Julio Cortázar nació y murió en Europa, sin embargo, y como pocos, es un escritor argentino. Vivió en Banfield, una localidad de los alrededores de la ciudad de Buenos Aires y en París, exiliado desde el mismo año en que publicó este libro. De relación cuanto menos confusa con el peronismo, Cortázar fue blanco de las dictaduras argentinas. Estuvo en el país luego del retorno de la democracia en 1983, pero no tuvo la recepción pública que merecía. Dicen que alguna secretaria cerró la agenda presidencial para quien fue uno de los grandes maestros del relato. Apenas dos meses de la asunción de Raúl Alfonsín, Cortazár falleció lejos de Argentina.

Hombre que revolucionó en el más amplio sentido la novela con su “Rayuela” y podía en breves cuentos invocar las fantasías y la política atravesando tiempos y lugares en un solo texto. Bestiario, el primer libro que publica con su nombre, contiene alguno de los cuentos más recordados de Cortázar. “Casa tomada”, el primero de ellos, es de una sorprendente perfección. Allí lo fantástico, lo fantasmagórico, lo mágico, aparecen anunciando, de algún modo lo que será el resto de su obra.

Lo político apareció en sus textos desde la dimensión latinoamericana: el Peronismo, la Revolución Cubana, México, los movimientos guerrilleros y el triunfo del Sandinismo en Nicaragua serán parte de su obra, tanto narrativa como ensayística.

Julio Cortázar que había nacido en Bélgica en 1914, falleció en París el 12 de febrero de 1984.