Hacer el arte accesible

Lo bonito de pintar en las calles es tener una galería abierta donde las personas al pasar por una tienen la oportunidad de apreciar, reflexionar y disfrutar…

Antes de formar el colectivo, disfrutan salir los domingos en la búsqueda de una pared y basarse en la improvisación para pintarla. A comienzos del 2017, Enoc ValenzuelaCarlos MairenaErnesto Salinas y Freddy Neira crearon el Colectivo Atol para colorear las calles de Estelí.

Entre encontrar un balance entre los proyectos personales y el trabajo, el colectivo ha experimentado varias corrientes dentro del muralismo. Sin embargo, aseguran que el elemento de la ilustración está muy presente. Aunque la experimentación sea una prioridad, siempre mantienen la base de temáticas sociales.

“Nos gusta el vehículo del muralismo porque es un arte accesible. Es lo bonito de pintar en las calles, porque es como tener un galería abierta donde no importa nada sobre esa persona pues, al pasar por una calle tiene la oportunidad de apreciar, ver, reflexionar o simplemente disfrutar”, explica Enoc sobre el impacto del muralismo en las ciudades.

Un espacio estético y con contenido

El muralismo en Estelí, inicialmente, fue una manera de llevar mensajes a la gente acerca de la revolución, de los héroes y mártires, de temas que estaban bastante a flor de piel en esa época.

Durante ese momento, el fin de los murales era social y servía como una memoria histórica, según comenta Enoc y Carlos.

Con el tiempo, el muralismo fue evolucionando y se empezó a ver arte infantil y en los años 90 los grafiteros tomaron fuerza.

Mientras que en la década de los 2000 el movimiento se detuvo un poco y se empezó a usar el mural como un medio para conseguir objetivos y no como un fin.

Entonces, de acuerdo a los chicos, se tendía a repetir mucho, se encontraban imágenes similares y era un estilo muy reconocible y “la gente se acostumbró y cuando se hace costumbre se vuelve invisible”.

En los últimos años, ha cambiado la dirección y ahora se mira como un elemento de decoración. En este cambio de dirección, hay una nueva generación que está surgiendo y ahorita “hay un clima perfecto para que el arte urbano crezca, para empujar y apoyar el muralismo”, comenta Ernesto.

Además que aumente el muralismo, es importante que se diversifique también. “Las diferentes formaciones y lineamientos nutren lo que se pinta, y es una ventaja para el movimiento”, asegura Ernesto.

Para lograr la diversificación, el Internet ha influido porque es un nutriente externo donde cada persona decide sus referencias y “no nos quedamos solo con lo que hay en un nuestro alrededor inmediato”, comenta Enoc.

Una utilidad visual

De igual forma, la diversificación del muralismo nace desde los temas que se trabajen puesto que, cada persona tiene los suyos y su manera de representarlo.

A pesar de este proceso, el colectivo recalca que no se debe perder la utilidad del muralismo y la base de llevar mensajes sociales y que, estos mensajes le den valor a la pared pintada para que no sea solo una pared “bonita”. En cambio, sea una pared con trasfondo que lleve a las personas a reflexionar.

Rescatar esta utilidad y trabajarla en el colectivo, es un compromiso porque “te convertís en una voz pública” que no trata de cambiar el mundo sino “de aportar al día a día para hacer un espacio estético y con contenido para las personas”.

El muralismo conlleva, según los muchachos, bastante análisis y renovación pues, es un “constante trabajo de buscar el estilo”.

Por esto, la incorporación de la ilustración ha sido un elemento que ha permitido dar un “aire nuevo” a las paredes de Estelí.

Para el colectivo, en el movimiento del muralismo haca falta trabajar en la organización interna y así, tener mayor impacto.

De igual forma, comentan que mediante la sistematización de los proyectos se puede ir mejorando técnicas y experimentado en los procesos.

Podés conocer más del trabajo del Colectivo Atol en su Facebook.

Publicado en Managua Furiosa
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