“Soy una artista pop, no me caso con nada”

Por Germán Arrazcaeta

La cantante chilena publicó “Espejo”, un disco con el que buscará trascender la etiqueta “de culto”. ¿Es una narcisista incurable?

Atardece en Santiago de Chile y Yungay (un barrio bohemio cercano al centro) es puro hormigueo, entre los inmigrantes que vuelven a sus moradas después de una ardua jornada y los hípsters que apuran el paso con su vaso reciclado de machiatto humeante.

En una esquina cercana a esa postal, afectada por street art y barberías tradicionales devenidas en cafés, Javiera Mena cuenta las horas para el evento mediante el cual lanzará Espejo, un disco fino y estimulante con el que inaugura su vínculo con Sony Music.

Con el pelo tirante y ataviada con el top refulgente con el que afrontará su show, la artista pop recibe a VOS en el camarín del complejo La Nave, una casona del siglo XX que sobrevivió a una seguidilla de incendios y al último terremoto que sufrió esta ciudad hasta convertirse en los que hoy: un centro cultural.

No hay interferencias de ningún tipo para el diálogo, mucho menos la amenaza de un movimiento sísmico, pero un espejo gigante dispuesto en el flanco izquierdo reproduce la situación de entrevista en tiempo real. Repite las siluetas, los gestos y los objetos para, acaso involuntariamente, enrarecer un contexto de intimidad.

-¿Qué relación tenés con el espejo? Ante él, ¿testeás tu belleza física o tu fortaleza espiritual?

-Busco un poco de todo ante el espejo. Cuando pasamos frente a él nos miramos; es inevitable, por más baja autoestima que tengas. La elección del título tiene varias fundamentaciones. Por un lado, responde a la situación de discoteca, un espacio en el que mi música puede completarse y que tiene a la bola de espejos como objeto central. También refiere a una cosa más espiritual de intentar ver quién eres. De hecho, a Espejo (la canción) me la inspiró un poema de Rumi, un poeta indio muy antiguo, que habla de lo difícil que es pulir un espejo y lograr mirar tu corazón para descubrir quién eres realmente y qué tan relevante es lo que estás haciendo. Espejo alude a un poco de todo, sin dejar de lado a la cuestión más superficial.

-Es decir que te asumís narcisista.

-Claro, porque trabajo con mi imagen, a pesar de que la veo como una herramienta más que el centro de mi vida. La imagen es una herramienta que iré transformando con el paso del tiempo, no quiero depender de ella en el futuro. Por eso encuentro muy astutos a los Daft Punk, lograron desentenderse del asunto…. Hay gente mucho más narcisista que yo, claramente. Yo me siento dentro de lo narciso que puede ser un artista pop, no mucho más. Quiero decir, me gusta mostrarme tal como soy, en todo tipo de situación.

Espejo es un disco que amalgama a la perfección buen gusto expresivo y anclaje popular. Y entre los rasgos salientes, en primera instancia destaca un notorio desplazamiento lírico. “En otra era (el disco precedente), si bien las letras eran profundas, tocaban un tópico más liviano como el enamoramiento; bueno, el amor es poderoso y por algo existen tantas canciones que lo ponderan. Lo que quiero decir es que Espejo es un disco más profundo en el sentido de que refiere al hecho de estar solo hablándote a ti mismo; refiere a la cero interferencia”, concede.

Con respecto al andamiaje sonoro, Javiera Mena observa que aun habiendo trabajado con varios productores, Espejo es más elemental. “Aquí me atreví más, me solté más _revela_. Antes estaba más reservada, más en esa actitud de no querer soltar ante los productores. Ahora, en cambio, hay canciones producto de haber dicho ‘¿sabes qué? démosle nomás. Vaciemos, vaciemos’. Yo tenía la tendencia a muchos arreglos, a la superposición de melodías, a la armonización obsesiva… Era demasiado. Me deshice de eso y, en algunos casos, terminé dejando un bajo, una base y mi voz. Listo, me abrí más y me permití sonar más vacía”.

-Hay un nuevo contexto de música pop, con lo que llaman música urbana afectándolo todo. Al escuchar “Intuición” es claro que no te has resistido a ese ordenamiento. 

