Silvio Rodríguez y León Gieco homenajearon a las Abuelas de Plaza de Mayo

Texto: Daniel Cholakian / Fotos: Lucas Vallorani 

En un escenario vacío coronado por una simbólica obra de la artista plástica Viviana Bellotti, ingresó León Gieco para abrir el festejo por el 41 aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo. El músico argentino mantiene desde hace más de 35 años su compromiso con la lucha de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Mientras presentaba sus canciones, Gieco recordó cómo comenzó su acercamiento a los organismos de Derechos Humanos. Así también habló de Mercedes Sosa y de su importancia como referente en el retorno de la democracia. A ella también refirió al cantar, de un modo brillante, Cinco siglos igual.

La Sala Martín Coronado del Teatro General San Martín en Buenos Aires estaba colmada. Sus más de 1000 butacas no alcanzaron para todos aquellos que deseaban compartir de las Abuelas su nuevo cumpleaños. En ese gran escenario y acompañado por Luis Gurevich al piano, Gieco cerró su participación recordando a Santiago Maldonado a través de la canción que compuso para la película El camino de Santiago. «¿Qué hicieron con Santiago?” preguntó el músico argentino para concluir su participación. Luego de eso Lorena Battistiol, que busca a su hermano apropiado durante la dictadura, y Manuel Gonçalves, nieto que recuperó su identidad, entregaron a León el pañuelo de las Abuelas de Plaza de Mayo, emblema de su lucha.

Agradecimientos y homenajes

Battistiol y Gonçalves, que cada año conducen los festejos, dieron lugar luego a los agradecimientos a las instituciones públicas y organizaciones gremiales que ayudaron a que el evento pudiera concretarse. En las plateas estaban presentes nietos, abuelas, madres y familiares que llegaron de todo el país. En ese momento institucional, recordaron a las seis Abuelas que fallecieron durante el último año, entre las cuales estuvo María Isabel Chicha Mariani, primera presidenta de la Asociación. Chicha que falleció sin encontrar a su nieta Clara Anahí, secuestrada por la dictadura militar. Hubo también un recuerdo especial para la abuela Raquel, una de las fundadoras de Abuelas e integrante del primer grupo de Madres de Plaza de Mayo. El vídeo que presentaron con su testimonio fue uno de los muchos momentos de emoción que tuvo la jornada.

Para dar también su testimonio el actor Martín Slipak presentó el monólogo que lo tuvo como protagonista en la edición 2017 del ciclo Teatro por la Identidad. El ciclo, que comenzó en el año 2000 y fue esencial para la difusión de la búsqueda de las Abuelas, tuvo a Slipak, por entonces de 11 años, como un actor siempre presente. En reconocimiento de su colaboración recibió el simbólico pañuelo.

Las cantantes menos pensadas

Durante el último año fueron cuatro los nietos que recuperaron su identidad gracias a la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo, el trabajo del Banco Nacional de Datos Genéticos y otros organismos del Estado. Entre ellos se cuenta Adriana Garnier Ortolani, que además pudo conocer a su abuela Blanca. Ambas fueron protagonistas de la última campaña audiovisual que cada año se producen para acompañar la búsqueda. En el escenario ambas cantaron un tango juntas, porque el canto es una pasión compartida que descubrieron luego de su amoroso encuentro. Aplaudidas de pie, abuela y nieta contaron de la importancia de la recuperación de la identidad. Adriana habló de su felicidad y la importancia de colaborar con la difusión, con la búsqueda, con trasmitir el valor que tiene la verdad para quien recupera su identidad.

Cuba presente

Antes del cierre con la presencia del cantautor cubano Silvio Rodríguez –cuya presencia fue una sorpresa para la mayoría de los presentes- el coro Vocal consonante cantó dos de sus temas, haciendo una gran versión de su clásico Canto arena. El propio Silvio entró al escenario a saludar al director y a cada uno de los miembros del coro luego de esa interpretación.

Sin mediar palabra el reconocido artista cubano comenzó a cantar. Luego de cantar, y diciendo que aún siente temor al entrar al escenario, afirmó que la invitación a participar de ese festejo le resultaba un honor y que se sentía muy emocionado. La política apareció en sus canciones y sus palabras, con Viene la cosa –y la cosa en el mundo viene mal, dejó en claro Silvio- y Tonada del albedrío. Cerró su pequeño set de canciones, que incluyó un bis reclamado por un público de pie, con dos clásicos: Solo el amor y Pequeña serenata diurna.

Silvio Rodríguez recibió también, en este caso de manos de Estela de Carlotto presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, el pañuelo símbolo de los 41 años de lucha incansable.

Las lágrimas se convierten en lucha

Sobre el final, y ya con las abuelas, los nietos, los hermanos y los bisnietos en el escenario, la presidenta de la asociación dijo unas palabras a propósito de este festejo. Resaltó la importancia de continuar con la búsqueda, pues aún quedan muchos nietos por identificar, y aseguró que lo trascendente de la tarea que llevan adelante el legado para las generaciones siguientes. No solo en el caso de las batallas por los Derechos Humanos, sino por todos los derechos que los pueblos reclaman. “Nos quisieron matar y nos sembraron” aseguró Carlotto.

León Gieco asumió por su propia cuenta el final artístico del acto, invitando a todos los presentes a cantar la canción Como la cigarra, de la argentina María Elena Walsh. A capella el público se sumó a las estrofas que invitan a la resistencia y continuidad de la lucha:

Tantas veces me mataron
Tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí resucitando
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal
Porque me mató tan mal
Y seguí cantando

Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra

Tantas veces me borraron
Tantas desaparecí
A mi propio entierro fui sola y llorando
Hice un nudo del pañuelo pero me olvidé después
Que no era la única vez
Y seguí cantando

Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra

Tantas veces te mataron
Tantas resucitarás
Cuántas noches pasarás desesperando
Y a la hora del naufragio y a la de la oscuridad
Alguien te rescatará
Para ir cantando

Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra

 

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