“Leonora Carrington jamás se olvidó de los paisajes y las mitologías celtas de su infancia”

Leonora Carrington es considerada la más importante pintora surrealista mexicana. Nació en 1917 en Inglaterra y llegó a México en 1942, donde alcanzó, sin dudas, su madurez artística.

Carrington, de quien se acaba de inaugurar una importante muestra en el Museo de Arte Moderno de México, fue pintora, escultora, escritora y lectora. También tuvo incursiones en el teatro y el cine.

El inglés Josh Appignanesi estrenó mundialmente su película “Female Human Animal” (Mujer Humana Animal) en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI). La película se desplaza del documental a la ficción, de lo real a lo irreal, a lo erótico onírico, a lo surreal. Desplazándose del montaje de una muestra en el Tate Modern de Londres, y a partir de la pintura de Carrington, Chloe Aridjis, curadora de la misma y amiga de Appignanesi, se convierte en actriz llevando consigo a su gato y parte de su propia intimidad a la pantalla.

Aridjis es una reconocida novelista y fungió de curadora ya que ella tuvo una estrecha relación personal con Leonora Carrington.

“Mi papá es poeta mexicano y la conoció en los 70 y luego la volvimos a encontrar, a principios de los 90 porque compartíamos el mismo doctor. Un hombre que daba consultas gratis a artistas y escritores. Y un día nos encontramos en la casa de él y estaba Leonora, y nos invita al otro día a tomar el té el domingo. Y se volvió un ritual: cada domingo, hasta su muerte, tomábamos el té juntas en su casa”.

La película está filmada en el formato de video VHS, lo que imprime una textura y una paleta que altera también el mecanismo de percepción, no solo la constitución de la estética general de la obra. Aridjis repone, tal vez por su propia naturaleza, por su carácter romántico de otro tiempo, la figura distante de una mujer extemporánea.

Y todo esto, más el gato real de la protagonista, que se funde con una de las obras de Carrington en la película, cuentan a la gran pintora surrealista sin contarla, como si fuera todo fuera una excusa para pensar a partir de los objetos y los seres.

Pero el título deja claro que hablan de ella, una mujer que no se proponía sino integrar lo natural en una sola identidad, atravesando el océano y el tiempo.

Al comienzo de la película Chloe afirma “Leonora Carrington es una pintora inglesa que vivió en México”. En el presente muchos la reconocen como una pintora mexicana. Hay en la película un juego entre lo inglés y lo mexicano de Carrington, y entre lo europeo y lo mesoamericano en la película. ¿qué tan mexicana o qué tan inglesa es Carrington?

Josh: Lo interesante es que ella hace un viaje entre esos dos países y se genera una suerte de espejismo. Ella escapa en busca de romance y en la película eso se ve. Ella viaja de Inglaterra a México, y de algún modo nosotros la traemos de México a Inglaterra. En la película también vemos cómo se transmite ese diálogo entre generaciones de mujeres.

¿Cuánto del surrealismo que está presente en la obra de la madurez de Carrington tiene que ver con México?

Chloe: Muchos de sus cuadros más grandes y sus murales fueron pintados cuando ella ya estaba establecida en México. Pero en su obra siempre hubo un sincretismo. Jamás se olvidó de los paisajes y las mitologías celtas de su infancia. Creo que aunque no se conoce tanto en Inglaterra -mucha gente cuando trabajamos en su exposición ni sabía quién era- ella misma, hasta el final, era muy inglesa en su manera de ser, como persona y no solamente en su obra. Era tan inglesa que no puedo considerarla como mexicana, aunque sé que vivió ahí seis décadas y hubo elementos muy importantes en su pintura de allí.

¿Cómo conociste la obra de Carrington?

Josh: A través de Chloe. Yo no la conocía, hasta que ella empezó a hablar sobre Leonora y a trabajar en la curaduría de la muestra en el Tate. Yo pensé “genial, tal vez esta era la película que estábamos esperando para hacer juntos”. Podría ser un documental, tal vez una ficción, no tenía idea. Y cuando empecé a mirar el trabajo de Carrington entendí que eran sus imágenes las que impulsarían nuestro trabajo. Creo que después entendí sobre qué trata la película y sobre qué trata la búsqueda de Chloe mediante el arte. La obra de Leonora es tan rara, te abre a la mitad. Empezamos trabajando desde la realidad y terminamos en la fantasía. ¿Cómo se hace un documental sobre lo que está dentro del inconsciente y el corazón de una persona?

¿Cuando comenzó el trabajo para la muestra del Tate?

Chloe: Creo en 2014, pasé mucho tiempo en México buscando obra, porque hubo mucha que se prestó por primera vez para la muestra. Como el mural. Entonces fue al empezar la obra, instalarla, que Josh dijo “¿puedo filmarte?” y unas semanas después salieron las ideas, y al final se le ocurrieron tantas que terminó siendo prácticamente una ficción.

