La muerte en la tradición cultural de México

Representaciones de la muerte en la cultura prehispánica

Por María del Carmen Rodríguez Vudoyra

Vida y muerte en la dinámica de la existencia. Los elementos del viaje. Cosmovisiones.

En México ya desde la época prehispánica los nativos rendían culto a la muerte, concibiéndola dualmente y que formaba parte de la vida y del ciclo de la naturaleza. Al llegar los conquistadores este culto a la muerte se fusionó con la nueva religión (Católica), dando lugar a lo que en la actualidad conocemos como día de Muertos de 1 a 2 de noviembre. Sin embargo se inicia los preparativos para la llegada de los difuntos desde días antes (31 octubre). Para celebrar estas fechas los mexicanos acudimos a los panteones para adornar con flores y en nuestros hogares colocamos ofrendas (en algunos y no en todos los hogares).

Dentro de esta hermosa tradición entran en juego varios factores uno de ellos es la económica: puesto que el gasto es significativo aunque no entre en competencias con los gastos como de diciembre y año nuevo. La sociedad mexicana es participativa para recibir a los muertos, puesto que también participan las escuelas en la colocación de las ofrendas con diversos elementos. Tales elementos son alimentos, veladoras, incienso, licor, flores, fotografías, música que no debe faltar por ser una fiesta (corridos, infantiles etc.) e incluso se colocan objetos personales del difunto, todo ello se prepara de forma respetuosa por los familiares del difunto. También en el altar se colocan calaveras de dulce, pan de muerto, dibujos que se mofan de la muerte, etc.

En los pueblos indígenas de México esta tradición y práctica prevalece muy arraigadas en diferentes comunidades, es la fiesta que celebra a los espíritus de sus antepasados; es profunda y dinámica y es uno de los hechos sociales más representativos y trascendentales de la vida comunitaria. Las ceremonias que realizan los grupos indígenas representan el encuentro con sus antepasados y con la misma comunidad, propicia la interacción de las familias y las comunidades. Esta tradición es una de las hermosas y representativas que tiene México, por lo que sin duda es parte fundamental de nuestra vida y es importante seguirlas manteniendo puesto que nos da una identidad. Pero fuera del romanticismo, ¿qué es la muerte? ¿Cómo veían las culturas prehispánicas a la muerte y a su proceso?

El ser humano es un ser curioso que se explica y se explicaba las fuerzas de la naturaleza por medio de mitos, leyendas y religiones, etc. Así mismo de la vida y la muerte. La muerte es parte del ciclo de la vida, pero al pensar en ella nos trae angustia y negación de nuestro final. Es por ello, que el ser humano a lo largo de la historia ha creado lugares imaginarios; este lugar sería a donde iría el alma después de fallecer. Así el ser humano crea un significado, un por qué y un para qué de la vida y de la muerte. En la cultura maya existen diversos nombres para referirse al dios de la muerte e incluso la iconografía que lo representa hace referencia a un registro de fenómenos cadavéricos, tal descripción de los fenómenos cadavéricos y el proceso de descomposición es una imagen única en esta cultura. El dios de la muerte maya es conocido por varios nombres entre los que se denotan Ah Puch o Ah Púuch (“uno señor”), aunque con menos frecuencia también se le conoce como Kisín, Yum Cimil, en la mitología maya es una de las divinidades más importantes: “es el señor Minal, noveno estrato del inframundo” (De las Mercedes Rodríguez L., 2014). Se han encontrado dibujos en cuevas de la deidad, dicha deidad se asociaba con la oscuridad y los desastres; residían en un lugar donde llegaban los espíritus de los hombres que morían.

En la mayoría de las ocasiones en la iconografía aparece representado como un esqueleto o cadáver putrefacto en una posición sedente con las piernas flexionadas. En otras de las imágenes lo podemos encontrar de pie, de perfil, con la mandíbula descendida; así mismo se le dibuja con dos huesos a los lados o con cascabeles en manos y pies. En otras de sus representaciones se observa más estilizado pero acompañado de algún animal como el búho o un perro, ambos animales están relacionados con la premonición, malos augurios, enfermedades y muerte. Así pues podemos observar en el mundo maya las diversas representaciones del dios. Generalmente en los códices es identificado por la coloración amarilla de su piel, que es una de las características de los cadáveres cuando inicia el proceso de descomposición en la fase cromática.

