Censura política

Denuncian censura contra el realizador Rubén Mendoza

Por Redacción Nodal Cultura

El Festival Internacional de Cine Colombiano en Buenos Aires (FICCBA) comenzó como un ciclo en el año 2017 y tuvo su primera edición durante 2018. La segunda edición será organizada con apoyos diversos, entre ellos los del gobierno colombiano a través de un fondo obtenido por concurso a través de Proimágenes, corporación encargada de administrar el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.

Para esta segunda edición, que se llevará a cabo del 1 al 7 de julio 2019, además de las secciones competitivas, el Foro de Coproducción Argentina – Colombia y el 2º Taller Mujer, Imagen e Industria, los organizadores planearon una retrospectiva del cineasta colombiano Rubén Mendoza, director de las reconocidas películas La sociedad del Semáforo, Señorita Maria y Niña errante.

Esta actividad contaba con el apoyo de la Embajada de Colombia en Argentina, que aportaría los pasajes de avión para que Mendoza llegara a Buenos Aires. El realizador, cuya última película fue proyectada durante la apertura del Festival de cine de Cartagena de Indias, tuvo en esa ocasión un duro discurso contra el gobierno colombiano. «Vuelven las balas a penetrar de nuevo a esa hembra herida que es Colombia, extenuada de ser violada históricamente por machos insensibles. Se ve caer un líder como caen las moscas, y así pasamos. Muchos más líderes sociales muertos en Colombia que los que han sumado todas las revueltas en la reciente crisis de Venezuela. Y acá empeñados en “ayudar” antes al pueblo venezolano antes que cumplir con la obligación del Estado con nuestros niños vecinos hambrientos de La Guajira, antes que cuidar a nuestros líderes, antes que sanar a nuestras mujeres», sostuvo Mendoza en el escenario del FICCI. Ante sus palabras la vicepresidenta de Colombia Martha Lucía Ramírez se retiró del recinto.

Según los organizadores del Festival de cine colombiano en Buenos Aires, dos días después de ese discurso la misión diplomática colombiana en Argentina comunicó que “daba de baja” su aporte para contar con Mendoza en la muestra. Daniel Saldarriaga, cofundador del festival, sostuvo que María Victoria Salcedo, agregada cultural de la Cancillería en Argentina, le preguntó si había escuchado el discurso de Mendoza. A partir de esa premisa, la funcionaria explicó que su molestia hacia el Gobierno era evidente y le preocupaba que se sintiera incómodo por viajar con dineros del Estado. Esa conversación no significó la cancelación del apoyo y Salcedo le aclaró a Saldarriaga que “la Cancillería no censura”.

No obstante, días después la misión diplomática manifestó que “daba de baja” su aporte para contar con Mendoza en el festival, justificándose en que la Cancillería solo promociona a los cineastas incluidos en el portafolio del Plan de Promoción de Colombia en el Exterior para 2019. El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado en el que sostiene que no hubo censura y que en Festival Internacional de Cine Colombiano en Buenos Aires, participarán «directores que ya hacían parte de la Muestra de Cine Colombiano 2018-2023 a la cual no pertenece el señor Rubén Mendoza, por lo que, siguiendo las instrucciones del Ministerio, la Embajada se remitió exclusivamente al portafolio mencionado».

El propio Rubén Mendoza habló sobre el tema con Latam Cinema: «Supe lo de la censura», confirmó. «Yo les insistí en que lo más importante era denunciar. ¿Cómo un gobierno va a poner lineamientos sobre la línea editorial de un festival?, ¿cómo les va a decir cómo hacer lo que ellos llevan haciendo años?, ¿por qué se va a sentir dueño de unos recursos que son de todos?, ¿por qué pregunta por mi discurso independientemente? Mi invitación fue a denunciar».

Para los organizadores del FICCBA la decisión de la cancillería genera dudas sobre las garantías a la libertad de expresión y el criterio sobre el cual se difunde el cine nacional en el exterior. Luego de este imprevisto, que les impide organizar la retrospectiva y contar con la presencia del cineasta en Buenos Aires, lanzaron una campaña de financiamiento colectivo que busca cubrir los costos de exhibición de las películas tanto como el viaje y la estadía del director en Buenos Aires para que pueda acompañar la muestra.

