Mazahuas trabajan para preservar su identidad, lengua y cultura en México

Por discriminación, muchos dejaron de hablar su lengua. Por la misma razón, algunas mujeres dejaron de portar sus vestidos tradicionales.

Es la etnia mazahua, en el centro de México, 13 municipios mexiquenses y uno en Michoacán, Zitácuaro, habitados por personas que hoy se esfuerzan por preservar esa identidad.

Florencia Cruz Aurelio y María Elena Zúñiga Martiñón hablan al respecto:

Paola: ¿Es una indumentaria hermosa pero además funcional para mujeres que trabajan?

María Elena: Mujeres que trabajan y la faja tiene esa función de ponerse en la cintura para proteger a la mujer porque aquí se hace trabajo en el campo y es trabajo en casa y donde se tiene que cargar cosas pesadas y la faja nos ayuda para cargar lo que sea, piedras, maíz y lo que hay que cargar.

P: ¿Y si al ratito hace frío?

M: Para cuando no hace frío tenemos el rebozo y cuando hace frío tenemos el quizquemel que se elabora en telares manuales también en casa.

P: Muy orgullosos pues de toda esta indumentaria y pues también de su lengua, de la lengua mazahua.

P: ¿y porque es importante para ti que tus hijos lo hablen?

Florencia: Porque no queremos que la lengua se pierda, porque es una herramienta muy importante para nosotros e igual nos identifica. Nos hace más seguras y como le comentaba pues para que no se pierda la identidad y a donde quiera que vayamos pues digan, esos son mazahuas.

Recuperar el orgullo por el origen; recuperar la tierra que fue deforestada; recuperar a su población. Y es que muchos mazahuas se han ido a las ciudades. Ellos para emplearse como albañiles, ellas como trabajadoras domésticas. Vuelven cada 8 o 15 días con otra ropa y otras ideas.

 

Hay los que han emigrado hasta los Estados Unidos. De ellos, no se sabe si volverán.

 

Jaime sí regresó. Allá trabajó como jardinero y constructor. Lo que aprendió lo ha aplicado con gran éxito en su comunidad. Primero reforestando y adaptando las casas para tener captación de lluvia. Luego en la construcción de bordos y presas. Actualmente encabeza una cooperativa. Cultivan jitomate en lo que era una zona fangosa, gracias a un invernadero.

 

“Ya llevamos 3 años bien trabajados y nos alcanza para el sustento de la familia, de los socios, aquí está mi gente de ese lado que son los que se dedican a trabajar y cada uno tiene una responsabilidad. Es trabajo en equipo conjuntamente con toda la comunidad y nada solos, con toda mi gente”, dijo Jaime Martínez Mauricio.

Han dejado de tener a la agricultura para el auto consumo como única fuente de sustento. Con el apoyo de la Fundación Pro Mazahua, hoy trabajan con diferentes proyectos productivos. Están logrando pasar de la extrema pobreza a la riqueza con identidad. Con la reforestación de la tierra han empezado a recuperar ese su paisaje pintado de vida. Aspiran a la felicidad, pero de toda la comunidad.

“Así es, de aquí se come, de aquí se vive y entonces tenemos que cuidarla, tenemos que ir por esa cultura de la conservación de nuestras raíces y de lo que nos da para comer y para estar sanos y para estar felices. Para vivir en armonía y en equilibrio, yo lo resumiría en esas palabras”, concluyó María Elena Zúñiga Martiñón.

Publicado en Televisa