CIUDAD DE MÉXICO.

El Fondo de Cultura Económica (FCE) publica, por primera vez, la poesía total de Jaime Torres Bodet (1902-1974), en una edición popular dirigida a todo el público, bajo el título Poesía completa, que incluye 45 poemas desconocidos, para recuperar la obra poética de un autor que, a todas luces, tiene un carácter de clásico. Al mismo tiempo, se publica por primera vez la memoria completa del autor en dos volúmenes: Memorias I. Tiempo de arena, Años contra el tiempo, La victoria sin alas y Memorias II. El destierro Internacional, La tierra prometida, Equinoccio, donde habla desde sus primeras lecturas y viajes por el extranjero hasta la influencia de las letras francesas y su participación en el grupo Los Contemporáneos.

Evidentemente ha habido un olvido tremendo por la obra de Torres Bodet, varias generaciones han dejado de leerlo. Recuerdo que, hacia 1994, Octavio Paz dijo en algún congreso sobre Los Contemporáneos que la vida pública de Torres Bodet mermó la obra literaria del autor y es verdad”, comentó a Excélsior el editor Max Gonsen.

Sin embargo, “yo creo que ya es hora de que estas nuevas generaciones retomen la vitalidad poética de Bodet. Y sin duda el FCE quiere que estos tres tomos sean un golpe definitivo para recuperar su obra poética”, añadió. “Nuestra apuesta es ésta: creemos en la vigencia de Jaime Torres Bodet, como autor literario, pero también como servidor público; es muy importante en estas épocas de un México que necesita figuras señeras y modelos como él”, añadió.

¿Por qué hasta ahora se decidió recuperar a Torres Bodet?, se le inquirió al editor. “Básicamente porque en el FCE se percibía la ansiedad por retomar la figura de Jaime Torres Bodet; desde los años 50 se publicó una parte de su obra y, desde entonces, no se había podido retomar a este clásico de las letras mexicanas, no sólo como poeta sino como servidor público” y constructor de instituciones, para lo cual se editaron los dos volúmenes de memorias.

Dichas memorias arrancan con sus primeros recuerdos, antes de los cinco años, cuando lo sorprende la muerte de su tío y lo persiguen palabras como ‘agonizante’, ‘tumba’ y ‘panteón’, para luego narrar cómo fue que sus padres dejaron aquella casa ubicada entre Donceles y Allende para mudarse cerca de la Alameda Central, a unos pasos del actual Museo de Arte Popular.

Entre esos primeros recuerdos aparece el pequeño Torres Bodet que desde los primeros días del colegio se convirtió en un niño poco disciplinado, que mientras esperaba la merienda jugaba al burro o a las canicas, y en cada descanso disfrutaba una amplia variedad de postres, como almendras garapiñadas, el turrón de pepita, los piñones salados, los alfajores y las nueces.

Por entonces “me enorgullecían los elogios que (los maestros) dedicaban a mis aptitudes de calífgrafo y de lector… Pero no debieron convencer estas últimas a mi madre, pues retirándome del colegio, decidió hacerse cargo ella misma de mi instrucción”, donde descubriría el placer por las obras de Marcel Proust y dedicaría sus tardes más aburridas al juego de un meccano.

¿Qué es, en efecto, la obra toda de Proust sino la dilatación de una célula, el desarrollo monstruoso de un germen breve, incoloro al principio”, reflexionaba Torres Bodet.

Para mí, uno de los apartados más emocionantes de sus memorias es el que dedica a José Vasconcelos. Recordemos que fue una figura importante para Bodet, pues trabajó como su secretario particular y, más tarde, siguió sus pasos como secretario de Educación Pública”, destacó Gonsen.

Digamos que, en esencia, estos dos volúmenes reflejan su historia y su vida pública, viajes, relaciones con la intelectualidad y con los diplomáticos del momento; es una lectura que puede llegar a ser apasionante, habla desde la vida pública de un hombre apasionado con su quehacer, un reflejo su labor diplomática y como funcionario público.”

AL ACERVO DE LA SEP

Sobre la literatura de Torres Bodet es importante mencionar que el FCE hasta hace unos años sólo contaba con algunos libros de ediciones viejas, así que era importante esta nueva publicación que recopila toda su poesía en un tomo, que incluye un apartado bajo el título de Poemas no coleccionados, con 45 textos no publicados antes en libro, aunque sí difundidos en periódicos y revistas.

¿Cómo se distribuirán los 10 mil ejemplares tirados por cada ejemplar? “Un alto porcentaje de este tiro se irá directamente a las bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), es decir, cerca de siete mil libros serán destinados a sus bibliotecas y el resto será enviado a puntos de venta en distintas librerías. A final de cuentas, es un buen número para comercializar y esperamos que se agote antes de dos años”.

¿Por qué va a bibliotecas? “Es una decisión de la SEP. Hay mucho interés de nuestra cabeza de sector para darle un nuevo impulso a la figura de Jaime Torres Bodet, así que ellos nos manifestaron su interés por el material”.

¿Considera que los libros de memorias son para un lector especializado? “En realidad no. Ambos libros de memorias son para cualquier lector, porque son fáciles de leer, particularmente para quien esté interesado en la vida cultural de México y de la vida del siglo XX en nuestro país. Su lectura puede ser algo muy valioso, pues en el fondo prevalece una pluma maravillosa”.

¿Qué tipo de investigación se hizo para el volumen de Poesía completa?, se le peguntó. “Aquí es muy importante darle crédito a la edición crítica que se hizo María de Lourdes Franco, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, quien se concentró en reunir todo el material, para lo cual hicimos un acuerdo con la máxima casa de estudios, apoyados en su investigación, publicada hace unos años y dedicada para estudiosos, con un aparato crítico muy completo. La nuestra es una edición popular”.

¿No hay una repetición entre un trabajo y otro? “Nosotros no competimos con el libro de Filológicas, porque son dos mercados distintos. Y cuando nos acercamos al instituto para obtener el permiso para reproducir los poemas siguiendo su edición, nos facilitaron el permiso sin obstáculos”.

DESTACADA TRAYECTORIA EN EL SERVICIO PÚBLICO

1921. Secretario particular de José Vasconcelos, en la Universidad Nacional.

1943. Secretario de Educación Pública, con el presidente Manuel Ávila Camacho.

1946-1948. Secretario de Relaciones Exteriores.

1948-1952. Director general de la UNESCO.

1953. Ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua (AML)

1953. Ingresó a El Colegio Nacional.

1954-1958. Embajador de México en Francia.

1958-1964. Secretario de Educación Pública, con el presidente Adolfo López Mateos.

1960. Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos.

1970-1971. Embajador de México en Francia.


Es autor de los poemarios:

Fervor, Los días, Biombo, Destierro, Cripta.

Y de libros de narrativa como:

Margarita de niebla, La educación sentimental, Estrella de día, Primero de enero y Nacimiento de Venus y otros relatos;

Así como de los ensayos:

Lecturas clásicas para niños, Contemporáneos, Misión del escritor y Mensaje a la juventud.

Publicado en Excelsior