Reabre la Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura Ruth Hernández Torres reabre sus puertas

El espacio riopredense entrará en funciones luego del reclamo de residentes y artistas

Luego de un año cerrada, la Casa de la Cultura Ruth Hernández Torres, en Río Piedras, abrió finalmente sus puertas este mes gracias al esfuerzo de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, que ahora estará a cargo del manejo de este centro cultural.

La antigua casona, ubicada entre la esquina Ponce de León y la calle Georgetti, es propiedad del municipio de San Juan que por los pasados 17 años ha estado a cargo del manejo de la casa. Hace dos meses, sin embargo, el municipio de San Juan le propuso a la Junta Comunitaria un acuerdo de coadministración tras la insistencia de la misma organización en reabrir este importante centro. Luego de una reunión entre los residentes de la zona y la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, surgió esta oferta que la comunidad recibió con los brazos abiertos.

Zenia González Clemente, presidenta de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, compartió que el sueño de los que abogaron por el rescate y reapertura de esta casa hace más de dos décadas siempre fue que la comunidad administrara el espacio, como ha sucedido ahora. El acuerdo de coadministración -que aún no se ha firmado- establece que el municipio se encargará del pago de agua y luz del espacio por los primeros cuatro años y la Junta Comunitaria del mantenimiento y todo el manejo de la casa, incluyendo el pago de empleados. Una de las obligaciones que establece el arreglo es que se tienen que ofrecer servicios gratuitos para la comunidad, según explicó González Clemente.

“Río Piedras no tiene un centro cultural comunitario y cuando se gestó la idea de esta casa se soñaba con un centro comunal para Río Piedras, así que este es el sueño de muchos años de la profesora Ruth Hernández Torres, quien estuvo liderando este proyecto de rehabilitación por muchos años. Esto era una casa abandonada y para ese entonces la profesora Hernández Torres y el grupo que trabajaba con ella lograron que se comprara la casa, se rehabilitara, para convertirla en el centro cultural comunitario de Río Piedras. Pasaron muchas administraciones y todas secuestraron la casa y ninguna quiso dársela a la comunidad, hasta ahora”, expresó González Clemente.

La líder comunitaria y residente de Río Piedras admitió que se será un gran reto el administrar el proyecto porque no cuentan con ingresos recurrentes ni fondos para llevar a cabo las funciones. Pero, en cambio, tienen un gran equipo de voluntarios y aliados con los que están trazando estrategias para lograr allegar fondos y continuar con el trabajo que se había iniciado bajo Gisela Rosario y Helen Ceballos, pasadas coordinadoras de la Casa de Cultura Ruth Hernández Torres.

“Tenemos que lograr que en estos cuatro años la Casa produzca para poder autosostenerse, para poder pagar el mantenimiento de la casa y los gastos que sean necesarios”, dijo, toda vez que señaló que las metas no son imposibles, pues como parte del acuerdo pueden rentar la propiedad para actividades privadas,así como para conciertos y espectáculos.

“El dinero que ingrese será utilizado para el mantenimiento de la casa, para poder sostenerla, y para tener quizás algunos empleados porque esto antes tenía tres empleados y ahora no tenemos ninguno porque no tenemos dinero para pagar. Por eso vamos a depender mucho de voluntarios y voluntarias que den su tiempo para poder trabajar este proyecto que sería el proyecto cultural para el centro urbano de Río Piedras”, estableció González Clemente.

Retoma la agenda cultural

La única empleada que actualmente tiene el centro cultural es Raquel Vázquez, nueva coordinadora de la Casa Ruth, quien ofrece su servicio por una alianza que hizo la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras con el Instituto Tercera Misión y la Universidad Carlos Albizu. Su salario lo cubre el programa AmeriCorps.

Vázquez está concentrada en darle continuidad a este proyecto cultural gestando diversas actividades para la comunidad riopedrense y para el público general. Desde su llegada, y en comunicación directa con Zenia González Clemente y los miembros de la Junta Comunitaria, el espacio se ha abierto para diversas actividades, desde reuniones comunitarias, ensayos teatrales y conferencias.

