Argentina: Ofrenda musical al maestro del charango Jaime Torres

El homenaje se realizará el 20 de junio en Buenos Aires

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Jaime Torres, uno de los más destacados artistas de la música popular argentina, será homenajeado con un concierto organizado por sus hijos, sus amigos y los músicos que lo acompañaron en su carrera que, como señalan en esta nota, estuvo dedicada a construir espacios de encuentro.

Maestro del charango y uno de los máximos exponentes de la música andina en Argentina, Torres falleció a los 80 años el 24 de diciembre pasado.

Para el periodista y crítico musical Mariano del Mazo “Jaime Torres ejerció la doble condición de ser símbolo de las regiones de la Quebrada de Humahuaca, la Puna y el Altiplano y a la vez portador de un aire decididamente cosmopolita, un embajador que llevó todos esos sonidos andinos por el universo. Puso al charango, un instrumento de cuerdas pequeño y periférico, primero junto al piano de Ariel Ramírez en la Misa Criolla y luego lo paseó por los escenarios más grandes del mundo. Pero, sobre todo, fue el músico que supo hacer visible una cultura sumergida de tristezas, carnavales, soledades y Pachamama”.

En el marco del FestiBAl Otoño 19, que propone una programación donde los mejores artistas argentinos se presentarán junto a artistas de Chile y Uruguay, la ofrenda musical a Jaime Torres se llevará a cabo el jueves 20 de junio en el Teatro Ópera de la ciudad de Buenos Aires.

Este tributo cuenta con la dirección musical de Rubén “Mono” Izarrualde y tendrá la presencia central de sus hijos Manuela Torres, Claudia Torres y Juan Cruz Torres, quien es charanguista como su padre. También participarán los músicos de su grupo musical Federico Siciliano, Goyo Álvarez, Sergio Lobo, Jorge Gordillo, Hernán Pagola, Javier Sepúlveda.

Arriba: Tute, Juan Cruz Torres, Manuela Torres. Abajo: Susana Moncayo, Juan «Tata» Cedrón, Rubén “Mono” Izarrualde, Charo Bogarín, Gustavo Cordera – Foto: Eduardo Fisicaro

Juan Cruz Torres ha recibido el legado de su padre tanto como sus hermanas, pero además es charanguista como él y vive en Humahuaca junto a su compañera Aldana Loiseau, donde mantienen vivo e integrado a la comunidad al Centro Cultural Casa del Tantanakuy, que surge del encuentro de artistas populares creado por Jaime en 1975. En 1996, luego de varios años de trabajo se creó el Centro Cultural y desde entonces abre todos los días sus puertas. Para Juan Cruz el folklore, como expresión cultural de una tradición viva, es legado de generación en generación. Esta ofrenda es de alguna manera una expresión de ese encuentro no solo de generaciones sino de diversas expresiones culturales que abrevan en la herencia, pero también en las experiencias culturales que surgen de sostener los encuentros en Humahuaca, con su gente y con sus paisajes.

Ese encuentro de generaciones se hace evidente en la lista de los músicos-amigos que participarán: Tata Cedrón, Jairo, Gustavo Cordera, Charo Bogarín, Tute, Bruno Arias, Susanna Moncayo, Melania Perez, Tukuta Gordillo, Minino Garay, Fortunato Ramos, Rodolfo «Coya» Ruiz, Adriana Lubiz, Perla Argentina Aguirre, Florencia Dávalos, Carolina Peleritti, Nélson Orellana, Walter Rojas, Lucas Gordillo, Reinaldo Mamani, banda de sikuris «Pura vida», grupo de danzas «Los morenitos».

El encuentro despliega un sentido federal y generacional, pues es una suerte de recorrido en ambas dimensiones, la geográfica y la temporal.

Según contó la cantora Charo Bogarín, que participará del homenaje ella conoció a Torres en uno de los últimos Tantanakuy y con él se generó una hermandad intensa. “Eso tenía que ver con mi trabajo con los pueblos originarios y los cantos en lenguas ancestrales y la lucha y las banderas que él levantó a través de su charango y su obra, difundiendo como hombre coya al mundo nuestras tradiciones y nuestras culturas. Esto de tratar de ser siempre federales”.  Ambos planeaban realizar juntos un disco tributando a las grandes cantoras como Chabuca Granda y Violeta Parra.

