Por John Saldarriaga

Como en muchas partes de Colombia, en nuestro departamento ha habido escritoras notables.

Hace un siglo y un poco más tenían las mismas dificultades de las intelectuales que vivían en una sociedad dominada por conceptos machistas, que indicaban que las mujeres nada tenían que hacer en lugares distintos a la casa.

Entre quienes sortearon esas dificultades está Isabel Carrasquilla, la hermana de Tomás. Al parecer era él quien se oponía a que publicara sus obras. Esta comediógrafa hizo dramaturgias de Pepa Escandón, Filis, y Sarito. Hacía coplas. Llevó a escena las obras dramáticas Noche de Reyes y Contra viento y marea.

De su autoría son también Comedias e Impresiones de viaje escritas por una abuela para sus nietos.

Nacida en Santo Domingo el 8 de octubre de 1865, firmaba sus obras con los seudónimos Equis y Zeta.

Isabel, Patricia, Piedad…

A Isabel Carrasquilla la menciona, entre las mujeres escritoras cuyas obras disfruta, la periodista Ana María Restrepo.

Antes de mencionar lo que dice de Isabel, digamos que Ana Cristina está entre quienes no se fija en el origen del autor de un libro antes de leerlo, aunque sabe que el espacio geográfico y la cultura en los que uno se cría y forma influyen en la manera de observar los temas.

Y en cuanto al género, dice: “no me aproximo a los libros porque su autor sea mujer u hombre, sino porque me interesa el tema o me lo recomendaron. Especialmente en literatura. Sin embargo, en asuntos políticos, históricos, sociales y filosóficos me interesa la visión femenina, porque son esferas de las que en general las mujeres no han tenido participación dominante”.

Ahora sí, lo que dice de Isabel Carrasquilla. “Su libro Impresiones de viaje… ¡es una fantasía! Por lo que dice y por lo que se guarda”. Lamenta que esta obra y otras de la autora hayan debido ser publicadas después de muerta.

Entre las escritoras que destaca están Paloma Pérez, por ser narradora fresca, divergente; Patricia Nieto, especialmente en Los escogidos “es imbatible”. Resalta crónicas de Aurita López, en particular una de El Peñol. De María Cristina Restrepo, Jorge Isaacs. Verás huir la calma, y la poesía de Piedad Bonnett.

Paloma

Leamos un párrafo del relato Al amor de una plazuela, de Paloma Pérez, publicado por Odradek, el cuento:

Se refiere a su niñez con desgano, porque para ella la infancia no es el paraíso perdido, sino el reino del desconcierto y el miedo. Temía a sus padres inexpertos y abrumados por la inevitable llegada de un hijo cada año; a los curas y a las monjas que añadían demonio e infierno a su adustez y cicatería, y al tío político borracho de pelo blanco y cara roja que rondaba entre la chiquillada familiar. Le producían miedo los mendigos —entonces, en el mismo saco de “los mariguaneros”—; la banda de guerra de la Universidad y “los estudiantes”, en general y a secas, por las griterías y pedreas que montaban afuera con frecuencia.

Piedad Bonnett lo primero que dice es: “no te voy a servir de fuente para esta nota, porque no me importa que un autor sea hombre o mujer, ni de dónde sea. Lo regional no entra en mis consideraciones. Me acerco a las lecturas por lo que oigo, por lo que leo en revistas… Un poco al azar y un poco en búsqueda. Y los temas de escritura me llegan, no los busco. Surgen cuando estoy leyendo y relaciono algo con mi vida. Tomo nota y espero que germinen”.

Publicado por El Colombiano