Los padres del cine paraguayo

Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, los directores de 7 cajas, cuentan lo difícil que fue hacer Los buscadores, comedia que estrenó el jueves.  

Por Gaspar Zimerman

Seis años atrás, 7 cajas revolucionó Paraguay: con 350 mil entradas vendidas, se convirtió en la película más vista en la historia del país –por encima de las producciones made in Hollywood-, trascendió las fronteras –aquí la vieron 70 mil personas-, estuvo nominada a los Goya y, básicamente, hizo que el mundo se enterara de que existía algo llamado cine paraguayo. Ahora su dupla de directores, Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, lo hizo de nuevo: el jueves fue el estreno argentino deLos buscadores, su segundo largometraje, otra divertida aventura sobre un grupo de antihéroes –encabezado por un joven canillita- que busca que busca por las calles de Asunción plata yvyguy, es decir, un tesoro enterrado en la época de la Guerra de la Triple Alianza.

Maneglia y Schémbori estuvieron en Buenos Aires junto al talentoso Tomás Arredondo, el protagonista, para acompañar el estreno de esta comedia que en Paraguay fue otro éxito: convocó a casi 150 mil espectadores. “Ver cómo la gente se conectaba con la película fue hermoso y, a la vez, sorprendente, porque igual que 7 cajas, la hicimos pensando en el público paraguayo”, dice Maneglia, que comparte con su socia una humildad y un don de gentes poco frecuentes.

-¿Cuánto les cambió la vida a partir de “7 cajas”?

Juan Carlos Maneglia7 cajas nos demostró que el cine es posible. Es muy hermoso saber que podés contar historias y que la gente se puede identificar con lo que hacés. Nosotros empezamos a dirigir juntos hace 27 años. Siempre soñábamos con un cine paraguayo que nos identifique, con tener continuidad, con encontrar nuestra identidad. Con 7 cajas el miedo más grande que teníamos era la piratería, y dentro del Mercado 4, que fue donde se filmó, los puestos donde se venden DVDs piratas tenían carteles que decían “Acá no vendemos ‘7 cajas’. No insista, carajo”. El mismo mercado dijo “esta es nuestra película y no queremos que se piratee”. Nos emocionó que los paraguayos la tomaran como suya, que les emocionara y funcionara.

-A partir de “7 cajas” se fundó la Academia de cine paraguayo, es la película más vista en la historia del Paraguay… ¿Son los padres del cine paraguayo?

Tana Schémbori: No sé si padres, pero sí referentes. 7 cajas abrió muchas puertas. Todo empezó a moverse: se creó una mesa multisectorial de organizaciones audiovisuales, se movió la ley de cine, que ahora está en el Senado, se creó la primera escuela de cine, también la Academia… Lo que hizo 7 cajas fue decir “nosotros podemos”. Ahora se están por estrenar tres películas y se están filmando dos más. Para Paraguay es histórico. Antes todos eran frenos, más allá de que había antecedentes muy importantes como Hamaca paraguaya, de Paz Encina, que estuvo en Cannes, y algunas quijotadas que hicieron los paraguayos, como Darío Cardona con Felipe Canasto, Hugo Cataldo con Semana capital o Luis Aguirre con Universo Servilleta.

JCM: Hay que tener en cuenta que antes de 7 cajas, en toda la historia del cine paraguayo había sólo 19 películas. Realmente se había hecho muy poco. Ahora necesitamos seguir produciendo, organizarnos mejor y encontrarnos con nuestro cine, con una ley, un instituto que dé fondos.

Es una historia de personajes comunes .FOTO: DIGICINE

Es una historia de personajes comunes .FOTO: DIGICINE

Durante los 27 años anteriores que habían trabajado juntos, ¿qué los había frenado para hacer un largometraje?

