“Estás acá, estás entre estos aires que hoy envuelven este homenaje a los “Maestros de Vida”.

Estás junto a Sandra, Ariadna y Camila, estás entre tus compañeras y compañeros, estás en el patio de la escuela, en el aula junto a tus humildes alumnos, en las marchas que se hacen y que se harán, en las luchas venideras.

Estás en la memoria viva, en el camino recorrido y por recorrer, estás en los sueños y utopías de todos los que quieren una vida justa y digna.

Sandra, tu compañera, te denió como un químico que combinaba el esfuerzo con
el cariño y el amor. Germán, tu hermano, rescató tu enorme solidaridad.

Carlos, desde tus días como trabajador de la construcción hasta tus días como profesor, siempre estuviste comprometido con las causas justas, siempre, como decimos nosotros “en el aula y en la calle”, con esa sonrisa que recordaremos aquellos
que “no olvidamos”.

Hoy es un día especial, hoy  te distinguimos a vos Compañero “Maestro de Vida”. Seguramente estás  contemplando este abrazo que te damos, este pedacito de ternura que quisimos darte a vos y a los tuyos, desde la simpleza de lo que somos, desde este guardapolvo blanco que nos enorgullece.

Carlos Fuentealba, las tizas se mancharon de sangre… las mismas tizas seguirán escribiendo memoria, seguirán exigiendo juicio y castigo.

¡Carlos Fuentealba, Presente, ahora y siempre!”