60 años de la BLAA

El 20 de febrero de 1958, en la esquina de la calle 11 con carrera cuarta, conocida en esa época como Calle de la Paz, en pleno barrio La Candelaria, el Banco de la República inauguró la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA). Al país lo gobernaba entonces la Junta Militar que luego, el 7 de agosto de ese mismo año, entregó la presidencia de la República a Alberto Lleras Camargo. La apertura hacía realidad un sueño de Luis Ángel Arango, el gerente del banco –fallecido el año anterior–, quien siempre había querido entregarles a los colombianos la biblioteca que los economistas de su entidad habían armado en privado desde los años veinte.

Cuando la BLAA abrió sus puertas, Bogotá era una ciudad de cerca de un millón y medio de habitantes y estaba próxima a recibir una poderosa inyección financiera para satisfacer nuevas necesidades en educación, salud, alcantarillado, energía eléctrica, alumbrado público, recolección de basuras, vivienda y transporte. En ese contexto, La Candelaria era un lugar ideal para una gran biblioteca: clavado en el centro histórico y en el corazón del poder gubernamental, el barrio era un eje de peatones y curiosos, de estudiantes y académicos; el público necesario para los setenta mil volúmenes de la nueva BLAA.

A sus sesenta años, la biblioteca ha vivido, por supuesto, dificultades. Pero se mantiene fuerte en gran parte gracias a la estabilidad institucional del Banco de la República, que ha sido una garantía de vida y le ha dado la posibilidad de concentrarse en la calidad, el conocimiento y el crecimiento diario.

Hoy, la Luis Ángel, como la llaman coloquialmente, es una biblioteca de enormes dimensiones. Ocupa una manzana entera entre las calles 11 y 12 y las carreras cuarta y quinta, y es el nodo principal de una red que presta servicios culturales y bibliotecarios en 29 ciudades colombianas: la Red de Bibliotecas cuenta con 2.760.000 ítems, y a través de ella cada año la gente consulta 1.600.000 impresos.

Vista general de la actual Biblioteca Luis Ángel Arango.

En seis décadas, el Banco de la República ha construido y dotado 21 bibliotecas y cinco centros de documentación regional especializados. En estos lugares, el préstamo y el intercambio de libros, documentos y cajas viajeras están acompañados por conferencias, conciertos y exposiciones sobre el patrimonio cultural de los colombianos. A estos se añade la Biblioteca Virtual, que hoy cuenta con más de 16.000 documentos digitales, 60 revistas colombianas para socios, 23 colecciones digitales, más de 400 números de prensa antigua y más de 60 proyectos digitales, entre otros recursos disponibles.

La BLAA vivió un momento especial de crecimiento en los años ochenta, cuando el Banco abrió al público el mayor número de bibliotecas en sus sucursales. Este proceso ha seguido consolidándose hasta hoy: en los dos últimos años, con la inauguración de centros culturales en San Andrés, Manizales y Buenaventura, el Banco abrió bibliotecas renovadas, con espacios para la consulta y el disfrute.

El resultado de esto es que hoy 25% de los colombianos, en cualquiera de las 29 ciudades a donde llega la Red de Bibliotecas, puede acceder a la colección bibliográfica y documental más grande del país. Y si un usuario no encuentra el libro deseado en su ciudad, podrá solicitarlo a cualquier otro punto de la red y recibir el libro en corto tiempo.

Se trata de una conmutación imperceptible al ojo del colombiano, pero de enormes dimensiones, pues entre las bibliotecas circulan cada año más de 640.000 libros. Esto significa que cada minuto veinte libros se mueven por la red para llegar a alguien que quiere sacarlo prestado. Y la red no solo garantiza el acceso a materiales físicos: el sistema de consultas del portal cultural del banco registra cada año más de 22 millones de entradas. Allí se encuentra alojada la biblioteca virtual, la más antigua de su tipo en América Latina.

Según informes recientes de la Red de Bibliotecas, sus usuarios más rutinarios privilegian las publicaciones actualizadas. Por ello, la BLAA y su red tienen una política de adquisiciones que les permite estar al día y gestionar incluso la recomendación de compra de sus usuarios, la adquisición de cerca de setenta mil volúmenes cada año.

 

La nación de la BLAA

La BLAA ha estado presente en la transformación del país y ha contribuido a ella. El reconocimiento de su aporte a la educación y la investigación es generalizado. Esta ha sido una biblioteca cuyo valor ha aumentado siguiendo la convicción de ser un espacio cultural, de salvaguardar las miles de colecciones que aloja y cuidar los archivos especiales que forman parte del patrimonio de los colombianos. En especial en las ciencias sociales, los investigadores tienen un vínculo profundo con las amplias salas de la BLAA, entre las cuales se encuentra la muy querida Sala de Libros Raros y Manuscritos.

Ante la gran afluencia de público, el Banco de la República realiza la primera ampliación a la Biblioteca Luis Ángel Arango en 1965.

Luego de la exitosa exposición Radio Sutatenza: una revolución cultural en el campo colombiano (1947-1994), que visitaron más de 35.000 personas, el próximo mayo se inaugurará en la sala de exposiciones de la biblioteca una exposición documental de las curiosas colecciones bibliográficas y documentales que muestran a un país entre la paz y la guerra; en la “puja” por educarse; entre la celebración, los ritos y los mitos.

La BLAA ha sido un dínamo de la cultura nacional y su papel ha sido decisivo en la consolidación de la gestión cultural del Banco de la República. Esa gestión se refleja en la Red de Bibliotecas, la temporada nacional de conciertos, la Red de Museos del Oro, un programa de arte nacional liderado por la Unidad de Artes y Otras Colecciones, y una programación cultural orientada a las necesidades regionales y a establecer una relación entre Colombia y el mundo.

La labor de coordinación del área cultural del banco sería imposible sin el liderazgo de una subgerencia cultural, creada para tal fin. En 2018, esta subgerencia concentrará sus esfuerzos en una programación cultural conmemorativa: exposiciones, talleres, conferencias, clubes, entre otras actividades. La apertura formal de la programación se dio el pasado 14 de febrero con la intervención musical del grupo danés The Theater of Voices en la Sala de Conciertos de la BLAA.

Sobre el futuro de la Biblioteca Luis Ángel Arango su director, Alberto Abello Vives, dice que “la Luis Ángel ha vivido en democracia y trabajado por la paz” y que “seguirá esforzándose por la democracia y la paz de los colombianos”. Abello Vives considera que la biblioteca debe seguir siendo “parte importante de los espacios culturales del Banco de la República y liderando esa red cultural que cubre buena parte del país”. Para ello, según él, deberá “aprovechar los cambios tecnológicos de la era digital que sean necesarios y ampliar su capacidad de garantizar la inclusión social”. Y asegura: “El país tendrá BLAA para rato”.

Publicado en RevistaArcadia
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