Para más información de la campaña, pueden visitar la plataforma de financiamiento colectivo en «HAGAMOS VISIBLE LO INVISIBLE«


Discurso completo de Rubén Mendoza en la apertura del Festival de Cine de Cartagena de Indias

“… pensé que venía el señor Duque, pero ya que está usted señora Ramírez, le pido que le diga que no siga el ejemplo de su jefe que se ufanaba de no ir a cine…Lo que yo quiero hablarle es con todo respeto. Gritar entre muchos a una persona es muy fácil. No soy quien para censurar pero preferiría que no se hiciera. Pero sí le quería decir señora Ramírez que no importa si el cine no es un negocio o una industria. El cine tiene que existir como una forma de expresión y de pensamiento de una sociedad. Como existen los parques naturales, como existe las agremiaciones, las fundaciones sociales. No importa que no sean negocio. Es mi pensamiento. Yo escribí algo porque me va mejor así. Aquí estoy con gente que amo profundamente, dos años después de haber terminado el rodaje nos amamos más, y es muy difícil que cualquier cosa se atraviese sobre ese amor; pero ojalá que luego ustedes lo que sientan con la película, lo confirme y puedan hacer su propio criterio. La dictadura y la tiranía del pensamiento desde donde venga, por más progresista que se finja, no vale la pena…”

Buenas noches Cartagena dentro y fuera de la maqueta, público del cine, gente de la comunidad cinematográfica, organizadores del Festival, animales del aire, del mar, de la tierra y del subsuelo, pájaros, lagartos, gente importante y políticos:

Un honor abrir este legendario Festival. Doy un saludo y agradecimiento especial a las dos pasadas directoras artísticas del mismo, Mónica Wagenberg, y Diana Bustamante, que lo llevaron a donde está. Saludo también a Felipe Aljure y el equipo inmenso que armó, y deseo lo mejor para esta versión y las que vengan, con él o después de él; el Festival por encima de quién esté al frente. Ojalá sea una gran edición después de tanto ruido y tanto peso.

Saludo con mucho amor a Tonina que hoy está de cumpleaños: siempre el cine me tiene lejos el 6 de marzo. Y aprovecho para saludar a su prima, Amalia, el amor de mi vida, encargada de suministrarme la luz para hacer esta película y el resto, y que me revuelca el corazón con solo pensarla durante sus cuatro años: nuestros corazones están conectados. Saludo a mis padres y especialmente a mi papá; hace dos años presentaba la última película de la que él pudo ver imágenes (cuando empecé a filmar en 2011, el mismo año en que él murió, el documental Señorita María, la falda de la montaña), y esta es de la última que tuvo noticia, pues alcancé a contarle la idea. Saludo a mi amigo y hermano y alcahueta y productor desde hace 16 años de mis trabajos Daniel García, saludo a mi equipo, o al equipo entero o al equipo del que soy parte, o al equipo del que soy, al equipo que somos. Saludo muy especialmente a Sofía Paz, Carolina, Camila y Lina, las hermanas medias en la película y ahora enteras afuera de la pantalla, que pusieron la cara, el cuerpo, el alma, el criterio, la voz, las gracias, el reclamo o el grito cuando lo consideraron pertinente: todo dio curso al proceso.

Cuando hicimos esta película parecía que venía otro país. Que ya podíamos concentrarnos en otras preguntas. Que la matazón como tal con la que habíamos vivido desde que no teníamos memoria, al menos esa forma de matarnos, estaba superada. Queríamos preguntarnos por ejemplo algunas de las implicaciones de atravesar un país de machos siendo mujeres, y, por acción u omisión, empezar a preguntarme de una manera más profunda y más formal, por el género supuestamente opuesto, en donde tanto me he movido desde niño. Y preguntar también por mi yo femenino, cultivado y vivo y vibrante felizmente en mí. Somos seres simplemente y la lotería del género determina tantas cosas de nuestra vida y nuestro destino. Así que como aprendiz, como siempre, durante 5 años estuve formulando preguntas: a familia, amigas, colaboradoras… un equipo en altísimo porcentaje femenino, delante y detrás de cámara, no como una especie de cuota de género sino porque para mis ojos y mi gusto, tantos de los mejores en un oficio son artistas mujeres y tuve el privilegio de que aceptaran acompañar Niña errante. Desde la directora de fotografía hasta las compositoras de la música pasando por la montajista y los consultores y consultoras batalladoras feministas en varias estancias de la película y en varios países. Punkys activistas que conocen la calle y sus laberintos, el corazón y sus misterios, los dolores y privilegios de su género. Así como a nivel espiritual y muy profundamente algunas heroínas, y mártires unas tantas, del arte, parte de la genética de esta película; entre muchas otras: Débora Arango, Sally Man, Margaret Artwood, Diane Airbus, Liliana Cavani, Margarite Yourcenar, Virginia Wolf, Doris Salcedo, Fanny Mendelssohn y muy especialmente Lucía Berlín, indispensablemente la poeta anarquista Judith Malina, y maravillosa, inmensa y brutalmente a la artista y fotógrafa suicida Francesca Woodman. Algunas calcadas en la película en cuadros, frases, sonidos.

