamente la causa de los taurinos está perdida.” (Semana, 2012, 23-30 de enero, p. 22).

Peter Singer en su libro <>, nos da una idea de igualdad donde dice que todos los animales son iguales y comenta:
Si un ser sufre no puede haber justificación moral para rechazar tomar en cuenta ese sufrimiento. Independientemente de la naturaleza del ser, el principio de igualdad exige que su sufrimiento sea contado igualmente con el sufrimiento igual -en la medida en que a grandes rasgos puedan compararse – de cualquier otro ser. Si un ser no es capaz de sufrir, o de experimentar disfrute o placer, no hay nada que tener en cuenta. Así que el límite de la sentiencia (y uso el término como una abreviatura conveniente, aunque no estrictamente exacta, de la capacidad de sufrir y/o experimentar placer) es la única frontera defendible para preocuparnos por los intereses de los demás. (Singer, 2003).

Desde sus orígenes esta práctica fría y despiadada se considera entretenimiento: “Se entiende que cuando surgió la tauromaquia (por la Edad Media), ésta haya sido su forma de entretenimiento, como alguna vez lo fue el circo romano; pero hoy en día podemos ir al cine, a un concierto, a un bar, ver deporte o hacer cualquier actividad que no involucre ver cómo matan a un animal, justamente ya no vivimos en la Edad Media”.(“¿En favor o en contra de las corridas? Toros: la gran polémica”, 2013).

Mi posición en contra de la tauromaquia, en contra del maltrato animal injustificado, en contra de la violación de los derechos del toro de lidia, sigue firme. Aunque se diga que es una tradición proveniente desde la llegada de los españoles en territorios latinoamericanos (México, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia) considero que no es justo que se adquiera como tradición cultural el asesinato cruel, lento y entretenido de un animal en este caso el toro de lidia o toro bravo.

Además no creo que sea justificable el dolor de un ser vivo y menos de una bestia inocente que no ataca sin ser atacada. Como seres humanos recurrimos a alimentarnos de otras especies (peces, pollo, cerdo etc.). Pero el asesinato de estas especies no es de manera brutal y es rápida para evitar el dolor del animal entonces no se puede justificar que porque nos alimentamos de otros animales entonces también debe hacerse del toro de lidia.

No debemos utilizar sus pieles en una era como la actual, en pleno siglo XXI el cual esta contagiado con la nueva ola moderna rodeados de variedad de productos, artículos y prendas de vestir ecológicas y telas sintéticas que evitan o intentan reducir el asesinato de animales para utilizar sus pieles.

¿Por qué divertirnos viendo el sufrimiento de una bestia inocente? ¿Lo ha visto desde esa perspectiva? Pienso y no comprendo aún como Caballos, toros e incluso toreros, todos ellos derraman sangre con el fin de que los espectadores se diviertan, no es justo siento que estamos acabando poco a poco el planeta y estamos dando nuestra propia auto extinción, para mí es inhumano alegrarse, gozar o festejar la muerte de otro ser vivo.

Seria magnifico que la tauromaquia fuera una apología a la valentía en donde el torero se presentará a la plaza como lo hacían los gladiadores romanos: a juego y mano limpia, en una lucha justa y que requeriría una verdadera habilidad y destreza. El arte es un tributo a la vida, y la tauromaquia, no lo es a la bravura del torero, a la valentía, al arte ni al deporte, lo es a la muerte. Si fuese a favor del arte, seria con pintura, escultura, danza, literatura, teatro, arquitectura, música, cine o la fotografía todo ello alusivo al toro de lidia y sus coprotagonistas.

Esta no representa arte porque no está contenida en ninguna de las ramas de las artes clásicas ni modernas así existan diversas obras literarias de valor cultural incalculable e innegable alrededor de la tauromaquia. Es <> durante su entrenamiento y preparación sin atentar con la vida del toro ni hiriéndole al mismo pero… ¿Es arte asesinar un toro? La verdad no le veo nada de arte a esa batalla entre el torero y el toro bravo y peor aún ¿Por qué cultura? Se dice que recopila historia, costumbres y supuestamente tradiciones pero la verdad siento vergüenza por la especie humana ¿Hasta dónde hemos llegado? Pero el gran dilema esta en ¿Hasta dónde llegaremos?

Jamás he asistido a un <> como una corrida y sé y puedo jurar que no asistiré a una de ellas pero hay muchas personas que son obligadas por su círculo social, su posición geográfica, sus descendientes y antepasados a asistir a dichos eventos así los aborrezcan.
Vargas llosa no puede censurar de la manera como lo hace a las personas que estamos en contra de ese atropello contra la especie animal en este caso el toro de lidia porque hay muchos que les ha tocado literalmente ir a las corridas, pues allí tienen trabajo y como bien sabemos en un país latinoamericano el índice de desempleo es muy amplio.

Una gran interrogante que surge y que muy probablemente no será resuelto es:¿Qué pasa por la mente de un sujeto cuando tiembla de emoción al ver a un ser humano exponer su vida, mientras la suya se encuentra a <> en la gradería? Pues bien, pienso que un espectador de estos no sienta nada primero porque estará posiblemente en un estado de embriaguez que ni le permita caminar, segundo porque el pensamiento humano actual piensa de manera individual, tercero se piensa solo en el presente no hay casi visiones futuristas relacionadas a la supervivencia como grupo social y no se piensa como un integrante de una determinada sociedad con funciones sociales, políticas, económicas y culturales, es decir, solo se priva a preocuparse por su vida personal.

¿Qué pasa por la mente de una persona que utiliza una chaqueta laborada con la piel de un toro de lidia y sabiendo que este sufrió mientras su triste vida se desboronada poco a poco mientras que una gran multitud gozaba de su sufrimiento? Es algo muy triste cuando observo a las señoras de la <>, es decir, esposas de grandes influyentes socioeconómicos y políticos de una nación cuando salen a través de una pantalla de televisión luciendo con gran alago y felicidad esas pieles de animales que fueron transformadas en abrigos, pantalones, zapatos y carteras como si fuesen un orgullo portarlas, seria fascinante ver a un animal vestido con la piel de una de estas señoras ¿no?

Pero quedo más sorprendido como las masas utilizan replicas baratas de prendas con piel de animal sin saber la gravedad del asunto.
No pretendo que digan que mis pensamientos son cursis o enamorados de la vida, pretendo que nos pongamos en los zapatos del otro y observemos desde otra perspectiva pues en un mundo paralelo lejano me imagino a un toro asesinando a un hombre indefenso, desnudo y desprotegido en medio de una plaza mientras una gran multitud goza de su muerte.

Hoy les escribo a los toreros, dejen de lado los capotes y los pétalos de rosas ¡Recapacitemos! hay una vida por delante y no la puede desperdiciar asesinando toros y si lo hace analicen su mente, su conciencia y sanen su alma y a todo el resto de personas, se puede iniciar un proceso para dejar esa fascinación existente con la muerte. ¿Cuáles son los motivos para acudir, participar y difundir dichos espectáculos? ¿La emoción? ¿La adrenalina? ¿El ambiente?, no hagan arte y mucho menos cultura a través de instrumentos de tortura y muerte, puesto que esto no trae nada bueno al contrario acaba con una creación de lo más perfecto, para el placer de unos pocos y si fuera un deporte estaría aceptado por alguno de los comités olímpicos mundiales, pero no ha sido aceptado por ninguno.

Publicado en Las2Orillas