Argentina: Festival de teatro de Rafaela

El Festival de Teatro de Rafaela es conocido como uno de los circuitos más prestigiosos del teatro independiente del país. Este año, dan vueltas por la programación referentes de la escena nacional como Daniel Veronese, quien esta noche llega con su obra Los Corderos protagonizada por María Onetto y Luis Ziembrowski; el director Guillermo Cacace con la obra de Santiago Loza El mar de noche, interpretada por un Luis Machín (foto arriba) que logró meternos bien adentro de nuestra intimidad en la primera fecha del festival, y el autor Federico León que ayer por la tarde nos pegó un verdadero sacudón de sentido a niveles inquietantes con su obra Las ideas.

Entre esta contundente oferta, que suma treinta y tres espectáculos repartidos en salas, teatros, anfiteatros, carpas de circo y uniones vecinales, se agrega el dato fundamental que apunta directo a su público. Es que en plenas vacaciones de invierno, el Festival de Teatro de Rafaela resulta ser un verdadero suceso dentro de su comunidad. Las entradas se agotan con rapidez ni bien salen a la venta y las salas se mantienen siempre llenas en cada espectáculo. Ya en su tradicional apertura, en el boulevard central de la ciudad, el pasado martes, podíamos notar ese entusiasmo, que luego se repetiría en cada función repleta. Esa tarde, los rafaelinos caminaron en colorida peregrinación guiados en desfile por las marionetas gigantes de la orquesta popular Los Venecianos hasta colmar los casi mil doscientos lugares del Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano, para luego destartalarse de risa junto al ingenio de Los Carlinga, que rockearon Shakespeare para todas las edades.

Hay público para el teatro en Rafaela, por eso la historia de este Festival cuenta que fue la ciudad la que de alguna manera lo “pidió” cuando en 2004, en la edición de la Fiesta Nacional del Teatro, sorprendió con una contundente convocatoria de 20 mil espectadores sobre 100 mil habitantes que por entonces eran. Las condiciones parecen estar dadas para el fenómeno en esta ciudad santafesina de alto nivel adquisitivo y fuerte actividad agroindustrial: Rafaela tiene un público atractivo en relación directa con el trabajo cultural independiente y la gestión oficial sostenida. “No habría sido posible un festival de estas características si su germen no hubiera estado en el mismo núcleo de su comunidad”, dice Marcelo Allasino, uno de sus creadores y hoy Director Ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro.

Por su parte, Gustavo Mondino, el Director Artístico del Festival, nos cuenta que el objetivo que guía el criterio de selección para la programación es “la posibilidad de ofrecer un pantallazo de diferentes formas y propuestas estéticas, ya sean de teatro de investigación, artistas emergentes o directores consagrados, atendiendo a los distintos tipos de públicos: los más familiares, los más experimentados y los que asisten al teatro una vez al año convocados por este festival”. Así fue que pudimos ver obras tan diferentes como Christiane. Un bio musical científico de Belén Pasqualini con dirección de Dennis Smith, un despliegue de formas para contar la ciencia en los términos de la pasión, o Encuentro, el “microteatro” de Santiago Gobernori dirigido por el sanjuanino Fabricio Montilla en una puesta para un solo espectador que se involucra en un drama íntimo. Y como todo este despliegue sucede en vacaciones de invierno, también hay una serie de propuestas entretenidas para todo público como Rauch, un espectáculo de fuerte base clown dirigido por Julieta Carrera que logra a través de gags y juegos de voces armar una contundente crítica a la explotación laboral sin nunca dejar la carcajada de lado.

Para armar esta jugosa grilla, este año se tuvieron en cuenta más de trecientos espectáculos que llegaron desde distintos puntos del país y también de algunas ciudades del mundo que los programadores encontraron en rondas de negocios y showcases de festivales internacionales como el Santiago a Mil, el Santiago Off de Chile y el Encuentro de las Artes Escénicas en México. Gracias a estos circuitos internacionales, de los que el Festival de Rafaela es parte desde el año 2013, pudimos ver el miércoles pasado la obra mexicana Béisbol de la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana, un espectáculo que descuartiza al patetismo en escena para preguntarse por los cuerpos de los actores mayores en el marco de una compañía estatal. Un inteligente juego metateatral que sumando al azar como determinante en su estructura logró originalidad en esto de hablar del teatro en el teatro.

Con propuestas como estas, la programación busca, más allá de ofrecer variedad al público en general, trabajar ciertos aspectos latentes dentro de su propia comunidad artística. El Festival no sólo busca consolidar público sino también fortalecer a su propio campo artístico como un fenómeno completo. Muestra de esto fue el gran impulso que este espacio de circulación dio para la creación de la Escuela Municipal de Artes Escénicas de la ciudad.

Otro de los puntos fuertes en el armado de la programación es el seguimiento de artistas a lo largo de sus ediciones que, según Mondino, “busca que el público pueda ir reconociendo el proceso desde que comienzan a destacarse como emergentes hasta que ya pisan fuerte en la escena nacional”, y recuerda nombres como Lisandro RodríguezWalter Jakob y Agustín Mendilaharzu.

Definitivamente, se trata de una programación bien ajustada en calidad y variedad que se encuentra a la altura de todo este ritual de público desplazándose de sala en sala entre las calles de la ciudad para volver a armar fila para una nueva función, siempre en ese clima de altas expectativas típico de los momentos de fiesta.

Festival de Teatro de Rafaela
Del 11 al 16 de julio
rafaela.gov.ar/festivaldeteatro

Publicado en Los Inrocks
También podría gustarte