Uco Jazz Festival

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

El jazz es un género musical que se mueve tal vez como ninguno entre los espacios de los márgenes y lo institucional, entre los sótanos y los grandes salones, entre apocalípticos e integrados.

Este género ha encontrado además experiencias muy interesantes de hibridización con sonidos y culturales locales en diferentes países de nuestra región, con expresiones destacadas en Centroamérica y el Caribe, más otras fabulosas en Brasil. En la historia más tradicional y conocida del jazz puede encontrarse en los sonidos rupturistas y las historias vinculadas a la negritud y la explotación como las grandes bandas blancas para un público burgués educado y pulcro.

El jazz es, tal vez como ningún otro género, protagonista central en otras artes como la literatura, el cine, el teatro y la fotografía. Y si el eclecticismo es una de las marcas del amplio mundo del jazz, también comienza a serlo el maridaje de sus sonidos con las bebidas. Icónicamente vinculado al whisky en los sótanos desde tiempos inmemoriales en la tradición estadounidense, y a los destilados y bebidas blancas en cualquier lugar del mundo, el vino va al encuentro de la música.

Los festivales de jazz comienzan a multiplicarse en nuestra región, incluso más allá de las grandes capitales y los escenarios tradicionales. La temporada de verano de estos encuentros crece y se consolida desde hace unos años. Así surge Uco Jazz Festival en la argentina provincia de Mendoza. Región destacada por sus excelentes vinos, el Valle de Uco está creciendo también como lugar elegido por turistas que recorren de otra manera la tradicional ruta del vino.

De este modo el Uco Jazz Festival es un evento que reúne el vino y la buena música en un paisaje de ensueño. Son dos noches para disfrutar bajo las estrellas, con artistas nacionales e internacionales de primer nivel, cine, gastronomía y los vinos más destacados, con la cordillera de los Andes como escenario visual ineludible. En esta primera edición del festival habrá artistas argentinos, brasileros más la presencia de la costarricense radicada en Argentina Débora Dixon.

El festival nace en la Finca Alegría,que se encuentra en el corazón de los pagos del Malbec, en un pequeño terruño llamado Paraje Altamira, en la provincia de Mendoza. “Cuando Sonia y su marido David, a fines de los ochenta, compraron este espacio- cabe aclarar que ellos son productores de vino y uva de alta gama-, lo hicieron específicamente por la vista privilegiada a la Cordillera”, cuenta Aldo Graziani, uno de los organizadores del Festival. “Ellos en ese momento no pensaban en ser productores de vino y uva. Este es un lugar único en el planeta por esa vista y ese es el gran diferencial que tiene este Festival”.

Graziani es uno de los más importantes sommeliers argentinos, pero es también una persona dedicada a la comunicación del vino, y a la creación de espacios como es el Bebop Club, donde diariamente se presentan artistas nacionales e internacionales del jazz, blues, funk, soul y el pop. Conversamos con Algo Graziani sobre el origen del Uco Jazz Festival, sobre su programación y la proyección internacional de los artistas convocados, como también sobre la relación entre la música y el vino, incluso desde el origen de su producción.

Aldo Graziani

¿Quién organiza el Festival?  ¿Cómo nace?
Al Festival de Jazz de UCO lo organizamos con otras dos personas que tienen fincas en el valle de Uco y son productores de vino y uva en Altamira; ellos son Sonia Ruseler, la propietaria de Finca Alegría, que es donde vamos a hacer el Festival de Jazz y Humberto Persano, que es un vecino de ella de una finca aledaña. Ellos dos son amigos y una vez estaban reunidos escuchando Jazz  y se les ocurrió hacer algo en ese lugar vinculado al jazz, pensaron en mí ya que estoy vinculado al vino y al Jazz por mi club de música de Jazz, Bebop Club y porque ya tengo las conexiones armadas para la organización.
Además, trabajo en la distribución de sus vinos en Buenos Aires con lo cual también somos partners por ese lado. Así es que se sumó Bebop Club para ser la tercera pata productora de mi mano junto a Gabriel Cygielnik.
Nuestro objetivo es estar en las agendas de los mejores Festivales de Jazz del mundo. Estamos trabajando fuertemente para ello y para que el Festival de Jazz de UCO sea un clásico todos los años

¿Cuál será la programación que proponen para esta primera edición?
Con respecto a la programación del Festival buscamos alternativas que podamos luego replicar en Buenos Aires para aprovechar el viaje de estos artistas internacionales. Vienen  muchos músicos de primera línea de Nueva York que acompañan a Mariano Loiácono en la presentación de su nuevo disco. Mariano Loiacono es el trompetista número uno de Argentina con una gran proyección internacional.
Contaremos con la participación de Jaques Morelenbaum quien es en Brasil como nuestro Piazzolla. Es un chelista tremendo a nivel mundial. Es muy conocido en todo el mundo.
Viene Chris Cain, un guitarrista de Blues de primera línea de San Francisco, Estados Unidos.
Tenemos grandes artistas de Buenos Aires como Deborah Dixon, Ernesto Jodos un pianista de excepción,  desde ya Mariano Loiacono, Bernardo Baraj, Julia Moscardini, An Diaz & Anahí Fabiani y también estarán destacados artistas de Mendoza. Así que es un Festival con un Line up de mucho nivel que está elegido y curado de una manera muy puntillosa.

