Una red para la lectura

Una red social para la promoción de la Literatura Cubana

Por estos días Naskicet Domínguez Pérez, coordinador de Claustrofobias Promociones Literarias, trabaja en un nuevo periodo de la Red Social de Claustrofobias. La puso en el aire desde hace dos años, pero como aún es difícil la conexión para los cubanos, se iba moviendo lenta. “Ahora comienza un mayor movimiento. También hay que irle explicando a nuestra gente que las redes sociales no son únicamente Facebook, Twitter, Youtube. Existen muchas otras en el mundo. Y la nuestra es una de ellas”. Domínguez Pérez, aclara que “nuestra” significa una red democrática donde todos pueden participar. Los contenidos de la literatura cubana pueden tener ahora un lugar específico para promover las invitaciones a las actividades literarias, los resultados de los concursos y convocatorias, socializar publicaciones, libros, revistas. “A los públicos de hoy en día les gusta el trabajo de las redes sociales y queremos que esta permita mover la información de los libros y autores cubanos, hay que ponerle este lenguaje para los diversos públicos, que sirva como plataforma de lo que acontece en la literatura de nuestro país”, afirma.

“Esta red, —para poner un ejemplo conocido—, es como Facebook, aunque no me gusta marcar ninguna, pero es la que más conocen los cubanos. Puedes publicar fotos, contenidos, enviar mensajes. Diseñar tu perfil”. Para acceder se debe entrar al portal Claustrofobias en el borde superior derecho, ahí se suscriben y listo.

La idea es que las personas aprovechen la plataforma para la promoción de los libros y autores cubanos. La red forma parte del trabajo de Claustrofobias Promociones Literarias, cuando se habla de plataforma se integra el portal: www.claustrofobias.com, las redes sociales, los programas de radio, los cursos de escritura creativa, los libros digitales y más.

La Jiribilla


¡Los escritores deben cambiar la mentalidad!

Por Yuliet Teresa VP

Algo me pasó buscando en las redes sociales y algún que otro sitio a escritores cubanos. En su mayoría, mi intento fue fallido. No concebía que tan poca información estuviera “colgada” en las redes y, que a esta altura del nivel de informatización del país, los escritores de alguna manera estén en el anonimato virtual. Ya sé que es un todo, y que el precio de la conectividad todavía no es accesible al cibernauta promedio, mucho menos a quienes tiene que esperar porque caiga algún dinerito extra más allá de la comida.

Los escritores necesitamos visibilidad online y, a día de hoy, no hay nada que nos dé mayor visibilidad que nuestras redes sociales. Sin embargo, las redes sociales tienen sus protocolos que deberás acatar si no quieres convertirte en ese escritor al que todo el mundo silencia/bloquea/deja de seguir.

Las redes sociales del escritor son una plataforma de promoción, son nuestra radio. Nuestros blogs son el búnker, pero las redes sociales son la forma en la que nos comunicamos con el exterior. Sin ellas, no somos más que unos tipos raros encerrados bajo tierra. Las necesitamos para dar voz a lo que escribimos.

Lo habré dicho ya un millón de veces, pero no me cansaré de repetirlo: el mejor blog del mundo, con el contenido más útil de la historia, sin promoción en las redes, será un blog que no leerá nadie.

Siempre pongo el mismo ejemplo, porque creo que es bastante fácil de comprender. Imagínate que el doctor King hubiese lanzado su famoso discurso I Have a Dream, a un auditorio vacío… Peor aún, que lo hubiese hecho en su casa, encerrado en su habitación y completamente solo. ¿Qué hubiese pasado? Efectivamente, se hubiese perdido el mensaje.

No existe un enorme escritor que no sea –y se enorgullezca de ello– un enorme lector. No se trata entonces de debatir si internet es o no fundamental en nuestras vidas y en nuestro modelo de educación; sino de orientarnos hacia las posibilidades del mundo virtual desde la perspectiva de la didáctica.

La escritura y lectura digitales a través de internet

La web 2.0 ha convertido además a las personas en productoras de información, y no sólo en meras consumidoras. Blogs, redes sociales, webs temáticas, foros, etc, etc, están permitiendo que cualquier ser humano con una conexión a internet pueda comunicar algo al resto del mundo con posibilidad de ser accesible para unos 2.500 millones de usuarios. Según los datos publicados por Science en el año 2011, la humanidad actual genera cada 2 días la misma información generada por nuestra especie durante casi 5.000 años. Es decir, 5 Exabytes de información cada 48 horas.

El acceso a la información hoy en día es digital: menos del 0,1% de la información generada en la actualidad está en papel. El 99,9% de la información se encuentra disponible sólo en formato digital. Cada minuto que pasa se realizan 2 millones de consultas en Google. Es decir, el buscador es el principal y omnipresente medio de búsqueda de información para niños, adolescentes y adultos. Cabe cuestionar nuestro interés como [email protected] sobre a quiénes queremos llegar, cuál es el público que nos interesa a partir de estos datos que ofrecemos.

Internet nos cambió la forma de leer

Buscando en periódicos y artículos encuentro algo que me genera dudas, confrontaciones y medias luces. El periódico El País muestra algunos gestos sobre el cambio que se produce desde la visión digital de lectura y las resonancias en la manera de pensar. Hoy en Cuba el reto es mucho mayor. La conectividad a intervalos ha generado que se publique pero que no se revise lo que se pone. En otras palabras, el apuro de poner provoca que muy pocos se detengan a ver las reacciones de sus seguidores o lectores.

Un pequeño consejo

La brevedad, lo conciso, aquello que más te interesa es lo que debes publicar. Para deleitar al público, o al menos en principio, para “engancharlos” debes saber posicionar y seleccionar el contenido de lo que escribiste.

Leer es anticipar, crear posibilidades, abrir ventanas. Leer es comprender. Leer es elegir. Y en un mundo en el que cada vez contamos con más información, a veces confusa, siempre intencionada, necesitamos más que nunca esa acción singular que es leer.

Podrán cambiar los soportes, los formatos, pero la lectura será cada vez más importante. Porque la lectura tiene una enorme capacidad de transformación, una enorme dimensión intelectual. Leer fomenta la curiosidad, el deseo de pensar de modo diferente a como pensamos, de ser diferentes a como somos. Leer es también compartir.

Claustrofobias

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