El arte de la Ruta Andina

Artistas de América Latina se unen a través de la ‘Ruta Andina’

Juan Nazar le canta a la vida. Vivió por muchos años entre las montañas, en el sur de La Patagonia. Ahí, en esa conexión diaria con la naturaleza, en la paz que le daban el viento y el paisaje, encontró la inspiración para su carrera artística. Para él, la música está muy conectada con su hábitat. Luego se mudó a Buenos Aires y el cambio fue grande. Se vio sumergido en una urbe que no descansa, con el ritmo rápido y agotador que caracteriza a las ciudades capitales. Fue chocante pero enriquecedor. Acoplarse a la gran ciudad fue un reto, pero supo sobrellevarlo y convirtió las dificultades en un impulso para llegar a ser uno de los cantantes independientes más reconocidos.

Y esta experiencia también la está aplicando en su actual misión: ser el embajador del proyecto Ruta Andina. Esta iniciativa busca unir artistas de diferentes países que puedan servir como anfitriones y guías para otros artistas en sus respectivas ciudades, y formar una gran red de contactos.

“El proyecto está muy orientado al artista independiente, autogestionado”, afirmó Juan Nazar a EL TELÉGRAFO durante su paso por Guayaquil. “Es muy importante la hermandad entre los músicos y entre los artistas para poder recibir a un colega visitante, compartir un concierto, llevarlo de paseo, llevarlo a hacer prensa”. La idea surgió en Bolivia por parte de la productora y gestora cultural Amalia Canedo, quien vive en Cochabamba. Ella se contactó con Juan, quien viajaría al país del altiplano dentro de una gira internacional. Según el cantante, “me dijo que me podía organizar una fecha y que tenía un proyecto llamado Ruta Andina. Me explicó en qué consistía, en compartir con anfitriones a cada lugar que vayas, para que ellos después lleguen a tu país, como una especie de intercambio. Me pareció increíble”.

Juan lo aplicó en el norte argentino, como intercambio interno regional, y en Bolivia se reunió con Amalia, quien le comunicó que él era formalmente el primero que hacía parte del proyecto. “Si bien ella estaba con la idea, faltaba un artista que atravesara la frontera y llegara a Cochabamba, Oruro y varios lugares de Bolivia”.

Tras contarle su experiencia en Argentina, decidieron que él siguiera aplicando el proyecto de Ruta Andina en Perú, Ecuador y Colombia. Por eso es el ‘embajador’ de la iniciativa. “La idea es generar esta base de datos, que son muchísimos anfitriones, que en cualquier momento pueden pasar al estatus de visitantes, y contactarse con el resto de los anfitriones. La idea es conectar, hacer una ruta andina cultural”.

En contacto con EL TELÉGRAFO desde Cochabamba, Amalia Canedo recordó los comienzos de esta iniciativa. “El proyecto Ruta Andina surge hace unos 7 años cuando empezamos a abrir espacios (no físicos) de encuentro con músicos de Chile y de Argentina”.

En aquel entonces lo llamaban Corredores Culturales Latinoamericanos. “Fue como la ‘patada inicial’ a lo que ahora venimos desarrollando, gracias a las necesidades colectivas de los artistas y mis inquietudes como gestora cultural y persona que ve al arte como un instrumento de transformación social y encuentro entre personas”. El camino ha sido difícil, reconoce Amalia. Para ella, la principal dificultad es “la falta de un presupuesto real que pueda sostener a cada invitado y cada anfitrión que se va sumando a este caminar”. Según ella, al Estado como tal poco o nada le interesa desarrollar proyectos que no le generen plusvalía económica inmediata. Reconoce además que es difícil seducir a un público “apático a conocer cosas nuevas. En mucho de los casos los artistas, incluso los anfitriones, son chicos jóvenes con mucho talento pero que aún no generan un arrastre masivo de público. Cada encuentro es un reto nuevo de seducción”.

Sin embargo, todos los involucrados se esfuerzan por sacar adelante este proyecto, que hasta el momento ha involucrado a cerca de 30 artistas de  Bolivia, Perú, Argentina, Ecuador y Colombia, en el tema de dar alojamiento y ser guías turísticos de los visitantes, además de servir como anfitriones en los recitales. “Y vamos a ir sumando”, afirmó Amalia. Juan Nazar está entusiasmado por los resultados que ha obtenido y la respuesta de los artistas con los que se ha contactado. Recuerda, por ejemplo, la experiencia que tuvo en Bolivia, a principios de año. “Fue increíble. Yo llegué a las 06:00 a Oruro, hacían como 10 grados bajo cero, yo no podía ni hablar. Pero fue muy lindo porque me recibió un cantautor de allá, Carlos Villegas. Con él estuvimos haciendo prensa, fuimos a varios canales de televisión, nos entrevistaron en algunos diarios. La situación fue muy de conocer e intercambiar”.

