Franco, el carabinero

Foto: Marcos Ríos

Crítica de Teatro “Franco”: Cuando el teatro se acerca tan peligrosamente a la realidad

Por Galia Bogolasky

“Franco” es una obra que se re estrena en GAM, dirigida por Alexandra von Hummel y escrita por María José Pizarro.

La obra es un unipersonal interpretado por Juan Gálvez  como un cabo de Carabineros que está en la cárcel y va relatando los episodios de violencia que vivió al atacar a un travesti.

Foto: Marcos Ríos

El personaje del carabinero, vestido de uniforme, con un micrófono que deforma su voz, y con una máscara de piel va narrando los hechos que ocurrieron al atacar a esta persona. Se produce un corte y luego el unipersonal sigue con otro relato, también en torno a la violencia, pero que pareciera que fuese otro personaje. A pesar de que todos los relatos tiene una base en común, pareciera que vinieran de distintos Carabineros, lo que genera una confusión; son recuerdos individuales del mismo personaje o si son varios personajes con historias en común.

Von Hummel logra una puesta en escena muy potente, donde el relato se desarrolla dentro de un cubo amarillo de plástico, y de fondo una travesti inmóvil en posición como si estuviera haciendo aseo. Después de una ida a negro, aparece el mismo cuadro pero con una mujer pequeñita al lado de la mujer alta, logrando un momento raro, freak. Estos personajes no hablan, sólo acompañan el fondo, logrando resaltar una visualidad potente.

El relato del Carabinero hablando en un tono flaite a momentos parece demasiado forzado, demasiado exagerado y a veces inentendible. Las palabras se pierden en este lenguaje marginal, dónde claramente la exacerbación del tono no es necesario al escuchar la narración que limita con el lumpen y que no conecta tanto con la forma de hablar de un carabinero, que suele ser más formal, hasta casi robótica. Eso se torna confuso. ¿Es un carabinero o se cree uno? Surgen preguntas sobre el nivel educacional de los uniformados chilenos, y si tiene relación esa realidad a cómo son representados.

La historia vuelve a temas violentos, a momentos de la infancia de Franco, a tiempos donde se cuestiona su identidad sexual, y donde su vocación de servicio se ve cuestionada a raíz de su actuar.

“Franco” es una obra contingente, que habla sobre lo que significa ser carabinero, sobre el poder que tiene un carabinero en nuestra sociedad, sobre el abuso de poder y sobre el uso injustificado de la violencia, tanto física como verbal que muchas veces utilizan. Además surge la pregunta de si Carabineros es una institución respetable, si lo fue y ya perdió el respeto con todo lo que ha pasado en los últimos años, y si la imagen que queda de ellos desde la dictadura nunca se fue. Cuando finalmente logramos separar la imagen de Carabineros como personas violentas y abusadoras, todo vuelve a la superficie como si el tiempo no hubiese pasado y lo construido no sirvió para nada. ¿Podemos confiar en un carabinero o tenemos que tenerle miedo? “Franco” es una obra que se reestrena en un momento donde la institución está siendo cuestionada y el actuar de ciertos miembros de la institución es reprochable.

Foto: Marcos Ríos

La palabra “Franco” funciona perfecto, con un triple significado; el nombre, el concepto de carabinero de civil y la franqueza, la honestidad. Este juego con el concepto de la palabra nos lleva a interpretar este relato en cualquiera de sus formas, lo que deja un espacio abierto, con muchas dudas y muchas cosas que se plantean claramente, sin rodeos. La contraposición de lo literal y lo que es posible interpretar a partir de este monólogo es lo que hace que esta obra cobre relevancia, sobre todo en un contexto como el que estamos viviendo actualmente en nuestro país. “Franco” es un unipersonal potente y contingente, que te genera muchos cuestionamientos, con múltiples interpretaciones abiertas y eso sucede cuando el teatro se acerca tan peligrosamente a la realidad.

Festival Santiago a Mil
Fechas 11 y 12 de enero, 22.00h / 13 de enero, 21.00h/15, 16 y 17 de enero, 22.00h
Lugar Teatro La Memoria


Franco

Un carabinero encerrado por haber atacado ferozmente a un travesti recuerda la historia tras el crimen. Alexandra von Hummel dirige este monólogo escrito por María José Pizarro.

“No sé cuándo supe que quería ser lo que soy, señorita”, dice Franco, un joven carabinero en el encierro. Franco recuerda fragmentadamente distintos episodios que arman la historia tras el crimen que lo tiene recluido. Eso ocurre en esta obra escrita por María José Pizarro y dirigida por Alexandra von Hummel, un trabajo que indaga en identidad de género, orientación sexual y represión.

En su monólogo, Franco recuerda un temprano romance homosexual en un internado, el acoso de su entorno por esa relación, la vida como carabinero, el momento en que atacó violentamente a un travesti y la prisión.

© Marcos Ríos
Foto: Marcos Ríos

El elenco está integrado por Juan Gálvez, Paulina Chamorro, Alejandro Fonseca y Martín Flores. El texto se presentó como lectura dramatizada en el Festival Lápiz de Mina el año pasado en GAM.

Dirección, Diseño Espacio y Vestuario: Alexandra Von Hummel
Dramaturgia y Producción: María José Pizarro
Diseño Iluminación: Rodrigo Ruiz
Diseño Sonoro: Daniel Marabolí
Elenco: Juan Gálvez, Paulina Chamorro, Alejandro Fonseca, Martín Flores
Operador Sonido: Alfredo Basaure

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