Vuelve Miss Bolivia

La cumbia, la que acá consumimos como cumbia, es el ritmo que más ha mutado en las últimas dos décadas. Hubo un fenómeno de pop latino que se fusionaba con la murga, cumbia villera, plena uruguaya, cuarteto cordobés y se llegó ahora a la cumbia pop, no sin antes pasar por el coqueteo que rockeros y poprockeros hicieron con la cumbia digital.

Entre tantas deformaciones de un mismo tronco apareció hace algunos años Miss Bolivia, alter ego de Paz Ferreyra, una psicóloga que entre otras cosas contuvo a los sobrevivientes y familiares de Cromagnon inmediatamente después del incendio. Una mujer, como se encargó de contar en sus letras, de vida dura y sin problemas para tomar un estilo musical marginal y conquistar espacio.

Hoy, con dos discos editados (Alhaja y Miau) y canciones muy populares como «Bien warrior» o «Tomate el palo» a dúo con Leo García, Miss Bolivia se convirtió en la nueva voz de la cumbia argentina, en tiempos donde las composiciones de Fer Vázquez lo invaden todo hablando de fiestas, amores y encuentros prohibidos.

En ese marco, la cantante argentina acaba de editar su mejor trabajo: Pantera, un grito social urgente que está listo para ocupar un espacio vacío, el de la denuncia, al que nadie parece querer ponerle el cuerpo.

Siempre con la intención de hacer bailar a su público aunque ya no aferrada solo a la cumbia digital de aires hiphoperos —hay más reggae y cierto coqueteo con el rock—, Miss Bolivia logra contagiar el ritmo con rapidez («El paso» va a suceder a sus grandes éxitos) para conseguir así la atención en lo que más importa: sus letras, que dicen lo que hay que decir.

Así, Pantera se transforma en la voz de una generación saturada de discursos arcaicos, de feminicidios que se desparraman como un virus sin cura y de un futuro opaco; una voz que encuentra aliados de otros tiempos como Liliana Herrero, que se atreve a rapear en «Soy», o Lito Vitale que se suma a Ale Sergi en una oda al amor más dulce como «En el mar».

Pantera es un disco de protesta y de amor, profundo, que incluso se vale de temas viejos como «María, María» o «Gente que no» para abordar por todos lados la angustia existencial y la fragilidad emocional de los jóvenes de hoy, a los que Miss Bolivia les da respiros con temas más distendidos, así como un mensaje de aliento con la intensa «Calma respira».

Pero la clave de toda esta reflexión está en «Paren de matarnos» (que se completa con «Que la rabia nos valga»), un reclamo que está latente y que acá se hace con un discurso directo. «Carajo, qué mal que estamos los humanos, loco. Paren de matarnos», pide Miss Bolivia, pide Paz Ferreyra, pedimos todas.

Publicado en El País
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