La caída de Batista por Radio Rebelde

El primer día de enero de 1959, Cuba amaneció con la noticia de la huida del dictador Fulgencio Batista. Dos años y 13 días habían transcurrido desde que comenzara la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra. El ejército oficial, el régimen de la dictadura cubana era derrotado.

Desde Palma Soriano, el 31 de diciembre de 1958, a través de las ondas de Radio Rebelde, Fidel Castro había anunciado de lo que la dictadura planeaba:

“Hoy vengo a decirle a nuestro pueblo que la Dictadura está vencida. Es posible que la caída de Batista sea cuestión ya de 72 horas. A estas horas luce evidente que el régimen no puede resistir por más tiempo. Las fuerzas que lo defienden se están resquebrajando en todas partes. El Ejército Rebelde tiene 10 000 soldados de la tiranía copados en la provincia de Oriente. Sin embargo, yo tengo que hablarle hoy muy claramente al pueblo […]. Hay muchos intereses que están tratando de evitar el triunfo pleno de la Revolución. Le quieren escamotear al pueblo y al Ejército Rebelde la Victoria”.

En las primeras horas del nuevo año, Batista intenta un nuevo golpe contra el pueblo cubano, instando a las fuerzas armadas y a los agentes de seguridad que apoyen al mayor general Eulogio Cantillo y Porras. Alrededor de la 01:30 Batista y sus más allegados abandonaron el país.

A las 03:45 comienza a hacerse oficial la renuncia del dictador y los militares intentan que el juez Piedra, por ser el magistrado más antiguo del Tribunal Supremo, asuma la presidencia.

La noticia de la huida del dictador, poco a poco se fue filtrando. Ante la presión de los medios de prensa, a las 06:15 se confirma y las emisoras de radio comienzan a difundirla.

Radio Rebelde no detiene sus trasmisiones. Desde la pequeña planta que ha multiplicado su potencia, los principales jefes del Ejército Rebelde reciben directamente las instrucciones militares.

Luego de la renuncia de Batista, Fidel Castro en las puertas de Santiago de Cuba pide a los combatientes no hacer caso a ninguna orden de alto al fuego: “Cualesquiera que sean las noticias procedentes de la capital, nuestras tropas no deben hacer alto al fuego por ningún concepto. […] La dictadura se ha derrumbado como consecuencia de las aplastantes derrotas sufridas en las últimas semanas, pero eso no quiere decir que sea ya el triunfo de la Revolución” anunció Castro a través de Radio Rebelde

Esta vez los mambises entrarán en Santiago

Las columnas avanzan hacia la capital de Oriente bajo el mando directo de Fidel Castro: “A Santiago había que atacarlo de todas maneras ese día, porque de lo contrario podía consolidarse aquel golpe”.

A las puertas de Santiago de Cuba, Fidel hace un importante llamamiento a través de Radio Rebelde: “Santiagueros: la guarnición de Santiago de Cuba está cercada por nuestras fuerzas. Si a las seis de la tarde del día de hoy no han depuesto las armas, nuestras tropas avanzarán sobre la ciudad y tomarán por asalto las posiciones enemigas. A partir de las seis de la tarde de hoy, queda prohibido todo tráfico aéreo o marítimo en la ciudad. […] Se quiere prohibir la entrada en Santiago de Cuba a los que han liberado a la patria; la historia del 95 no se repetirá, esta vez los mambises entrarán hoy en Santiago de Cuba”

¡Al fin hemos llegado a Santiago!

Muy tarde en la noche de ese primer día de enero, miles de personas se congregaron en el Parque Céspedes. Desde el balcón del Ayuntamiento santiaguero, el máximo líder de la Revolución expresó: “¡Al fin hemos llegado a Santiago! Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado. […] La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo en esta etapa inicial; y ¿qué mejor lugar para establecer el gobierno de la república que en esta fortaleza de la Revolución? Para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente respaldado por el pueblo, en la ciudad heroica y en las estribaciones de la Sierra Maestra —porque Santiago está en la Sierra Maestra—, en Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra, tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas.

 

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