En Contexto
Mario Benedetti nació en Montevideo, Uruguay, el 14 de septiembre de 1920. Escribió con igual talento y suceso poesía, cuento, novela, ensayo y crítica literaria. Fue humorista, bajo el seudónimo Damocles, en las revistas Marcha y Peloduro. Consecuente militante de izquierda, vivió en el exilio durante más de diez años. Muchas veces menospreciado por su estilo conversacional, su capacidad de moverse de un género a otro sin consagrarse como figura consular en ninguno frente a otras plumas latinoamericanas, Benedetti es dueño de una palabra que trasciende su ciudad y su momento. En estos tiempos en que la poesía se convierte nuevamente en una estética fundamentalmente para ser dicha públicamente, los versos de Benedetti tienen una vigencia incomparable.

El montevideano Mario Benedetti debe ser uno de los escritores peor leídos de América Latina. Su obra vasta, apareció reducida a frases sueltas, poemas de amor edulcorados, algunas cuantas películas basadas en sus cuentos o novelas -o con él como protagonista-, cierto rancio registro de su “montevideanismo” y una alto grado de conocimiento de su persona, cuanto no de su literatura.

Hombre de palabras certeras y una poética potente, Benedetti fue ante todo un escritor político. Político en el sentido intenso de una vida que merece ser buena para todxs. Podrá declamarse en escuelas primarias con tonos altisonantes -y creemos que él se divertiría mucho- pero nunca dejará de hablar de lo cotidiano, pensando en pasar mejor por este mundo. Aquello que resuena por encima de una letra de postal de día de enamorados, es la ética y poética de Mario Benedetti.

Concreto, capaz de entender los olores de las sábanas y los mecanismos de explotación capitalista, escribió como nadie sobre la felicidad como un arma política. Y por lo tanto, de la frustración como una de las formas que adopta la dominación, capas de aparecer en ámbitos tan diversos como el laboral y el familiar.

De esto se trata, en otras cosas, Gracias por el fuego. De como, para utilizar la frase insuperable fundante de todo feminismo, lo personal es político.

Leer a Benedetti en sus poemas, sus cuentos y sus novelas es una tarea pendiente en NuestrAmérica.

Solo para muestra, nuestro favorito entre sus “Poemas de oficina”

COSAS DE UNO

Yo digo ¿no?
esta mano
que escribe mil doscientos
y transporte
y Enero
y saldo en caja
que balancea el secante
y da vuelta la hoja
esta mano crispada en el apuro
porque se viene el plazo
y no hay tu tía
que suma cifras de otros
cheques de otros
que verdaderamente pertenece a otros
yo digo ¿no?
esta mano
¿qué carajo
tiene que ver conmigo?

Descargar “Gracias por el fuego

(Fuente: Telesur)