Otras de las grandes culturas prehispánicas que se desarrolló en Mesoamérica, es la aztecas o mexicas quienes integraron a su sociedad prácticas religiosas y las mismas creencias sobre la muerte. “Sabían que la muerte era parte de una continuidad y la finalidad última” (Haase Martínez, C. I, 2013). Para la civilización la muerte mantenía el orden cósmico vital, su dios era Mictlantecuhtli (Dios de la muerte) y Tezcatlipoca (Dios de la vida). Para las culturas prehispánicas existían nueve casas y cuatro mundos de los muertos, dentro de sus creencias se contemplaban una continuación después de la muerte; al morir se contribuía en el equilibrio del universo y dependiendo de la forma en que uno moría se determinaba el lugar a donde iría dependiendo de los dioses. TONÁTIUH ILHUÍCAC (Omeyocan), lugar donde habitaba el sol. TLALOCAN, (paraíso terrenal de los aztecas) espacio de los tlaloques o ayudantes de Tlaloc (dios de la lluvia), lugar lleno de alegrías, con un campo de mazorcas, calabazas, chiles verdes, jitomates, frijoles y flores.

CHICHIHUACUAUHCO, era un lugar para los niños muertos quienes no habían vivido una existencia entera, es decir, a su primer año de vida. En este lugar nacían árboles nodrizas, con senos maternos como frutos, de los que brota leche. MICTLAN (inframundo de los aztecas) en este lugar llegaban todas aquellas personas que habían muerto de diversas formas, por ejemplo aquellos que fallecían de forma común o accidentadas, esto indicaba que no habían sido elegidos especialmente por los dioses. Éste un lugar era oscuro, denso, bajo, las almas debían realizar pruebas para poder resurgir.

Existían nueve dimensiones: “1.Apanohuaia o Itzcuintlan: En esta zona del Mictlan hay un río caudaloso (símbolo de las pasiones humanas) de agua negra, y para pasar esta prueba se requería de la ayuda de Xólotl (perro), el difunto reconocía al perro que había sido sacrificado por sus familiares.

2. Tepectli Monamictlan: Lugar donde Las almas deben pasar entre dos cerros, que chocan repetidamente entre sí, y desde donde el fallecido debe despojarse de toda su ropa.

3. Iztepetl: El alma debe caminar por ocho cerros de obsidiana, azotados eternamente por la nieve.

4. Izteecayan: Lugar en el que sopla el viento de navajas. El alma debe seguir su camino por la región en donde aúlla un viento muy helado.

5. Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas.

6. Timiminaloayan: El lugar donde flechan.

7. Teocoyocualloa: Lugar donde las fieras se alimentan de los corazones.

8. Izmictlan Apochcalolca: El camino de niebla que enceguece. Se debe caminar por un paso estrecho y entre piedras.

9. Chicunamictlan: Aquí las almas encontraban el descanso anhelado. Es el interior de la tierra.” (Haase, op cit.: 15).

Podemos finalmente entender e interpretar que la muerte es un asunto importante para las culturas prehispánicas, puesto que no se podía concebir la vida sin la muerte uno y otro se entrelazaba, claro en este aspecto hablamos de la dualidad. No podemos tampoco en nuestra actualidad concebir la vida sin la muerte puesto que hemos tenido convivencia con las dos. Y esta convivencia es parte de la naturaleza humana. Por otro lado hablando sobre tradiciones y costumbres heredadas de los nuestros antepasados debemos de seguir preservándolo y enseñar a la siguiente generación para que sigan manteniendo las tradiciones que nos identifican y caracterizan.

Publicado por e-Consulta

 

Diferencia entre Día de Muertos y Halloween

La expresión de ideas y gustos sobre diversos temas está presente todos los días en el mundo, lo que ha llevado a que exista la fusión de culturas y se llega a festejar ciertas festividades en lugares que no son de su origen, pero esto ha creado convivencia y una forma de manifestación ante las preferencias y acercamiento a los diferentes creencias.

Es por eso que te traemos las diferencias entre Halloween y Día de muertos, no con el motivo de establecer que esté bien o que esté mal, solamente para conocer su origen e historia, sin dejar atrás nuestras tradiciones y costumbres que nos han formado históricamente y culturalmente como mexicanos.

Día de muertos

El día de muertos se festeja oficialmente los días 1 y 2 de noviembre, aunque desde el 31 de octubre se cree que llegan las almas al mundo de los vivos. Esta celebración tiene sus orígenes desde la época prehispánica cuando los Aztecas, Mayas, Totonacas y otros pueblos mesoamericanos realizaban rituales en honor a los dioses y a los muertos. Se conservaban los cráneos y corazones en forma de un homenaje.

Con la llegada de los españoles, se establecieron cambios a estas costumbres pero se mantuvo la festividad. Día de muertos no puede faltar las monumentales ofrendas en donde coloca comida para los muertos que nos visitan, las flores de cempasúchil, el incienso, el velar a los muertos, las catrinas, las calaveritas de azúcar, el pan de muerto, pedir calaverita y la incomparable tradición de reírnos de la muerte.