-Hacer canciones pop significa urdir diferentes estrategias, tocar diferentes estilos. Te da margen para jugar, para decir “ahora voy a hacer una canción ochentera, ahora otra medio reggaetón, después una súper electrónica”. Ese juego es producto de una libertad que otros géneros y culturas no tienen; yo  no me caso con nada. En mis discos siempre he tenido alguna que otra canción con el ritmo de dembow, sólo que ahora me nació con un single. Intuición responde a ese juego, y a la necesidad de tener una canción bailable de mid tempo. Me gusta el dancehall, el reggaetón…

-¿El trap?

-El trap no tanto porque es muy lento. Con el trap me pasa lo mismo que me pasaba con el trip hop, es una cosa de energía. Me gusta la música más arriba; y si necesito algo más lento, me tiro directamente al ambient.

Otra directriz

Si uno mira al mercado discográfico latinoamericano actual, que Javiera Mena firme para Sony representa una buena oportunidad para que vuelvan a sonar en la región canciones electropop, desvergonzadas aunque con alto contenido filosófico. O en otras palabras, para equilibrar ese eje centroamericano que ha crecido en base a sexismo y misoginia, y que sólo genera estrellas masculinas. “Es una región difícil para trabajar, porque artistas como yo no somos mainstream ni tampoco tan alternativos _sostiene_. Siempre nos mantenemos en ese limbo y cuesta desarrollarse desde allí. Ahora es el momento de atreverse e ir más a Colombia, a Argentina. Me encantaría poner un pie en nuevos territorios y mostrar la diversidad que tiene la música del continente. Me encanta el reggaetón, la música urbana, pero es bueno que se conozca otros exponentes. Hacen falta otras directrices”.

-¿Y te tenés fe para un plan de conquista?

-Me tengo fe pero no soy súper ambiciosa. Sé que hay muchas cosas de por medio en este asunto, que no lo convierten en previsible. Aun así, sí creo que puedo experimentar un crecimiento en esta etapa.

-Además, este plan de expansión se da en un contexto de empoderamiento femenino. ¿Te sentís abanderada de esta cuestión de decir “basta, hasta acá llegamos, basta de atropellos”? 

-Linkeo con que las mujeres agarren las perillas, se la crean. Estos cambios surgen por nosotras. Hay que luchar para imponer la gentileza de nuestro género, que es mágico y único. No me considero una abanderada de nada ni mi música es de protesta. Pero no me gustaría ser considerada un icono gay y,  sin embargo, lo soy.

-En Argentina está muy ardiente el debate sobre una ley que despenalice al aborto. ¿Cuál es tu posición?

-Por más que sea budista y considere que la vida no sé qué, por más que piense eso, las chicas van a seguir abortando. Entonces, el Estado debe intervenir y garantizar su bienestar. La salud tiene que ser para todos, el aborto tiene que ser gratuito y protegido.

-¿Qué te dejó en claro el incidente junto a Ale Sanz en Viña del Mar? ¿Te dañó, fue bizarro?

-Fue muy bizarro, y aprendí un montón de esa experiencia. Aprendí que la prensa puede ser muy cruel, sobre todo en el festival de Viña… Aprendí una frase que me dijeron por ahí que asegura que el error no existe sino que está en la cabeza de las personas para activar sus inseguridades. Me equivoqué, no hay que negarlo… Aun así, saqué mucho en claro de haber compartido escenario con Alejandro  de cómo me relacioné con los medios tras el incidente. Y aprendí a ponerme un escudo ante las redes sociales: para bien o para mal, no hay que estar tan pendiente de ellas. Son muy útiles, pero sea para la victoria o el peor de los desastres, no hay que entreverarse demasiado.

-¿Sos intuitiva?

-Lo soy. Me gustaría  seguir cultivando la intuición porque es algo… ¿Cómo explicarlo? La intuición es el pensamiento que sabe lo que necesitas, el que se anticipa a los desenlaces. La sabiduría que todos tenemos innatamente, cultivada. Yo tengo esos chispazos pero suelo perderlos al vivir en un mundo en el que todos te hablan al mismo tiempo.

-Por último, ¿qué artistas argentinos te resultan fundamentales?

-Soy muy fan de Juana Molina… También de Miranda!, de Leo García, de los Djs Pareja… Pero por sobre todo soy muy fan de Virus. En lo que respecta a las letras, siento que ellos me han  influenciado un montón.

Publicado en La Voz
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