Multitudinario acto cultural para reivindicar el Museo de la Memoria

La unidad en los DDHH: multitudinaria asistencia en el Museo de la Memoria para remarcar que la violencia en dictadura no admite dobles lecturas

Una multitudinaria asistencia tuvo este miércoles el «Acto por La Memoria y los Derechos Humanos», en
la explanada del Museo de la Memoria.

El evento artístico fue convocado inicialmente para pedirle la renuncia al ahora ex ministro de Cultura,
Mauricio Rojas. Aunque el ex parlamentario sueco alcanzó a estar en el cargo apenas un fin de semana,
el mundo de la Cultura y los Derechos Humanos decidió realizar de todos modos el acto, para dejar en
claro que la memoria y los derechos humanos siguen siendo una de las expresiones de cohesión social
que caracterizan al Chile contemporáneo. Del mismo modo, el evento sirvió para remarcar que la
protección de los derechos y la memoria sobre las graves violaciones que se produjeron durante la
dictadura de Pinochet, no admiten dobles lecturas ni otros puntos de vista.

Bajo el hashtag #YoProtejoLaMemoria, los asistententes volvieron a condenar las palabras del ex
ministro de Cultura, que calificó al Museo de «montaje» y de una «desvergonzada y mentirosa» visión de
la historia, pero, junto a ello, el evento sirvió para protestar por la excarcelación hace dos semanas de
siete ex agentes de la dictadura que estaban condenados por crímenes de lesa humanidad. Una decisión
de la Corte Suprema que ha sido criticada fuertemente por amplios sectores de la sociedad.

El senador y ex candidato a la Presidencia, Alejandro Guillier, que estuvo en la convocatoria, señaló a los
periodistas que «la inmensa mayoría de los chilenos entiende que el Museo de la Memoria es para
honrar a los que cayeron como víctimas de la acción terrorista del Estado. Esto no es un museo
histórico», recalcó.

Villa Cariño, Manuel García, Quilapayún, Inti Illimani Histórico, Claudio Narea, Illapu, Ana Tijoux,
Fernando Milagros, Inti Illimani y Los López, fueron algunos de los artistas que estuvieron presentes en
la jornada.

El Mostrador


Director del Museo de la Memoria por masivo acto: La gente quiere defender su memoria

Francisco Estévez, director ejecutivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, afirmó que la gran convocatoria que tuvo el multitudinario acto cultural y de desagravio este miércoles tras los polémicos dichos del ex ministro de las Culturas Mauricio Rojas demuestra que «la gente quiere defender su memoria».

La organización estimó en cerca de 10 mil el número de asistentes a una jornada que estuvo animada por más de seis horas de música, que contó con la participación del poeta Raúl Zurita -el primero en poner el alerta al mundo de las culturas y las artes-, Ana Tijoux, Illapu, Inti-Illimani y Quilapayún, diversas organizaciones de derechos humanos, entre muchos otros.

«La gente quiere defender su memoria, porque es su derecho. La gente quiere saber que las víctimas de la represión de la dictadura, su recuerdo, su memoria, va a ser custodiada», destacó el director.

Estévez remarcó que «hay mucha dignidad en juego, hay muchos valores éticos que están acá reuniéndonos. El Museo es un símbolo, la causa, la verdadera causa, es la defensa incansable de los derechos humanos».

«La impunidad está presente en Chile»

La presidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, apuntó que «el tema no es defender el museo, que se haya ido Rojas o que mañana logremos que se vaya (el canciller, Roberto) Ampuero. El tema de fondo es que la impunidad está presente en Chile y es ello lo que debemos combatir».

«La impunidad permite esta aberración, pero ya no más ‘en la medida de lo posible’, pero ya no más negociando con el enemigo, estamos por verdad total y por justicia plena», añadió la dirigenta.

En tanto, Raúl Zurita afirmó que «somos un pueblo, tenemos nuestra historia, nuestras tragedias, nuestras grandes esperanzas, tenemos la poesía, tenemos los cantos, y si nos abrazamos con unidad no van a pasar esta visión fascista que está imponiéndose. La alegría y la esperanza es sin odio y es de acogida por un país más solidario, más inclusivo, más igualitario, un país más bello».

Pese al calor, más de 15 mil personas fueron las que asistieron a este acto que finalizó con la presentación conjunta de Inti Illimani y Quilapayún.

