Entrevista a Cecilia Barrionuevo, directora del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Cecilia Barrionuevo es, desde hace una década, programadora del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Es parte de un equipo joven que ha consolidado su trabajo a partir del apoyo de los distintos directores artísticos que tuvo el Festival, pero fundamentalmente gracias a un trabajo muy sostenido en la búsqueda de películas y cineastas, como un diálogo fluido con la cinefilia global.

Es reconocida por su tarea en el campo de las muestras y festivales internacionales, al punto que hacia fin del año pasado fue invitada a programa la 3° edición de la muestra Nuevo Cine Latinoamericano que organiza el Lincoln Center de Nueva York, para la cual seleccionó 16 películas de cine latinoamericano contemporáneo de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba y México.

Barrionuevo es además la primera mujer en ocupar el lugar de directora artística del Festival. Este no es un dato menor en un evento que, a pesar de tener solo 33 ediciones, fue fundado a mediados de la década del ’50 del siglo pasado. Los debates de género, que son globales y atraviesan a todas las sociedades, estarán presentes en Mar del Plata, tanto en sus películas como en una de sus principales actividades especiales: el Foro «Cine y perspectiva de género» donde habrá reflexiones en torno al sexismo y la discriminación.

“Es mucha responsabilidad y una gran felicidad», afirma Barrionuevo al ser consultada sobre lo que significa para ella ser la primera mujer en la dirección del Festival. «Por ser mujer y también porque con todo el equipo de programación estamos comprometidos en relación con las cuestiones de género y diversidades. Estamos trabajando con mucha sensibilidad al respecto, tanto para selección de jurados como para el tipo de representación del mundo que está dentro de las películas que seleccionamos. Creo que puede haber un cambio desde ese lugar, acompañando estas nuevas posibilidades que se van abriendo en el mundo de ver de otra manera las cuestiones de igualdad de género”.

Nodal Cultura dialogó con Cecilia Barrionuevo pocas horas antes del comienzo del Festival. En la charla explicó cómo pensaron esta nueva edición, las novedades, su modo de ver la obra cinematográfica, la relación con el público que asiste al Festival, las maneras posibles de abordar una programación tan amplia y variada y la presencia del cine de Latinoamérica en el mismo.

En la presentación dijiste una frase que nos sirve para comenzar a conversar sobre esta 33° edición: “Este año habrá una programación más orgánica, más consistente y mucho más audaz” ¿por qué va a ser así?
Ocurre algo que es importante para entender esta frase. Hace 10 años que venimos trabajando prácticamente con el mismo equipo de programación, y esta es la primera vez que queda 100% en nuestro poder pensar el programa del Festival, abarcando tanto las secciones competitivas, las de Panorama, las retrospectivas y los rescates.
Entonces trabajamos tomando al Festival como una especie de órgano o sistema, donde todo está interrelacionado, donde hay hilos invisibles que lo van cruzando y que generan tensiones  y agrupaciones de películas. No solo tienen que ver con cada sección, sino que es algo más transversal. La programación la fuimos trabajando de esa manera. Por eso digo que es más orgánica. Se podría decir que tiene una propuesta más articulada.

Leyendo el catálogo se observa esa integridad de la programación, pero parece que esta edición marca un camino hacia otros horizontes. Podría pensarse casi fundacional, en el sentido por la búsqueda de un cine más arriesgado ¿Qué visión tienen ustedes al respecto?
Creo que como hace 10 años que venimos trabajando juntos, hemos podido hacer un trabajo muy progresivo de aprendizaje, tanto nuestro como del público, como también de la relación que se establece con la audiencia de Mar del Plata, que es tal que nos permite hacer este tipo de propuesta de programación. Podemos hacer una propuesta más audaz porque también el público lo permite. Si eso no estuviera, no se podría hacer.
El de Mar del Plata es un público muy ávido de descubrir cosas. Todas las secciones están pensadas en relación a todo un sistema de películas se pone en funcionamiento durante esos días. Uno puede trazar caminos infinitos. Y el público construye esos recorridos.

La directora y sus programadores: Francisco Pérez Laguna, Marcelo Alderete,, Cecilia Barrionuevo, Paola Buontempo y Pablo Conde

Cuando hablo del público de Mar del Plata hablo del público de la ciudad, que es mucho, pero también del público del resto del país que viaja hacia allá y mucha gente que viene de otros países de América Latina. Yo misma, cuando no trabaja en el Festival, me tomaba mis vacaciones para ir esa semana a Mar del Plata.
A eso se puede sumar la presencia de críticos y programadores que vienen de todas partes del mundo, lo que termina dando mucha visibilidad a las películas. Esto potencia a las películas también.

