Festival campesino por la paz

Saberes, música y productos del campo

No termina de despuntar el sol en el horizonte, pero el cacarear de los gallos va acabando poco a poco con la tranquilidad de la noche. El ritmo de las tamboras, las maracas y el dulce canto de una mujer despiertan a propios y visitantes en la vereda Puerto Nuevo Ité. La Cooperativa, como se conoce esta vereda perteneciente al municipio de Remedios, en Antioquia, transformó durante dos días su cotidianidad para ser anfitriona del Segundo Festival Cultural y Ambiental de la Zona de Reserva Campesina (ZRC) del Valle del río Cimitarra.

En medio de lo que sería la plaza principal de esta vereda se erigió años atrás un simbólico monumento para recordar y rendir un sentido homenaje a las víctimas que dejó el conflicto armado durante décadas. El Festival Campesino sirvió como escenario también para reunir a las comunidades, recordar a sus muertos, restaurar el monumento y hacer un llamado a las autoridades y los sectores armados por garantías de no repetición. Hombres, mujeres, niños, niñas y ancianos se unieron en un solo abrazo de solidaridad y, bajo un cálido sol que siempre acompaña a la región del Magdalena Medio, con lágrimas en sus ojos, pero con esperanza en sus corazones, gritaron al unísono: “¡Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio, toda una vida de resistencia!”.

La protección del medio ambiente, un legado para las nuevas generaciones

Este es un encuentro de fraternidad y de unión en el que convergen comunidades campesinas que hacen parte de la ZRC, no sólo de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC), sino también de otras organizaciones amigas que le apuestan al proceso que se viene desarrollando para la protección de esa porción de selva virgen denominada “Línea Amarilla”. Por esta razón se llevó a cabo la proyección del documental que lleva el mismo nombre y que fue producido por la Agencia Prensa Rural.

Aunque el lanzamiento de este audiovisual ya se había realizado en Bogotá, ésta fue la oportunidad para que las comunidades se vieran en la pantalla grande y fueran testigos del reconocimiento que les quisimos hacer con el largometraje por su ardua labor en la preservación de la naturaleza.

Otro objetivo de este festival es realizar un intercambio directo entre campesinos de los productos ecológicos que se obtienen de la tierra y de los animales cuidados con esmero. A la par de las presentaciones culturales y políticas que se desarrollaban en la tarima principal, se exponían en diversos puestos las semillas y brotes autóctonos, así como algunas frutas y hortalizas foráneas que se pueden adaptar a las condiciones climáticas y del suelo para ser cultivados en la región.

Además de los ya tradicionales productos de la ecofinca bufalera de la ACVC, como hamburguesas, chorizos, salchichón y carnes de estos bóvidos; en esta ocasión se trajeron también productos como café y chocolate orgánicos, sembrados sin químicos, para ser comercializados. Se trata de artículos a los que el campesino le puede imprimir un valor agregado sin necesidad de intermediarios. Así se evita “vender los productos a como nos lo quieran pagar y comprar insumos a como nos pidan”. Estas fueron las palabras de explicación de Hernando Guerrero, agricultor del corregimiento Cerro Azul, quien lidera este proceso productivo en su comunidad e intenta impulsar su nueva marca Sello Azul, a propósito de este hermoso paraje del municipio San Pablo en el sur de Bolívar.

Foto: Cindy Lopera- APR.

La mujer es protagonista, los niños aprenden

Irene Ramírez, presidente de la ACVC, dejó en claro durante la instalación formal del evento que se trataba de un espacio “para encontrarnos en nuestras propias vivencias, en nuestra propia cultura, nuestras propias semillas; pero también para encontrarnos en las luchas y en la defensa de nuestro territorio. Con el compromiso de que estos Festivales Campesinos puedan mostrar mucho más al mundo sobre el nivel organizativo de los campesinos a pesar de haber sido desterrados; seguiremos fortaleciendo estas aldeas campesinas”.

Este es un proceso en el que se ha ido fortaleciendo el papel de la mujer campesina y su participación en las instancias deliberativas de sus comunidades. Así lo confirma Francia Duque de la vereda Ojos Claros. Ella es una importante líder en su comunidad, hace parte de la junta de acción comunal, en donde cumple un papel activo y participativo; pero además se decidió para participar en el concurso de ensillar bestias como parte de los juegos tradicionales de la región, además de la carrera de costales y el premio en la vara.

Aunque su empeño no fue suficiente para hacerla acreedora al primer premio, sí alcanzó uno de los mejores tiempos en la ensillada y sirvió como ejemplo para otras mujeres que ahora saben que sus aportes son tan valiosos tanto dentro como fuera de sus hogares. Los compromisos que dejó el panel sobre mujer campesina fueron el fortalecimiento de los comités de mujeres al interior de cada comunidad, el ensanchamiento de los lazos familiares para compartir las labores del hogar y la cualificación mediante capacitaciones para mujeres; así lo comunicó Francia Duque.

El evento no podía culminar sin la participación de los niños y niñas de la región. Con sus caritas pintadas con motivos de los animales que han logrado sobrevivir gracias a la protección de la Línea Amarilla; con pitos, globos, tambores y alegría, recorrieron las pocas calles de la vereda para contagiar a los grandes de esa inocencia y curiosidad propia de los más pequeños. Se vivió así el “Carnaval Infantil Campesino”.

Foto: Cindy Lopera- APR.

El sol repunta otra vez en el horizonte. Con la nueva mañana retornará lentamente la tranquilidad a Puerto Nuevo Ité. Las tablas de madera que sirvieron la noche anterior para bailar al ritmo de las tonadas campesinas, albergan ahora los costales y maletas de las delegaciones que acudieron al encuentro de un nuevo Festival Campesino. Aunque el río se lleva las lágrimas y los malos momentos, “nunca olvidamos a nuestros muertos, siempre los llevamos en nuestros corazones y siempre vivirán allí”, fueron las palabras de Francia Duque frente al ahora renovado mural en homenaje a las víctimas.

El anhelo de paz se siente como nunca en el ambiente. Este tipo de encuentros permiten el intercambio también de historias de vida y aunque son muchas las iniciativas de las comunidades para salir adelante, superar este triste capítulo de la guerra y dar a conocer sus productos y sus experiencias; esto sólo será posible en la medida en que se viva realmente la implementación de los acuerdos de paz. Cuando las palabras se materialicen en hechos y del desarrollo se puedan beneficiar las comunidades rurales, cuando quienes más padecieron el conflicto puedan contar con viviendas dignas, con hospitales y escuelas y con vías adecuadas para comercializar sus productos.

Prensa Rural

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