Sitios de Memoria y la red en América Latina y el Caribe

Por NodalCultura

Durante años los organismos defensores de los Derechos Humanos, colectivos de víctimas o familiares debatieron sobre el sentido las posibles maneras de apropiación e intervención de los espacios vinculados con las historias de represiones y violencias ocurridas en nuestros países.

Estos debates estaban atravesados en primer lugar por las batallas por la reconstrucción de la verdad y el acceso a la justicia y también por las diferentes miradas que tienen los actores involucrados. Por otro lado dialogan con las experiencias de otros países de la región y la especificidad de las memorias propias.

Los Sitios se constituyen sobre espacios significativos en la doble función de preservación y apertura a la comunidad. Son esenciales en la construcción de la memoria y de la cultura social. No existen sino en relación con una articulación con lo público, ya sea estatal o no estatal. Es por ello que asumen lógicas diversas como las de archivos, museos abiertos al público, centros culturales populares y patrimonio arquitectónico. El sitio de memoria es el espacio y los sentidos que se (re)constituyen en el proceso de configuración.

Según Gonzalo Conte, arquitecto, coordinador de programas de Memoria Abierta, miembro de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños, “la existencia de los sitios de memoria adquiere sentido en el trabajo por la recuperación y construcción de las memorias colectivas acerca de las violaciones a los derechos humanos, y a las resistencias ocurridas en la región durante los períodos de terrorismo de Estado, conflicto armado interno y violaciones sistemáticas de derechos humanos. En otras palabras, los sitios son memorias concretas que nos interpelan desde el presente para promover la democracia y las garantías de no repetición”.

No todos los espacios de Memoria son parte de esta Red, constituida en 2006 a partir de la integración de 9 sitios. El caso del Museo de la Memoria Indómita fundado por Las Doñas del Comité Eureka, se propone según contó a Nodal Cultura su director Jorge Gálvez, “preservar la memoria de una lucha que se dio en las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX, que al gobierno le interesa que esté oculta”. La decisión de mantener fuera de toda institucionalidad se vincula con el temor de integrarse a cualquier agenda vinculada a los sectores estatales, a quienes consideran no solo victimarios, sino también responsables de mantener oculta la violencia y la represión. “como al pueblo mexicano siempre le han ocultado muchas cosas, nosotros no lo vamos a hacer. Por eso le pusimos el nombre de Museo de la Memoria Indómita. No podemos ensuciar la memoria, seria traicionar a nuestros hijos. No vamos a ser institucionales. Aunque ganara el candidato de nuestra preferencia, vamos a tener que seguir siendo indómitos, recordándole a él y a todos, nuestra verdad. No podemos quedar bajo una institución y subirnos a su agenda. Ahí también tenemos que ser indomables”, explicó Gálvez.

Sobre la importancia de constituir una red regional de Espacios de Memoria, Conte afirma “La conformación de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños nos permite realizar acciones articuladas entre los miembros, aumentar la incidencia en las políticas públicas regionales e implementar acciones de apoyo a iniciativas locales.”

“Esta red está conformada por cuarenta instituciones en once países ubicadas en sitios históricos o nuevos edificios conformando sitios de memoria, museos de memoria, memoriales, archivos, organizaciones territoriales y redes locales. Esa conformación plural permite ver que son múltiples los debates que se presentan y las posibilidades de intervenir”.

La constitución de la Red permitió a los miembros participar en la elaboración de los “Principios fundamentales para las políticas públicas sobre sitios de memoria” adoptado por el Mercosur en septiembre de 2012. Algunos de estos principios establecen pisos mínimos que se deben tener en cuenta en toda política pública sobre sitios -sean éstas iniciativas de organismos estatales o de instituciones sociales, o de familiares de víctimas-. Se proponen pautas para la preservación de sitios donde se cometieron graves violaciones a los derechos humanos. También se plantean principios para el diseño institucional de los sitios de memoria, la conformación de equipos interdisciplinarios, mecanismos de transparencia y de participación social en su gestión.

El trabajo conjunto permite a los organismos el seguimiento y monitoreo de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia en la región.  Según Conte “Memoria Abierta junto a socios de la RESLAC participó en las consultas abiertas por el sistema interamericano de derechos humanos y allí planteamos la necesidad de monitorear lo que sucede en nuestros países en relación al proceso de memoria, verdad y justicia. Días atrás, mientras la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sesionaba en Buenos Aires, nos enteramos con mucha satisfacción que se había decidido la creación de una Unidad de Memoria, Verdad y Justicia dentro de este organismo”.

Por otro lado, la RESLAC también promueve nuestro intercambio en encuentros regionales anuales y articula la transmisión de nuestras capacidades específicas, saberes y experiencias.

Los siguientes organismos constituyen la RESLAC:

ARGENTINA

Archivo Provincial de la Memoria, de Córdoba; Centro Cultural por la Memoria de Trelew, en Chubut; Comisión de homenaje a las Víctimas de los Centros Clandestinos de Detención ‘Vesubio’ y ‘Protobanco’, en el Gran Buenos Aires; Memoria Abierta y Parque de la Memoria, en la Ciudad de Buenos Aires; y Museo de la Memoria, en Rosario.

BRASIL

Memorial da Resistência – Pinacoteca del Estado de São Paulo, Nucleo de Preservação da Memória Política, Casa do Povo y Museo de la Inmigración, todos en São Paulo.

CHILE

Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Paine – Memorial Paine; Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Estadio Nacional, Comité de Derechos Humanos “Nido Veinte”, Fundación 1367 – Casa Memoria José Domingo Cañas, Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (F.A.S.I.C), y Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad, en Santiago de Chile.

COLOMBIA

Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (espacio distrital de Bogotá); Centro Nacional de Memoria Histórica; y Consejería de Proyectos, en la ciudad de Bogotá; y Museo Casa de la memoria, en Medellín.

EL SALVADOR

Museo de la Palabra y la Imagen –MUPI-, en San Salvador.

GUATEMALA

Archivo Histórico de la Policía Nacional –AHPN-, Instituto Internacional de Aprendizaje para la Reconciliación Social –IIARS-, Memorial para la Concordia y Centro de Acción Legal y de Derechos Humanos –CALDH-, en ciudad de Guatemala.

HAITÍ

Devoir de Mémoire – Haïti, en Puerto Príncipe.

MÉXICO

Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, en Chiapas; y Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Sociales, con sede en el Distrito Federal.

PARAGUAY

Museo de las Memorias: Dictaduras y Derechos Humanos, y la Dirección de Verdad, Justicia y Reparación – Defensoría del Pueblo, en Asunción.

PERÚ

Asociación Paz y Esperanza, Movimiento Ciudadano Para que no se Repita y Asociación Caminos de la Memoria, en Lima.

REPÚBLICA DOMINICANA

Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en Santo Domingo.

URUGUAY

Centro Cultural Museo de la Memoria – MUME- y Fundación Zelmar Michelini, en Montevideo; Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos “Quica Salvia – Casa de las Mujeres”, en el Departamento de Canelones.

 

 

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