Cristian Heinsen – Director Ejecutivo, Fundación Altiplano- Chile *

Agotamiento 

Con el apoyo de la Fundación EU-LAC, en febrero de 2017 se ha presentado en Hamburgo el libro Arica y Parinacota, Paisaje Cultural de América. Este libro es el resultado de un programa de difusión financiado por el Gobierno de Chile y ejecutado por la Fundación Altiplano, que presenta la región de Arica y Parinacota con 16.000 km2 de territorio, una población estimada de 210.000 habitantes y un aporte en el orden de 0,5 % al PIB nacional e indicadores de rezago económico, como un paisaje excepcional, caracterizado por valiosos tesoros naturales y culturales, cuya conservación responsable podría representar un camino alternativo de desarrollo sostenible para sus comunidades.

Los paisajes culturales y la necesidad patrimonial

El término paisaje cultural lo propone el geógrafo Carl Ortwin Sauer, padre de la Geografía Cultural, y lo promueve la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) desde 1992 como una de la categorías de patrimonio de la humanidad. Paisajes Culturales son aquellos territorios que resultan del “esfuerzo combinado del hombre y la Naturaleza, que expresan una larga e íntima interacción entre las personas y su medio ambiente”.

¿Cuál es la necesidad de conservar estos recursos excepcionales para bien de las generaciones futuras? ¿Cuál es la necesidad de preservar el paisaje cultural como legado de los antepasados? ¿Qué vincula al pastor del altiplano que se afana en conservar su entorno y legado ancestral con el científico del primer mundo que define criterios de sostenibilidad frente al cambio climático y el agotamiento de los recursos?

Inspirados en el texto Desarrollo a escala humana de Manfred Max Neef, donde se describen las nueve necesidades profundas del ser humano (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, identidad, ocio, creación y libertad) se propone la “necesidad patrimonial”, la necesidad de conservar, de preservar, de sostener aquello que es valioso y crítico para el desarrollo de los que vienen.

Humberto Maturana, en su biología del fenómeno social, aporta una visión relevante sobre la necesidad profunda de la conservación: “el vivir de un ser vivo transcurre en continuos cambios estructurales como resultado de su propia dinámica interna, o gatillados en sus interacciones en el medio, un ser vivo conserva su organización en un medio sólo si su estructura y la estructura del medio son congruentes y esta congruencia se conserva. Si no se conserva la congruencia estructural entre ser vivo y medio, las interacciones en el medio gatillan en el ser vivo cambios estructurales que lo desintegran y muere…”

Frente a un modelo de desarrollo económico de alto consumo y crecimiento, afanado en la creación de valor, se propone la
conservación de los tesoros naturales y culturales para asegurar la subsistencia y felicidad de las comunidades humanas de hoy y de mañana, dándole un sentido o propósito al desarrollo económico.

Las iglesias andinas de Arica y Parinacota.

La estrategia propuesta en el libro Arica y Parinacota, Paisaje Cultural de América, se formula desde los aprendizajes logrados por el Gobierno Regional y Fundación Altiplano en torno al Plan de Restauración de Iglesias Andinas de Arica y Parinacota/Ruta de las Misiones, que ha contado con el apoyo de organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el World Monuments Fund. Esta iniciativa de conservación se inicia en 2003 a partir de la solicitud de apoyo de comunidades andinas-aimara para restaurar sus templos de piedra, tierra y paja brava, ejes de su vida comunitaria desde tiempos remotos. Las comunidades, que debieron migrar a la ciudad desde mediados del siglo XX, perdiendo el arraigo y las competencias culturales, persisten en el habitar relacional de su territorio ancestral, en torno a sus templos y costumbres.

¿Cuál fue el factor clave para que un programa de conservación de templos que no poseía ninguna categoría de valor formal para el Estado, se convirtiera en un programa público de desarrollo sostenible que hoy enseña resultados relevantes en protección de recursos críticos, fortalecimiento de comunidades y generación de iniciativas de desarrollo económico vinculadas a turismo responsable? El factor clave ha sido el alto valor patrimonial que las comunidades andinas confieren a sus templos, como corazón de su vida comunitaria, refugio sagrado de su saber ancestral y del complejo proceso cultural generado desde la conquista española. El “éxito” logrado por el Plan Iglesias Andinas releva los tres factores claves de un programa de conservación y desarrollo sostenible: Valor, Necesidad (Comunidad) y Riesgo.

El Espíritu de los Territorios: El Valor como Estrategia.