Es interesante el manejo de lo plástico en la película, ya sea en el formato del cuadro, el soporte de grabación, la textura y el color ¿por qué trabajaron de ese modo?

Josh: Muchas razones. Es un romance. Y si sos romántico en estos tiempos estás desencajado. Soñás con el futuro o el pasado, pero con no el presente. El formato que usé son los años ‘80, mi nostalgia, mi infancia. Esta misma nostalgia creo que Chloe la construye con su personalidad.  Así da vida a este formato y esta textura, porque ella está fuera del tiempo. Creo que la textura romántica te transporta a otro lugar. Una estética de los ‘80, que fue nuestro período romántico.

Hay también un interesante vínculo entre el trabajo del contraste y la saturación con la pintura de Carrington ¿buscaron relacionar la paleta de la película y con la de las pinturas?

Josh: Sí, claro. Es difícil de filmar una pintura. Integrarlas en una película, son dos lenguajes distintos. Cuando filmás una pintura es horrible, no te transporta. Yo estaba intentando hacer las dos, y este video es una forma de hacerlo: todos viven dentro de las pinturas. Chloe está dentro de ellas.

¿Cómo fue actuar en la película, que sería un documental y terminó siendo una ficción?

Chloe: Jamás en mi vida quise actuar ni pensé que iba a actuar. Pero se dio de una manera tan natural que no resistí. Si Josh me hubiera dicho que iba a trabajar como actriz en un largometraje, no sé cómo hubiera reaccionado. Pero como fue mutando y evolucionando, y filmamos por intervalos, no era parte de mi vida cotidiana. Para mí fue un proyecto lateral en colaboración con un amigo. De todos modos, también siento que en la vida es importante vivir estos retos creativos y psicológicos, porque para actuar en una película con tu propia identidad tenés que estar un poco incómodo.

Como narradora que sos ¿participaste de la construcción de la historia?

Chloe: Muy poco. Él se basó en conversaciones que habíamos tenido.

¿Cómo fue que encontraron la manera de integrar los personajes de las pinturas a la historia y construir un lazo entre el gato y los personajes de Carrington?

Josh: Es una buena pregunta. Simplemente pasó. El gato de Chloe se prestó, fue perfecto para la película. Es muy difícil de decir esto: no fue intelectual, fue una cuestión de sentimientos. Había dos pinturas en particular que tuvieron resonancia femenina, y se convirtieron una suerte de repetición. Hay una versión de la película que tiene muchas más pinturas, y que tiene más repeticiones del inconsciente. Pero nos quedamos con dos, nos pareció más poderoso.

La película, está muy vinculada al surrealismo cinematográfico europeo. Pensando en que Carrington es inspiración, uno podría pensar en que hay cierta mixtura entre aquello que aparece con Buñuel o incluso en ciertas imágenes de “Que viva México” de Eisenstein. ¿Cuánto conocían del surrealismo en el cine? ¿pensaron previamente entre los vínculos entre el surrealismo en el cine y los vínculos en el surrealismo de Carrington?

Josh: Conocía solamente un poco. Algo de inspiración aportaron Hitchcock, Buñuel y sobre todo Maya Deren.  “Measures of the afternoon” fue muy importante para mí, porque Deren es una mujer surrealista. El resto son muy masculinas. Pero ella es la versión femenina del surrealismo en el cine. Es muy poco claro qué sucede y eso es muy seductor.

Chloe: Fue saliendo. Cuando Josh hacía la película, estaba buscando resonancia en las imágenes en las imágenes de Carrington. Eso es lo mágico: este fue un proceso inconsciente. Cuando hacés una película generalmente escribís y después la filmás. Pero no suele haber mucho espacio para el descubrimiento. En esta película simplemente empezamos filmando y descubriendo a Leonora en el proceso.
En mis novelas -porque Josh se inspiró en momentos de mis novelas- hay algo que es la coexistencia de lo fantástico con lo cotidiano. Y eso en mi obra está. Para Leonora lo fantástico y lo cotidiano también convivían, ella casi no lo distinguía. Ella no lo inventaba, ella lo veía. Ella pintaba lo que veía.

Josh: ¿Por qué ahora el surrealismo? ¿Por qué de repente es significativo para mí? Yo pienso que estos tiempos nos determinan mucho: una postura política, un género específico. Pero cuando abrís las puertas del inconsciente, del deseo real, pasan otras cosas. Esta película usa al surrealismo para plantear la posibilidad de esa apertura.
Durante la realización de esta película pasaron cosas políticas muy importantes, como el #MeToo, Times Up, la llegada al poder de Trump. Nos dimos cuenta que teníamos una película que es exactamente sobre esto. Una mujer en un mundo de varones, tratando de definirse en contra del patriarcado. Este es el tema de la película. Y Leonora hizo esto mismo hace 50 años. Todas las generaciones despiertan en este sistema y lo desafían. La película es una definición de una generación de mujeres creadoras, poderosas, reticentes a definirse por un sistema o período. Y espero que le hable a este momento histórico.

 

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