Diez años Bajo Tierra

p Edith Espinosa (en primer plano), Gizella Garciarena (al centro) y Enrique Mejía, editores del sello Bajo Tierra.

La editorial independiente Bajo Tierra cumple 10 años

Por Ángel Vargas

Servir de vínculo y recurso para los que hoy insisten, sueñan, luchan y buscan construir una mejor sociedad constituyen los lineamientos de Bajo Tierra Ediciones, sello independiente que cumple 10 años.

Luego de participar en su primera feria del libro, del 23 al 25 de octubre pasado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la casa editora prosigue los festejos con la presentación de su más reciente título, Los desbordes desde abajo: el 68 en América Latina, de Raúl Zibechi.

Esa obra del colaborador de La Jornada fue comentada el martes en la Escuela Nacional de Antropología e Historia; y hoy a las 13 horas será presentada en la sala Lucio Mendieta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la máxima casa de estudios por la escritora Francesca Gargallo y el periodista Luis Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada.

Iniciativa de un colectivo

Bajo Tierra Ediciones nació en 2008 como una iniciativa editorial de la organización política Jóvenes en Resistencia Alternativa, agrupación que desde 2017 está en proceso de transición hacia otro colectivo, cuyo nombre es Comunidad, autonomía y libertad (Comunal).

Según Gizella Garciarena, una de los fundadores de ese sello, éste surgió del interés de los integrantes de ese colectivo por visibilizar la voz de los pueblos y personas en lucha.

‘‘Es un proyecto colectivo, autónomo y autogestivo, de la necesidad y el deseo de provocar el encuentro de diálogos y saberes, de cultivar la desobediencia: del esfuerzo de desbordar, dislocar y reconstruir el pensamiento dominante, de experimentar en las formas, las prácticas y los lenguajes, de enlazar la construcción de múltiples mundos autónomos. Otras ventanas para mirar nuestro mundo: la teoría y la reflexión como momentos de la lucha.”

Enrique Mejía, otro de los editores, añade que la base de este esfuerzo editorial se deriva de un proyecto político más amplio que se sustenta en los principios de la autonomía, el anticapitalismo, la horizontalidad y la autogestión.

‘‘La idea es promover los movimientos con los que nuestro proyecto político tiene relación, sobre todo los ligados a la autonomía. Todas esas son las temáticas que nos interesan y a partir de ellas es como vamos discutiendo y discerniendo lo que publicamos.”

 

Son temas relacionados con diferentes luchas, entre ellas las indígenas, contra el despojo y las urbanas, así como movimientos sociales, experiencias anticapitalistas y críticas al progresismo, precisa Edith Espinosa, integrante también del comité editorial.

Para los tres editores resulta esencial aclarar que el propósito del sello Bajo Tierra Ediciones no es hacer negocio y como testimonio destacan que varios de sus títulos conservan los mismos precios de hace 10 años, algunos incluso son gratuitos y la mayoría está disponible para su descarga en formato pdf en Internet.

Sin afán de lucro

‘‘Queremos difundir el material que producimos, contar con lo necesario para seguir publicando y que la editorial siga existiendo. Siempre buscamos dar el precio más accesible al público. Es parte del proyecto: lograr la accesibilidad y ser un producto masivo mas no comercial que busca lucro”, explican los ditores.

Puntualizan que gran parte de la venta de sus libros se hace mediante su sitio web (bajotierraediciones.org), aunque también están disponibles en algunas librerías de la Ciudad de México, Chiapas y Oaxaca.

La editorial cuenta a la fecha con 17 títulos en su catálogo, a los cuales se sumará otro en breve y planea incursionar a mediano plazo en el formato electrónico y en 2019 el reto es publicar cinco nuevos títulos.

Bajo Tierra Ediciones acudirá a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que comenzará el día 23, de la mano del sello Traficantes de Sueños, de España.

Jornada

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