“Ya hemos generado algunas actividades, como la que tenemos próximamente que es un coloquio de masculinidades que se celebrará del 22 al 24 de octubre en coordinación con la maestría de Gestión Cultural de la Universidad de Puerto Rico. También tendremos un cine foro, un conversatorio de género y raza que coordina el Programa de Estudios de Género de la Universidad de Puerto Rico y tenemos a la Colectiva Feminista que ha celebrado sus reuniones aquí”, adelantó sobre la oferta actual de la Casa, la cual está abriendo exclusivamente para las actividades que se realizan.

Vázquez dijo que la meta es poder abrir todos los días de la semana y ofrecer las clases gratuitas de arte para la comunidad, que es algo que los residentes de la zona han estado reclamando. Eso sucederá tan pronto se firme el acuerdo final de coadministración con el municipio de San Juan.

Mientras tanto, Vázquez sigue trabajando buscando voluntarios y recursos que quieran y puedan brindar sus servicios gratuitamente o por intercambio, en lo que se consiguen fondos.

La tarea no ha sido difícil, pues desde que se anunció en las redes sociales la reapertura del espacio han sido decenas de personas que han escrito para saber cómo puedes colaborar y para celebrar allí sus actividades. Tanto es así, que el centro está con la agenda llena para este y el próximo mes y siguen recibiendo peticiones.

“Me interesa continuar esos esfuerzos que ya habían comenzado y también continuar trabajando con la gente que ya tiene un vínculo con la comunidad y saben cuáles son las necesidades”, sostuvo la joven, quien es egresada de la maestría de Gestión Cultural del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

“Río piedras no está muerto”

Zenia González Clemente, por su parte, agregó que parte fundamental del proyecto es tomar en cuenta las voces de los residentes de la zona, específicamente de los ocho barrios que componen el casco urbano de Río Piedras y que tienen participación en la Junta Comunitaria. Desean, además, que los otros sectores de la zona, compuesto por comerciantes, estudiantes, propietarios de edificios y el sector religioso, también participen de esa toma de decisiones.

“Nosotros queremos que esto sea lo que siempre fue, un centro comunitario y cultural para la comunidad, y que desde aquí se pueda desarrollar un programa de calidad cultural para todo Río Piedras y para todo Puerto Rico. Cuando la gente piensa en actividades culturales grandes nunca piensa en Río Piedras como un destino y este puede ser un destino para proyectos culturales de importancia. Queremos dar cine, queremos hacer cosas y que la gente pueda venir a hacer cosas. Queremos que este sea un espacio para el desarrollo cultural no necesariamente costoso sino accesible”, expresó la líder comunitaria, quien reiteró que a diferencia de lo que muchos creen “Río Piedras no está muerto”.

Señaló que hay áreas bien deprimida económicamente, como el Paseo De Diego, pero hay otras con gran movimiento como la avenida Universidad, la calle William Jones y la Plaza del Mercado. Mencionó como uno de los problemas principales de la zona, la cantidad de estructuras vacías y abandonados, cuyos propietarios no aparecen o son irresponsables.

“Tienen edificios en desuso, no los cuidan, no los mantienen y son grandes esqueletos. Y a pesar de eso, los venden a precios exorbitantes. Es una lucha bien grande que tenemos y uno de los mayores estorbos para la rehabilitación son los propietarios ausentes que no son responsables”, dijo.

Ante ese escenario, la reapertura de la Casa de la Cultura Ruth Hernández Torres es vital porque brinda calidad de vida a los residentes y ofrece servicios y actividades culturales que ayudan a poblar nuevamente la ciudad, lo que redunda en beneficios económicos para la zona.

“Tan pronto firmemos el acuerdo vamos a inaugurar la Casa propiamente, pero mientras eso sucede, hemos querido abrir porque lo que queremos es que se use nuevamente el espacio y que sea el centro cultural que siempre soñamos”, concluyó González Clemente.

El Nuevo Día

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