Cooperativa


El dilema de la memoria

Por Jaime Coloma

El dilema de la memoria

A raíz de lo ocurrido tras el cambio de gabinete del actual gobierno del presidente Sebastián Piñera, donde se incorporaron nuevos rostros políticos a las carteras de Medio Ambiente y Cultura – a Educación se traspasó la que fuera hasta ese minuto ministra del Medio Ambiente, Marcela Cubillos-, saltó a la palestra un verdadero cuestionamiento metafísico que saca a relucir la evidente división ideológico moral y emocional que se había escondido y/o negado hasta ese minuto. No hablar de ciertas cosas no hace que esas “cosas” dejen de existir ni dejen de molestar.

Dada la relevancia mediática que en general tiene la cartera de Cultura probablemente jamás se pensó que ésta iba a desarrollar uno de los conflictos más relevantes del actual gobierno, poniendo en el tapete un problema filosófico socio cultural que deja en evidencia cómo la problemática de la memoria y nuestra historia reciente respecto a los crímenes perpetrados en la dictadura y sus consecuencias no sólo no se han solucionado, sino que por el contrario, han profundizado la herida que un hecho de estas características genera.

Las palabras del, a estas alturas, ex ministro de cultura Mauricio Rojas Mullor donde deja por escrito en su libro “Diálogos de conversos” publicado el 2015 que el Museo de la Memoria es un montaje, dejan entrever como no hay conciencia real de lo que significa la problemática de la memoria y la necesidad de entendimiento respecto a ésta.

“Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”, expuso.

Rojas Mullor, sin quererlo dejó en evidencia un conflicto que va más allá de sus dichos y que tiene que ver con la capacidad real de resolver emocionalmente los crímenes de lesa humanidad cometidos después del golpe de estado de 1973.

Al parecer la sociedad chilena hizo una especie de borrón y cuenta nueva a partir de la vuelta a la democracia estableciendo la idea del perdón y el seguir adelante sin resolver ni curar lo que ocurrió durante esos años. Es así como, más allá de los gestos concretos reparativos, que sin duda sirven, el tema realmente no se ha hablado ni elaborado como debiera para avanzar en la construcción de una sociedad sólida, que más allá de diferencias ideológicas, permita armonizar su quehacer constructivo para establecer cimientos de un futuro sólido, inclusivo y desarrollado.

Sin duda alguna que resultan complejas las ideas objetivas de historia, contextos y memoria, ya que todos estos conceptos dependen de las miradas de quienes los explican. Hace mucho escuché que la historia la escribían los vencedores y resulta obvio que la reciente historia de Chile aún no ha sido escrita ya que, la evidente división establecida en nuestro país desde el golpe militar y la majadera insistencia de un porcentaje de la ciudadanía que plantea que es mejor no hablar de ciertas cosas, hacen que los conflictos no se resuelvan. Demás esta recordar que todo problema comienza a solucionarse desde la elaboración, la discusión y el pensamiento constante de la problemática a resolver. Negarlo es hacer que la herida cada día se infecte más y más sin que nos demos cuenta.

Otro ejemplo de lo necesario que es empezar a conversar con altura de miras la problemática de la memoria y de los crímenes de lesa humanidad, fue lo ocurrido hace unos días en el matinal de Mega “Mucho Gusto” donde un incómodo Alejandro Goic hace mutis por el foro para no toparse con la cantante y panelista del programa Patricia Maldonado (auto definida como una pinochetista acérrima) quien hacía pocos días también, había defendido los dichos del Diputado UDI Ignacio Urrutia contra las víctimas de la dictadura. En esa ocasión el connotado actor sostuvo que su problema no era de índole ideológico sino emocional. “Ella defiende a quien asesino a mis amigos personales”, dijo el artista en entrevista con CNN Chile dejando en evidencia como el asumir los hechos ocurridos entre 1973 y finales de 1989/90 sería una forma de sanar y reparar el daño desarrollado por el genocidio en Chile.

Lo sorprendente de todo esto es como a raíz de estos hechos que podrían permitir el dialogo, la necesaria reparación y la verdadera solución al conflicto nacen voces apelando al empate y a la negación de los mismos, dejando entrever que un porcentaje de nuestra sociedad se sigue sosteniendo en la negación como si esto de alguna manera hiciera mágicamente que lo ocurrido durante esos años no existiera más…pero, lamentablemente si pasó.

El Desconcierto

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