TS: Nuestros miedos: éramos muy perfeccionistas. Vivíamos de hacer comerciales y casi todo lo que ganábamos lo usábamos para comprar equipos nuevos. Hicimos unitarios y las series más taquilleras del país: González vs. Bonetti en 2005, y La Chuchi en 2006. Con los cortos practicamos nuestro modo de narrar, y las series nos hicieron entender con qué se identificaba el público.

JCM: También nos frenaba el presupuesto. Durante diez años escribimos el guión de una película, La santa, que quedó preseleccionado para Fonds Sud en 2002. Pero el presupuesto era de 1.300.000 mil euros y teníamos que conseguir la mitad del dinero, en 2002, y era imposible. Fue terrible sentarnos y admitir que no iba a salir, que era un proyecto demasiado ambicioso. La posibilidad de filmar en digital hizo que pudiéramos animarnos.

¿A la hora de encarar un segundo largo, el famoso cartelito “de los creadores de 7 cajas” traía un peso extra?

JCM: Enorme.

TS: Tanto fue el miedo que nos paralizó un buen tiempo. Conocimos a Luis Puenzo en San Sebastián en 2011, cuando 7 cajas ganó el premio de Cine en construcción, y nos dijo “lo que les va a costar el segundo largo después de esto”. Porque el segundo cuesta siempre, ya sea porque el primero haya sido malísimo y nadie te quiere dar plata, o por tener que repetir un éxito. Fue difícil. Pero el papá de una de las productoras de 7 cajases un historiador y fan de los buscadores de plata yvyguy, y empezó a contarnos historias. En Paraguay hay un halo de misterio que rodea a eso. Ya había algunas películas sobre el tema, pero a Juan Carlos se le ocurrió hacer algo diferente. El entusiasmo por el tema le ganó al miedo a la segunda película y fuimos tomando coraje, pero en todas las etapas nos acompañó el peso de 7 cajas. Hasta que dijimos “basta, Los buscadores es otro hijo, y es lo que es”.

Los protagonistas están detrás de un tesoro enterrado en algún lugar en Asunción. FOTO: DIGICINE

Los protagonistas están detrás de un tesoro enterrado en algún lugar en Asunción. FOTO: DIGICINE

Las dos películas, así como “Luna de cigarras”, comparten un ritmo veloz y un tono descontracturado, con un humor muy particular. ¿Hay un sentido del humor paraguayo?

JCM: Sí, el paraguayo reconoce mucho ese humor rápido. Tiene mucho que ver con su idioma, el yopará, mezcla de guaraní y español, y con reírse de sí mismo, autoburlarse. En la película todas las resoluciones son antiyanquis: como cuando se escapan del cementerio, que están tratando de salir y se cae el portón. Siempre su salida es algo que no esperás y eso muy paraguayo, tiene que ver con esa idiosincrasia de reírnos de nosotros mismos.

De países con poca producción cinematográfica se esperan más películas de autor, contemplativas, como “Hamaca paraguaya”. Su cine contradice esas expectativas.

TS: Esa pregunta nos la hicimos cuando fuimos a Nantes en 2002. Había gente como Pablo Trapero o Lisandro Alonso, mostrando un tipo de cine que nos gusta, pero entramos en una crisis: nos dimos cuenta de que nos encantaba ver esas películas, pero que no eran las que queríamos hacer. Con todo lo que implica, como que te digan que tu cine es comercial. Es muy simpático que en Paraguay te hablen de eso: ¿de qué hablamos? Hacemos un cine posible. A veces me pregunto: ¿será que Paraguay tiene que hacer un cine de autor para entrar en ciertos circuitos? Nosotros admiramos a Brian De Palma, a Spielberg, a Hitchcock, y usamos algunos elementos de la narrativa norteamericana.

JCM: En mi adolescencia hice mucho cine experimental. Una vez estaba muy orgulloso de un corto y lo pasé en un festival. Y miraba a la gente, y la veía tan desconectada, que eso me cambió absolutamente. Me dije: “¿Qué quiero hacer? ¿Demostrar lo que puedo hacer como director o algo que quiero ver como espectador?” Lo siguiente que hice ya era una comedia, y pasó lo contrario con el público. Pero en un país sin historia cinematográfica no tenemos que cerrarnos: tenemos que seguir haciendo cine de autor, experimental, “comercial”… Todo tipo de cine. Nos queda mucho camino por recorrer y todas las miradas son necesarias.

