Memoria por Luis de Lion

El 15 de mayo de 1984 mientras caminaba por el Centro Histórico, el escritor guatemalteco Luis de Lión fue secuestrado por un grupo de hombres armados vestidos de civil que lo introdujeron a la fuerza en un automóvil sin placas.

A 33 años de su ausencia física, el Proyecto Luis de Lión y Ediciones del Pensativo, invitan durante veintidós días a reescribir en la memoria colectiva, el derecho a la vida, a soñar y expresar nuestras ideas a través del arte y la palabra.

_CUL23_1BSobre Luis de Lión

José Luis De León Díaz, cuyo nombre literario es Luis De Lión, nació en la Aldea San Juan del Obispo, municipio de Antigua Guatemala, departamento de Sacatepéquez, el 19 de agosto de 1939. Es el menor de cinco hermanos, tres de los cuales fallecieron a causa de enfermedades respiratorias y/o intestinales debido a la situación socioeconómica de la familia.

Sus padres son María Venancia Díaz Sicán de De León y Ángel María De León, ambos originarios de San Juan del Obispo. Ella, una campesina cakchiquel descalza, ama de casa, muy trabajadora, vendía sus productos agrícolas en el Mercado de Antigua Guatemala, dejó de hablar su idioma cuando se casó. El, mestizo, marimbero, tallador de figuras en piedra, director de teatro popular tradicional y pintor de la brocha gorda; fue miembro de la Policía Montada del dictador Jorge Ubico.

Luis de Lión desempeñó su labor educativa en varios puntos del país hasta que ganó una cátedra de literatura en la Universidad de San Carlos. Afiliado al Partido Guatemalteco del Trabajo (comunista), como dirigente magisterial, defendió el acceso general a una educación de calidad como garantía para la mejora del nivel de vida de la población guatemalteca. Así, en su pueblo de origen, San Juan del Obispo, fundó una pequeña biblioteca en la que alfabetizó a varios de sus vecinos.

Poeta y escritor

Forma parte de una prolija generación de intelectuales y escritores. Se indica que es uno de los mejores escritores guatemaltecos de la segunda mitad del siglo XX. En ese sentido, son los especialistas los que tienen la palabra a través de sus opiniones y escritos. Algunos de sus escritos aparecidos en publicaciones estudiantiles universitarias, magisteriales y sindicales, signó con el nombre de Pedro Sicay o José del Día, en la década de los 70 y 80.

Cuando volvás,
te esperaré con un canasto para recibir tu alegría.
Con estos crayones pintaré tus paisajes.
Amor,
si es invierno,
mis manos tendrán guardado el calor del verano.

Pero si no llegara,
vos sabés cuáles son mis deberes.
Seguramente habré salido, puntual, a cumplir uno de ellos;
un deber de días, de meses.
Puede que también uno tenga que morirse y eso puede durar años.

Y si no basta estar muerto,
Habrá que convertirse en polvo y eso puede durar siglos.
Y vos sabés que no se puede volver,
que eso es parte de la más alta disciplina.
De otro modo,
Podremos no cumplir correctamente nuestro oficio de parteros.

Así pues,
nada de lágrimas.
Vos sabés que aquí la lluvia siempre es abundante y para qué
hinchar más la tierra.
Mejor aprovechá su humedad y arala profundamente,
sembrale todas las semillas que traigás y esperá atenta.
Puede que sintás mi respiración en una de las germinaciones.
Luis de Lión.

Sobre su asesinato

No se supo nada de su paradero hasta 1999 cuando su nombre apareció en el Diario Militar, un documento que contiene fotografías e información sobre las capturas y ejecuciones de cerca de 200 personas, y en el que figuraba con el número 135. Así se supo que fue asesinado el seis de junio del mismo año. En 2005, el Gobierno de Guatemala, encabezado por el presidente Óscar Berger, reconoció la responsabilidad estatal en la muerte de Luis de Lión y le rindió un homenaje póstumo en su casa museo de San Juan del Obispo.

Actividades a realizarse como homenaje

La inauguración de las jornadas artísticas y culturales es hoy a partir de las 14:00 horas. Se realizará un acto público en el lugar del secuestro del escritor (2ª. avenida y 11 calle de la zona 1).

1. Colocación de versos en las paredes hacia la calle de la Biblioteca y Casa Luis de Lión, partes de poemas o un cuento, a cargo del Proyecto Luis de Lión.

2. Divergencia Colectiva realizará 22 empapelados con textos del escritor en distintos puntos de Antigua Guatemala y de sus aldeas. La acción será subida a las redes sociales.

3. Luis de Lión llega a Casa de la Memoria, Kaji Tulam, 6a. avenida 1-73, Centro Histórico, Guatemala. De lunes a viernes de 8:00 a 13:00 y de 14:00 a 17:00 horas.

4. “Como una lluvia” se llevará a cabo todos los días en el Cuarto de las Ausencias de Casa Q’Anil (5a. Avenida 2-54, zona 1, Centro Histórico, Guatemala). Abierto los 22 días de 9:00 a 18:00 horas.

Del sábado 20 de mayo al sábado 3 de junio del 2017. Exposición colectiva de artistas visuales y poetas inspirados en la obra de Luis de Lión. Lugar: El Carmen Galería de arte, Antigua Guatemala, 3era. avenida norte 11-d Antigua Guatemala. Muestra abierta de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas. Información: Teléfono 58665904.

Para obtener más detalles de las actividades en memoria de Luis de Lión visite la fan page de Facebook de Ediciones El Pensativo

Publicado en La Hora

el poema viejo

hace años pensé escribirles un poema a los cipreses,

pero, fundamentalmente,

a estos que forman la alameda.

el motivo del poema

no era porque fueran árboles,

sino porque, según yo, se parecían a los hombres.

en ese tiempo,

recuerdo que subía a ese cerro y miraba la alameda.

sabía que en sus ramas había nidos y pájaros

e insólitas parásitas floreciendo.

pero no era eso lo que me atraía

sino el verlos en fila.

y pensaba: parecen soldados que vuelven de una batalla,

derrotados,

o enfermos que vagan sin encontrar un hospital para sus males,

o esclavos que retornan del trabajo encadenados,

o poetas decadentes

o filósofos idealistas

o estudiantes militarizados

o ancianos sin asilo.

y es que hay que verlos

con las ramas con brazos fracturados

y con ese color de poesía triste

para encontrarle justificación a lo que escribo.

olvidaba, sin embargo, o mejor dicho, no veía

que algunos tienen las ramas crispadas

como oradores de masas

o

como enormes espartacos vegetales.

pero pasó el tiempo

y no es sino ahora

que puedo escribir este poema.

los héroes

eran altos

y presumían del verde

o

del azul

con que miraban

y del amarillo que les chorreaba en la cabeza,

eran hijos

de los dueños de la casa de tejados,

del mausoleo del pequeño cementerio

y

de la parte del volcán que producía las manzanas.

éramos pequeños

y

morenos,

éramos campesinos,

pero sobre todo,

éramos descalzos

y los pies de ellos presumían de llevar un cuero

recubriéndolos.

el campo no era plano:

tenía depresiones,

valles,

selvas,

piedras.

pero nuestros pies conocían el terreno palmo a palmo,

conocían todos los ángulos.

nuestros pies eran unos geómetras geniales.

y cuando algún domingo

el campo de alegría se transformaba en uno de batalla

-venían ellos,

nos retaban-,

nuestros pies se movían en el campo de fútbol como peces en el agua

y frente a los zapatos que molían nuestra piel para vencernos,

nuestros pies se morían de la risa.

 

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