Para Bogarín este homenaje / encuentro se vincula con la manera que Torres consideraba su lugar como artista. “El artista suele pensar que todo es uno y yo creo que no es así, y él lo trasmitía de esa manera. Para Jaime el artista no es nada sin todo lo que lo rodea y sobre todo sin el encuentro y el apoyo de amigos y de familia. Esos son valores centrales que nos dejó Jaime a la comunidad de artistas que tuvimos el honor de compartir con él”.


El artista visual Tute, hermano de Aldana Loiseau e hijo del reconocido historietista Caloi, conoció a Jaime Torres siendo un niño en algún momento de la década de ’80, en el primer Tantanakuy que fueron con su familia. Él se siente amigo y familia de Jaime, con quien escribió la canción “Sabana esperanzada”, una suerte de valsecito venezolano, que durante el homenaje cantará Manuela y tocará Juan Cruz. “Yo creo que Jaime –y mi viejo también- dejaron un gran legado que es el de abrir las puertas. Construyeron familias de puertas abiertas. Nosotros seguimos encontrándonos, que esa es una palabra fuerza para Jaime que fundó el Tantanakuy que es este encuentro musical. Ahí seguimos nosotros con las puertas abiertas y encontrándonos, siempre con reuniones bien regadas, con amistad, con música” explica sintetizando de algún modo el espíritu de la reunión que habrá el 20 de junio sobre el escenario.

 

Manuela Torres suma su voz en esta idea. “Con la misma sinceridad que uno se encuentra abajo del escenario se encuentra arriba, y esa es la manera con la que nos comunicamos con el público. Sin esa sinceridad no existe una trasmisión posible”. Y Tute agrega a su vez “cuando nos encontramos abajo del escenario somos la familia y los amigos. Arriba del escenario eso se extiende para compartirlo con el público. Lo que se hace artísticamente es compartir arriba del escenario lo que pasa todo el tiempo debajo, aquí en la misma casa de Jaime”.

“Esta es una manera de seguir homenajeándolo, Jaime nos ha dejado tanto, tanta amistad con mucha gente, es esto. Un homenaje, una ofrenda de parte de todos nosotros que somos sus hijos, sus amigos, sus amigos-músicos. El mundo Torres. Es una manera de continuar, esto es así, nunca muere”, completa Manuela Torres.

Parados: Rubén “Mono” Izarrualde, Juan «Tata» Cedrón y Manuela Torres. Sentados: Gustavo Cordera, Charo Bogarín y Juan Cruz Torres – Foto: Eduardo Fisicaro

Personas como Jaime Torres, como también Mercedes Sosa, dejan un legado, afirma Charo Bogarín. Lo hacen no solo desde su música, sino también de su comportamiento personal, social, cultural y político. “¿El artista sale de un laboratorio y es un producto hecho donde la imagen es todo? ¿Las tendencias de mercado lo definen o el artista es un reflejo de los tiempos y de lo cotidiano que va mamando en el día a día, siendo el reflejo del encuentro con otros artistas que van contribuyendo al enriquecimiento de uno?”, pregunta. “Jaime a muchos de nosotros nos dejó esto, el entender que lo importante es el encuentro, compartir y sentirse afines con otros artistas, solidarizarse con ellos y formar como movimiento”.

“A Jaime no le gustara que dijeran que el Tantanakuy era un Festival, porque él decía que era un encuentro musical”, refuerza Tute para explicar la naturaleza de esta ofrenda. “Yo no sé a qué edad habré ido por primera vez, pero debe haber sido por allá por los 9 años. A partir de ese año se dio el encuentro profundo entre las dos familias, los Torres y los Loiseau que quedamos hermanados para toda la vida. Yo a Jaime lo consideraba un amigo, aun habiendo una diferencia de edad muy grande. Y creo que el también. Aunque me veía también medio como un hijo. Me acuerdo que cuando mi viejo murió una vez nos dijo a mi hermano y a mí que ahora nos miraba con cuatro ojos, los suyos y los de mi viejo”.

Las entradas para la ofrenda musical a Jaime Torres pueden conseguirse aquí y en la boletería del Teatro Opera, Av. Corrientes 860, Ciudad de Buenos Aires

 

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