SPOT ENTREVISTA CON LOS DIRECTORES DE 7 CAJAS Y LOS BUSCADORES JUAN CARLOS MANEGLIA Y TABA SCHEMBORIFOTO JUANO TESONE buenos aires Juan Carlos Maneglia y Tana Schembori directores de la pelicula 7 cajas cineastas nota entrevista reportaje

Los directores, durante su paso por Buenos Aires. FOTO: JUANO TESONE

En la película se menciona a la Guerra de la Triple Alianza. ¿Está muy presente en el Paraguay?

TS: No, aunque que siempre nos dicen que hagamos películas sobre hechos de la Guerra Grande, que es como la llamamos nosotros. Tocamos el tema porque lo de la plata yvyguy nace ahí, pero después la gente siguió escondiendo tesoros, porque los bancos recién aparecieron en la década del ’40. Por eso la gente sigue buscando y sigue encontrando.

Las mujeres tienen un rol preponderante en la película.

TS: Sí, Juan Carlos escribe esos papeles y yo adhiero, porque soy feminista. También se vincula con la Guerra de la Triple Alianza, porque ahí las mujeres levantaron el país y por eso el Papa dice que la mujer paraguaya es la más gloriosa de América Latina. La Guerra Grande fue muy terrible para nosotros, pero a veces el Paraguay se queda en eso. Nos lamentamos y esperamos soluciones mágicas. Como en la película, donde los personajes dicen “vamos a encontrar esa plata y todos nuestros problemas se van a solucionar”. Es muy paraguayo.

JCM: La abuela dice una frase que es el alma de la película: “Soñamos para no pensar”. Soñamos con que la plata yvyguy nos va a solucionar todos los problemas.

¿Hablaron con verdaderos buscadores de tesoros?

JCM: Sí, todavía existen muchos. Me fascina esa mezcla que tienen los buscadores entre lo folclórico y lo tecnológico. Es real lo que dicen en la película sobre todo lo que no tenés que hacer para que aparezca el tesoro: no tirarte pedos, no tener sexo tres días antes, no decir malas palabras… Te lo dicen con una seriedad impresionante, y después te hablan del último detector de metales que salió en Alemania.

TS: Pasa mucho en Paraguay que dicen “en mi patio hay un tesoro”. Y contratan a un cavador. Para algunos es un hobby caro. A veces encuentran, pero no cuentan mucho porque si encontrás algo enterrado, la mitad es para el Estado.

El yopará, esa mezcla de guaraní y castellano, también hace a la gracia de sus películas. ¿Por eso lo incluyen en los guiones a pesar de que no lo hablan?

JCM: En 7 cajas era obvio porque en el Mercado 4 se habla yopará y guaraní. Y al hablar de un tema tan paraguayo como la plata ybyguy, y por el contexto en el que se mueven los personajes, sentíamos que otra vez tenía que ser hablada en yopará, a pesar de que nos iba a cerrar las puertas para exportarla a muchos mercados.

En Paraguay no hay una gran industria audiovisual, pero tanto los actores de sus películas como de “Luna de cigarras” son excelentes. ¿Cómo se explica?

TS: Cuando hicimos las series, vimos que la gente tenía mucho talento pero no el oficio de la cámara. Así que empezamos un taller de actuación para el medio audiovisual, y eso se transformó en una escuela, TIA, que va a cumplir diez años. Cuando en Paraguay empezaron a hacerse telenovelas, la gente vio que la actuación era más que un hobby. Y con 7 cajas lo asumieron como algo mucho más serio: ahora hay un respeto y una dignidad con el tema actoral que antes no había. Eso también se debe a 7 cajas.

Publicado en Clarín