Tras compartir con él por algunos días, Juan  contactó a su anfitrión con sus amigos en Argentina. De esta forma, el artista boliviano pudo enviar sus grabaciones a territorio gaucho, en cuyo mercado espera ingresar y poder llevar su música. “Se generan vínculos, intercambios”, señaló Nazar. “Toqué primero en Oruro, luego fui a Cochabamba, ahí compartí con varios artistas en diferentes escenarios y lo mismo ocurrió en La Paz”. De Bolivia, el cantante argentino viajó a Perú. Llegó a Puno, de ahí fue a Cuzco, todo compartiendo con artistas locales y ampliando la red de contactos de la Ruta Andina. El recorrido lo llevó de Cuzco a Lima, de ahí pasó a territorio ecuatoriano. Estuvo en Cuenca y finalmente arribó a Guayaquil.

“Lo lindo de este proyecto es que se retroalimenta solo. Ruta Andina es una base de datos. Amalia realiza la gestión pero no me hace el booking”, afirmó Nazar. “Ella me ayuda porque yo soy como el embajador y estoy abriendo camino ‘a punta de machete’. Por ejemplo, para lograr un contacto en un lugar a veces me lleva dos meses, y de repente una semana antes de llegar consigo el concierto”. En el puerto principal tuvo como anfitriona a la cantautora guayaquileña Dome Palma, con quien había hecho contacto vía internet. Buscando artistas locales con quiénes interactuar, conoció la música de Dome en plataformas digitales como YouTube y Spotify. Luego le escribió y le contó acerca del proyecto Ruta Andina.

A ella la idea le pareció increíble. “Solo le veo ventajas, es muy hermoso pensar en la posibilidad de unir a Latinoamérica desde la perspectiva de los músicos, del arte, es importante para todos que estemos unidos no solo en la ciudad, sino entre países cercanos”, manifestó la cantante, quien tiene un EP de cuatro canciones en las plataformas digitales. Dome considera que “estamos tan cerca los unos de los otros que el primer paso debería ser unirnos para generar esta red  consolidada y fuerte en la que nos podamos mover y hacer como un circuito entre todos”.

Por intermedio suyo, Juan Nazar conoció a Carla Bresciani, muralista y propietaria del centro cultural Mora Amarilla, en Urdesa. Ella también se vinculó al proyecto y en su local se realizó un concierto conjunto entre Dome y Juan. Ese es el principal aporte de la Ruta Andina: las conexiones, poder acceder a los contactos entre artistas. “Ese primer aporte es un gran paso porque de ahí en adelante uno puede ofrecer su música e ir abierto a escuchar la música del otro, se dan intercambio de grabaciones, en estudio. Por ejemplo, con Dome Palma compusimos una canción los dos”, relata Juan. “Lo que hace el proyecto es facilitar este encuentro. Por ejemplo, me pasó algo muy loco en Cuzco (Perú). El artista con quien compartí me pedía contactos de Puno para ir a tocar. Yo, que llegaba de un viaje larguísimo, le decía adonde ir a tocar en un sitio a 5 horas de ahí”.

Con él coincide Dome, quien  afirma que el núcleo de músicos que tienen mucho presupuesto y se están promocionando en las radios es muy pequeño. “La red en la que nos movemos y donde se desarrolla mucha de la creatividad y muchas cosas nuevas en la música es a través de los músicos y las disqueras independientes, los artistas autogestionados. Y este tipo de proyecto como el de Ruta Andina es perfecto para lo que hacemos”. Según ella, “de repente uno piensa en ahorrar y viajar a Perú o Argentina, y con la Ruta ya tiene alguien que lo ayuda, con quién compartir una fecha, saber dónde tocar una puerta y no estar tan en el aire sino que sabes que vas directo a alguna parte. Juan me puede dar una referencia de artistas argentinos, decirme adónde ir, qué música escuchar”.

El cantautor argentino Juan Chapa Zeta se unió al proyecto. Afirma que para componer lo inspiran “las vivencias caseras, cotidianas, el amor bueno”.

Para el cantante Juan Nazar, el proyecto Ruta Andina demuestra que hay una gran cantidad de artistas listos para exhibir su música. “Hoy hay tantas posibilidades para ello, muchas plataformas en internet, ya no es comprar un disco o un cassette, ha cambiado muchísimo. Los artistas independientes somos nuestros propios autores, hacemos nuestro propio marketing, es difícil pero la idea de Ruta Andina es ayudarnos”.

Amalia Cando, mentalizadora del proyecto, destacó que con Juan hay otra iniciativa llamada Autocantores. Son entrevistas a los artistas que se vinculan a la Ruta Andina y que son publicadas en las redes sociales. “Planteamos hacer que estos artistas sean conocidos en otros lugares. También esperamos grabar algunos duetos entre quienes vayan sumándose a este proyecto”.

Datos

– Aunque por el momento el proyecto se ha trabajado solo con músicos, no se descarta extenderlo  a artistas plásticos, literarios o de otras ramas.

– “En el viaje entrevisto a los cantautores con los que trabajo y una de las preguntas es qué alimenta su música. La mayoría somos fanáticos del cine, nos inspira la literatura; es lindo cómo se retroalimentan las artes, entonces la propuesta es buena y ojalá se pueda integrar a la Ruta Andina”, dice Juan Nazar.

Publicado en El Telégrafo
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