Ronda de mujeres

Romper barreras, un disco a la vez

En un contexto donde las mujeres tienen serias restricciones para participar en la vida cultural y de la música, en RDM han pasado música más de 367 dj”. 367 desde que en el año 2002 un pequeño grupo de amigos melómanos fundó en Montevideo una organización que llamaron Ronda de Mujeres (RDM). En plena crisis económica, la iniciativa cultural proponía fiestas públicas gratuitas en plazas y parques que iban ganando repercusión y generando espacios para las mujeres dj, promoviendo su participación y visibilización en la música e “invitando a habitar la ciudad y compartir arte”. En 2005 la organización tuvo un impasse, pero retomó sus actividades el 14 de abril de 2009, nada menos que en La Ronda Café.

A 15 años de sus comienzos, Las mujeres dj en la música uruguaya, una investigación cualitativa realizada por la magíster en Sociología Sol Scavino, analiza el impacto de la organización en la cultura uruguaya a través de entrevistas a mujeres dj que han pasado música en los encuentros organizados por RDM.

Escenario restringido. Según un estudio de la organización Women in Music, la representación de las mujeres en la música es de 30%. Al parecer, solo 6% de los productores reconocidos son mujeres; entre los compositores registrados, solo 20% son mujeres; y solo 22% de los artistas vinculados a las 600 canciones más populares entre 2012 y 2017 fueron mujeres.

“Existen investigaciones, principalmente en Norteamérica, que analizan el vínculo entre la baja participación de las mujeres en la música y las desigualdades de género”, dice el informe, citando a Frock Rock. Women Performing Popular Music, el libro de Mavis Bayton que profundiza en el tema. Uno de los argumentos que explican el fenómeno, según esa publicación, es el mismo que aplica a la falta de acceso de la mujer a tantos otros escenarios: “Como todos los espacios públicos que implican poder (simbólico y económico), ha estado fuertemente masculinizada en buena parte de la historia de Occidente y ha respondido a lógicas de funcionamiento de un yo masculino sin responsabilidades domésticas ni de cuidados”.

Algunos estudios uruguayos proporcionan cifras locales. En 2009, el Primer informe desde una perspectiva de género del sector de la música, realizado por Soledad González, informaba que 80% de los músicos son varones, mientras que entre los profesores de música, 80% eran mujeres, “sosteniendo una división sexual del trabajo clásica en la que las mujeres enseñan y los varones actúan”.

La publicación de Ronda de Mujeres cita también las cifras de la participación de las mujeres en la edición de discos que se desprenden del mismo informe de González, números también ilustrativos. “En 2008, de un total de 142 discos, 114 fueron de solistas o de agrupaciones musicales. Entre estos últimos, solamente un 8% eran mujeres solistas o grupos de mujeres, 15% eran grupos mixtos y el 78% restante, solistas o agrupaciones exclusivamente integradas por varones”.

A su vez, una investigación realizada en 2012 por el Observatorio Universitario de Políticas Culturales sobre la participación de las mujeres en la música hace referencia a cantantes, instrumentistas, murguistas o docentes, pero ni siquiera hace mención a las mujeres dj o selectoras musicales.

La investigación de RDM procesó además datos de la Encuesta Continua de Hogares, que deja clara una masculinización de la música, fundamentalmente cuando se trata de tocar: 84% de los músicos son varones y 16% mujeres; 87% de los dj son hombres y 13% mujeres.

Exploración, visibilidad y familiaridad. El objetivo de RDM, que colocó a las mujeres dj como protagonistas centrales de encuentros artísticos y gratuitos, es generar “instancias de intercambio cultural en donde se prioriza que mujeres dj profesionales o amateurs puedan pasar música o ejercitarse en ello”. De alguna manera, acortar la brecha existente. Más allá de este fin formal, existen otras dimensiones que hacen a la esencia y al éxito de RDM. Según se desprendió de las entrevistas con las participantes que fueron parte de la investigación, también es un espacio de contención y comodidad; un sentido de “comunidad” y “familiaridad” que promueve la “libre expresión, exploración y creatividad”.

“RDM es definida como un espacio de encuentro cuasi familiar, de encuentro con amigos, ‘un abrazo, un lugar no físico de pertenencia’. Este sentimiento de pertenencia y de bienestar familiar es un aspecto central puesto que es lo que permite que las mujeres dj se sientan cómodas y se animen a experimentar y pasar música: las personas se sienten atraídas por el proyecto y colaboran realizando intercambio de saberes y experiencias que han nutrido la propuesta con el correr de los años”.

Detrás de este proyecto está Beatriz Soulier, creadora y coordinadora de RDM. Si bien en 2002 comenzó en el bar La Ronda —y volvió allí luego de un impasse en 2009— la iniciativa sonó en lugares tan distintos como Lotus, Sofitel y Palacio Sudamérica. Además, se hizo en espacios al aire libre y tuvo una incursión internacional en Nueva York. Participaron figuras como Patricia Wolf, Paula Drexler, Noelia Campo y Vala Nirenberg, por nombrar solo algunas.

“Si no hubiese sido por Ronda de Mujeres, no sé si hubiese seguido este camino. Fue un estímulo total”, dijo una de las entrevistadas. La organización les ha servido a algunas para iniciarse y despegar. “Desde RDM se impulsa y promueve el intercambio entre las personas participantes, generando redes de capital social, intercambio de conocimiento y dinamismo en el sector artístico. Esto ha impactado en la vida laboral de las mujeres dj según sus propios discursos”, dice el informe.

La organización ha impactado en diferentes aspectos. De manera individual, “generando empleo, condiciones de exploración y experimentación principalmente por parte de las mujeres”; colectiva, “generando espacios inéditos de intercambio cultural en el ambiente artístico uruguayo, promoviendo la participación de las mujeres”; y también urbano, “resignificando espacios públicos y promoviendo formas de reapropiación de los espacios”.

Las entrevistadas han manifestado que la experiencia de los encuentros de RDM tenía que ver con el bienestar y el goce; “hace felices” a las personas que asisten, aseguraron algunas. Es, además de todo, lugar de encuentro con amigos y gente querida.

La organización, que nació para dar oportunidades a mujeres en el ámbito musical, se está expandiendo hacia otras áreas: “cantautoras, fotógrafas y maquilladoras entre otras, a través del proyecto Creation, Curator, Collaboration en donde difunden en sus redes sociales el trabajo de mujeres artistas”.

Esta investigación puntual busca contribuir a la visualización de las mujeres en la música uruguaya a partir de los impactos de Ronda de Mujeres, e invita a pensar en las dj como parte de la cultura musical uruguaya, y desde una perspectiva de género. A su vez, plantea algunos desafíos a futuro, como pensar acciones para “expandir la población a la que se accede”. “Varias de las dj entrevistadas destacaron la ausencia de mujeres de niveles socioeconómicos más bajos y del interior en la música y la cultura”, dice el informe. Pensando en eso, plantea la creación de mecanismos para que “los obstáculos vinculados a la división sexual del trabajo clásica dejen de generar las barreras que hacen que la participación actual de las mujeres en la música en Uruguay sea aún muy restringida”.

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