Paula y Jaques Morelenbaum

¿Por qué construir este puente entre el jazz, que está imaginariamente relacionado con los espacios oscuros y cerrados y el whisky o las bebidas blancas con un espacio abierto y natural y el vino? 
El Jazz está relacionado a lugares cerrados y al whisky porque hay muchos clubes en el mundo que son cerrados pero también existen muchos festivales de Jazz en el mundo al aire libre y, sin ir más lejos, en Uruguay se hace un Festival de Jazz todos los años en el mes de enero que es muy importante.
Nosotros creemos que también tenemos algo único para mostrar al mundo y  es hacer un Festival de Jazz con un Line Up del mejor nivel internacional (vienen los mejores músicos del mundo a tocar a Mendoza y a Buenos Aires, en este caso específicamente a Mendoza), en un escenario espectacular ( al lado de la montaña y la cordillera de los Andes) y, con el agregado de poder probar los mejores vinos de Argentina (en la feria de vinos que va a estar dentro del marco del Festival).
Creemos que pocos Festivales en el planeta pueden darse el lujo de tener a la Cordillera de los Andes como escenario, músicos de primer nivel mundial y vinos de primer nivel mundial, todo ello en mismo lugar.

 

Programación:

Viernes 15/02

  • Jaques y Paula Morelenbaum Trío (Brasil)
  • Deborah Dixon & Angel Sucheras
  • Mariano Loiácono & Ernesto Jodos Dúo
  • Bernardo Baraj Trío
  • Julia Moscardini Quinteto
    (Sebastián Loiacono / Ernesto Jodos / Maxi Kiszner / Carto Brandán)
  • Cucchiarelli Trío
    (Franco Prósperi & Rodrigo Botacaulli)
  • Mark Young Band
    (Mariano Moreno / Emanuel Romero / Federico Zuin)

 Sábado 16/02

  • Anthony Wonsey – Antonio Hart – Mariano Loiácono – Ron McClure – Rudy Royston Quintet (EEUU) by United
  • Chris Cain (EEUU)
    (Rafa Nasta/Pato Raffo/Fer Rosso)
  • Ernesto Jodos Trío
    (Maxi Kiszner & Carto Brandan)
  • Nina Sessions
    (An Díaz & Anahí Fabiani)
  • Rodrigo Ratier Grupo
    (Rubén Martinez/Flavio Vazquez/Pablo Conalbi)
  • Mauro Bianchinelli Cuarteto
    (Gustavo Bruno/Rodrigo Botacaulli/Franco Prósperi)
Débora Dixon: El hecho de ser centroamericana y del Caribe marca claramente mi forma de cantar
La cantante Déborah Dixon nació en Costa Rica y se convirtió rápidamente en la voz referente de la música negra en Argentina, país en donde reside desde 1984. Durante catorce años formó parte de Las Blacanblus, banda con la que grabó cuatro álbumes. Ha participado en discos y shows de numerosos artistas de la escena local e internacional como: BB King, Koko Taylor, James Cotton, Taj Mahal, Johny Johnson, Bo Didley, Zakiya Hooker, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Sabina & Páez, Pappo’s Blues, Los Ratones Paranoicos, La Mississippi, Willy Crook, Gillespi, Ciro y los Persas y Dancing Mood, entre otros. Su carrera está contada en el documental “La Dixon” de la realizadora argentino-tica Adriana Cordero Chacón, que registra el emotivo regreso de la cantante a su país para hacer un primer show en vivo.

Deborah Dixon y Ángel Sucheras

Usted comenzó a cantar profesionalmente en Argentina, tiempo después de salir de Costa Rica, su país natal. ¿por qué se vinculó con el blues y el jazz y no con otros géneros?
Mi casa de la infancia y adolescencia estuvo siempre llena de música, fundamentalmente jazz, soul, música latina, y en menor medida rock.  Efectivamente comencé a cantar profesionalmente en Argentina, y la vinculación con la música negra afronorteamericana se dio en forma natural, por mis orígenes afro y lo que siempre escuché y me rodeó, y por lo tanto fue labrando mis preferencias musicales (que no son excluyentes, por supuesto). No olvidemos que en Costa Rica, mi país natal, la población negra tiene como lengua materna un «inglés criollo» y una relación muy estrecha con la cultura afronorteamericana.

Centroamérica tiene un jazz con identidad propia ¿usted se ha relacionado con esa tradición o su música está más asociada al blues y jazz norteamericano?
Creo que en muchos lugares del mundo el jazz se ha fusionado con diversas expresiones de músicas autóctonas, y Centroamérica no es la excepción.  Claro que Centroamérica no es un bloque musical, y hay muchas expresiones musicales diferentes. Por ejemplo la música cubana, que ha recibido claramente la influencia del jazz, y por ejemplo ha dado entre otras miles de músicas el «bolero filing».
El hecho de ser centroamericana y del Caribe marca claramente mi forma de cantar también. Me marca la música caribeña tanto en español (salsa, son, merengue, cumbia, etc.) como en francés o  en inglés, como el calypso y el reggae.  Es todo una gran mezcla!

¿Qué significó para usted cantar por primera vez en su país luego de haber construido una carrera fuera de Costa Rica? ¿Volver allí ahora como cantante produjo algún cambio en su música?
Esa fue una experiencia emotiva, emocionante y muy importante para mí. Y me abrió las puertas al intercambio con músicos ticos a quienes admiro y respeto, como Manuel Monestel , quien además de compositor es un estudioso de toda la música afrolimonense. En ese marco, por ejemplo, él me ha invitado a participar en un disco homenaje que con motivo de su cumpleaños número 100 le hace  a Walter Ferguson, el más importante calypsonian de Costa Rica.  Para mí es un honor inesperado y una felicidad total, que me acerca aún más a mis raíces afro y a mi identidad musical.

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