En esta película filmamos más de 18 ríos. Algo así como 12 quedaron en el montaje final. Árboles vigorosos y descomunales, la piel humana como territorio, los gestos, los poros, los pelos, las muecas. Queríamos celebrar, desde mi ingenuidad y hasta donde llegara, asistir a ese cambio de poderes, al inicio del pago de la deuda con los brazos femeninos. A volver a un orden de las cosas, al orden matriarcal. Mientras el hombre ha tenido en sus manos el mando del mundo timoneado por la fuerza bruta, ha llenado todo contexto de la vida con aplausos y nombres de hombres. Los museos, las guerras, los honores. Y está cambiando, pese al evidente freno y retroceso recientes.

Estos últimos meses hemos visto cómo penetra de nuevo la energía machuna en la vida de todo. Cuando nos ilusionábamos de los contextos científicamente comprobados como más limpios cuando son dirigidos por mujeres, los bajos índices de corrupción de las instituciones regidas por mujeres, la prácticamente nula tendencia hacia la violencia en contextos liderados por mujeres, vuelve toda la arbitrariedad del macho a moverse por Colombia. Cuando nos ilusionábamos con la palabra de mujer por que la palabra de hombre está desgastada, se nos promete en campaña que no se subirán los impuestos para conquistar un cargo y a los tres meses sin ninguna explicación esa palabra no importa y no solo nos cargan de impuestos sino se pone a liderar la reforma a un hombre que se ha burlado de toda Colombia apoyado en el agua sagrada. Si se delata un Fiscal que habla de una manera tan cachaca y cuidadosa en público, pero en las grabaciones secretas es una alcantarilla verbal y moral, apurado por arreglar a los totazos expedientes untaditos de cianuro de no se sabe qué mano, y no se le remueve o se presiona desde arriba para que se largue.

Si las víctimas históricas de este desastre piden que un nombre específico no se tenga en cuenta para manejar la Memoria del conflicto de este país, se le nombra pasándoles de nuevo por encima, sin explicación, sin peros, revictimizándolos, burlándolos. Si se vuelve a ignorar como en las épocas de Armero y la represa El Sirpe, la peste verdadera que es Hidroituango y la gente que tiene en vilo, y a la que han matado, y la que está sentenciada de muerte por la

naturaleza y la verdad oficial: las de los fumigados con SMAD. Gracias a Hidroituango y a otras circunstancias de abuso, muchos de esos ríos que filmamos, solo a dos años de haber terminado de rodar, ya son sus cadáveres, incluido el Cauca que sale de reojo en Niña errante.

Se vuelve a considerar que armar al hermano, armar al vecino es sinónimo de seguridad, de poder convivir, sin medir que vuelve a ser oficial la presión dentro de los hogares (para muchas mujeres, niños, miembros de familia la mezcla hombre y arma es letal, cuando no hombre borracho y arma), que vuelve cualquiera a poder poner la vida de otro en juego, por animadversión, por sospecha, por capricho. Vuelven las balas a penetrar de nuevo a esa hembra herida que es Colombia, extenuada de ser violada históricamente por machos insensibles. Se ve caer un líder como caen las moscas, y así pasamos. Muchos más líderes sociales muertos en Colombia que los que han sumado todas las revueltas en la reciente crisis de Venezuela. Y acá empeñados en “ayudar” antes al pueblo venezolano antes que cumplir con la obligación del Estado con nuestros niños vecinos hambrientos de La Guajira, antes que cuidara nuestros líderes, antes que sanar a nuestras mujeres: finalmente todos tenemos un solo chance en esta vida, y el derecho de vivirla tan bien como podamos. Hombres viejos que de centro poco y de democráticos menos, reabren el debate del aborto, sin mujeres, el bizantino debate de la dosis mínima, la posibilidad de volver a legalizar la caza deportiva (si es que eso existe)… por solo nombrar algunas pestes. Un retroceso de 100 años.

Por lo tanto no sé que tan bien las preguntas que estaban planteadas en esta película puedan ser vigentes hoy. Una sola atraviesa todo el proceso y todo el resultado: Amor. Amor al plantearla, al desarrollarla, al escribirla, al consultarla, al buscarla, al rodarla, al montarla, al terminarla. Ríos de amor que aún hoy duran. Que dan para salvarnos de las aguas podridas del odio y de otras fuerzas.

Yo no me bajo del sueño sin embargo y al cine vinimos a soñar así sea con nuestras pesadillas. Muchas gracias por venir hoy. Ojalá les hable al oído con amor esta película.

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