En América Latina encontramos casos relevantes de conservación y desarrollo sostenible: Paisaje Cafetero en Colombia; Quebrada de Humahuaca en Argentina; Valle del Colca en Perú; Misiones de Chiquitanía en Bolivia; Iglesias de Chiloé en Chile. Territorios patrimoniales, paisajes culturales, con o sin declaratoria UNESCO, todos tienen comunidades que se identifican con el valor patrimonial protegido y se integran en una planificación de desarrollo endógeno, que va generando valor compartido y desarrollo económico desde la conservación.

Estos ejemplos sostienen una nueva manera de valorar y gestionar los territorios, atendiendo primeramente al valor patrimonial conservado, espíritu o vocación de los sistemas territoriales, expresado en el saber ancestral de sus comunidades y en los desafíos que tienen para definir y liderar su propio desarrollo sostenible.

¿Qué ventajas adaptativas poseen las comunidades rurales, indígenas o campesinas de América Latina, hoy en riesgo cierto de desaparición, para enfrentar un desafío de transformación económica global basado en la conservación de sus tesoros patrimoniales?

¿Por qué la necesidad de conservación patrimonial es tan relevante en pequeñas comunidades que persisten en su cultura
ancestral y, a la vez, en centros de conocimiento avanzados del planeta?

En el libro Arica y Parinacota, Paisaje Cultural de América, se propone un camino simple para abordar la conservación de recursos naturales y culturales como una alternativa de desarrollo sostenible para comunidades y territorios, alineando los propósitos contradictorios de conservación patrimonial y crecimiento económico. El modelo integra cinco consideraciones elementales:
1. Los territorios son Paisajes Culturales, esto es, la integración de recursos naturales y culturales, gestionados por comunidades que los valoran, gestionan y conservan como patrimonio o herencia.
2. La conservación patrimonial es una necesidad humana. La necesidad de conservar los recursos disponibles para las generaciones venideras está vinculada estrechamente a las necesidades profundas de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, identidad, ocio, creación y libertad.
3. La intervención económica sostenible. En sintonía con los modelos de innovación tan en boga, las intervenciones patrimoniales son maestras en demorar la solución para relevar primero el valor existente, sostenido por una comunidad que lo requiere y que está afectado por un factor de riesgo que justifica y determina la intervención urgente, que es la mínima necesaria y reversible. Desde la experiencia de la conservación patrimonial, se propone la fórmula: Valor + Necesidad (comunidad) + Riesgo = Iniciativa de desarrollo sostenible.
4. La Demanda Responsable. El grupo o comunidad que custodia un bien patrimonial puede aprovechar estratégicamente la demanda de industrias económicas que valorizan también aquellos recursos críticos, generándose un negocio o contrato de real valor compartido. Aquí es relevante la caracterización de sectores de la economía globalizada que están al alza y que saben detectar valor en territorios-paisajes culturales: Educación-Investigación, Turismo Responsable, Alimentación Saludable, Biomedicina, Industria Cultural o Economía Creativa, Tecnología, Gestión de Residuos y Energías Renovables.
5. La conservación patrimonial como desafío adaptativo. De acuerdo al modelo de liderazgo adaptativo del profesor Ronald Heifetz, el desafío de conservación patrimonial no sería algo técnico, sino un proceso adaptativo, un aprendizaje largo e incierto, con pérdidas, facciones enfrentadas y alto riesgo de fracaso antes de lograr el propósito o desafío de transformación que supone pasar de la actual economía insostenible a una economía sostenible.

El Desafío Adaptativo de América Latina y el Caribe

¿Qué puede proponer América Latina y el Caribe para la conservación de los recursos del planeta y el habitar más responsable y feliz de las comunidades del futuro? La respuesta puede nacer desde territorios americanos que conservan valiosos recursos naturales y culturales en torno a comunidades indígenas y rurales que atraviesan una fase crítica de decrecimiento, pero que mantienen costumbres ancestrales de habitar responsablemente el medio ambiente, conscientes de la necesidad de asegurar la disponibilidad de los recursos para las nuevas generaciones. Frente al persistente llamado a innovar e innovar en la economía con el objetivo de generar nuevo valor a cualquier coste, se propone volver la mirada a los valores existentes en los territorios, que están en riesgo y que deben ser urgentemente conservados. Aquí hay un enorme campo de trabajo para potenciar la alianza de colaboración virtuosa entre países europeos y latinoamericanos. ¿Quién se anima?

*Publicado en el Boletín de la Fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe (EULAC) – Julio de 2017