Halloween

Esta festividad es de origen pagana, se celebra todos los días 31 de octubre. Se remota a un antiguo festival celta conocido como Samhain (pronuncia “Sow-in”) y significa fin del verano. Esta festividad se daba con el fin de las cosechas en Irlanda y también se celebraba el comienzo de un año nuevo celta.

Durante la noche de Samhain se creía que los espíritus caminaban entre los vivos, los ritos que se realizaban eran con la finalidad de que se hacía contacto con las almas.

Debido a la migración de irlandeses a otros países pudieron transmitir esta costumbre. Es así como se dio el origen de Halloween en países como Irlanda, Canadá, Australia, Inglaterra y Estados Unidos. Actualmente sabemos que la gente sale a calle a pedir dulces disfrazada de personajes de terror, fantasmas, brujas o de otros personajes que no son necesariamente de terror.

Entre los símbolos u elementos que se conocen de está festividad están las calabazas que son decoradas con caras de miedo y son puestas en las casas, telañaras, brujas colgantes, ojos y dedos falsos que hacen las decoraciones realmente tenebrosas.

En México debido a la cercanía que tiene con Estados Unidos se llega a celebrar Halloween.

Publicado por Más México

 

Ballet Folklórico Mexicano indaga sobre la muerte; sus mitos y rituales

El sacrificio humano en la época prehispánica, diablos, ángeles, calaveras y catrinas ejecutando diversas coreografías, enfundadas en un colorido y folclórico vestuario, nutren el espectáculo “Y ¿a dónde irán los muertos?”, que se apoderó anoche del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, de la capital mexicana.

Bajo la dirección de Guillermo González, el espectáculo se centra en la coreografía del mismo nombre, la cual aborda diversos conceptos que sobre la muerte tuvieron los mexicas y pobladores novohispanos, además de los habitantes rurales y urbanos de ayer y de hoy.

Realizado por el Ballet Folklórico Mexicano, la obra coreográfica rinde un tributo a la celebración del Día de Muertos en México, dijo el propio González al presentarla.

“Esta coreografía es una preocupación y reflexión que hacemos todos los seres humanos desde que existimos sobre la tierra. Y la pregunta es el origen de la vida, ¿A dónde van las almas de los espíritus después de la muerte?

Ballet-Folklórico-Mexicano_24821885“Tenemos a la ciencia que va teniendo más descubrimientos y la verdad sigue siendo relativa conforme aparecen más conocimientos. Esto es una pauta para que el tema lo aborden los filósofos, los religiosos, ideólogos y todos son inspiraciones mágicas, algunas fantasiosas, sin embargo, esto conlleva a tener un concepto sobre la muerte”, dijo.

Destacó que el estreno de su pieza, pretende hacer una retrospectiva de lo que significó el concepto de la muerte en todos los tiempos.

“El concepto de la muerte desde la época prehispánica es que dependían de qué morían, sería el destino de las almas, si morían con elementos relacionados con el agua, se iban con Tláloc, si era de muerte natural, regresaban al Mictlán, si era en la guerra en honor, en sacrificio a los dioses, se iban con el Dios Tonatiuh.

“Con la conquista española esto cambió, ahora ya no es como te mueras, sino de cómo te portes, si lo haces bien vas al paraíso, si lo haces mal, vas al infierno, y todos estos pasajes sobre la muerte se abordan en esta coreografía”, señaló.

El coreógrafo sostuvo que el concepto sobre la muerte, sin duda fortalece los privilegios de la clase dominante sea en la etapa que sea, época prehispánica o colonia, “y ese es el objetivo principal, reforzar esos privilegios de esa minoría gobernante en detrimento de esa mayoría gobernada.”

En escena, cerca de 30 bailarines brindan un espectáculo ciento por ciento mexicano, haciendo énfasis en la muerte desde la época prehispánica hasta nuestros días.

Se transita desde un sacrificio humano; se pasa por un sepelio al estilo rural, donde el difunto cobra vida de manera chusca; diablos se hacen presentes con todo y su trinche; catrinas bailan con indios y calaveras ofrecen una coreografía muy moderna.

Desde siempre, el hombre ha buscado una explicación al misterio de la vida y su destino después de la muerte, en respuesta ha diseñado diversas concepciones religiosas con sus dioses, héroes, mitos y rituales en todos los tiempos y lugares.

El espectáculo abarca de manera central el estreno de la coreografía “Y ¿a dónde irán los muertos?”, como un homenaje a nuestros muertos, además de ofrecer otras coreografías que tratan sobre el pueblo huichol, la Revolución Mexicana y la cultura africana en nuestro folclor, todo en cerca de dos horas.

Diario de Yucatán

 

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