En ese sentido los festivales son ya un circuito de exhibición en si mismo, más allá de las pantallas comerciales
Si, claro, es muy cierto lo que decís, y Mar del Plata se hace cargo de eso. Justamente la posibilidad que estamos brindando es que se vean películas que sería muy  difícil de ver de otra manera. Pero no solo con estrenos. Esto también pasa con las películas restauradas, que si las viste seguramente no las viste en las mejores condiciones. Poder ver “El último malón” o “Prisioneros de la tierra” es una experiencia maravillosa. O incluso redescubrir obras como la de Wolfgang Staudte, un maestro del cine de posguerra en Alemania y descubrir a Laura Huertas Millán, que es una joven realizadora colombiana.

La presencia de Huertas Millán es muy interesante y en ese orden es destacable el espacio  en una retrospectiva de alguien cuya obra se compone de cortometrajes. El corto tiene una presencia importante en esta edición.
En realidad cuando trabajamos con el equipo en la programación, pensamos que las películas como tales, como obras. A veces los realizadores o las realizadoras hacen cortos, a veces hacen largos. En definitiva siempre es cine. El tema que nos ocupa es qué uso del lenguaje hace, qué propuesta que tiene, qué se está buscando. Tiene que ver con eso. Tenemos mucho respeto por eso.
Este año en la sección “Estados alterados”, que hemos puesto en competencia después de 10 años de ser una sección estable, compiten largos, cortos y medios por igual. Ficción y documental, cuyas diferencias de género me parece que son cada vez más difícil de determinar. La propuesta de la sección es que no haya diferenciación.

Fuera de las competencias, que son todas películas que presentan motivos para ser vistas, ¿cuáles son las películas que dirías que el público debería intentar no perder?
Obviamente las competencias recomiendo que las vean a todas. Creo que el tiempo del Festival no da para ver todas, porque son muchas. Se puede hacer de todos modos un buen recorrido.
Por fuera de las competencias, va a haber muchas películas que van a estar acompañadas por directores o directoras y a las que vale la pena asistir, porque en las funciones luego se puede entablar un diálogo con ellos. Va a haber muchos invitados internacionales. Por ejemplo  Patricia Mazui o Valeria Sarmiento, o Zelimir Zilnic a quien el año pasado le dedicamos una retrospectiva y este año viene con una nueva película. Va a estar también Juan Quintín para presentar Pachamama, una animación muy bonita que produjo en Francia, va a estar el cantante de Travis. Esto va a pasar en todas las secciones de Panorama.
Inclusive hay una sección que se llama Nuevos autores –la clásica de Autores es donde encontrás a los nombres conocidos- que es muy interesante de seguir. Invitaría a que hagan recorridos, que tomen diferentes secciones o que puedan ir haciendo recorridos.

En relación con el cine latinoamericano este año vemos, a diferencia de años anteriores, que la presencia del audiovisual regional está muy concentrada en cinematografías más consolidadas (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México) y hay si cine Uruguayo y una película de Perú ¿esta presencia más concentrada nos habla de algo en relación con el cine de la región?
En realidad hay producciones que son de más de un país. Por ejemplo hay una película que se presenta como argentina, pero está realizada en Cuba con personajes cubanos. Hay cortos de Venezuela. No creo que haya algo en particular en relación con otras cinematografías.
Hay años que hay mayor cantidad de películas de un país que de otro, por diferentes circunstancias de cada lugar, y cada año se producen también muchas circunstancias respecto de lo que se puede programar. Había películas que nos interesaban y queríamos programar y por cuestiones reglamentarias no lo podíamos hacer este año. Hay muchas cosas en juego. Algunas películas que estábamos esperando que se terminen, no se terminaron a tiempo. Entran en juego muchas variables. Brasil este año va a tener una presencia muy importante en el Festival con películas en las competencias y otras secciones, como Boni Bonita, que va a estar en la sección de nuevos autores. Pero evidentemente hay países que producen mayor cantidad de películas y eso permite que despierten mayor interés en distintos lugares. Entonces los Festivales dependemos en parte para nuestra programación de lo que va apareciendo en diferentes formatos, en diferentes propuestas estéticas.

 

 

 

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